Hasta 92 kilómetros de autonomía eléctrica, etiqueta CERO, tecnología inteligente y más de 1.200 kilómetros de autonomía total en un SUV concebido para las necesidades de movilidad actuales. Así es el nuevo OMODA 7 SHS Híbrido enchufable.
Hace tiempo que los SUV se han convertido en protagonistas del mercado del automóvil. De hecho, este tipo de vehículos ya representan alrededor del 60% de todas las matriculaciones de turismos en España. Y sin embargo, los motivos que llevan a elegir uno han cambiado en los últimos años. Si antes bastaba con ofrecer espacio, una posición de conducción elevada o un maletero amplio, hoy los conductores también buscan vehículos capaces de adaptarse a una movilidad cada vez más diversa, en la que conviven los trayectos urbanos diarios con los desplazamientos de larga distancia.
En ese escenario, diseño, conectividad, eficiencia y confort han pasado a ocupar un lugar tan importante como las prestaciones. Y al mismo tiempo, la electrificación también ha ganado peso como respuesta a las nuevas necesidades de movilidad, especialmente en las ciudades, donde las zonas de bajas emisiones y las restricciones al tráfico forman ya parte del día a día de muchos conductores.
Por ello, los híbridos enchufables representan una de las tecnologías que mejor responden a este nuevo contexto. Permiten utilizar el motor eléctrico durante buena parte de los desplazamientos cotidianos, reduciendo el consumo de combustible y las emisiones, pero sin renunciar a la autonomía necesaria para afrontar viajes largos con total tranquilidad. El OMODA 7 SHS Híbrido enchufable se sitúa dentro de esta nueva generación de SUV electrificados, combinando diseño, tecnología y autonomía para ofrecer una propuesta versátil tanto para la ciudad como para la carretera.
OMODA 7 SHS Híbrido enchufable
Un diseño contemporáneo
El diseño ya no es únicamente una cuestión estética, sino un elemento que forma parte de la experiencia de uso. El OMODA 7 SHS Híbrido enchufable desarrolla esta idea a través de la filosofía Art in Motion, que apuesta por unas líneas fluidas y una silueta SUV de inspiración fastback. La parrilla paramétrica sin marco y la firma lumínica Full LED contribuyen a reforzar una imagen moderna y reconocible.
En el interior, el protagonismo recae sobre un habitáculo de carácter claramente digital. Destaca especialmente la pantalla deslizante de 15,6 pulgadas con resolución 2.5K, concebida para facilitar el acceso a las funciones multimedia y mejorar la interacción tanto del conductor como del acompañante. Este sistema se complementa con un cuadro de instrumentos digital de 8,88 pulgadas, un procesador Qualcomm Snapdragon 8155 de alto rendimiento y un Head-Up Display, que proyecta la información más relevante directamente en el campo de visión del conductor.
La experiencia tecnológica se completa con un sistema inteligente de control por voz de cuatro zonas, actualizaciones remotas OTA que permiten mantener el software actualizado sin necesidad de acudir al taller y una aplicación móvil desde la que es posible gestionar distintas funciones del vehículo antes incluso de iniciar el viaje. En conjunto, estas soluciones buscan que la tecnología resulte útil en el día a día y contribuya a una conducción más cómoda e intuitiva.
Interior del Omoda 7 SHS Híbrido enchufable
Pensado para la movilidad real
Uno de los principales atractivos de los híbridos enchufables es su capacidad para adaptarse a diferentes formas de utilizar el coche. En muchos casos, los trayectos cotidianos pueden realizarse casi por completo utilizando únicamente energía eléctrica. El OMODA 7 SHS Híbrido enchufable ofrece hasta 92 kilómetros de autonomía eléctrica, una cifra que permite cubrir buena parte de los desplazamientos habituales sin consumir combustible, siempre que la batería se recargue con regularidad.
A ello se suma una conducción silenciosa y confortable, especialmente adecuada para el entorno urbano, además de las ventajas asociadas a la etiqueta CERO. Esta clasificación facilita el acceso a las zonas de bajas emisiones implantadas en numerosas ciudades españolas, reduce las restricciones de circulación y puede dar acceso a bonificaciones fiscales o descuentos en el estacionamiento regulado, dependiendo de cada municipio.
Pero la electrificación no tiene por qué estar reñida con los viajes largos. Gracias a su tecnología híbrida enchufable, el modelo supera los 1.200 kilómetros de autonomía combinada, reduciendo la dependencia de la infraestructura de recarga y permitiendo planificar desplazamientos con mayor libertad. Su habitabilidad para cinco ocupantes y un maletero de hasta 537 litros refuerzan además su orientación familiar, mientras que la carga rápida permite recuperar la batería del 30 % al 80 % en menos de 20 minutos.
Detalle de la parte trasera del Omoda 7 SHS Interior del Omoda 7 SHS Híbrido enchufable
Prestaciones, eficiencia y autonomía
La tecnología Super Hybrid System (SHS) combina un motor de gasolina 1.5 TGDI de quinta generación con un sistema eléctrico gestionado de forma inteligente para optimizar el funcionamiento de ambos propulsores en cada situación. El resultado es una potencia conjunta de 279 CV y un par máximo de 365 Nm, cifras que permiten ofrecer una respuesta solvente tanto en ciudad como en carretera.
Al mismo tiempo, el consumo combinado homologado de 2,3 litros cada 100 kilómetros, según el ciclo WLTP, refleja el objetivo de este sistema: equilibrar prestaciones, eficiencia y autonomía en un mismo vehículo.
Las necesidades de movilidad actuales son cada vez más variadas. Muchos conductores buscan un automóvil que responda con eficacia tanto a la rutina diaria como a los desplazamientos de largo recorrido, sin renunciar al diseño, la tecnología o el confort. En ese contexto, el OMODA 7 SHS Híbrido enchufable reúne estos elementos en un SUV electrificado concebido para adaptarse a las diferentes formas de moverse de hoy.
¡Quedan solo dos plazas! elDiario.es financiará becas para estudiantes e incorporará a sus periodistas al equipo docente de este posgrado que cuenta con la participación, entre otros, de Maldita.es, Reporteros Sin Fronteras o PorCausa
En 2012 nacieron elDiario.es y el Máster de Periodismo de Investigación de la Universidad Rey Juan Carlos. Catorce años después, ambas iniciativas unen sus caminos para facilitar el acceso de los estudiantes a una formación especializada en periodismo de investigación, nuevas narrativas, datos, factchecking, transparencia e inteligencia artificial. “Buscamos un periodismo con más 'valor añadido' y queremos contribuir a que el ascensor social no se pare”, afirma Antonio Rubio, director del máster que ofrece el centro público madrileño. Quedan solo dos plazas para la nueva edición de este programa.
Durante la entrega del premio Manuel Leguineche a la Fundación Gabo, celebrada el pasado 2 de julio en Brihuega, el director de elDiario.es, Ignacio Escolar, recordó una de las ideas que guiaban el trabajo de Gabriel García Márquez: “Lo importante no era contarlo el primero. Era contarlo bien”. Escolar añadió que, para el Nobel colombiano, “un buen periodista se compone de tres cosas: una base cultural importante, mucha práctica y también mucha ética”. Palabras que escuchó desde primera fila y refrendó Jaime Abello, director general de la Fundación Gabo, quien recogió el galardón.
Esos principios inspiran desde su creación la filosofía del Máster, que combina formación académica con un enfoque eminentemente práctico en investigación periodística, periodismo de datos, transparencia y verificación. Uno de los ejemplos de esa relación entre el Máster y elDiario.es es el departamento de Datos del periódico, encabezado e integrado por exalumnos del posgrado.
“La formación va más allá de aprender herramientas: consiste en adquirir una forma de entender y ejercer el periodismo desde la evidencia y los datos”, explica por su parte Raúl Sánchez, redactor jefe de Datos de elDiario.es
“El periodismo de datos es una rama que ha conseguido abrirse hueco y tener entidad propia en las redacciones; te abre las puertas como ninguna otra formación”, señala sobre el máster Yuly Jara, periodista de datos de elDiario.es.
