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Sophie Lewis, escritora: "Ser feminista y misógina no es un oxímoron"

Sophie Lewis, escritora: "Ser feminista y misógina no es un oxímoron"

La pensadora crítica publica 'Feminismos enemigos', un libro que analiza las trazas racistas y filofascistas que ciertos movimientos esconden tras la aparente defensa los derechos de las mujeres

La vida de Noa: ser gitana, trans y sobrevivir en los márgenes de Barcelona

Una feminista puede ser también una enemiga. Esta es la tesis que defiende la escritora y pensadora crítica Sophie Lewis. Nacida en Viena en 1988, ahora radica en Filadelfia, lo que le da una mirada amplia del movimiento feminista desde Europa hasta Estados Unidos y le permite trazar una línea de sus evoluciones históricas. Y es ahí donde pone el hilo conductor de Feminismos enemigos (Bellaterra, 2026), un libro polémico en el que analiza cómo algunos movimientos que defienden los derechos de las mujeres pueden ser un caldo de cultivo para ideas fascistas.

Lewis parte de las colonialistas británicas y navega hacia el Ku Klux Klan hasta llegar a las tesis transexcluyentes, pasando también por las tradwives y la capitalización por parte del sistema liberal de la emancipación de la mujer a través de la figura de las girl boss. Apunta que hay feminismos que se basan en tesis racistas, excluyentes o directamente misóginas y sostiene que no todo lo que lleve la bandera violeta tiene que ser “inherentemente bueno”.

Una de las primeras cosas que quiere dejar claro a sus lectores es que “algunas tesis feministas pueden acabar llevándonos hacia el fascismo”. ¿Cómo?

Lo que digo es que algunos feminismos, aunque partan de la buena fe, pueden acabar siendo parte de la visión global del fascismo. Eso es importante porque no hablo necesariamente de tesis que sean intrínsecamente fascistas, sino de algunas posturas que pretenden, bienintencionadamente, emancipar a las mujeres, pero acaban teniendo una definición de lo que significa ser mujer que sí constituye un problema.

¿En qué sentido?

La definición de quién es mujer y quién no, dependiendo de dónde pongas la frontera, puede ser fascista, racista, supremacista o burguesa. Cómo concibes el cuerpo, el carácter y la situación sexual es muy importante y demuestra que, aunque mucha gente crea lo contrario, el feminismo no es el último baluarte contra el fascismo. De hecho, históricamente algunos feminismos han sido parte del fascismo.

Dedica los primeros capítulos a hablar de cómo el colonialismo europeo se sirvió del deseo de emancipación de las mujeres para sus propósitos. ¿Se refiere a eso?

Por ejemplo. Ambos movimientos se apoyaron mutuamente para construir postulados heroicos en pro del supremacismo racial, dando mucho protagonismo a mujeres que acabaron salvando proyectos coloniales en decadencia y estableciendo las bases de postulados fascistas.

Ese fue el caso de los primeros movimientos feministas mainstream de Inglaterra, que animaron a las jóvenes de clase media a ser independientes y a emanciparse, yéndose a las colonias a experimentar y vivir aventuras. Pero en realidad lo que se buscaba era higienizar la colonia, educarla y evitar que los trabajadores ingleses formaran familias con mujeres indígenas.

Pero esa relación entre el feminismo emancipador y las políticas racistas no tienen que ver con la definición de mujer que hicieran los colonos.

Depende. Yo entiendo el concepto de cisidad [cisness en inglés, término que hace referencia a la condición cis -sentirse identificado con el género asignado al nacer-, como la única opción natural y aceptable] como algo muy importante para entender la historia feminista. No quiero ponerme muy técnica para explicar la relación entre la cisidad y el colonialismo, pero creo que lo que es muy fácil de entender es que todo el mundo, hasta cierto punto, ha sido vulnerado por la cisidad.

Eso no quiere decir que todos seamos trans, sino que todos nos hemos visto afectados por lo que la sociedad cree y entiende que tenemos que ser. Lo que podemos hacer y lo que se nos permite, ya sea en base a nuestro género, raza, origen o religión. Y se nos pone en categorías estancas que no van a cambiar jamás. Ahí viene cuando la cisidad colonial daba derechos sólo a las mujeres que ellos consideraban que debían tenerlos, que no son otras que las mujeres jóvenes, de clase media, burguesas y, por supuesto, blancas.

Si una alta ejecutiva que lleva un traje de corte masculino, se le permite. Pero una de clase baja que lleva camisetas anchas y gorra se convierte en una enemiga

Relata que las feministas colonialistas estaban en contra de abolir la esclavitud porque temían que los hombres negros, en tanto que hombres, tuvieran más derechos que ellas. Temían perder sus escasos privilegios sociales. En ese caso, sí veo la relación con los postulados transexcluyentes actuales.

Es exactamente eso a lo que me refería. Y por eso los primeros movimientos TERF [Feministas Transexcluyentes Radicales, por sus siglas en inglés] surgieron en el Reino Unido. Tanto el colonialismo como el patriarcado se asegura de dar a ciertas mujeres, casi siempre blancas y burguesas, cierto poder. Mientras trabajen para el imperio o para el sistema, podrán gozar de una flexibilidad que a otras mujeres no se les permite.

Mira a una mujer que viste ropa masculina. Si es una alta ejecutiva que lleva un traje, se le permite. Pero una mujer de clase baja que lleva camisetas anchas y gorra se convierte en una enemiga. Esa es la paradoja de la cisidad: si aceptas reforzar la cisexualidad, la binaridad, la domesticidad, el feminismo patriarcal y colonial, el sistema te premiará pudiéndote saltar alguna de estas normas.

Por eso, a las jóvenes colonas les permitían adoptar conductas aventureras (siempre reservadas para los hombres) y salir de sus hogares, cosa que iba en contra de lo que ellas mismas postulaban.

¿Hacia dónde ha evolucionado esta instrumentalización del feminismo por parte del sistema?

Bueno, es un clásico lanzar a ciertas feministas contra algunos enemigos del sistema, como el islam. De esa manera, justifican políticas racistas, antiinmigración e islamófobas asegurando que es por el bien de la libertad de las mujeres. Pero hay un giro nuevo en la historia; ahora en el Reino Unido ha surgido otro tipo de feminismo que se autodenomina ‘reaccionario’.

¿Qué diferencia hay entre las radicales y las reaccionarias?

Dejar atrás el calificativo ‘radical’ no es baladí. Están en contra, por ejemplo, del divorcio y del aborto. Creen que la revolución sexual fue un ataque hacia las mujeres perpetrado por mujeres y que lo más feminista del mundo es proteger la idea de la familia nuclear. Si se denominan feministas es porque mantienen ciertos postulados sobre la importancia de los cuidados y la interdependencia. Y eso es algo que me asusta muchísimo.

Hay feminismos que critican la figura de la girl boss, no porque sea un invento capitalista, sino porque creen que las mujeres jamás deberían de haber salido de casa

De todo lo que me ha dicho, ¿lo que le asusta más es que reivindiquen la importancia de los cuidados?

Sí, porque debería ser la izquierda la que tuviera el monopolio de la reivindicación de los cuidados y la importancia de no comerciar con ellos. Pero cada vez hay más voces de derecha que destacan los fallos del sistema liberal y neoliberal. Y eso podría estar bien; el problema es la alternativa que proponen.

