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🎙️PODCAST | Ni sumisas, ni obedientes: represión franquista y resistencia feminista

🎙️PODCAST | Ni sumisas, ni obedientes: represión franquista y resistencia feminista

Escucha todos los episodios de '¿Atado y bien atado?', el podcast presentado por la periodista y escritora Olga Rodríguez

Continuamos la programación de los podcasts en vivo de Atado y Bien Atado, conducidos por Olga Rodríguez, con un nuevo episodio en el que se analiza cómo durante décadas las vidas de millones de mujeres fueron vigiladas y disciplinadas por la dictadura. El franquismo impuso un modelo de mujer subordinada, confinada al hogar, a la maternidad y a la obediencia, bajo la tutela del nacionalcatolicismo y de instituciones dedicadas al control moral y social de las mujeres, como el Patronato de Protección a la Mujer.

Pero frente a esa maquinaria de represión también existe una historia de resistencia. La de las presas políticas que mantuvieron viva la lucha en las cárceles franquistas, la de las obreras y sindicalistas que desafiaron la dictadura en fábricas y barrios, la de las mujeres que participaron en las luchas vecinales y estudiantiles y las pioneras del movimiento feminista y lesbiano que cuestionaron las normas impuestas sobre el deseo y las identidades. Una memoria plural de rebeldías que contribuyó a erosionar los cimientos del franquismo y a conquistar derechos y libertades.

En este nuevo episodio recuperamos esas historias silenciadas de represión y resistencia. Reflexionamos, además, sobre el modelo de feminidad impuesto por el franquismo, interrogándonos sobre las continuidades entre aquel pasado y nuestro presente. Y lo hacemos con de la mano de mujeres que son un referente del feminismo y de la memoria:

Justa Montero, activista feminista y por la memoria antifranquista, Consuelo García del Cid, escritora y activista a la que su familia encerró por “rebelde” en un reformarorio dependiente del Patronato, Boti Rodrigo, activista por los derechos LGTBI, María José Gallego, sindicalista, Lucía Vicente, militante antifranquista y expresa política, Paca Blanco, presidenta de Las Olvidadas del Patronato de Protección a la Mujer y Sol Luque, presidenta de la Asociación Todos los Niños Robados.

Un podcast realizado con la colaboración de la Celebración de los 50 años de libertad en España.

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Proyectos que llevan la educación ambiental dentro y fuera de las aulas

Proyectos que llevan la educación ambiental dentro y fuera de las aulas

La iniciativa Naturaliza busca apoyar al profesorado para incorporar el medioambiente y la educación para la sostenibilidad de forma transversal en las aulas

En España, en el recién terminado curso 2025-2026, según datos del ministerio de Educación, Formación profesional y Deportes, ha habido casi 6,5 millones de alumnos sumando los de educación infantil, primaria y ESO. Millones de alumnos que desde que son pequeños ya reciben a través de su entorno conceptos medioambientales importantes porque en sus manos estará el futuro del planeta. Sin embargo, para muchos de ellos, esta terminología puede llegar a ser confusa y quedarse en el campo de lo teórico. 

Por eso, Ecoembes creó en 2018 el proyecto educativo Naturaliza para integrar el medio ambiente y la sostenibilidad en el día a día en las aulas. “El objetivo es acompañar al profesorado en la incorporación del medio ambiente y la educación ambiental en el aula, proporcionarles la formación, los recursos y las herramientas que les pueden ayudar a incorporar estas temáticas. Tanto desde el punto de vista más teórico, como también a nivel un poco más práctico, en la incorporación de rutinas y hábitos a nivel operativo”, señala Helena Astorga, responsable del proyecto de Naturaliza en Ecoembes. Se trata de trabajar las asignaturas —como Lengua, Ciencias Sociales o Naturales— desde una perspectiva ambiental.

Carolina Herrero es profesora del Colegio Mariano Serra en Aldaia (Valencia) y este ha sido el primer año en el que participan en este proyecto. “Sirve para concienciar a los niños y para que aprendan vocabulario y a encajar todos los conceptos que normalmente los adultos les explicamos desde nuestra perspectiva de adultos. Sostenibilidad, respeto, la huella de carbono, son cosas que los nenes, si los van asimilando desde chiquititos, lo van entendiendo y ya forman parte de sus rutinas diarias”, explica Herrero que cuenta cómo los niños pudieron disfrutar de un espacio que conocer —el cinturón verde de Aldaia— pero también descubrieron los sucio que estaba y la cantidad de basura que había. “Si estas actividades las hacen en los sitios donde van a jugar al salir del cole, pues como que se vuelcan más en mantenerlos limpios, mantenerlos cuidados y respetarlos”, concluye Herrero. 