En el curso 2026-2027, la decimoquinta edición, también se incorporan como colaboradores la revista La Marea y PEN España. Se suman a una red de medios, organizaciones y entidades nacionales e internacionales que apoyan al Máster en la organización de actividades y eventos. Los últimos, el taller ‘Cómo se hace un libro de Periodismo de Investigación’, en la Feria del Libro de Madrid, y el curso de verano de la URJC ‘Escribir en tiempos revueltos’, con Martín Caparros y Olga Rodríguez entre los ponentes.
El Máster de Periodismo de Investigación nació en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rey Juan Carlos, impulsado por el catedrático Manuel Gértrudix, el expresidente de la Asociación de Periodistas de Investigación de España Antonio Rubio y la factchecker audiovisual Agustina Pozzi. Los periodistas que han salido de sus aulas hoy desarrollan su carrera en medios nacionales e internacionales como elDiario.es, El Confidencial, Maldita.es, El País, InfoLibre, Le Monde, La Nación, La Vanguardia, Servimedia, France TV, Prodigioso Volcán, CAPA, RTVE, La Sexta, ICIJ, CSIC, Vocento, Sud Ouest, France TV, Cadena SER, Netflix, Newtral, Civio, À Punt, entre otros.
Docentes y antiguos alumnos del posgrado han obtenido reconocimientos nacionales e internacionales, como el Pulitzer, el Ondas de Podcast, el European Press Prize, el Premio API, GO del Gobierno Abierto, Media City Bergen de Noruega, Datos Abiertos de Castilla y León y Protección de Datos; también han sido finalistas de los Premios Gabo y diversos galardones relacionados con el periodismo de investigación, la innovación y el periodismo de datos.
La nueva edición apuesta por dar continuidad al club de lectura especializado en periodismo y literatura, coordinado por la periodista y propietaria de la librería Primera Página Tamara Crespo, e incorpora un cinefórum dirigido por el periodista, showrunner y exmánager de contenidos de no ficción en Netflix Tomás Ocaña, dedicado al análisis de documentales, series y películas sobre el oficio periodístico.
La lista de entidades que participan en el Máster es extensa y multidisciplinar: elDiario.es, Maldita.es, Canarias Ahora, Prodigioso Volcán, Capa España, Reporteros Sin Fronteras, El Faradio, porCausa, Le Monde Diplomatique en español, Página Internacional, Transparencia Internacional, APDI Group, El Cierre Digital, Servimedia, Confilegal, Comisión Europea, Université Bordeaux Montaigne, Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS), COLPIN, Madrid Diario, Diario Vivo, Primera Página, Iberinform y Esri.
En un contexto laboral marcado por el cambio, cuidar a quienes hacen posible el servicio se convierte también en una ventaja competitiva
En un mundo en el que la tecnología está cada vez más presente y es cada vez más sofisticada, sigue siendo el factor humano el que marca la diferencia. Las empresas las construyen personas, por lo que el talento no puede entenderse únicamente como una cifra en una plantilla, sino que debe concebirse como la suma de una cultura corporativa sólida, oportunidades reales de desarrollo profesional y la capacidad de construir equipos diversos, capaces de responder a las necesidades de una sociedad igualmente diversa.
Este desafío es hoy especialmente relevante ya que el mercado laboral atraviesa una profunda transformación que está obligando a las empresas a replantearse cómo quieren atraer, desarrollar y fidelizar a sus profesionales. Tras décadas en las que la carrera profesional se entendía como una progresión casi natural dentro de una misma organización o sector, en la actualidad, las nuevas generaciones tienen expectativas distintas. Según el informe Workmonitor 2026 de Randstad, casi dos de cada cinco profesionales ya no buscan una trayectoria lineal, sino la posibilidad de explorar distintos tipos de empleo y adquirir experiencias diversas. Paralelamente, el 72% de los empleadores considera que la tradicional escalera profesional ha quedado obsoleta y que el crecimiento ya no se mide únicamente por los ascensos, sino también por el aprendizaje continuo, la adquisición de nuevas competencias y la capacidad de encontrar sentido al trabajo desempeñado.
A su vez, los profesionales más jóvenes valoran cada vez más factores como el desarrollo personal, el bienestar, el equilibrio entre vida profesional y personal, además de la posibilidad de contribuir a un propósito que trascienda los resultados económicos. En resumen, la retribución, como no, continúa siendo importante, pero ya no es el único elemento que determina la elección de una empresa ni para trabajar en ella, ni para quedarse.
Igualdad e inclusión en las empresas
A esta evolución de las expectativas laborales se suma un marco regulatorio que sitúa la igualdad y la inclusión en el centro de la gestión, lejos ya de ser cuestiones exclusivamente vinculadas a la reputación corporativa. La pregunta ya no es si una empresa apuesta por la diversidad, sino cómo lo hace. Cómo selecciona, promociona y forma a sus profesionales y, una vez están dentro, cómo escucha sus necesidades y garantiza que todas las personas dispongan de las mismas oportunidades para desarrollar su carrera.
Verisure España representa un ejemplo de esta evolución. La compañía cuenta con más de 10.000 profesionales repartidos por toda la cadena de valor con una amplia presencia territorial y funcional que la convierte en uno de los grandes empleadores del país además de en una organización donde conviven perfiles muy diferentes. Por eso su cultura interna se resume en una idea sencilla: personas que protegen a personas. Aunque la tecnología desempeña un papel fundamental en la seguridad moderna, la intervención humana sigue siendo decisiva y son los profesionales quienes interpretan la información, toman decisiones en momentos críticos, acompañan a los clientes y aportan el valor diferencial que no puede proporcionar una máquina por sí sola.
Precisamente por ello, la gestión del talento ocupa un lugar estratégico dentro de la compañía. El objetivo no es únicamente incorporar profesionales cualificados, sino crear las condiciones necesarias para que puedan desarrollarse, crecer y permanecer en la organización. Esto implica trabajar sobre aspectos como la formación, el liderazgo, el bienestar y la creación de entornos inclusivos donde cada persona pueda aportar valor desde su propia experiencia.
Plantillas diversas y escucha activa
Los datos a cierre del 2025 reflejan esta apuesta por la diversidad. En la plantilla de Verisure España conviven profesionales de 57 nacionalidades diferentes, las mujeres representan el 43% del total de personas trabajadoras. Además, el 42% de las nuevas incorporaciones correspondieron a menores de 30 años y el 12% a personas mayores de 50 años. Esta combinación refleja la voluntad de incorporar nuevas capacidades sin renunciar a la experiencia acumulada, favoreciendo equipos intergeneracionales capaces de enriquecerse mutuamente.
Pero la diversidad no se queda en los procesos de selección. Requiere escucha constante. La compañía impulsa herramientas como encuestas de compromiso, foros internos o programas de embajadores que permiten recoger la voz de los equipos y adaptar las iniciativas a sus necesidades reales.
Una formación de empresa para los empleados de televenta de Verisure.
La diversidad en el día a día
Más allá de los datos, el reto está en convertir esa diversidad en algo vivo y cotidiano.
En este sentido, la celebración de la Semana de la Diversidad —una iniciativa europea impulsada por Naciones Unidas tras la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural de la UNESCO— supone un buen ejemplo de cómo trasladar ese compromiso a la práctica. Este marco, orientado a promover el respeto, el diálogo intercultural y la inclusión, encuentra su reflejo en compañías que integran estos principios en su día a día.
Es el caso de Verisure España, donde recientemente se ha conmemorado esta semana con distintas actividades orientadas a sensibilizar y generar conversación en torno a la diversidad. No se trata solo de visibilizar la diversidad en momentos puntuales, sino de incorporarla de manera sostenida en la organización.
Desde programas de desarrollo como She Leads, centrado en el impulso del talento femenino, hasta iniciativas como el Plan Afloramiento, enfocado en discapacidad, la compañía impulsa un entorno de apoyo cercano y tangible. A través de estos programas, promueve espacios seguros en los que las personas puedan expresar sus necesidades y recibir acompañamiento en distintos momentos de su vida personal y profesional. Este acompañamiento incluye también el respaldo a profesionales en procesos de transición de género, facilitando durante todo su proceso la actualización de su nombre elegido (preferred name) en los sistemas internos y en los entornos de trabajo, para que su identidad esté correctamente reflejada en su día a día.
