Normal view

Trump promete 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si los republicanos ganan las elecciones de noviembre

Trump promete 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si los republicanos ganan las elecciones de noviembre

"Cuando estoy en la papeleta, a los republicanos les va bien. He ganado la presidencia tres veces [insistiendo en un supuesto fraude electoral nunca probado]", ha dicho Trump en su primer discurso, de casi dos horas, en el American Airlines Center de Dallas, en el que ha agitado fantasmas como el del comunismo

Trump celebra la victoria de la ultraderecha de AfD en Sajonia-Anhalt

“Fronteras seguras, que dios bendiga a Donald Trump y que EEUU no caiga en manos de los comunistas: el sentido común mainstream frente al extremismo socialista”. La jaculatoria MAGA se ha repetido cientos de veces en la convención republicana que se está celebrando en el American Airlines Center de Dallas, a 55 días de las elecciones legislativas de noviembre; a 24 horas del primer aniversario del asesinato del comentarista ultra Charlie Kirk y a 48 horas del 25 aniversario de los atentados del 11S.

Un senador demócrata por Pensilvania, John Fetterman, apoyando a otro republicano y alabando a Donald Trump y cargando contra el socialismo en un vídeo proyectado en la convención, en la línea de su historial de votaciones en el último año y medio. Conversos cuyo discurso es una sucesión de frases cortas inconexas. Congresistas apellidados De la Cruz que celebran la represión de la migración, como si su nombre y su sangre no vinieran del otro lado de la frontera. Pastores que glorifican la Administración de un presidente que, como denuncia el papa León XIV, no tiene ninguna compasión por las personas necesitadas en su país ni por los que mueren asesinados por sus bombas en otros países. Eso sí, el público aplaude a rabiar al congresista de Wisconsin Derrick Van Orden cuando presume de ser “cristiano” y tener “14 nietos”, y también las promesas de Trump, que ha anunciado un cheque de 5.000 dólares para los adultos con ciudadanía si los republicanos ganan las legislativas “y si los gastan en EEUU, no en Canadá”.

Y ellos, todos juntos, idolatrando cada dos frases a Donald Trump hasta una vergüenza ajena extenuante, son los que gobiernan Estados Unidos, la mayor potencia del mundo, desde enero de 2025, con una agenda ultra repleta de bulos y manipulaciones.

“Soy el que lo ha conseguido”, ha dicho Trump en su primera intervención, de casi dos horas –este jueves vuelve a hablar–, presumiendo de gestión económica, a pesar de que el petróleo vuelve a estar en los 100 dólares el barril a causa de su guerra en Irán: “Cuando estoy en la papeleta, a los republicanos les va bien. He ganado la presidencia tres veces [insistiendo en un supuesto fraude electoral nunca probado]”.

El presidente de EEUU ha reconocido que las elecciones de mitad de mandato suele perderlas el partido en la Casa Blanca: “Tenemos que cambiar eso, por favor, haced ver que me presento, es una de las elecciones más importantes de nuestra vida, no podemos permitir que destruyan nuestro país”.

“Si perdemos, vais a perder tu seguridad, la riqueza, las fronteras, el país se irá al infierno, se volverán a reír de nosotros”, ha dicho Trump: “Hay 34 circunscripciones disputadas, estamos en campaña para hacerlo bien. Y voy a ir a esos estados para ganarlos. Tiene que ver con el sentido común, más que sobre cualquier otra cosa”.

Según Trump, “no hay delincuencia, están las fronteras más cerradas que nunca y hemos bajado los impuestos como nunca. Vamos a derrotar al comunismo y votar por la libertad en EEUU”. El presidente de EEUU ha querido sacar pecho de su gestión, repitiendo datos no contrastados de inversiones extranjeras en el país, y ha insistido con su cruzada por cambiar los nombres: “Nuevo México debería ser Nuevo América, y los demócratas ponen esposas a la policía y nosotros a los delincuentes”.

“Los socialistas democráticos no son socialistas, están locos”, ha insultado Trump: “Hemos derrotado el comunismo en el pasado y volveremos a hacerlo. Quieren abolir la policía, las prisiones, el Supremo, los senadores, el ICE; la patrulla fronteriza y amnistiar a todos los migrantes en situación irregular. EEUU no pertenece a quien lo odia, sino a quien lo quiere. ¿Qué pasaría con 20-22 congresistas comunistas? No vamos a permitir que haya comunismo en EEUU”.