Una sesión del programa Naturaliza para los alumnos del CEIP Eresma, de Segovia.
Una sesión del programa Naturaliza para los alumnos del CEIP Eresma, de Segovia.

Acogida del programa Naturaliza

Los datos de este proyecto hablan por sí solos. Durante el curso 2025-2026, en el programa Naturaliza han participado más de 700 docentes, 625 centros educativos y casi 27.000 alumnos en toda España, lo que refleja una implantación amplia y consolidada en el ámbito educativo. A nivel territorial, destacan comunidades con mayor impacto como la Comunidad de Madrid (con más de 5.600 alumnos), la Comunidad Valenciana (más de 4.300), Andalucía (con más de 3.200) y Castilla y León (más de 3.100), comunidades también en las que la población escolar es abundante. Además, si se observan todas las personas que han sido impactadas desde que el proyecto comenzase en 2018 estaríamos hablando de casi 4.000 docentes, 2.472 centros y 170.090 alumnos, lo que muestra que hay un crecimiento y una consolidación importante dentro del sistema educativo. 

No hay duda de que se cumple el objetivo de contribuir a formar a nuevas generaciones más conscientes y comprometidas con la sostenibilidad, capaces de entender su relación con el entorno y de actuar para preservarlo pero no solo eso. Lo realmente llamativo es que el impacto va mucho más allá de estas cifras de participantes en el programa. “Son los niños los que enseñan a los padres ese respeto, al reciclar, a lo que se puede y lo que no se debe hacer, a todo. Además, es que en nuestro colegio estamos rodeados de huertas. Ellos crecen con nosotros viendo todos los espacios verdes y aprenden que hay que cuidarlos”, señala Herrero. 

Para Astorga, que los más pequeños sepan cómo cuidar correctamente el medio ambiente es fundamental ya que estas generaciones son las que liderarán el mundo en el futuro. “Ellos puedan visualizar cómo lo que hacen a nivel individual también tiene un impacto a nivel global en el medio ambiente, eso ayuda a que sea más fácil que incorporen determinados hábitos. Ahora son pequeños, pero van a ser los ciudadanos del futuro y los futuros decisores que dirigirán la sociedad dentro de 20 años”, apunta Astorga. Aunque esta profesional tiene muy claro que es lo que le gustaría que sucediese dentro de dos décadas: “que la educación ambiental estuviera completamente incorporada a los currículos de la educación en todos los ámbitos, no solamente en la educación formal, sino también en la informal”. El objetivo final es, al fin y al cabo, quellegue el día en el que programas como este no sean necesarios.

Despedir a los glaciares: las ceremonias con las que los pueblos del mundo se despiden del hielo | 🎙 PODCAST

TÍTULO GLACIARES PIEZA LARGA ABIERTA | 🎙 PODCAST CATÁSTROFE ULTRAVIOLETA

Mientras en Islandia o Venezuela certificamos la defunción de masas de hielo milenarias, en las remotas montañas de Baltistán los habitantes "casan" glaciares para combatir la sequía. Si aún no eres socio y quieres escuchar completo este nuevo episodio, primero hazte socio en este enlace

Puedes escuchar el cuarto episodio completo del mítico podcast de ciencia y humor en este enlace de elDiario.es

Cada año, la Tierra pierde 273.000 millones de toneladas de hielo, el equivalente a tres piscinas olímpicas derritiéndose cada segundo. Para visibilizar este drama, el ser humano ha comenzado a oficiar melancólicos funerales, como el celebrado en 2019 para despedir al glaciar islandés Okjökull, o la creación de un cementerio simbólico con lápidas talladas en hielo para recordar a los colosos caídos. La tragedia avanza de forma implacable en todo el planeta: la reciente práctica desaparición del glaciar de La Corona, en el pico Humboldt, ha convertido a Venezuela en el primer país de los Andes en quedarse sin una sola de sus cumbres heladas.

Esta pérdida irreparable trasciende los meros datos científicos y nos golpea profundamente a nivel emocional, ya que tendemos a percibir a los glaciares casi como entidades vivas. La investigadora Alejandra Melfo señala la “coincidencia cósmica” que supone que, tras decenas de miles de años de existencia, sea precisamente la actual generación la que deba presenciar el fin de estas nieves eternas. Su reflexión, llena de poesía y desolación frente a un territorio climático inexplorado, sirvió de inspiración para que el músico Jorge Drexler compusiera una canción dedicada a honrar estas heridas y encontrar la manera de despedir a los glaciares.