Porque fomentar espacios donde cada persona pueda mostrarse tal y como es no es solo una cuestión de cultura corporativa, sino también una manera de cuidar. Y, en última instancia, de construir organizaciones más representativas, más resilientes y mejor preparadas para entender a las personas a las que sirven.
OMODA & JAECOO ha pasado en España de una oferta casi centrada en la gasolina a un ‘mix’ donde las versiones electrificadas ya son mayoritarias, con la tecnología SHS como eje central de su estrategia
La transición del automóvil se suele contar como una línea recta hacia el vehículo eléctrico. Sin embargo, el mercado avanza de una manera menos previsible porque la electrificación no se despliega igual en una gran ciudad que en una zona periurbana, en una familia con plaza de garaje que en una persona que aparca en la calle o en una flota profesional que en un vehículo destinado a viajes largos.
Dicho de otro modo, no todas las soluciones sirven para todos los usos ni todos los territorios se encuentran en el mismo punto de madurez, y la idea está ganando peso en la estrategia de algunas marcas decididas a no concentrar su oferta en una única respuesta tecnológica. OMODA & JAECOO, que comenzó a comercializar vehículos en España en los primeros meses de 2024, es un ejemplo de cómo el mercado puede cambiar en poco tiempo. Según los datos facilitados por la compañía, en sus primeros compases prácticamente el 98% de las ventas correspondía a versiones de gasolina sin electrificar, mientras que en 2026 más del 90% de sus matriculaciones se concentra en versiones electrificadas, contando híbridos, híbridos enchufables y eléctricos puros.
JAECOO 5 EV en circulación.
El salto es relevante porque no solo habla de la evolución de una marca, sino también de una tendencia más amplia. Para algunos conductores, el vehículo eléctrico puro encaja de forma directa; otros ven en el híbrido enchufable una tecnología de transición, y para un tercer grupo el híbrido convencional opera como puerta de entrada a la electrificación.
OMODA & JAECOO ha articulado su crecimiento en nuestro país sobre esa convivencia tecnológica. La gama actual de OMODA incorpora modelos como el OMODA 5 SHS híbrido, el OMODA 5 EV, el OMODA 7 SHS híbrido enchufable y el OMODA 9 SHS híbrido enchufable. En el caso de JAECOO, la gama incluye el JAECOO 5 de gasolina y también en versión SHS híbrida, además de variantes SHS híbridas enchufables en los JAECOO 7 y JAECOO 8.
Omoda 5 SHS híbrido circulando en carretera.
Como se aprecia, la tecnología SHS (Super Hybrid System) ocupa un papel central en la propuesta de ambas marcas, y su denominación hace referencia tanto a los híbridos como a los híbridos enchufables. Los primeros están pensados para mejorar la eficiencia sin necesidad de recarga externa, en tanto que los segundos se orientan a quienes pueden aprovechar la conducción eléctrica en el uso diario pero necesitan mantener la autonomía para recorridos más largos.
El Super Hybrid System (SHS) presenta, por tanto, dos configuraciones diferenciadas. En las versiones híbridas, el sistema combina motor de combustión y apoyo eléctrico para reducir consumos y emisiones sin necesidad de recarga externa, una opción pensada para quienes buscan consumir poco sin cambiar sus hábitos de uso. En las variantes SHS híbridas enchufables, la arquitectura añade una batería de mayor capacidad y la posibilidad de circular en modo eléctrico durante los desplazamientos cotidianos, manteniendo la autonomía del motor térmico para trayectos de mayor alcance. Más que como una única tecnología cerrada, el sistema SHS funciona como una familia de soluciones de transición que permite adaptar la electrificación a distintos perfiles de conducción.
En otras palabras, el sistema se sustenta en la gestión coordinada del motor térmico, el motor eléctrico, la batería y la transmisión para decidir en cada momento qué fuente de energía resulta más eficiente. En función de la carga de la batería, la demanda de potencia y el tipo de conducción, el coche puede priorizar el impulso eléctrico, combinar ambos motores o recurrir al motor de combustión en las fases donde se le exige mayor rendimiento. En los híbridos enchufables, esa lógica se amplía con una batería de más capacidad, que permite recorrer una parte relevante de los trayectos diarios en modo eléctrico si se recarga con regularidad.
Soluciones para cada necesidad
OMODA & JAECOO se adhiere a la posición de que no se trata de enfrentar tecnologías, sino de entender para qué sirve cada una. Una persona que realiza trayectos urbanos, dispone de un punto de carga y recorre distancias previsibles puede encontrar en el eléctrico una solución coherente. Quien alterna desplazamientos diarios con viajes largos puede optar por un híbrido enchufable si tiene acceso habitual a recarga. En cambio, en zonas con menor infraestructura o en casos donde la recarga doméstica no es viable, el híbrido puede representar una mejora de eficiencia más sencilla de adoptar.
La evolución de las ventas de OMODA & JAECOO en España refleja esa transición gradual. De acuerdo con sus datos, de los cerca de 50.000 clientes que acumula en España entre 2024 y 2026, más de la mitad, el 56.95%, ya ha preferido un vehículo electrificado. La cifra muestra que la electrificación no depende únicamente de los eléctricos puros. También cuentan las soluciones intermedias que permiten ampliar la base de usuarios que dan algún paso hacia tecnologías más eficientes.
Mejoramos los sueldos de la redacción, contratamos a más periodistas y aumentamos el presupuesto para colaboradores y ediciones locales. Los ingresos de elDiario.es crecen un 11,8%, pero lo que más aumenta es la aportación de nuestros 121.000 socios y socias: un 21,5%
No es habitual ver estas cifras al detalle; pocos medios de comunicación las enseñan. Muchos pregonan la transparencia, pero solo para los demás. En elDiario.es también nos la aplicamos.
Estos son todos los datos de 2025.
1. Periodismo solvente y sin hipotecas
En 2025, elDiario.es ingresó 17.348.226 euros y gastó 15.864.233 euros. El superávit fue de 1.483.993 euros, una cifra muy similar a la del año anterior (1.531.477 euros en 2024).
Un año más, seguimos sin deudas. Ni un solo crédito. Es una de las claves de nuestra independencia. No queremos deber nada a nadie. Solo a nuestra comunidad de lectores.
2. Más de 120.000 personas nos apoyan
Empezamos 2025 con 98.019 socios y socias y lo acabamos con 115.277. Hoy ya somos 121.080.
Todas nuestras cifras de socios están auditadas por OJD.
La cuota media es de 72,84 euros anuales. Porque en elDiario.es sabemos que no todos pueden pagar lo mismo.
Tenemos 16.972 mecenas: personas que pagan cuotas por encima de la tarifa estándar de 80 euros al año. Y también 5.797 socios bonificados: personas con ingresos bajos que tienen tarifas reducidas. Para nosotros es importante que nadie deje de leernos por no poder pagar.
3. Seguimos creciendo
Respecto a 2024, nuestros ingresos han aumentado en 1.830.042 euros: un 11,8% más.
Lo que más crece, otro año más, es la aportación de nuestros socios y socias: un 21,5%. Entre todos, sumáis 7.312.486 euros: casi 1,3 millones más que el año anterior.
Los ingresos de publicidad también crecen, un 9,3%, hasta los 8.765.841 euros.
Además, hemos ingresado 924.042 euros por la venta de ejemplares de nuestra revista en papel, los derechos de reproducción a otras plataformas, la venta de nuestra tecnología, la asesoría a otros medios extranjeros y otros ingresos menores.
En 2025, hemos cobrado 253.461 euros en subvenciones de distintas administraciones públicas: 24.000 euros del Kit Digital, 41.802 euros del Ministerio de Cultura, 12.545 euros del Parlamento Europeo, 5.500 euros de un programa de empleo de la Comunidad de Madrid y 169.614 euros de fondos europeos para el desarrollo de nuevo software y herramientas con IA (149.118 euros de esta misma subvención están imputados en el ejercio 2026).
También hemos obtenido 92.396 euros por los intereses que generan nuestras reservas: los beneficios de años anteriores que guardamos como colchón de seguridad, por si vienen años peores.
4. Invertimos más
Los ingresos han crecido en 1,8 millones de euros. Nuestros gastos también, en casi idéntica cantidad. El coste total de elDiario.es ha pasado de 14 a 15,8 millones de euros. Cada euro de este crecimiento lo hemos reinvertido para mejorar nuestro periódico.