Critican la figura de la girl boss [mujer independiente y exitosa en su trabajo], pero no porque sea un invento capitalista, sino porque creen que las mujeres jamás deberían de haber salido de casa. Y, por supuesto, a la lista de sus enemigos también se suman las trabajadoras sexuales, las personas trans y las mujeres migradas, en lugar de verlas como colectivos vulnerables a los que ayudar. ¿Sabes por qué?

Sophie Lewis, escritora feminista, durante la entrevista con elDiario.es en Barcelona
Sophie Lewis, escritora feminista, durante la entrevista con elDiario.es en Barcelona

¿Por qué?

Puede parecer raro este póquer de enemigos tan ecléctico, pero si lo piensas tiene sentido. Todo gira en torno a la fertilidad y la demografía. No creo que estos odios vengan necesariamente motivados ideas supremacistas, pero sí creo que tienen miedo de la substitución, igual que pasó con las feministas de las colonias.

El feminismo alejó a las mujeres de sus hogares y las convirtió en seres independientes, que adoran sus carreras profesionales y que no tienen hijos. Todo eso nos deja en manos de ¿quién? Pues de las familias migradas, que tienen más descendencia. Y luego están las personas trans que, aunque no suelen tener hijos, también tienen un papel en la invasión, echándonos de nuestros lavabos y ocupando nuestras cuotas. [Ríe].

¿A eso se limita el rechazo a las personas trans?

Por supuesto que no, pero sí tiene que ver con la demografía. Recuerdo el libro de Abigail Shrier, periodista del Wall Street Journal, Daño irreversible, en el que hablaba de “la locura transgénero que seduce a nuestras niñas”. Pues la portada era, precisamente, una niña con un agujero en medio de su vientre. Era una manera de decir que hay preciosos úteros nacionales que están siendo eliminados. Es por eso que están obsesionadas con los tratamientos hormonales para niños.

Para ellas, la invasión de otras culturas y la falta de fecundidad de las personas trans son dos caras de la misma moneda. Y eso tiene un efecto curioso: las mujeres pasan de ser las oprimidas a ser las opresoras. Eso es algo que pasa desde las colonias y es una inversión de roles muy típica del fascismo. Si te fijas, los proyectos extremos emergentes suelen empezar reclamando el estatus de víctimas frente un enemigo imaginario al que acaban asesinando, contra el que perpetran un genocidio o poniéndolo en cámaras de gas.

En los últimos años, el feminismo se ha convertido en un posicionamiento de mínimos. ¿Cómo ha afectado eso en la manera en que las derechas se han apropiado de él?

Como ejemplo, recordemos a las feministas radicales que apoyan a Trump… Pero en general, es verdad que en los sistemas liberales hay una especie de feminismo mainstream que podría ser el que representa Hillary Clinton. Uno de los motivos por los que perdió contra Trump fue porque su campaña se basó, casi únicamente, en decir que era su turno porque era mujer. Nadie se emociona por la equidad...

Nos cuesta mucho más criticar a las mujeres poderosas que a aquellas que están realmente oprimidas. Miramos hacia abajo para encontrar culpables en lugar de a las mujeres que tienen el poder y que toman decisiones en base a sesgos de clase

Hay una frase, que se suele repetir de forma irónica y que se atribuye a la escritora Giovanna Giordano, que dice que, si las mujeres gobernáramos, no habría guerras. ¿Qué le parece esta máxima?

Es una tontería. ¿Por qué debería ser intrínsecamente mejor ser gobernados por una mujer? Sufrir una opresión no nos hace automáticamente mejores personas. Piensa en los abusadores; cuando nos dicen que ellos mismos fueron abusados de pequeños, eso no les exculpa, ¿verdad?

Pero, aun así, nos cuesta mucho más criticar a las mujeres poderosas que a aquellas que están realmente oprimidas. Miramos hacia abajo para encontrar culpables, a las prostitutas, a las personas trans o a las migradas, en lugar de mirar hacia arriba, hacia aquellas mujeres que tienen el poder político o social y que toman decisiones en base a sesgos de clase.

¿Por qué culpamos al oprimido?

Por la fobia a la feminidad. Esta postura forma parte de uno de esos feminismos enemigos que, en realidad, es misógino. Se trata de vindicar los derechos de las mujeres, pero asumiendo que, para triunfar, debes tener comportamientos masculinos. Que solo aquellas que renuncian a su feminidad salen adelante. En lugar de analizar qué nos ha hecho el sistema, se basa culpan a quienes que les gustan las pelis románticas, las que visten de rosa o aquellas a las que se considera unas guarras. Por eso, ser feminista y misógina no es un oxímoron.

La feminidad es muy compleja y oponerse a ella es darle demasiado crédito al opresor. Las mujeres han tenido mucho que ver en las estructuras de poder. No hay nada más misógino que pensar que la feminidad, cualquier cosa que nos relacione con ser mujer, nos aleja de la emancipación. Por eso, las trabajadoras sexuales y las trans siempre han estado al frente de la resistencia, entendiendo que hay un horizonte de liberación en la reivindicación de la feminidad.

Y, ahora, la feminidad está capitalizada por las derechas y su exaltación de la figura de la tradwife.

Y monopolizan el discurso de los cuidados. Por eso se quedan en casa y abandonan el mundo laboral. Podría ser una idea revolucionaria, pero viniendo de ellas, como decía antes, es terrorífico.

A nadie le gusta trabajar y es lo más natural del mundo no querer hacerlo. Pero, ojo: ellas sí que están trabajando. Y no me refiero al hecho de que los cuidados sean un trabajo, aunque no remunerado. Eso por supuesto. Me refiero a que están monetizando su vida a través de las redes sociales. A no ser que tu marido gane una cantidad ingente de dinero, ser tradwife hoy es una fantasía económicamente imposible. Es un engaño que sólo beneficia al sistema y a las derechas.

Pero en un momento en que la falta de mano de obra es acuciante, ¿en qué beneficia al sistema el tener a buena parte de la población en casa?

Al sistema no le interesa que dejes de trabajar para convertirte en una tradwife, sino que desees hacerlo. Al sistema de clases le resulta muy beneficioso orquestar el deseo para disciplinar a la gente. Puede que sea una imagen asociada a no trabajar, pero para obtenerla debes trabajar. Y mucho, porque, paradójicamente, es muy cara de mantener.

Su lista de “feminismos enemigos” es larga. Tanto, que llega a afirmar que no existe tal cosa como “el bando de las mujeres”. ¿Qué debería unirnos, pues?

Quiero aclarar que, para nada, quiero dejar caer la bandera del feminismo. Simplemente, creo que la categoría “mujer” no es algo a lo que nos tengamos que agarrar tanto. Nuestro bando tiene que ser aquel que se cuestione esta categoría y que no necesite tenerla clara ni delimitada para actuar. Cuando las derechas nos afean que, ni siquiera, sabemos definir qué es una mujer, yo les contesto: ¿Y qué?.

El mundo cambia constantemente y necesitamos un feminismo que cambie con él, que no sea estanco, que no vea traiciones constantemente. No quiero que sea serio ni radical, que no contemple el placer como una cuestión política ni que esté obsesionado con las definiciones.