Frente a esta desolación, surgen respuestas asombrosas como las de Baltistán, en el Himalaya, donde los habitantes combaten la sequía celebrando insólitas “bodas” entre hielos distintos para engendrar pequeños glaciares que les garanticen agua. Y, en los Pirineos, el glaciar del Monte Perdido agoniza y pierde grosor a tal velocidad que los expertos calculan que podría desaparecer por completo en apenas una década. Acompáñanos en este recorrido por las diferentes formas de despedir a los glaciares a lo largo y ancho del planeta.

Puedes escucharlo completo en nuestra web. Si no eres socio, puedes suscribirte en este enlace

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Agradecimientos: Alejandra Melfo (doctora en astrofísica e investigadora del glaciar de La Corona), Jorge Drexler (cantante), Sebastián (guía local en los Andes), Eñaut Izaguirre Estíbaliz (geógrafo, glaciólogo e investigador del Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC), Sergio Henrique Faria (director del Laboratorio de Hielo del Centro Vasco para el Cambio Climático), Nicolás González (investigador del Laboratorio de Hielo), Tehzeeb Bano (investigadora de la Universidad de Guelph), Ahmnad Nazir (supervisor del programa de sembrado de glaciares de la agencia Aga Khan), Zakir Hussain (profesor de la Universidad de Baltistán y asesor de la ONU), Lisa Kranz (miembro de la expedición)

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¿Qué es Catástrofe Ultravioleta? Catástrofe Ultravioleta es un podcast de Antonio Martínez Ron, Javier Peláez y Javi Álvarez que trata de acercar el mundo de la ciencia a través de los más diversos ámbitos de conocimiento. El programa de ciencia ganador de un Ondas regresa con 10 episodios monotemáticos que se publicarán los jueves, cada dos semanas. Cada episodio es una experiencia sonora que ofrece una aproximación a la realidad desde perspectivas inesperadas y una buena dosis de humor.

Episodio 2. El arte que se llevaron los norteamericanos | 🎙️ PODCAST

🎙️ PODCAST | El arte que se llevaron los americanos

Escucha el segundo episodio de 'La memoria en ruinas', un podcast sobre el patrimonio español que se resiste a desaparecer

El capítulo 2 de La memoria en ruinas profundiza en la sorprendente realidad que José María Sadia y Andrea Morán acaban de descubrir: que España fue una especie de casa de subastas a principios del siglo XX. La profesora María José Martínez Ruiz, una de las mayores expertas en el comercio del arte, explica cómo anticuarios y agentes internacionales se llevaron de nuestro país todo tipo de joyas artísticas para vendérselas a magnates americanos como William Randolph Hearst, o a museos de prestigio, como el Metropolitan de Nueva York.

María José Martínez Ruiz
María José Martínez Ruiz

En esta segunda entrega, los periodistas se preguntan si todos estos tesoros nos fueron robados o si, por el contrario, fuimos nosotros quienes los vendimos.

Joan Molina
Joan Molina

En busca de pistas certeras, visitarán un enclave que vivió uno de los fenómenos de expolio (o autoexpolio) más dolorosos de la Historia del arte. Se trata de la sustracción de una obra maestra, las pinturas murales de la ermita de San Baudelio de Berlanga. Un viaje final tratará de dar respuesta a una cuestión de lo más enigmática: ¿Dónde están actualmente las pinturas románicas de la iglesia soriana?

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Puedes escuchar los 10 episodios de ‘La memoria en ruinas’ en nuestra web y en tu plataforma de audio favorita:

También lo puedes escuchar en Youtube:

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Los saharauis exiliados en el desierto que conseguirán la nacionalidad española si sale la ley que estudia el Congreso: "Es un derecho que nos pertenece"

Los saharauis exiliados en el desierto que conseguirán la nacionalidad española si sale la ley que estudia el Congreso: "Es un derecho que nos pertenece"

La proposición de ley de Sumar para que los nacidos en el Sáhara Occidental antes de 1976 y sus descendientes puedan tener la nacionalidad española aviva la esperanza en los saharauis

Entrevista - Bucharaya Hamudi: “El socialismo español del ‘No a la guerra’ se contradice con la posición de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental”

Revuelve en una caja para encontrar los recuerdos de sus días en el Sáhara español. Del cofre metalizado salen algunos papeles escritos en castellano, una hoja de un cuaderno Rubio de la escuela donde llevaba entonces a su hijo. El maletín naranja acumula lo poco material que conserva de los años en que su vida no se limitaba a esperar para regresar, pero Um El Fadli no encuentra su tarjeta de identidad española, la que le acreditaba como ciudadana de la que fuera la provincia número 53. No pensó que, tras décadas del abandono de España, la podría llegar a utilizar para solicitar la nacionalidad española.