Nuestro principal gasto son los sueldos de los periodistas y demás trabajadores de elDiario.es. Son 8,35 millones de euros entre salarios (6.480.237 euros) y cotizaciones sociales (1.875.311). En total, suman 815.515 euros más que el año anterior.
También hemos aumentado en 300.000 euros el gasto en colaboradores y agencias: es un 27,5% más, hasta los 1.394.571 euros.
Hemos repartido 1.419.991 euros entre las ediciones locales y medios asociados a los que distribuimos parte de nuestros ingresos. Es una de las que más aumenta respecto al año pasado: sube 410.000 euros, un 40% más.
Los gastos generales suman 4.390.545 euros entre los costes de tecnología, el alojamiento de la web, los teléfonos y equipos informáticos, los desplazamientos para cubrir noticias, los gastos de producción de nuestros eventos –como el Festival de las Ideas y la Cultura–, los alquileres de oficinas y los costes de distribución e impresión de nuestra revista en papel.
También contabilizamos 80.358 euros en amortizaciones.
Los gastos en abogados, juicios y seguros por responsabilidad civil ya suponen 223.220 euros. Es una partida que se ha duplicado en apenas dos años y que este año subirá otra vez.
5. La presión de los juzgados
Ahora mismo tenemos abiertas 13 causas judiciales: civiles y también penales. Hace una semana, ganamos definitivamente en el Tribunal Supremo una de ellas: una demanda de Ángeles Muñoz, la alcaldesa de Marbella. La sentencia acredita la veracidad y el rigor de nuestra información y condena a Muñoz al pago de las costas. Sin embargo, el compañero que publicó esas noticias, Pedro Águeda, aún sigue imputado en otro juzgado de Marbella. La alcaldesa le acusa en esta ocasión del delito de revelación de secretos.
Estas querellas y demandas son una forma de intentar amedrentarnos; el castigo por publicar información. En este caso concreto, por las noticias sobre el enorme patrimonio de la alcaldesa de Marbella y sus nexos familiares con los negocios más turbios. Su hijastro ha sido recientemente condenado por narcotráfico y blanqueo de capitales. Y el marido de Ángeles Muñoz se libró de esta misma causa judicial por razones de salud: la Fiscalía le acusaba de blanquear más de 7 millones de euros procedentes del narco, pero falleció dos años antes del juicio.
Por ahora, ni uno solo de los procesos penales contra periodistas de elDiario.es ha terminado con una condena. Aun así, es agotador. Uno de nuestros compañeros –Carlos Sosa, el director de Canarias Ahora– está pendiente de un juicio disparatado donde el juez corrupto Salvador Alba le pide 23 años de prisión. Solo la fianza ya le ha supuesto 422.500 euros. Pero lo peor no es el dinero: son las noches sin dormir. Que te acusen de delitos castigados con penas de cárcel no es una presión fácil de aguantar.
6. No hay periodismo sin periodistas
Empezamos 2025 con 139 trabajadores. Lo terminamos con 149, diez personas más. Hoy ya somos 151.
Alrededor de dos tercios del equipo somos periodistas: 99 en total. El otro tercio, 52 personas, trabajan en los departamentos que dan soporte a la redacción: el equipo comercial, la administración, la atención a los socios y socias, las métricas, el diseño o la programación.
Además de esta redacción central, contamos con 96 personas más que están contratadas en nuestras ediciones locales asociadas. En total, 247 trabajadores a tiempo completo en el conjunto de elDiario.es. No cuento aquí a los colaboradores. Tampoco a los becarios: van oscilando entre 4 y 8 personas en función del mes del año, están a media jornada, con un tutor asignado, convenio con la universidad y alta en la Seguridad Social.
En 2012, cuando fundamos elDiario.es, éramos solo 12 personas en plantilla.
En 2020, ayudamos a poner en marcha otro periódico más en Argentina: elDiarioAR, donde trabajan otra decena de personas. Y ahora estamos estudiando alianzas con otros medios de Latinoamérica. Nuestro objetivo no es lograr ingresos de estos países; queremos importar noticias: mejorar la información para nuestros lectores.
Hay quien cree que la inteligencia artificial ayudará a reducir las redacciones; a hacer más noticias con menos manos. No es nuestro caso. Creemos que el periodismo de calidad solo lo pueden hacer humanos. Y vamos a seguir creciendo si nuestros recursos siguen aumentando. Es la única manera de destapar noticias: con periodistas.
No hay ningún otro diario digital en España con una plantilla tan amplia. Tampoco ningún otro periódico –incluidos los de papel– con un despliegue local como elDiario.es.
Hay muchos medios que se llenan la boca con la palabra España. Curiosamente, los que se dicen más patriotas rara vez salen de Madrid. Ni siquiera de la M-30.
Los ingresos y gastos de estas redacciones asociadas van al margen de estas cuentas; son empresas independientes. elDiario.es cubre algunos de sus costes –como el soporte tecnológico–, financia una parte de su actividad y participa accionarialmente en ellas junto con socios locales, que suelen ser los periodistas que allí trabajan.
En 2025, las ediciones locales en cuyo capital participa elDiario.es ingresaron en conjunto 3.678.656 euros, gastaron 3.468.710 euros y tuvieron un superávit de 209.946 euros.
A medida que aumentan nuestros ingresos, también mejoramos los salarios de nuestra redacción. Es un compromiso que está recogido en el artículo 29 de nuestro Estatuto. Lo hemos aplicado desde el primer día. Nunca hemos congelado los sueldos.
En enero de 2025, subimos los salarios un 3,5% para todos. Y también aplicamos mejoras extraordinarias, por encima de ese porcentaje, a un tercio de la plantilla, poniendo especial atención en los sueldos más bajos. En total, entre la subida generalizada y las individuales, aumentamos los salarios un 4,8%.
En enero de 2026, hemos vuelto a subir los sueldos, priorizando los más bajos: un 5% para quienes ganan menos de 35.000 euros, un 3% para aquellos que están entre 35.000 y 50.000 euros y un 2% para los sueldos más altos.
Además, hemos aplicado mejoras individuales a 27 personas más, en función de su mayor experiencia o responsabilidad.
El sueldo más bajo de la redacción central está hoy en 25.000 euros brutos anuales a jornada completa; es muy poco habitual y corresponde a algunos jóvenes que tienen con nosotros su primer empleo. Del total de la plantilla, solo el 16% cobra menos de 30.000 euros brutos anuales, incluidos pluses y complementos. El sueldo mediano está hoy en 37.350 euros.
En cuanto al tipo de contratos, apostamos por el empleo estable. Tenemos solo cuatro personas con contratos temporales –para cubrir distintas bajas por enfermedad, maternidad o paternidad y algún refuerzo puntual para los meses de verano–. El resto, 147 trabajadores, somos fijos.
9. Nos preparamos para el futuro
El artículo 26 de nuestro Estatuto nos obliga a reinvertir o guardar como reservas “al menos el 30% de los beneficios anuales”. Es algo que llevamos a rajatabla. Es nuestro colchón para el futuro.
Tras consolidar el resultado de nuestras empresas participadas, nuestro beneficio de 2025 ha sido de 1,4 millones de euros. Hemos repartido un dividendo de 796.760 euros brutos. El resto ha ido a reservas.
Desde nuestra fundación, en 2012, elDiario.es ha ingresado 107,4 millones de euros y ha tenido un beneficio bruto de 11,9 millones de euros: 9,6 millones de beneficio neto acumulado tras los impuestos. De ese total, a lo largo de 14 años, hemos reinvertido o guardado como reservas 6,3 millones de euros: el 65% del beneficio neto. Es más del doble de lo que marca nuestro Estatuto.
Los accionistas de elDiario.es seguimos siendo prácticamente los mismos que fundamos este periódico e invertimos nuestro trabajo y ahorros para arrancar: juntamos un millón de euros en total. Aquí puedes ver quiénes somos.
A lo largo de estos años, hemos incorporado al accionariado a algunos de nuestros compañeros que no formaban parte de ese primer equipo. Pero la estructura societaria no ha cambiado: los principales accionistas de elDiario.es seguimos siendo personas que trabajamos aquí, o que se han jubilado tras años en elDiario.es. El resto son amigos y familiares que nos ayudaron con algo de dinero para arrancar.