Adrián Melero y Lucas Pulido, el dúo viral Alpilpil: “Se puede hacer humor de todo, lo que no se puede es ser gilipollas”

Adrián Melero y Lucas Pulido, el dúo viral Alpilpil: “Se puede hacer humor de todo, lo que no se puede es ser gilipollas”

Curtidos en el cabaret y la interpretación, los dos amigos conversan sobre la deriva de la derecha, la crisis de la vivienda y la capacidad transformadora de la comedia

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En pleno bucle de scroll vacío, Adrián Melero y Lucas Pulido, más conocidos como @Alpilpil, consiguen hacer denuncia social y a la vez provocar una carcajada a los 126.000 seguidores que miran desde el otro lado de la pantalla. Unidos por sus estudios de interpretación, y tras un tiempo como compañeros de trabajo en un cabaret, los dos amigos navegan con destreza entre el abismo de las redes sociales, la incertidumbre de la actuación, el singular mundo de la comedia e incluso con una sección en el podcast Carne Cruda.

En un momento de ebullición profesional y personal, entre mudanzas y vacaciones, Melero y Pulido encuentran un momento para charlar con elDiario.es y desgranar los entresijos de un proyecto que se ha convertido en el espejo de sus ansiedades y las de toda una generación.

¿Qué os llevó a grabar el primer vídeo?

Adrián Melero: La idea original era formar una compañía de teatro con dos compañeros más, algo más clásico, pero nos dimos cuenta de que a nuestras obras solo venían nuestros amigos y familiares, que ya estaban un poco hartos de apoyarnos. Las redes nacieron con un fin utilitarista: dar a conocer nuestro humor para que, cuando tuviésemos una función, pudiéramos llegar a más gente.

Lucas Pulido: Exacto. Queríamos llenar las funciones con gente que no fueran solo conocidos a los que ya estábamos agotando. Ahora, cuando nos dicen “os ha salido un show”, nos reímos porque el show era la idea principal; todo lo de las redes ha sido el alimento para poder mantener ese proyecto teatral vivo.

¿El show se parece a lo que hacéis en redes?

Pulido: Lo hemos adaptado. Hemos creado un nicho de gente a la que le gusta lo que hacemos y creamos algo que se complemente con las redes. La idea ha mutado desde una compañía de teatro clásico o cabaret a lo que es Alpilpil ahora.

Melero: El show se ve condicionado por las redes en el sentido de que, si allí hacemos sketches, en el show también los habrá. Pero el salto real fue del teatro a las redes, no al revés.

Entre la interpretación, la comedia y la creación de contenido... ¿Os sentís cómodos con alguna etiqueta?

Melero: Por título académico somos actores, pero me gusta la etiqueta de cómico, no me parece peyorativa; pienso en los Monty Python, gente que es brillante actuando y haciendo comedia a la vez. También respeto mucho lo de “creador de contenido” si se entiende como un oficio de probar cosas nuevas cada día, de lanzarse a la piscina semanalmente.

Pulido: Adrián lo tiene más claro, yo no termino de encontrar una etiqueta. Como cada día hacemos algo diferente, siento que estamos siendo algo nuevo que no sé identificar.

Melero: Es verdad que es raro buscar la etiqueta. Quizá lo que más se parece es “showman”, porque en los sketches y en el show actuamos, pero luego en la sección de Carne Cruda somos nosotros con un texto con gags.

Pulido: Además, para los actores, no somos actores; para los cómicos, no somos cómicos...

Melero: Para los creadores de contenido somos cómicos que subimos nuestro trabajo a redes, pero no somos creadores de contenido...

Pulido: Sí, estamos en una zona gris que no terminamos de identificar, pero creo que también eso es bonito.

Sí se puede hacer humor de todo, lo que no se puede ser gilipollas. Una cosa es guardar un respeto si ha sucedido una tragedia; me parecen igual de mal los programas de televisión que hacen crónica dramática con pornografía de las emociones que si yo me pongo a hacer chistes de eso ese mismo día

Adrián Melero

Entonces, ¿no os habéis sentido acogidos por ningún gremio?

Pulido: Desde el mundo de los cómicos nos han llegado a decir claramente: “Vosotros no sois cómicos”. Pero lo dicen de forma jocosa; en general nos hemos sentido muy acogidos y nos han tratado con mucho respeto en todos los ámbitos.

¿Qué se valora a la hora de elegir un tema para Alpilpil?

Melero: Nos nutrimos de la actualidad o de cosas de las que queramos hablar, pero lo que más prima sobre el tema es el guion: tiene que haber comedia. Si no encontramos la manera cómica de tratar un tema, no lo hacemos.

La pregunta es obligada: ¿se puede hacer humor de todo?

Pulido: Si se hace de manera inteligente, sí. No intentar hacer humor de cosas delicadas y, encima, simplemente ser faltoso y no gracioso.

Melero: Sí, yo creo que sí se puede hacer humor de todo, lo que no se puede ser es gilipollas, pero eso es otra cosa. Una cosa es guardar un respeto si ha sucedido una tragedia; me parecen igual de mal los programas de televisión que hacen crónica dramática con pornografía de las emociones que si yo me pongo a hacer chistes de eso ese mismo día. Pero creo que el humor es una herramienta que puede servir para criticar y para dar un punto de vista respecto a todo. Hacer humor no quiere decir frivolizar. Hay cosas que son tan importantes que hay que tratarlas con humor, porque es la herramienta que te deja ver lo surrealista o denunciar algo sin caer en la melancolía ni el amarillismo.

¿Desde el humor se puede cambiar algo?

Pulido: Quiero pensar que sí. Nos sorprende que gente que está en las antípodas ideológicas nos escriba o se acerque diciendo que le gusta nuestro contenido, quizá porque entramos a temas como la vivienda o la migración desde un lugar muy básico. Nosotros tampoco somos periodistas ni estamos aquí para darle clase a nadie, pero con que haya una personita que tenga una pequeña reflexión gracias a eso, creo que sí se puede cambiar algo.

Melero: Igual nosotros no y simplemente estamos haciendo el imbécil y está bien también; pero sí que creo que la comedia, dentro del campo de la cultura, claro que puede cambiar las cosas. Es una herramienta dramática y una expresión artística que ayuda a que la gente se identifique y a denunciar cosas. Que nosotros lo consigamos, no lo sé, pero que las comedias hayan conseguido cosas, por supuestísimo.

Al escribir un guion, ¿en qué público pensáis?

Pulido: No pensamos mucho en el objetivo final o en un público concreto mientras creamos, sino en que lo que decimos tenga sentido y sea gracioso.

Melero: Creo que lo pensamos más cuando subimos vídeos en los que criticamos a cierta izquierda que creemos que lo hace mal. Ahí decimos “igual esto no cae tan bien”, pero tiramos adelante porque es lo que pensamos. También es que confiamos en que los mensajes que lanzamos son tan básicos: vivienda digna, todos somos humanos, no peguen maricones... Tan básicos que no sé yo si gente, sobre todo de nuestro espectro político, se va a posicionar en contra.

Quizás no son temas tan básicos, pero los mostráis de una forma tan evidente que cómo no estar de acuerdo.

Melero: Te lo compro porque alguna vez sí que nos hemos visto en la situación de querer dar una opinión muy, muy concreta y nos hemos planteado de qué manera hacerlo para que parezca fácil y gracioso.