Ahora, una proposición de ley impulsada por Sumar en el Congreso Español, ha avivado sus esperanzas. La mujer septuagenaria no había oído nada del proyecto legislativo que plantea el reconocimiento de la nacionalidad a los ciudadanos nacidos en el Sáhara Occidental durante la época colonial, pero su nieto asiente con entusiasmo al oír hablar de la iniciativa.

La abuela, al conocer los detalles durante los días en que se celebra en su campamento el Festival del Cine del Sáhara Occidental (Fisáhara), asiente para confirmar que, en caso de salir adelante la medida, pediría la nacionalidad española; pero estira su dedo índice, lo coloca delante de su rostro y lo mueve de un lado a otro para enfatizar su respuesta negativa a la pregunta que acaba de escuchar.

– Si obtuviera la nacionalidad, ¿querría vivir en España?

– No. No me iría. Me quedaría aquí. Quiero regresar a mi tierra, no quiero ir a ninguna otra parte. Y si no llega la independencia a tiempo, estaré aquí.

Ese “aquí” es el campamento de refugiados saharauis de Auserd, uno de los cinco asentamientos levantados por los propios saharauis en el desierto de Tinduf (Argelia), tras su huida de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental y el posterior abandono español. Es la tierra árida, cedida por Argelia al Frente Polisario, donde sobreviven en condiciones climáticas extremas, bajo la dependencia total de la ayuda humanitaria. Es aquel lugar nacido para desaparecer, cuyas jaimas y casas de adobe fueron construidas bajo la promesa de provisionalidad, pero permanecen 50 años después, como también continúa la vida convertida en causa de Um El Fadli. Es aquí donde decide quedarse si pudiese marcharse, pero mira a su nieto y entiende que en su caso puede ser diferente.

Um El Fadli durante la conversación con elDiario.es.
Um El Fadli durante la conversación con elDiario.es.

Si Um El Fadli y otras personas nacidas en el Sáhara Occidental antes de 1975 querrían acogerse a su derecho de obtener la nacionalidad española, no es con el objetivo de dejar el campamento de refugiados donde viven y trasladarse a España, pese a sus complicadas condiciones de vida. Una decena de saharauis mayores responden negativamente cuando elDiario.es les pregunta por la posibilidad de migrar, pero todos ellos confirman su deseo de pedir igualmente la nacionalidad en caso de salir adelante la normativa que estudia el Congreso.

Más allá de los beneficios intrínsecos ligados a contar con un pasaporte europeo, los saharauis expulsados de la antigua colonia española hablan del reconocimiento de un derecho que consideran suyo, pero les fue arrebatado. “Es nuestro derecho. Yo tenía DNI español, convivía con los españoles, mi marido trabajaba para una empresa española y, de la noche a la mañana, desaparecieron, tuvimos que escapar y aquí estamos”, dice la señora de 70 años, sentada en una colorida jaima junto a su nieto, que tiene la edad que ella tenía cuando Marruecos inició la llamada “Marcha Verde”, que ellos bautizaron como “Marcha Negra”, y otras mujeres a su alrededor. Ya que España abandonó la antigua colonia al inicio de la ocupación marroquí, dice, ese pasaporte puede darles un respiro ante algunas de las necesidades que enfrentan en los campamentos. Con unos servicios sanitarios sin apenas recursos y una ayuda humanitaria recortada, las razones médicas son las más mencionadas entre quienes pedirían la nacionalidad española si saliese adelante la normativa planteada.

Algunas también mencionan las puertas que un pasaporte español les abriría a sus hijos o nietos para poder formarse, trabajar en España y , así, ayudar a la economía familiar. O, simplemente, contar con la mera posibilidad de viajar en determinadas ocasiones para visitar a seres queridos o alejarse por temporadas de la vida en el desierto. “Me gustaría tener la nacionalidad por si necesitase ir al hospital si enfermo, o para hacer más fácil que mi nieto pueda ir, porque allí es más fácil estudiar y encontrar un trabajo”, dice la señora, mientras el joven la mira y asiente.