10. No dependemos de ningún Gobierno
Nuestro Estatuto –artículo 24– pone un límite al dinero que podemos recibir de un único anunciante. Es un máximo del 10% de nuestros ingresos totales. Este tope también rige para los anunciantes públicos, no solo los privados.
En 2025, el Gobierno gastó 88 millones de euros en publicidad y comunicación institucional, que repartió entre los distintos medios. De ese total, elDiario.es recibió 353.117 euros, el 0,4% de ese presupuesto. Son cifras públicas –las nuestras y las del resto de los medios–, puedes consultarlas aquí.
Sobre el total de nuestros ingresos, esos 353.117 euros suponen solo el 2% del total.
Las empresas públicas dependientes del Estado también invirtieron 84 millones de euros en 2025 en publicidad. Sobre ese total, elDiario.es recibió 459.587 euros, el 0,66% (puedes consultar el reparto por medios de ese presupuesto aquí).
No dependemos del Gobierno. Ni de éste ni del próximo que venga. Nuestra fuerza reside en la comunidad de lectores que nos apoya.
“La independencia de elDiario.es emana de sus socias y socios, que son sujetos de derechos y no solo lectores, clientes o suscriptores. Los periodistas de elDiario.es son los garantes de estos derechos, no solo empleados”.
Cuando fundamos elDiario.es nunca soñábamos con alcanzar estas cifras. Nos hemos convertido en el segundo medio digital con mayor alcance de España –según los datos más recientes del Informe Reuters, de la Universidad de Oxford–. En uno de los cinco periódicos más grandes, si comparamos el tamaño de nuestra plantilla o el total de suscriptores. En una redacción capaz de liderar exclusivas de investigación de impacto mundial.
Es un pequeño milagro: un periódico fundado con el ahorro y el trabajo de unos pocos periodistas que demuestra que se pueden hacer las cosas de otra manera. Con el apoyo de 121.000 personas comprometidas.
En otras métricas, seguimos siendo muy pequeños. Nuestra facturación publicitaria es minúscula, comparada con otros medios con una fracción de nuestra audiencia. La diferencia es que nuestros anunciantes solo compran publicidad, y no nuestro silencio o la línea editorial.
En 2012, no aspirábamos a crear una empresa que facturase 17 millones y diera empleo a 247 personas. Nuestro principal objetivo era otro. Sigue siendo el mismo de entonces: crear una institución capaz de garantizar el mejor periodismo, al servicio de sus lectores. Y que este periodismo libre e independiente sea también un oficio digno, no un voluntariado.
Estas cuentas, estos números, son una herramienta, no un fin en sí mismos. Son el blindaje de nuestro diario.
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Las eSIM están transformando la conectividad en los viajes internacionales al evitar tarjetas físicas, recargos inesperados y búsquedas de redes públicas. Yesim ofrece cobertura en más de 200 países con planes adaptados a cada destino
Hoy cualquier viaje empieza en el smartphone: tarjetas de embarque, mapas, apps bancarias y reservas. Pero todo eso solo funciona con conexión estable desde que aterrizas.
Para quien vive en España, el problema aparece fuera de la zona de roaming de la UE: dentro de la Unión, gracias al principio de roam like at home, la conexión se percibe casi como en casa, pero al cruzar las fronteras europeas —a Estados Unidos, Turquía, Marruecos o Japón— el roaming sigue siendo caro, la SIM local es pesada y el Wi-Fi público apenas existe fuera de los hoteles.
Por eso surge una nueva oleada de servicios digitales que eliminan la dependencia del operador. El viajero descarga una app, elige un plan según su ruta, instala la eSIM desde casa y la activa al aterrizar. Un ejemplo es la empresa suiza Yesim, pionera en eSIM para viajeros, con más de 3,5 millones de usuarios en todo el mundo.
Conectarse a Internet desde el extranjero
Cada uno de los métodos habituales para mantenerse conectado en el extranjero tiene inconvenientes ocultos de los que la publicidad no suele hablar.
El roaming fuera de la UE funciona por zonas con recargos y límites estrictos: en Estados Unidos, 500 MB por €6,05 al día pueden esfumarse en horas, y al superarlos la velocidad cae o vuelve la facturación por megabyte —hasta €12,10 por MB en la zona Resto del Mundo—, con cargo diario aunque no toques el móvil.
La SIM local parece lógica, pero implica colas, pasaporte, un plan en otro idioma y registros locales que en destinos como Egipto o Japón pueden exigir documentos que no lleves; y al viajar por varios países, toca repetirlo en cada uno. Además, el número de teléfono español deja de servir para llamadas, y pierdes las primeras horas buscando una tienda en vez de llegar al hotel.
El Wi‑Fi de hoteles o cafeterías es cómodo, hasta que sales a la calle: en el transporte o lejos del centro casi nunca hay cobertura, justo cuando necesitas un mapa o un taxi. Y está la seguridad: las redes abiertas no cifran el tráfico, y cualquiera en la misma red puede interceptar lo que transmites al pagar o usar apps bancarias.
Una viajera utiliza su teléfono en el aeropuerto.
Travel eSIM: comodidad, flexibilidad y previsibilidad
La eSIM es un microchip integrado en el dispositivo que permite descargar y activar perfiles de operadores de forma remota, compatible ya con la mayoría de smartphones. La Travel eSIM construye sobre esa base un ecosistema completo: una app para elegir planes y gestionar gastos, soporte 24/7 y control de datos para viajeros.
Su principal ventaja son los precios competitivos y la previsibilidad: país de cobertura, validez, datos y precio final se conocen de antemano, sin tiendas ni Wi-Fi ocasional. La conexión pasa a ser parte del presupuesto del viaje, como un billete o un seguro; y tu número español sigue activo, así que al volver cambias a tu tarifa habitual sin acudir al operador.
Yesim: el estándar suizo de conectividad en viaje
Pocos actores ofrecen a la vez flexibilidad de tarifas, cobertura global y selección automática de la mejor red. La empresa suiza Yesim opera desde 2019 en más de 200 destinos, y su puntuación de 4,8 en Google Play es una de las más altas entre los operadores eSIM.
Sus tarifas se adaptan a cada viaje: el planGlobal Packagecubre más de 80 países y el Global Plus Package más de 140, ideales para presupuestos definidos. El Pay & Fly funciona con pago por uso —una única eSIM para más de 170 países— y pagas solo por los datos consumidos.
Su ventaja técnica clave es el cambio automático a la mejor red entre más de 800 operadores asociados, muy útil en regiones de cobertura irregular como el norte de África, Oriente Medio o el Sudeste Asiático.
Para viajes en familia o en grupo, destaca la función Multiple eSIMs: permite gestionar varios perfiles desde una sola cuenta y compartirlos con otros usuarios, incluso sin que tengan la app instalada.
Todo el proceso comienza en la app de Yesim: descargarla, registrarse, elegir el plan e instalar el perfil, todo desde casa — en Madrid o Barcelona — para activar la conexión al aterrizar en Bangkok o Dubái. Para probar antes, hay un paquete de 500 MB por €0,50, y los nuevos usuarios reciben un 15% de descuento con el código promocional GETYESIM15.
El roaming queda atrás
Los métodos tradicionales están quedando obsoletos por una razón clara: fueron diseñados para otra realidad. El roaming depende demasiado del operador, la SIM local exige tiempo y trámites, y el Wi‑Fi no ofrece estabilidad en movimiento. Servicios modernos como Yesim marcan el nuevo rumbo: menos colas, menos letra pequeña y más control sobre el gasto.
Detrás de este enfoque hay una posición clara: “Para Yesim, la libertad de conexión es un derecho humano fundamental que ayuda a las personas a mantenerse cerca, comunicarse y compartir momentos importantes a pesar de las distancias”, afirma Dmitri Verbovski, fundador y director ejecutivo de la compañía.