Nos sorprende que gente que está en las antípodas ideológicas nos escriba o se acerque diciendo que le gusta nuestro contenido

Lucas Pulido

¿Y el hate? ¿Cómo lo lleváis?

Pulido: Somos privilegiados, no nos amenazan con matarnos como les ocurre a muchas mujeres creadoras o a otras personas del colectivo. En ese sentido, tenemos suerte por ahora.

Melero: A veces hay crispación en los comentarios, pero no escala a más, no llega a nuestra bandeja de entrada.

No os afecta hasta el punto de llegar a autocensuraros.

Pulido: Sí que hay un miedo generalizado por la impunidad que hay de la violencia hacia ciertos creadores de contenidos de izquierdas, de pensar que a ver qué hacemos porque igual nos toca que vengan a un show y nos esperen a la salida. Es verdad que es algo que a lo mejor aparece en un momento de crispación muy alto en el que ves que a otros compañeros les está pasando. Por ahora tocamos madera.

Melero: Igual lo único en lo que nos hemos podido censurar es no señalando a personas concretas por su nombre si creemos que no es reparador cuando tratamos la actualidad. Depende de lo que sea, preferimos criticar la conversación que se ha generado en lugar de señalar a un influencer que igual no ha actuado con maldad. Depende de lo que se trate, claro: si es un fascista o una fascista no está de más que lo señalemos.

Ya que seguís tan de cerca la actualidad, ¿cuál es vuestra mayor preocupación ahora mismo?

Pulido: A mí, sobre todo, la deriva ya global de la derecha y la extrema derecha, que cada vez actúan con mayor impunidad para derribar a las izquierdas, como la presión de lo sucedido en Ceuta. Es desesperanzador ver cómo se está poniendo el futuro de cara a los derechos humanos, que parece algo tan básico, y a toda la base de derechos construida. El retroceso que vamos a tener me aterra. Y, por supuesto, el tema de la vivienda, que yo estoy justo ahora con la mudanza y ayudando a mi compañera a buscar y es terrorífico.

Melero: Yo también estoy ahora mirando pisos y es imposible. Coincido totalmente con Lucas, me da mucho miedo este viraje e igual que antes decía que a algunas personas nos ahorramos señalarlas, creo estamos en un momento en el que ciertas personas y ciertas actitudes sí que debemos señalarlas y decir ‘no’. Todo se ha vuelto debate y de repente ahora es '¿democracia sí o no?', me cago en tu puta madre, democracia sí y esto no se debate. Nos tenemos que poner firmes porque por la pena entra la peste. Vamos a tener dos dedos de frente, por dios.

¿Es la vivienda lo que más obsesiona a vuestra generación?

Pulido: La vivienda es troncal porque nos afecta a todos, independientemente de la ideología.

Melero: Yo comparto piso con amigas y tengo suerte porque no estoy en la situación de compartir con gente a la que no conozco o incluso que me cae mal, que mucha gente sí que está ahí. Pero me gustaría irme a vivir con mi novio y es imposible, no hay manera. Es desesperanzador ver que no me lo puedo permitir, da igual el barrio, el extrarradio está carísimo... Yo soy del extrarradio de Barcelona, que también está carísimo, y es que ni en un sitio parecido al que yo he crecido me puedo permitir vivir. Muchas veces me desespera porque pienso que si no nos lo podemos permitir nosotros, que somos gente a la que ahora mismo no nos falta trabajo, la cosa está jodida.

Y hay algo que está relacionado con la vivienda, que es el tema de la meritocracia. Nosotros somos generación Z y hay algo muy desesperanzador en sentir que lo has hecho todo y da igual la tecla que toque, que no consigo salir de la precariedad. Da igual que tenga múltiples curros, lo mucho que trabaje, por mucho que me habéis dicho que era trabajar y estudiar, da igual lo mucho que haga, que no hay manera de dar esa tecla si no vienes de una familia con dinero, no hay otra manera. Y yo ahora mismo me frustro mucho buscando piso porque creo que no me lo merezco, ni se lo merecen mis amigas, que tendrían que poder permitirse vivir en la ciudad en la que trabajan.

Hemos normalizado el hecho de que para cualquier tipo de sector en el que estés o para cualquier cosa, si no tienes redes, no existes. Igual que lo de buscar piso, que requiere pasar por el aro de la especulación

Adrián Melero

¿Qué son para vosotros las redes? ¿Os preocupa el algoritmo?

Pulido: Sí. Hace unos días en Estados Unidos multaron a Meta con más de 500 millones de dólares por uso indebido al utilizarlo para crear adicción a menores. Pero más allá de la adicción, también creo que el algoritmo cada vez está premiando pensamientos más conservadores. Me preocupa mucho esta campaña, con unos intereses muy claros y que me recuerda mucho, citando a Aznar, a lo de “el que pueda hacer que haga”. Y al mismo tiempo, y de esto nosotros también formamos parte, se está creando un ejército de adictos al móvil y a la atención rápida y que creo que en unos años se van a notar unas consecuencias generales en la gente, entre los que consumimos todo esto, que van a ser muy heavies y me preocupa enormemente.

Melero: Es un juego sucio en el que pasas por el aro porque no te queda otra si quieres existir. No lo digo por nosotros, mi hermana tiene un bar y el bar tiene que tener una cuenta de Instagram. Hemos normalizado el hecho de que para cualquier tipo de sector en el que estés o para cualquier cosa, si no tienes redes, no existes. Igual que lo de buscar piso, que requiere pasar por el aro de la especulación. Y ya que estamos dentro, que sea lo más amigable posible e intentar, aunque sea difícil, no hacer de las redes un espacio que sea enemigo del discurso, que por su idiosincrasia lo son, pero intentar que no lo sea.

Habéis publicado un libro recientemente, ¿cómo fue el cambio de formato?

Melero: Fue un reto. Ya nos costó pasar del teatro a las redes, pero todo tenía que ver con la interpretación, que es nuestro fuerte. Evidentemente en el libro nuestro acting da igual. Lo guay es que el libro te permite contar lo que quieras sin límite de presupuesto ni de realidad: si quiero que haya un dragón rojo que escupe Lacasitos, puede haberlo, justo no lo hay, pero sí que puedo sacar a niños pequeños, que es algo que en redes no vamos a hacer, o incluir una rana que habla.

Pulido: Fue bastante bonito tener esa libertad de poder enfocar un tema como a veces nos resulta imposible en un vídeo. Pero sí que fue un reto.

¿Qué le depara el futuro a Alpilpil?

Melero: De momento lo que tenemos asegurado es que continuamos con la gira mientras la gente quiera, el 2 de octubre volvemos a València. También seguiremos dándole caña a las redes y con nuestra sección en Carne Cruda. Y con muchas ganas de crear y de ir cambiando cosas del show y adaptarnos.