Algunos de sus amigos, cansados de esperar para hacerlo por la vía legal, se subieron a bordo de una patera desde Argelia. “Yo quiero irme para ayudar a mi abuela y a mi familia, pero le he prometido que solo iría si consigo un visado”, dice el joven poco después, ya sin Um cerca.

El nieto de Um, de 21 años, que desearía migrar a España en caso de que sus ascendientes lograsen la nacionalidad.
El nieto de Um, de 21 años, que desearía migrar a España en caso de que sus ascendientes lograsen la nacionalidad.

El proyecto de ley da un paso

Después de más de un año con el texto en un cajón, la proposición de ley de Sumar para que los nacidos en el Sáhara Occidental antes de 1976 y sus descendientes –cumpliendo una serie de requisitos– puedan tener la nacionalidad española ha dado esta semana un paso más en el Congreso con la constitución de la ponencia de la iniciativa. También la posibilidad de que los hijos de quienes nacieron en el Sáhara español tengan más facilidades para obtener la nacionalidad: en un plazo de 5 años desde la inscripción en el Registro Civil de sus progenitores, ellos también podrían solicitar la ciudadanía. En caso de vivir en España, solo se les exigiría haber residido dos años en el país, el mismo plazo reducido que se les pide a los nacionales de otras excolonias españolas o países con fuertes lazos culturales.

En febrero de 2025, el Parlamento aprobó la toma en consideración de la medida con el respaldo de todas las fuerzas políticas excepto del PSOE. La diputada de Sumar Tesh Sidi, de origen saharaui, celebró el desbloqueo de la medida y aseguró que su partido tratará de acercarse al resto de formaciones con el objetivo de presionar al PSOE. “Con el Partido Socialista, en materia del Sáhara, hay que seguir presionándoles porque sabemos que no les es cómodo aprobar esta norma, por lo que sea, pero vamos a seguir ahí”, dijo la parlamentaria.

En el mismo campamento de refugiados donde nació y pasó sus primeros años Tesh Sidi, la wilaya de Auserd, algunos jóvenes saharauis o adultos de mediana edad asienten con cierta ilusión cuando se les pregunta por la iniciativa parlamentaria. “Ojalá salga adelante. Tengo todas mis esperanzas en esa ley y lo estoy siguiendo desde que salió”, dice una mujer, que prefiere no dar su nombre. Es madre de dos hijos que viven actualmente en España en un limbo legal a la espera de su petición de apatridia. “Mis hijos ahora no pueden trabajar. Si saliese eso, les ayudaría mucho”, dice la mujer, mientras el fuerte viento de un conato de siroco golpea la jaima donde se refugia.

DNI español del marido de otra de las mujeres saharauis a las que le gustaría optar a la nacionalidad
DNI español del marido de otra de las mujeres saharauis a las que le gustaría optar a la nacionalidad

También desde el desierto, a través de su móvil, conoció los cambios de la ley de regularización extraordinaria española, que, en la práctica, supuso otro golpe para los saharauis. “Me pareció muy injusto. Ellos pensaban que iban a conseguir los papeles. Llevan mucho tiempo esperando la respuesta [de la petición de apatridia] y ahora no pueden hacer nada”, explica la mujer.

La estabilidad de los saharauis que viven en el exterior impacta directamente en las condiciones de vida de sus familias en los campamentos y en muchos proyectos desarrollados por quienes pasan unas temporadas en España y otras en Tindouf. Pese a que todas las casas de adobe parecen similares unas de otra, su interior da pistas de quienes cuentan con seres queridos en otros países, la mayoría en España, y quienes no. Los baños, las telas que cubren las paredes de cada espacio, las cortinas, hablan de quienes tienen algún miembro de su familia en el exterior.

El nuevo paso de la iniciativa parlamentaria llega después de que el Gobierno decidiese en el último momento la exclusión de los solicitantes de apatridia –saharauis en su mayoría en España– de la regularización extraordinaria, por lo que la aprobación de esta ley podría suponer un contrapeso al que ha sido considerado como el último varapalo del Gobierno de Pedro Sánchez a la población procedente de la excolonia española.