Escucha todos los episodios de '¿Atado y bien atado?', el podcast presentado por la periodista y escritora Olga Rodríguez
Continuamos la programación de los podcasts en vivo de Atado y Bien Atado, conducidos por Olga Rodríguez, con un nuevo episodio en el que se analiza cómo durante décadas las vidas de millones de mujeres fueron vigiladas y disciplinadas por la dictadura. El franquismo impuso un modelo de mujer subordinada, confinada al hogar, a la maternidad y a la obediencia, bajo la tutela del nacionalcatolicismo y de instituciones dedicadas al control moral y social de las mujeres, como el Patronato de Protección a la Mujer.
Pero frente a esa maquinaria de represión también existe una historia de resistencia. La de las presas políticas que mantuvieron viva la lucha en las cárceles franquistas, la de las obreras y sindicalistas que desafiaron la dictadura en fábricas y barrios, la de las mujeres que participaron en las luchas vecinales y estudiantiles y las pioneras del movimiento feminista y lesbiano que cuestionaron las normas impuestas sobre el deseo y las identidades. Una memoria plural de rebeldías que contribuyó a erosionar los cimientos del franquismo y a conquistar derechos y libertades.
En este nuevo episodio recuperamos esas historias silenciadas de represión y resistencia. Reflexionamos, además, sobre el modelo de feminidad impuesto por el franquismo, interrogándonos sobre las continuidades entre aquel pasado y nuestro presente. Y lo hacemos con de la mano de mujeres que son un referente del feminismo y de la memoria:
Justa Montero, activista feminista y por la memoria antifranquista, Consuelo García del Cid, escritora y activista a la que su familia encerró por “rebelde” en un reformarorio dependiente del Patronato, Boti Rodrigo, activista por los derechos LGTBI, María José Gallego, sindicalista, Lucía Vicente, militante antifranquista y expresa política, Paca Blanco, presidenta de Las Olvidadas del Patronato de Protección a la Mujer y Sol Luque, presidenta de la Asociación Todos los Niños Robados.
La iniciativa Naturaliza busca apoyar al profesorado para incorporar el medioambiente y la educación para la sostenibilidad de forma transversal en las aulas
En España, en el recién terminado curso 2025-2026, según datos del ministerio de Educación, Formación profesional y Deportes, ha habido casi 6,5 millones de alumnos sumando los de educación infantil, primaria y ESO. Millones de alumnos que desde que son pequeños ya reciben a través de su entorno conceptos medioambientales importantes porque en sus manos estará el futuro del planeta. Sin embargo, para muchos de ellos, esta terminología puede llegar a ser confusa y quedarse en el campo de lo teórico.
Por eso, Ecoembes creó en 2018 el proyecto educativo Naturaliza para integrar el medio ambiente y la sostenibilidad en el día a día en las aulas. “El objetivo es acompañar al profesorado en la incorporación del medio ambiente y la educación ambiental en el aula, proporcionarles la formación, los recursos y las herramientas que les pueden ayudar a incorporar estas temáticas. Tanto desde el punto de vista más teórico, como también a nivel un poco más práctico, en la incorporación de rutinas y hábitos a nivel operativo”, señala Helena Astorga, responsable del proyecto de Naturaliza en Ecoembes. Se trata de trabajar las asignaturas —como Lengua, Ciencias Sociales o Naturales— desde una perspectiva ambiental.
Carolina Herrero es profesora del Colegio Mariano Serra en Aldaia (Valencia) y este ha sido el primer año en el que participan en este proyecto. “Sirve para concienciar a los niños y para que aprendan vocabulario y a encajar todos los conceptos que normalmente los adultos les explicamos desde nuestra perspectiva de adultos. Sostenibilidad, respeto, la huella de carbono, son cosas que los nenes, si los van asimilando desde chiquititos, lo van entendiendo y ya forman parte de sus rutinas diarias”, explica Herrero que cuenta cómo los niños pudieron disfrutar de un espacio que conocer —el cinturón verde de Aldaia— pero también descubrieron los sucio que estaba y la cantidad de basura que había. “Si estas actividades las hacen en los sitios donde van a jugar al salir del cole, pues como que se vuelcan más en mantenerlos limpios, mantenerlos cuidados y respetarlos”, concluye Herrero.
Una sesión del programa Naturaliza para los alumnos del CEIP Eresma, de Segovia.
Acogida del programa Naturaliza
Los datos de este proyecto hablan por sí solos. Durante el curso 2025-2026, en el programa Naturaliza han participado más de 700 docentes, 625 centros educativos y casi 27.000 alumnos en toda España, lo que refleja una implantación amplia y consolidada en el ámbito educativo. A nivel territorial, destacan comunidades con mayor impacto como la Comunidad de Madrid (con más de 5.600 alumnos), la Comunidad Valenciana (más de 4.300), Andalucía (con más de 3.200) y Castilla y León (más de 3.100), comunidades también en las que la población escolar es abundante. Además, si se observan todas las personas que han sido impactadas desde que el proyecto comenzase en 2018 estaríamos hablando de casi 4.000 docentes, 2.472 centros y 170.090 alumnos, lo que muestra que hay un crecimiento y una consolidación importante dentro del sistema educativo.
No hay duda de que se cumple el objetivo de contribuir a formar a nuevas generaciones más conscientes y comprometidas con la sostenibilidad, capaces de entender su relación con el entorno y de actuar para preservarlo pero no solo eso. Lo realmente llamativo es que el impacto va mucho más allá de estas cifras de participantes en el programa. “Son los niños los que enseñan a los padres ese respeto, al reciclar, a lo que se puede y lo que no se debe hacer, a todo. Además, es que en nuestro colegio estamos rodeados de huertas. Ellos crecen con nosotros viendo todos los espacios verdes y aprenden que hay que cuidarlos”, señala Herrero.
Para Astorga, que los más pequeños sepan cómo cuidar correctamente el medio ambiente es fundamental ya que estas generaciones son las que liderarán el mundo en el futuro. “Ellos puedan visualizar cómo lo que hacen a nivel individual también tiene un impacto a nivel global en el medio ambiente, eso ayuda a que sea más fácil que incorporen determinados hábitos. Ahora son pequeños, pero van a ser los ciudadanos del futuro y los futuros decisores que dirigirán la sociedad dentro de 20 años”, apunta Astorga. Aunque esta profesional tiene muy claro que es lo que le gustaría que sucediese dentro de dos décadas: “que la educación ambiental estuviera completamente incorporada a los currículos de la educación en todos los ámbitos, no solamente en la educación formal, sino también en la informal”. El objetivo final es, al fin y al cabo, quellegue el día en el que programas como este no sean necesarios.
Mientras en Islandia o Venezuela certificamos la defunción de masas de hielo milenarias, en las remotas montañas de Baltistán los habitantes "casan" glaciares para combatir la sequía. Si aún no eres socio y quieres escuchar completo este nuevo episodio, primero hazte socio en este enlace
Puedes escuchar el cuarto episodio completo del mítico podcast de ciencia y humor en este enlace de elDiario.es
Cada año, la Tierra pierde 273.000 millones de toneladas de hielo, el equivalente a tres piscinas olímpicas derritiéndose cada segundo. Para visibilizar este drama, el ser humano ha comenzado a oficiar melancólicos funerales, como el celebrado en 2019 para despedir al glaciar islandés Okjökull, o la creación de un cementerio simbólico con lápidas talladas en hielo para recordar a los colosos caídos. La tragedia avanza de forma implacable en todo el planeta: la reciente práctica desaparición del glaciar de La Corona, en el pico Humboldt, ha convertido a Venezuela en el primer país de los Andes en quedarse sin una sola de sus cumbres heladas.
Esta pérdida irreparable trasciende los meros datos científicos y nos golpea profundamente a nivel emocional, ya que tendemos a percibir a los glaciares casi como entidades vivas. La investigadora Alejandra Melfo señala la “coincidencia cósmica” que supone que, tras decenas de miles de años de existencia, sea precisamente la actual generación la que deba presenciar el fin de estas nieves eternas. Su reflexión, llena de poesía y desolación frente a un territorio climático inexplorado, sirvió de inspiración para que el músico Jorge Drexler compusiera una canción dedicada a honrar estas heridas y encontrar la manera de despedir a los glaciares.