No es la pantalla, es el diseño: lo que PISA no dice sobre cómo la industria de la atención torpedea a los estudiantes

No es la pantalla, es el diseño: lo que PISA no dice sobre cómo la industria de la atención torpedea a los estudiantes

La OCDE señala el uso de dispositivos como una de las causas del peor resultado histórico de PISA, pero lo que hay detrás es un modelo de negocio diseñado específicamente para capturar la atención a los adolescentes

Sobreestimulación, dopamina, miedo al rechazo: así es como las redes usan la neurociencia contra los adolescentes

¿Qué ocurre cuando una generación de jóvenes intenta aprender y leer en profundidad mientras recibe el bombardeo continuo de estímulos dirigidos a distraer su atención hacia las redes y plataformas digitales? Quizá la respuesta a esta pregunta haya aflorado en el informe PISA de 2025. Este estudio internacional de competencias educativas de más de 760.000 estudiantes de 15 años en 91 países ha mostrado este año los peores resultados históricos promedio en Ciencias, Lectura y Matemáticas. Los autores apuntan directamente a los “dispositivos” como uno de los patrones que marcan los resultados de los estudiantes.

“Los estudiantes de PISA 2025, nacidos alrededor de 2009, crecieron durante un período de rápido cambio y difusión de dispositivos electrónicos personales, lo que puede haber alterado los hábitos de lectura, favoreciendo una interacción digital más corta y fragmentada por encima de la lectura sostenida”, exponen los autores del informe, promovido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Se trata de una tendencia internacional de la que España no sale indemne, con el peor resultado de su historia y fuertes caídas en Lectura, Ciencias y Matemáticas. El informe destaca que el 29% de los estudiantes españoles afirma que sus compañeros de clase se distraen con dispositivos digitales en la mayoría o en la totalidad de las lecciones. Entre esos alumnos, el rendimiento en ciencias es 16 puntos inferior al de quienes no perciben esa distracción, una vez descontado el perfil socioeconómico.

Sin embargo, detrás de lo que el informe denomina “dispositivos”, o las pantallas, como se suele resumir este problema en España, no hay tanto un aparato sino una industria y un determinado modelo de negocio. La capacidad adictiva de las redes sociales, los videojuegos online o las plataformas gamificadas no es una consecuencia accidental del uso de la tecnología o las pantallas, sino el objetivo económico central de las empresas que desarrollan esos productos.

Los estudiantes son, además, los más perjudicados. Los estudios son claros al respecto: el cerebro adolescente, con un sistema de recompensa hiperactivo y un control ejecutivo todavía inmaduro, es muy vulnerable a las mecánicas de diseño de las redes sociales que buscan atrapar la atención del usuario a toda costa.

De conectar personas a maximizar el tiempo de atención

El problema se ha ido agravando con los años, como muestran los resultados de PISA. Es una tendencia que coincide con la evolución de la industria de la atención y sus tácticas.

“Lo que hacen los estudiantes en el entorno digital, y cuánto tiempo dedican a ello, ha cambiado desde 2022”, describe el informe PISA 2025: “Se ha producido un aumento en la proporción de estudiantes que declaran utilizar dispositivos digitales durante más de una hora al día para navegar por redes sociales, tanto los días laborables como los fines de semana, o para jugar a videojuegos los días laborables”, recogen los investigadores.

Pero además, el estudio destaca determinados cambios en el propio consumo digital. “También hubo una mayor proporción de estudiantes que informaron de un uso limitado o nulo de los dispositivos para ciertas actividades, como las informativas (por ejemplo, buscar información práctica en internet) y las creativas (por ejemplo, crear contenidos digitales)”. El hallazgo coincide con un punto de inflexión en el diseño de las redes sociales mayoritarias, marcado por la irrupción de TikTok.

El éxito de la red social de origen chino marcó un cambio de etapa en el que estas plataformas dejaron de priorizar las interacciones personales y las publicaciones de los amigos y contactos para promover el consumo de vídeos cortos seleccionados por algoritmos de recomendación. Dejó de ser necesario seguir cuentas o buscar activamente los contenidos que se quería ver. Ahora, son estos sistemas los que deciden qué contenido es más atractivo para atrapar a cada usuario, afinados con precisión matemática: cuánto tiempo pasa ante un vídeo, cuáles abandona en función de la hora del día o su estado de ánimo.

Es una batalla desigual. La escuela y el informe PISA valoran actividades en las que es necesario sostener la atención, tolerar el aburrimiento y la ausencia de estímulos externos. Sin embargo, compiten con herramientas que les proporcionan recompensas por su atención cada pocos segundos y eliminan cualquier tipo de tiempo muerto con estímulos variables, constantes e impredecibles. Es “un entorno de aprendizaje transformado en el que la lectura sostenida, el compromiso enfocado, el apoyo educativo y el desarrollo acumulativo de habilidades pueden haberse vuelto más difíciles de mantener”, indican los investigadores de la OCDE.

PISA no es el primer análisis que esboza una conexión entre las prácticas de la economía de la atención y la capacidad de atención de los estudiantes. Varias investigaciones recientes han evidenciado que una mayor exposición a ellas equivale a descensos del rendimiento académico. Una revisión de 66 de esos estudios publicada este año en la revista Discover Education concluyó que el uso simultáneo de varias aplicaciones mientras se estudia acostumbra al cerebro a la distracción permanente y le dificulta filtrar la información importante cuando realiza tareas analíticas y de lectura profunda.

El diseño de redes como problema político y social

La bomba que ha supuesto el informe PISA 2025 cae en un contexto en el que los estados ya están colocando el diseño adictivo de las plataformas en el centro de la agenda social. La mayor iniciativa para combatirlo hasta el momento ha sido la gran causa abierta contra Meta por una coalición de más de 40 estados de EEUU. Con el juicio ya en marcha, la corporación propietaria de Facebook e Instagram accedió a pagar 17.100 millones de dólares en un acuerdo extrajudicial que diera carpetazo al caso.

Los de Mark Zuckerberg también aceptaron introducir funcionalidades en sus plataformas para hacerlas menos adictivas, como establecer un límite de dos horas diarias o silenciar las notificaciones durante el horario escolar. Hasta qué punto el acuerdo repara los daños de los que estaba acusada Meta (que ha conseguido evitar la asunción de responsabilidad) aún está siendo debatido en EEUU.

El combate contra los diseños adictivos también es una de las grandes motivaciones que están alegando los gobiernos que proponen elevar la edad media para las redes sociales e imponer métodos de verificación capaces de evitar que los menores se conecten a ellas. Es una iniciativa que comenzó en Australia y que la UE está analizando. Países como España, Francia, Dinamarca o Grecia se han posicionado a favor de la medida y están desarrollando sus propias aplicaciones de verificación de edad.

Sin embargo, los resultados reales de esas medidas parecen lejos de conseguir sus objetivos. Por un lado, los reguladores australianos han constatado que nueve meses después de la entrada en vigor de la medida, al menos un 70% de los menores de 16 años siguen accediendo a estas plataformas. Mientras que Francia, el primer país europeo que aprobó una ley en este sentido, ha visto como la norma era anulada por su Tribunal Constitucional, que ha dictaminado que violaba el derecho a la información de los adolescentes.

Las prohibiciones de acceso no atacan, no obstante, los problemas de fondo que plantean las prácticas de la economía de la atención documentadas por la investigación. Elevar la edad mínima o impedir la entrada de los adolescentes puede reducir su exposición a determinadas plataformas, pero no modifica necesariamente la lógica con la que estas han sido diseñadas.