Dahda Mohamed Mahmud transmite la presencia y tranquilidad habitual en las mujeres saharauis. La mujer, nacida en el Sáhara Occidental en época colonial. Frente a una bandeja, la señora intercambia los pequeños vasos del ritual del té y concentra las miradas de sus compañeras de jaima. Su caso ejemplifica la manera en la que afrontan las generaciones mayores la posibilidad de tener la nacionalidad española. La mujer, de 70 años, nacida en el Sáhara Occidental durante la época colonial, cuenta actualmente con la nacionalidad española, pero ese reconocimiento no ha cambiado su día a día. “He ido un par de veces a España. Tenía que estar presencialmente para arreglar los papeles. También fui para ver a mi hijo y hacer alguna revisión médica”, detalla. “Pero no me quedo mucho tiempo y siempre vuelvo, prefiero estar aquí con mi marido y mis hijas”, añade la saharaui.

Dadah en una de las jaimas tradicionales desplegadas durante el FiSáhara para mostrar la vida tradicional nómada saharaui.
Dadah en una de las jaimas tradicionales desplegadas durante el FiSáhara para mostrar la vida tradicional nómada saharaui.

Para los saharauis, tampoco es sencillo pedir la nacionalidad si ya viven en suelo español. Mientras los ciudadanos procedentes de otras excolonias o países con fuertes lazos culturales con España, como Guinea Ecuatorial o América Latina, tienen plazos reducidos debido a esas conexiones históricas, esta ventaja no se cumple con quienes proceden del Sáhara Occidental. En el asiento trasero de un todoterreno aparcado en la árida explanada donde estos días se levanta la infraestructura del Fisáhara, Brahim Chagaf explica a elDiario.es parte de su odisea para tratar de conseguir su derecho a la ciudadanía. El saharaui vive desde hace más de una década entre Navarra y los campamentos de refugiados saharauis. Hace poco más de un mes, cuenta, solicitó la nacionalidad española y se encuentra a la espera de la resolución.

A su llegada a España, presentó a varios abogados el DNI español de su madre para acreditar que sus progenitores nacieron en el Sáhara español. “Yo llevé la documentación de mi madre, pero no me ha servido de nada. De hecho les hacía un poco de gracia a los abogados con los que hablaba, diciendo que eso no valía”, explica el saharaui, quien fue director de la escuela de cine. “Creo que no es justo, siendo yo hijo de españoles. Mi madre tiene el DNI español. Si España lo haya hecho tan mal, debería repararse. No acepto que sean tan justos para unas cosas, con Irán y Palestina, y tan injustos para otra. La causa saharaui es un asunto por resolver, como lo son los crímenes del franquismo”, añade en referencia a la posición del Gobierno de Pedro Sánchez con el Sáhara Occidental.

¿Ayuda o merma la causa?

“Yo no quiero ni la apatridia y no querría la nacionalidad. Las considero como herramientas. Yo quiero vivir libre y tener el derecho internacional de la libre circulación para cada persona humana, y eso no lo puedo tener sin tener primero la apatridia que me puede permitir estar 10 años en España para que pueda solicitar la nacionalidad española”, explica el saharaui en perfecto castellano. “Estamos hablando de un país que ha ocupado un territorio durante años. ¿No puedo ir cuando me da la gana? Entonces, España obligó a los saharauis a tener el DNI y estar bajo su control y ¿ahora no puedo vivir yo allí? Va más allá de si la nacionalidad nos sirve de algo o no”.

Hay quienes piensan que, si la ley de nacionalidad para los saharauis saliese adelante, la causa correría el riesgo de desinflarse, ante la posibilidad de que muchos jóvenes pudiesen abandonar los campamentos de refugiados de Tindouf. Fuentes del Frente Polisario rechazan esa idea, pues consideran que muchos decidirán permanecer, y creen que es una idea que trata de trasladar el PSOE para justificar su rechazo a la medida. “Son muchos los saharauis que irían y volverían. Pueden pasar temporadas allí, ir al médico o estudiar, pero no se desligarían de los campamentos ni de la causa”, dice Abdula Arabi, representante del Polisario en España, que considera que incluso puede dar más fuerza a sus denuncias.

“Nuestra lucha va a seguir. No necesitamos seguir en un desierto inhóspito, cuando la lucha pacífica aquí es insostenible. Creo que somos más cómodos calladitos aquí en el desierto. Podemos estar en cualquier sitio resistiendo y vamos a seguir reivindicando nuestro derecho al retorno a nuestra tierra. Quiero la independencia del Sáhara Occidental, quizá otros no, pero queremos votar en el maldito referéndum y decidir”, clama el saharaui. Y qué mejor manera para reivindicarlo que reconocer nuestros derechos. Y eso es simplemente lo que haría esa ley que estudia el Congreso, reconocer nuestros derechos“, concluye.

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