Frente a esta desolación, surgen respuestas asombrosas como las de Baltistán, en el Himalaya, donde los habitantes combaten la sequía celebrando insólitas “bodas” entre hielos distintos para engendrar pequeños glaciares que les garanticen agua. Y, en los Pirineos, el glaciar del Monte Perdido agoniza y pierde grosor a tal velocidad que los expertos calculan que podría desaparecer por completo en apenas una década. Acompáñanos en este recorrido por las diferentes formas de despedir a los glaciares a lo largo y ancho del planeta.
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Agradecimientos: Alejandra Melfo (doctora en astrofísica e investigadora del glaciar de La Corona), Jorge Drexler (cantante), Sebastián (guía local en los Andes), Eñaut Izaguirre Estíbaliz (geógrafo, glaciólogo e investigador del Instituto Pirenaico de Ecología del CSIC), Sergio Henrique Faria (director del Laboratorio de Hielo del Centro Vasco para el Cambio Climático), Nicolás González (investigador del Laboratorio de Hielo), Tehzeeb Bano (investigadora de la Universidad de Guelph), Ahmnad Nazir (supervisor del programa de sembrado de glaciares de la agencia Aga Khan), Zakir Hussain (profesor de la Universidad de Baltistán y asesor de la ONU), Lisa Kranz (miembro de la expedición)
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¿Qué es Catástrofe Ultravioleta? Catástrofe Ultravioleta es un podcast de Antonio Martínez Ron, Javier Peláez y Javi Álvarez que trata de acercar el mundo de la ciencia a través de los más diversos ámbitos de conocimiento. El programa de ciencia ganador de un Ondas regresa con 10 episodios monotemáticos que se publicarán los jueves, cada dos semanas. Cada episodio es una experiencia sonora que ofrece una aproximación a la realidad desde perspectivas inesperadas y una buena dosis de humor.
Escucha el segundo episodio de 'La memoria en ruinas', un podcast sobre el patrimonio español que se resiste a desaparecer
El capítulo 2 de La memoria en ruinas profundiza en la sorprendente realidad que José María Sadia y Andrea Morán acaban de descubrir: que España fue una especie de casa de subastas a principios del siglo XX. La profesora María José Martínez Ruiz, una de las mayores expertas en el comercio del arte, explica cómo anticuarios y agentes internacionales se llevaron de nuestro país todo tipo de joyas artísticas para vendérselas a magnates americanos como William Randolph Hearst, o a museos de prestigio, como el Metropolitan de Nueva York.
María José Martínez Ruiz
En esta segunda entrega, los periodistas se preguntan si todos estos tesoros nos fueron robados o si, por el contrario, fuimos nosotros quienes los vendimos.
Joan Molina
En busca de pistas certeras, visitarán un enclave que vivió uno de los fenómenos de expolio (o autoexpolio) más dolorosos de la Historia del arte. Se trata de la sustracción de una obra maestra, las pinturas murales de la ermita de San Baudelio de Berlanga. Un viaje final tratará de dar respuesta a una cuestión de lo más enigmática: ¿Dónde están actualmente las pinturas románicas de la iglesia soriana?
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Puedes escuchar los 10 episodios de ‘La memoria en ruinas’ en nuestra web y en tu plataforma de audio favorita:
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Financiado por la Unión Europea – Next Generation EU
La proposición de ley de Sumar para que los nacidos en el Sáhara Occidental antes de 1976 y sus descendientes puedan tener la nacionalidad española aviva la esperanza en los saharauis
Entrevista - Bucharaya Hamudi: “El socialismo español del ‘No a la guerra’ se contradice con la posición de Pedro Sánchez sobre el Sáhara Occidental”
Revuelve en una caja para encontrar los recuerdos de sus días en el Sáhara español. Del cofre metalizado salen algunos papeles escritos en castellano, una hoja de un cuaderno Rubio de la escuela donde llevaba entonces a su hijo. El maletín naranja acumula lo poco material que conserva de los años en que su vida no se limitaba a esperar para regresar, pero Um El Fadli no encuentra su tarjeta de identidad española, la que le acreditaba como ciudadana de la que fuera la provincia número 53. No pensó que, tras décadas del abandono de España, la podría llegar a utilizar para solicitar la nacionalidad española.
Ahora, una proposición de ley impulsada por Sumar en el Congreso Español, ha avivado sus esperanzas. La mujer septuagenaria no había oído nada del proyecto legislativo que plantea el reconocimiento de la nacionalidad a los ciudadanos nacidos en el Sáhara Occidental durante la época colonial, pero su nieto asiente con entusiasmo al oír hablar de la iniciativa.
La abuela, al conocer los detalles durante los días en que se celebra en su campamento el Festival del Cine del Sáhara Occidental (Fisáhara), asiente para confirmar que, en caso de salir adelante la medida, pediría la nacionalidad española; pero estira su dedo índice, lo coloca delante de su rostro y lo mueve de un lado a otro para enfatizar su respuesta negativa a la pregunta que acaba de escuchar.
– Si obtuviera la nacionalidad, ¿querría vivir en España?
– No. No me iría. Me quedaría aquí. Quiero regresar a mi tierra, no quiero ir a ninguna otra parte. Y si no llega la independencia a tiempo, estaré aquí.
Ese “aquí” es el campamento de refugiados saharauis de Auserd, uno de los cinco asentamientos levantados por los propios saharauis en el desierto de Tinduf (Argelia), tras su huida de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental y el posterior abandono español. Es la tierra árida, cedida por Argelia al Frente Polisario, donde sobreviven en condiciones climáticas extremas, bajo la dependencia total de la ayuda humanitaria. Es aquel lugar nacido para desaparecer, cuyas jaimas y casas de adobe fueron construidas bajo la promesa de provisionalidad, pero permanecen 50 años después, como también continúa la vida convertida en causa de Um El Fadli. Es aquí donde decide quedarse si pudiese marcharse, pero mira a su nieto y entiende que en su caso puede ser diferente.
Um El Fadli durante la conversación con elDiario.es.
Si Um El Fadli y otras personas nacidas en el Sáhara Occidental antes de 1975 querrían acogerse a su derecho de obtener la nacionalidad española, no es con el objetivo de dejar el campamento de refugiados donde viven y trasladarse a España, pese a sus complicadas condiciones de vida. Una decena de saharauis mayores responden negativamente cuando elDiario.es les pregunta por la posibilidad de migrar, pero todos ellos confirman su deseo de pedir igualmente la nacionalidad en caso de salir adelante la normativa que estudia el Congreso.
Más allá de los beneficios intrínsecos ligados a contar con un pasaporte europeo, los saharauis expulsados de la antigua colonia española hablan del reconocimiento de un derecho que consideran suyo, pero les fue arrebatado. “Es nuestro derecho. Yo tenía DNI español, convivía con los españoles, mi marido trabajaba para una empresa española y, de la noche a la mañana, desaparecieron, tuvimos que escapar y aquí estamos”, dice la señora de 70 años, sentada en una colorida jaima junto a su nieto, que tiene la edad que ella tenía cuando Marruecos inició la llamada “Marcha Verde”, que ellos bautizaron como “Marcha Negra”, y otras mujeres a su alrededor. Ya que España abandonó la antigua colonia al inicio de la ocupación marroquí, dice, ese pasaporte puede darles un respiro ante algunas de las necesidades que enfrentan en los campamentos. Con unos servicios sanitarios sin apenas recursos y una ayuda humanitaria recortada, las razones médicas son las más mencionadas entre quienes pedirían la nacionalidad española si saliese adelante la normativa planteada.
Algunas también mencionan las puertas que un pasaporte español les abriría a sus hijos o nietos para poder formarse, trabajar en España y , así, ayudar a la economía familiar. O, simplemente, contar con la mera posibilidad de viajar en determinadas ocasiones para visitar a seres queridos o alejarse por temporadas de la vida en el desierto. “Me gustaría tener la nacionalidad por si necesitase ir al hospital si enfermo, o para hacer más fácil que mi nieto pueda ir, porque allí es más fácil estudiar y encontrar un trabajo”, dice la señora, mientras el joven la mira y asiente.
Algunos de sus amigos, cansados de esperar para hacerlo por la vía legal, se subieron a bordo de una patera desde Argelia. “Yo quiero irme para ayudar a mi abuela y a mi familia, pero le he prometido que solo iría si consigo un visado”, dice el joven poco después, ya sin Um cerca.