PISA no demuestra que TikTok, Instagram o los videojuegos sean los responsables del bajo rendimiento académico. Pero sí describe una generación que ha crecido durante la expansión de dispositivos personales y formas de consumo digital cada vez más cortas y fragmentadas, al tiempo que las grandes plataformas han perfeccionado sus sistemas para competir por cada segundo de atención.

Javier Bardem y Penélope Cruz conquistan Venecia con 'Búnker': “Sería contradictorio estar aquí y decir que no hablamos de política”

Javier Bardem y Penélope Cruz conquistan Venecia con 'Búnker': “Sería contradictorio estar aquí y decir que no hablamos de política”

Los actores presenta en la Sección Oficial del certamen la nueva película de Florian Zeller, que reflexiona sobre el conflicto entre los principios y el trabajo

Lee Chang-dong reclama el León de Oro con ‘Possible Love’, una sobresaliente mirada a cómo el cine vampiriza a la clase obrera

Desde que se conocieran en Jamón Jamón, el encuentro que cambiaría sus vidas profesionales y personales, Javier Bardem y Penélope Cruz han ido coincidiendo en pantalla hasta en siete ocasiones. Sin embargo, había ganas de más. La química entre ellos, pareja en la vida real, es tan evidente que ver la suma de sus dos talentos es una experiencia que siempre merece la pena. Por eso Búnker se había convertido en una de las películas más esperadas del Festival de Venecia, porque ver por octava vez a los intérpretes españoles es una delicia que ningún cinéfilo debe perderse.

Y sobre sus hombros se sustenta y se alza Búnker, el nuevo filme de Florian Zeller (dramaturgo que debutó en la dirección con la estupenda El padre), que adapta de forma libre El hombre de al lado, la película de los directores argentinos Gastón Duprat y Mariano Cohn. Convierte la mala leche de aquellos en un tenso tour de force entre los intérpretes españoles, que dan vida a un matrimonio en una crisis que no se atreven a explicitar. Lo hacen cuando él, un arquitecto de éxito, recibe un tentador encargo: construir un búnker para un magnate tecnológico. Un trabajo por el que cobrará una millonada a cambio de vender sus principios. Un pacto con el diablo que se convertirá en la gota que colma el vaso del hastío de la rutina del matrimonio.

Ambos, Penélope Cruz y Javier Bardem, recibieron una tremenda ovación de la sala de prensa de Venecia. Nada más empezar, Zeller dejó claro porque les había elegido. Primero “porque están entre los mejores actores del momento”, y luego porque para esta pareja en la ficción era interesante que fueran pareja en la vida real para “captar algo especial, darle capas y desdibujar los límites entre realidad y ficción”. Les definió como “sin miedo y ambiciosos”, y se rindió, como todos a su talento.

La prensa les agradeció que, en un festival donde las preguntas políticas asustan a los cineastas y actores, ellos no tengan miedo a hablar. Y esta vez fue Penélope Cruz la que dio la respuesta más contundente diciendo que si haces una película como Búnker, que habla del miedo al otro, de los principios morales del artista, del poder de los oligarcas y del machismo, no tiene sentido sentarse en ese púlpito y esquivar la bala: “Sería contradictorio estar aquí, con una película como esta, y decir que no quiero hablar de política. De lo que habla esta película nos involucra a nosotros y a las nuevas generaciones”.

Bardem, por su parte, añadió que “seas fontanero, taxista o actor tienes derecho a decir lo que consideras importante”. “Yo tengo más medios para hacerlo porque tengo este micrófono delante y la responsabilidad es diferente, pero tengo una responsabilidad con el mundo en que vivimos, y no doy nada por asegurado”, dijo a la misma pregunta.

El punto de partida llegó de una noticia real que leyó el director, el de un multimillonario que había hecho una fortuna en conectar a la gente virtualmente que estaba trabajando en un búnker secreto. La información salió a la luz, y esa ironía entre lo que hacía en la vida privada y en su vida profesional le pareció un sitio desde el que tirar del hilo hasta llegar a un guion en el que quiere hablar de algo más anclado a la vida real: “Al final todos vivimos en un búnker de un grado u otro debido al estilo de vida que abrazamos cada vez más y que es el que promocionan esos multimillonarios que nos crean una ilusión de que no necesitamos a los demás”.

Es obvio que a quienes toman las decisiones los podemos contar con los dedos de una mano, y ese grado de manipulación es muy triste y va tan rápido que no da tiempo a reaccionar.

Penélope Cruz Actriz

A Cruz le da “pena y rabia” sentir que cada día “nos utilizan más como marionetas”. “Creo que es obvio que a quienes toman las decisiones los podemos contar con los dedos de una mano, y ese grado de manipulación es muy triste y va tan rápido que no da tiempo a reaccionar. Lo veo bastante oscuro y preocupante, pero lo que me salva es ver que la gente joven se da más cuenta de lo que pensamos de estas trampas. Hay que darles ese valor, porque la gente joven habla más de política que antes. Yo lo percibo así”, subrayó.

Por eso le enfada ver que esos empresarios hablen de “que la gente va a tener mucho tiempo libre después de cargarse un montón de puestos de trabajo”. “¿Cómo tienen la desfachatez de decir eso?, ¿tiempo libre para hacer qué? Para mí el tiempo libre sin propósito, y más si hablas de gente joven, es una depresión profunda. ¿Qué mundo quieren dejar? Al menos si no es por ellos que lo hagan por sus hijos y nietos. Búnker habla de esto, del riesgo de perder la conexión humana, y la esperanza está en la gente joven. Espero que reaccionen”, reflexionó.

Para su compañero, “la moralidad de aquellos que trabajan para crear diferencias para que no conectemos física y mentalmente con la gente, es una falta de moralidad”. Por eso él trabaja en su moralidad, y subrayó la opinión de Florian Zeller de que el filme —que cuenta con la española Mod como una de las productoras— habla de la “necesidad de conectar con los otros”.

Una de las cosas que les hizo decir que sí a este proyecto es que, por fin, sus personajes podían hablar como lo harían en la vida real, en español en la intimidad y en inglés con la gente de fuera. Esto, que ahora puede parecer una obviedad, “hace 15 años era un reto encontrar producciones así”. “Nos hemos peleado mucho en el pasado para convencer a productores y directores de que el público estaba listo, pero había miedo. Ahora los chicos crecen viendo versión original, películas e varios idiomas… hemos hecho de colombianos hablando en inglés, nos preparábamos meses un acento y luego tenías solo una escena en español. Es un alivio que sea así, porque es más real”, apuntó Penélope Cruz.

Hubo hasta tiempo para bromear sobre la presencia de ambos en la terna de películas preseleccionadas para representar a España en los Oscar. Bardem está con El ser querido, y Penélope Cruz con La bola negra. “En una sale ella y en la otra ya, así que no hablamos de esto mucho en casa”, dijo riendo el actor para añadir que es “una maravilla que haya tanta calidad en el cine español”, aunque cree que siempre ha habido, solo que ahora “viajan mucho, gustan mucho y las seleccionan en festivales importantes, y eso hay que celebrarlo independientemente de cuál sea finalmente la película elegida”.