El nieto de Um, de 21 años, que desearía migrar a España en caso de que sus ascendientes lograsen la nacionalidad.
El proyecto de ley da un paso
Después de más de un año con el texto en un cajón, la proposición de ley de Sumar para que los nacidos en el Sáhara Occidental antes de 1976 y sus descendientes –cumpliendo una serie de requisitos– puedan tener la nacionalidad española ha dado esta semana un paso más en el Congreso con la constitución de la ponencia de la iniciativa. También la posibilidad de que los hijos de quienes nacieron en el Sáhara español tengan más facilidades para obtener la nacionalidad: en un plazo de 5 años desde la inscripción en el Registro Civil de sus progenitores, ellos también podrían solicitar la ciudadanía. En caso de vivir en España, solo se les exigiría haber residido dos años en el país, el mismo plazo reducido que se les pide a los nacionales de otras excolonias españolas o países con fuertes lazos culturales.
En febrero de 2025, el Parlamento aprobó la toma en consideración de la medida con el respaldo de todas las fuerzas políticas excepto del PSOE. La diputada de Sumar Tesh Sidi, de origen saharaui, celebró el desbloqueo de la medida y aseguró que su partido tratará de acercarse al resto de formaciones con el objetivo de presionar al PSOE. “Con el Partido Socialista, en materia del Sáhara, hay que seguir presionándoles porque sabemos que no les es cómodo aprobar esta norma, por lo que sea, pero vamos a seguir ahí”, dijo la parlamentaria.
En el mismo campamento de refugiados donde nació y pasó sus primeros años Tesh Sidi, la wilaya de Auserd, algunos jóvenes saharauis o adultos de mediana edad asienten con cierta ilusión cuando se les pregunta por la iniciativa parlamentaria. “Ojalá salga adelante. Tengo todas mis esperanzas en esa ley y lo estoy siguiendo desde que salió”, dice una mujer, que prefiere no dar su nombre. Es madre de dos hijos que viven actualmente en España en un limbo legal a la espera de su petición de apatridia. “Mis hijos ahora no pueden trabajar. Si saliese eso, les ayudaría mucho”, dice la mujer, mientras el fuerte viento de un conato de siroco golpea la jaima donde se refugia.
DNI español del marido de otra de las mujeres saharauis a las que le gustaría optar a la nacionalidad
También desde el desierto, a través de su móvil, conoció los cambios de la ley de regularización extraordinaria española, que, en la práctica, supuso otro golpe para los saharauis. “Me pareció muy injusto. Ellos pensaban que iban a conseguir los papeles. Llevan mucho tiempo esperando la respuesta [de la petición de apatridia] y ahora no pueden hacer nada”, explica la mujer.
La estabilidad de los saharauis que viven en el exterior impacta directamente en las condiciones de vida de sus familias en los campamentos y en muchos proyectos desarrollados por quienes pasan unas temporadas en España y otras en Tindouf. Pese a que todas las casas de adobe parecen similares unas de otra, su interior da pistas de quienes cuentan con seres queridos en otros países, la mayoría en España, y quienes no. Los baños, las telas que cubren las paredes de cada espacio, las cortinas, hablan de quienes tienen algún miembro de su familia en el exterior.
El nuevo paso de la iniciativa parlamentaria llega después de que el Gobierno decidiese en el último momento la exclusión de los solicitantes de apatridia –saharauis en su mayoría en España– de la regularización extraordinaria, por lo que la aprobación de esta ley podría suponer un contrapeso al que ha sido considerado como el último varapalo del Gobierno de Pedro Sánchez a la población procedente de la excolonia española.
Dahda Mohamed Mahmud transmite la presencia y tranquilidad habitual en las mujeres saharauis. La mujer, nacida en el Sáhara Occidental en época colonial. Frente a una bandeja, la señora intercambia los pequeños vasos del ritual del té y concentra las miradas de sus compañeras de jaima. Su caso ejemplifica la manera en la que afrontan las generaciones mayores la posibilidad de tener la nacionalidad española. La mujer, de 70 años, nacida en el Sáhara Occidental durante la época colonial, cuenta actualmente con la nacionalidad española, pero ese reconocimiento no ha cambiado su día a día. “He ido un par de veces a España. Tenía que estar presencialmente para arreglar los papeles. También fui para ver a mi hijo y hacer alguna revisión médica”, detalla. “Pero no me quedo mucho tiempo y siempre vuelvo, prefiero estar aquí con mi marido y mis hijas”, añade la saharaui.
Dadah en una de las jaimas tradicionales desplegadas durante el FiSáhara para mostrar la vida tradicional nómada saharaui.
Para los saharauis, tampoco es sencillo pedir la nacionalidad si ya viven en suelo español. Mientras los ciudadanos procedentes de otras excolonias o países con fuertes lazos culturales con España, como Guinea Ecuatorial o América Latina, tienen plazos reducidos debido a esas conexiones históricas, esta ventaja no se cumple con quienes proceden del Sáhara Occidental. En el asiento trasero de un todoterreno aparcado en la árida explanada donde estos días se levanta la infraestructura del Fisáhara, Brahim Chagaf explica a elDiario.es parte de su odisea para tratar de conseguir su derecho a la ciudadanía. El saharaui vive desde hace más de una década entre Navarra y los campamentos de refugiados saharauis. Hace poco más de un mes, cuenta, solicitó la nacionalidad española y se encuentra a la espera de la resolución.
A su llegada a España, presentó a varios abogados el DNI español de su madre para acreditar que sus progenitores nacieron en el Sáhara español. “Yo llevé la documentación de mi madre, pero no me ha servido de nada. De hecho les hacía un poco de gracia a los abogados con los que hablaba, diciendo que eso no valía”, explica el saharaui, quien fue director de la escuela de cine. “Creo que no es justo, siendo yo hijo de españoles. Mi madre tiene el DNI español. Si España lo haya hecho tan mal, debería repararse. No acepto que sean tan justos para unas cosas, con Irán y Palestina, y tan injustos para otra. La causa saharaui es un asunto por resolver, como lo son los crímenes del franquismo”, añade en referencia a la posición del Gobierno de Pedro Sánchez con el Sáhara Occidental.
¿Ayuda o merma la causa?
“Yo no quiero ni la apatridia y no querría la nacionalidad. Las considero como herramientas. Yo quiero vivir libre y tener el derecho internacional de la libre circulación para cada persona humana, y eso no lo puedo tener sin tener primero la apatridia que me puede permitir estar 10 años en España para que pueda solicitar la nacionalidad española”, explica el saharaui en perfecto castellano. “Estamos hablando de un país que ha ocupado un territorio durante años. ¿No puedo ir cuando me da la gana? Entonces, España obligó a los saharauis a tener el DNI y estar bajo su control y ¿ahora no puedo vivir yo allí? Va más allá de si la nacionalidad nos sirve de algo o no”.
Hay quienes piensan que, si la ley de nacionalidad para los saharauis saliese adelante, la causa correría el riesgo de desinflarse, ante la posibilidad de que muchos jóvenes pudiesen abandonar los campamentos de refugiados de Tindouf. Fuentes del Frente Polisario rechazan esa idea, pues consideran que muchos decidirán permanecer, y creen que es una idea que trata de trasladar el PSOE para justificar su rechazo a la medida. “Son muchos los saharauis que irían y volverían. Pueden pasar temporadas allí, ir al médico o estudiar, pero no se desligarían de los campamentos ni de la causa”, dice Abdula Arabi, representante del Polisario en España, que considera que incluso puede dar más fuerza a sus denuncias.
“Nuestra lucha va a seguir. No necesitamos seguir en un desierto inhóspito, cuando la lucha pacífica aquí es insostenible. Creo que somos más cómodos calladitos aquí en el desierto. Podemos estar en cualquier sitio resistiendo y vamos a seguir reivindicando nuestro derecho al retorno a nuestra tierra. Quiero la independencia del Sáhara Occidental, quizá otros no, pero queremos votar en el maldito referéndum y decidir”, clama el saharaui. Y qué mejor manera para reivindicarlo que reconocer nuestros derechos. Y eso es simplemente lo que haría esa ley que estudia el Congreso, reconocer nuestros derechos“, concluye.