Las empresas deberán revelar a los trabajadores si usan algoritmos para fijar salarios, ascensos o despidos

Las empresas deberán revelar a los trabajadores si usan algoritmos para fijar salarios, ascensos o despidos

Trabajo ha ampliado la entrada en vigor a 20 días, para dar más margen a las empresas, que deberán informar de cómo fijan los pluses salariales variables o su protoco contra el acoso, entre otros datos

El Gobierno obligará desde el martes a dar más datos en los contratos y a justificar más el periodo de prueba

En breve, las empresas estarán obligadas a dar mucha más información por escrito a los trabajadores sobre sus condiciones y derechos laborales. El Gobierno ha aprobado este martes un real decreto, que transpone parcialmente una Directiva Europea, por la que las compañías tendrán que revelar a sus empleados si usan algoritmos o alguna IA (inteligencia artificial) para fijar salarios, acordar ascensos o, incluso, para ejecutar despidos, entre otros datos.

“El Gobierno da un paso más en la lucha contra la precariedad”, ha sostenido la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Esta mayor información permitirá a los empleados “defenderse mejor”, ha afirmado Díaz, así como poner negro sobre blanco varias de las obligaciones de las empresas y las administraciones públicas. La norma se aplica también a los empleados públicos, ha subrayado la vicepresidenta.

Aunque se preveía una entrada en vigor inmediata, al día siguiente de la publicación en el BOE, el Ministerio de Trabajo finalmente ha concedido un plazo de 20 días a las empresas para que se adapten a los cambios legales, según el texto legal al que ha accedido elDiario.es. El departamento de Yolanda Díaz elaborará además un modelo de documento que pueda servir a las compañías de referencia, especialmente, a las más pequeñas.

La norma aprobada es relevante porque amplía en múltiples aspectos –periodo de prueba, algoritmos, jornada, conciliación, medidas de igualdad– la información que las empresas están obligadas a facilitar hasta ahora a sus empleados (con relaciones laborales de más de cuatro semanas), debido a la aplicación de una Directiva europea de 2019 “relativa a unas condiciones laborales transparentes y previsibles”.

La información debe ser incluida en los contratos, o por escrito en otro documento, con carácter previo al inicio de la relación laboral, de manera que las personas sepan de manera más detallada qué condiciones y derechos tienen en su puesto laboral.

Para los contratos ya en vigor, los trabajadores pueden pedir esta información y la empresa tendrá 30 días hábiles para entregarles los datos por escrito.

Hay que revelar si IA o algoritmos fijan condiciones laborales

Uno de los aspectos más novedosos es que Trabajo ha incluido en el real decreto la obligación de que las empresas desvelen a los trabajadores “la existencia de sistemas algorítmicos o automatizados de toma de decisiones” en lo que afecte a sus condiciones laborales.

Esto incluye “las pautas, criterios y reglas de funcionamiento” de estos sistemas cuando se empleen para fijar o modificar condiciones de trabajo, “tales como la duración y distribución de la jornada, la asignación de tareas, la determinación de los salarios, de la progresión profesional, del lugar de trabajo o de la extinción del contrato”, recoge el texto del real decreto al que ha accedido elDiario.es.

La representación legal de los trabajadores ya puede solicitar esta información a las empresas, aprobado en la Ley Rider (aunque incumplido en muchos casos), pero ahora este derecho se individualiza a cada persona trabajadora.

Habrá que justificar más el periodo de prueba

Las empresas tendrán que justificar más el periodo de prueba, por el que pueden echar a los trabajadores sin indemnización. El Estatuto de los Trabajadores limita este periodo a un máximo de seis meses para técnicos titulados y de dos meses para el resto de trabajadores, salvo que se pacte en convenio un periodo superior.

La vicepresidenta ha destacado que un “75%” de las empresas que analizó la Inspección de Trabajo respecto a la finalización del periodo de prueba de contratos había cometido irregularidades.

Por un lado, las empresas deberán concretar las exigencias requeridas a los trabajadores que “constituyan el objeto de la prueba”, lo que Yolanda Díaz ha afirmado que “causaliza” este periodo con el objetivo de evitar abusos.

Por otro, Trabajo sostiene que endurecerá los criterios para ampliar este periodo, ya que se tendrá que informar de su duración exacta, “ya se encuentre dentro del límite de seis meses previsto legalmente o se trate de un periodo superior fijado por convenio colectivo en los casos justificados por la naturaleza del empleo, por el interés de la persona trabajadora o, por la necesidad de realizar la evaluación de la idoneidad de la persona trabajadora en caso de suspensión de la relación laboral”.

Más transparencia sobre jornada, salarios y conciliación

Entre el resto de novedades, destaca que las empresas tendrán que especificar no solo el salario base y los complementos salariales, como hasta ahora, sino también “el modo de cálculo de los conceptos salariales que sean variables y los criterios que determinan su percepción”.

En cuanto a los horarios laborales, además de la duración y distribución de la jornada, se especifica que las empresas deberán facilitar estos datos de la jornada “diaria, semanal y anual”. Y “se identificará cuando la totalidad o parte de la jornada se desarrolle mediante trabajo nocturno o a turnos”.

Aún más relevante, se obliga a que informar de “los acuerdos relativos a las horas extraordinarias y su retribución”, los supuestos y procedimientos para realizar cambios de turno. En caso de que exista distribución irregular de la jornada, se añaden nuevos mandatos, como identificar “las horas y los días de referencia en los que la empresa puede exigir la prestación de servicios” y “los períodos mínimos de preaviso”.

Además, las empresas tendrán que poner negro sobre blanco “la existencia y la identificación del plan de igualdad”, si lo hay, así como “la política empresarial de conciliación personal, laboral y familiar” y el protocolo de acoso sexual y por razón de sexo, que es obligatorio en todas las empresas.

El decreto incluye medidas específicas para los trabajadores de la pesca, así como “la gente de mar”, y trabajadores que prestan servicios en el extranjero.

Dos ladrones roban dos cuadros de Renoir valorados en nueve millones de euros de un museo francés

Dos ladrones roban dos cuadros de Renoir valorados en nueve millones de euros de un museo francés

Los sospechosos, que pretendieron llevarse cuatro obras, fueron detectados por las cámaras de videovigilancia y huyeron antes de la llegada de los agentes, dejando atrás dos de ellas

La ola de robos en los museos obliga a reorganizar su seguridad

Dos individuos han robado este martes cuatro obras de arte del museo Auguste Renoir de la localidad mediterránea Cagnes-sur-Mer, en el sureste de Francia. Sin embargo, dos de ellas fueron abandonadas durante su huida, según ha informado el alcalde de la localidad, Bryan Masson, en redes sociales. Aunque durante la madrugada anunció que las obras desaparecidas eran tres, finalmente los ladrones solo lograron llevarse dos.

“Ante un comando organizado, bien equipado y claramente bien informado, la rápida respuesta de nuestra policía municipal permitió limitar los robos en el Museo Renoir”, ha informado Masson. “Dos cuadros de Renoir siguen desaparecidos. Felicito la profesionalidad de las fuerzas del orden y los investigadores, quienes están plenamente comprometidos con la recuperación de este valioso patrimonio, tan querido por los habitantes de Cagnes”, ha agregado.

La alarma del museo se activó a las 05:48 horas locales y cinco minutos después la Policía Municipal ya se encontraba en el lugar, según Masson, miembro del partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN). Los dos sospechosos fueron detectados por las cámaras de videovigilancia y huyeron antes de la llegada de los agentes, dejando atrás dos de las obras sustraídas. La Policía Municipal y la Policía Nacional permanecen movilizadas en el lugar y los autores son buscados activamente, mientras continúa la investigación.

“Atacar el museo Renoir es atacar una parte de la historia y del patrimonio de Cagnes-sur-Mer”, escribió Masson, que calificó los hechos de “particularmente graves”, ha comentado el alcalde. Este defendió, además, la necesidad de poner en marcha un plan de seguridad para los museos y de protección de las obras de arte de la ciudad.

Un ataque al patrimonio

El museo, creado en 1960 e instalado en el dominio de Les Collettes, la última residencia de Renoir, alberga alrededor de una decena de pinturas originales del artista, unas 40 esculturas, además de muebles, objetos personales, fotografías y archivos.

La investigación ha sido asumida por la Subdirección de Lucha contra la Criminalidad Organizada y la Delincuencia Especializada (DCOS) de la Policía. El valor de las obras sustraídas aún no ha sido determinado oficialmente, pero fuentes municipales lo situaron en unos 9 millones de euros.

En España, el pasado 27 de agosto, tres individuos entraron en el Museo de Villena (MUVI) y se llevaron el tesoro que da nombre a esta localidad alicantina desde hace más de sesenta años, uno de los conjuntos de la Edad de Bronce más importantes del Mediterráneo occidental. Se trata de un caso más en una oleada de robos que ha obligado a los museos a reorganizar su seguridad.

Ya no se admiten ofertas por el ático del Gobierno de Ayuso: dentro de una semana se conocerá si tiene comprador

Ya no se admiten ofertas por el ático del Gobierno de Ayuso: dentro de una semana se conocerá si tiene comprador

Planifica Madrid ha acordado la composición de la mesa de contratación que decidirá el procedimiento y ha anunciado que la apertura de los sobres con las propuestas, en caso de haberlas, se hará el 16

La Comunidad de Madrid pone a la venta el ático de lujo de Chamberí por 6,69 millones

Todavía no se sabe si el ático que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso compró en abril por 6,3 millones de euros y que ahora ha puesto en venta tras la polémica tendrá comprador. Este lunes a las 00.00 expiró el plazo de presentación de ofertas de los inmuebles de Planifica Madrid, adscrita a la Consejería de Presidencia y encargada de la operación.

Este organismo público ha comunicado, en un documento subido este lunes al portal de contratación, que la apertura de los sobres con las propuestas de los licitadores se efectuará el miércoles 16 a las 13.00 de forma telemática. Esto no quiere decir necesariamente que haya ofertas pero, si las hubiera, a partir de ahí se abriría un plazo para su estudio. Un día después de la apertura de los sobres, el jueves 17, el consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, tendrá que dar explicaciones en la Asamblea de Madrid por el ático. Fuentes de la Consejería de Presidencia precisan que el procedimiento “no se retrasa sino que sigue el procedimiento establecido”.

También ha acordado la composición de la mesa de contratación que decidirá el procedimiento. El tribunal está presidido por Alicia Oliver Ramírez, Titular del Área de Gestión Patrimonial. Como vocales figuran Manuel Ayuso Romero, Técnico del Área de Gestión Patrimonial; Fernando Luis Vileya, miembro del Área Económico-Financiera; Margarita de Mendoza Macías, Letrada de Planifica Madrid; y Eva Cádiz Jiménez, designada por la Comunidad de Madrid. La secretaria de la mesa de contratación es Ainhoa Paños Larrea.

Planifica Madrid publicó este 7 de agosto el anuncio de venta del ático de lujo ubicado en el barrio de Chamberí por un precio de casi 6,7 millones de euros. El documento que subieron entonces en la web pública contaba con dos lotes: uno era el del ático de la calle General Martínez Campos y otro con otro inmueble de Gran Vía 6, que habían puesto a la venta por 11,8 millones de euros y que llevaban tiempo intentando enajenar sin éxito.

A pesar de que la operación se firmó definitivamente en abril, fue este verano cuando, después de que la polémica estallara, el Gobierno de la Comunidad de Madrid anunció que se vendería el ático. Según aseguró el consejero de Presidencia, portavoz del Ejecutivo y presidente de Planifica Madrid, Miguel Ángel García Martín, el dinero que pretendían obtener iría destinado a la reconstrucción tras los incendios de la Sierra Oeste. Con esta puesta en venta pretendían zanjar el caso. “Está en venta, chao pescao” llegó a decir Ayuso.

Sin embargo, no es tan sencillo destinar ese dinero a la reconstrucción. Habría que esperar al cierre del ejercicio de Planifica Madrid y al reparto de dividendos. Además, existen dudas sobre cuál es el dinero total de beneficio que pueda sacar la Comunidad. Más Madrid ya ha anunciado que llevará al Tribunal de Cuentas el caso. En su denuncia, el partido estima que si se suman esos 6,3 millones de euros de la compra a los impuestos y otros gastos derivados, el total se acercaría a esos casi 6,7 millones de euros de precio de venta. “De realizarse la venta por ese importe podría producirse una pérdida patrimonial”, señalaban en el documento.

En los pliegos se detalla que “en caso de no recaer adjudicación respecto del lote 1 —el de Gran Vía—, una vez transcurrido el periodo señalado anteriormente, la Oferta Pública se convertirá en Oferta Pública Permanente respecto al citado Lote con carácter indefinido mientras que no sea retirada por Planifica Madrid”. Eso quiere decir que el inmueble estará disponible para su venta mientras no haya una adjudicación, sin que se necesite que se vuelva a publicar la oferta. Esto hace alusión al caso de Gran Vía, pero no detalla qué pasaría en el caso del ático de Chamberí, por lo que no podría pasar a ser también Oferta Pública Permanente.

¿Está nuestro destino escrito en nuestros genes?


¿Está nuestro destino escrito en nuestros genes?


Así ha cambiado la ciencia: del determinismo genético a la revolución de la epigenética.

Desde los egipcios hasta los sumerios, la idea de que nuestro linaje determina nuestro futuro ha atravesado siglos y civilizaciones, pasando de la superstición a la ciencia. Mientras los griegos pedían a las mujeres embarazadas que mirasen estatuas bonitas para transmitir la belleza a sus hijos, el determinismo genético ha defendido durante décadas el imperio de los genes sobre el entorno, ligando nuestro destino únicamente a nuestra herencia biológica.

Pero ¿qué hay de cierto en esta creencia?

«Nuestro futuro no está escrito en piedra. Es verdad que la genética es bastante estable, pero no completamente. Hay otra parte muy importante que corresponde al medioambiente, lo que llamamos actualmente el exposoma», en palabras de la Dra. Carmen Ayuso, jefa del Servicio de Genética Clínica de los hospitales universitarios Fundación Jiménez Díaz; Rey Juan Carlos; Infanta Elena y General de Villalba, y directora científica del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz.

En este episodio de Los mitos a consulta nos adentramos en uno de los grandes debates de la biología moderna: el papel real de los genes en nuestra salud, nuestro comportamiento y nuestro destino. A través de un recorrido histórico y científico, el programa explora cómo nació el mito de que todo está escrito en el ADN y cómo los avances en genética y epigenética han transformado esa visión.

Puedes escuchar el episodio completo en:

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