“Mañana hace un año en el que el extremismo de izquierda mató a Charlie Kirk”, ha dicho Trump, cuando no hay pruebas de ese vínculo en el acusado, Tyler Robinson. En ese momento, las cámaras han enfocado a la viuda, Erica Kirk, y el público ha comenzado a gritar: “Charlie, Charlie, Charlie”.

“Han intentado matarme, meterme en la cárcel, y he cumplido todo lo que he prometido”, ha señalado Trump: “Lo que pido para estas elecciones es ir juntos y derrotar al comunismo”.

Y en la ristra de bulos, ha atribuido, como muchos oradores previos, a Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan, decir que EEUU merecía el 11S. Pero lo cierto es que El-Sayed, en un tuit borrado despuiés, escribió el 11 de septiembre de 2021: “Hoy lamento las 3000 vidas perdidas, los 6000 heridos y la devastación de infraestructuras en Nueva York, causados por ignorancia en nombre de mi fe. Mañana lamentaré el millón de vidas perdidas, los millones de heridos y la devastación de infraestructuras en tres países, causados por ignorancia en nombre de mi país”.

La convención republicana montada en Dallas por el presidente de EEUU para agrupar a sus filas de cara a las decisivas elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre es una cascada de lugares comunes de la agenda ultra de Trump: “luchar por el presidente Donald Trump”; “luchar por el país”; “asegurar la frontera contra los migrantes que impiden que los americanos tengan casas baratas”, “evitar el comunismo, el socialismo y la izquierda radical”.

Y Trump ha recurrido a todos sus clásicos, como llamar “timo” a las energías renovables, y criticar el concepto de la affordability –coste de vida–: “Los precios están bajando rápidamente, controlamos el estrecho de Ormuz, que debería llamarse el estrecho de Trump”.

Por primera vez en casi 50 años, uno de los principales partidos políticos celebra una convención de dos días antes de las elecciones de mitad de mandato. Y está mostrando una colección variopinta de ponentes –miembros del gobierno, militantes de base, dirigentes orgánicos e institucionales–, con discursos de escasos minutos, ante representantes del partido, entregados al MAGA aunque haya devorado a los principios tradicionales del Partido Republicano, se han repetido una y otra vez rebosando demagogia y odio al rival, alimentado por una organización que coloca en las pantallas gigantes algunos de los líderes demócratas que obsesionan a Trump: Joe Biden, Kamala Harris, Bernie Sanders, Nancy Pelosi, Tim Walz y Elizabeth Warren.

El olimpo de los demonios demócrata, en la convención republicana de Dallas, el 9 de septiembre de 2026.
El olimpo de los demonios demócrata, en la convención republicana de Dallas, el 9 de septiembre de 2026.

Así, Carlos de la Cruz, que aspira a un asiento en el Congreso, dice que no es político, y su hermana Mónica, congresista, celebra el cierre de fronteras, sin reparar de dónde viene su familia y alerta de la “pesadilla socialista que quiere acabar con el sueño americano”, sin saberse qué significa cada cosa.

En efecto, la frontera les obsesiona, EEUU es un país de migrantes y colonos –que ejecutaron un genocidio contra los nativos americanos–, que en los últimos años tiene una competición abierta entre los republicanos por quién es más xenófobo, aunque sus antepasados sean migrantes.

Wanda Liptow, quien se mudó de Wisconsin a la frontera con México, explicaba en su intervención que su activismo para apoyar a las fuerzas fronterizas que mantienen cerrado el limes con México. “Hemos asegurado la frontera. Que dios bendiga a Donald Trump”, ha dicho, después de explicar cómo prepara comidas para los cuerpos federales responsables de los asesinatos de ciudadanos estadounidenses en Minneapolis y de la captura de personas no delincuentes para expulsarlas del país sin garantías judiciales.

Wanda y Ron Liptow, defensores de las fuerzas fronterizas de EEUU.
Wanda y Ron Liptow, defensores de las fuerzas fronterizas de EEUU.

“El partido demócrata ha sido conquistado por comunistas locos”, ha mentido el líder de la mayoría en el Congreso, Steve Scalise, de forma burda, “y quieren abrir las fronteras para que voten los ilegales. ¿Vais a dejar que esto ocurra? Hay que hacer todo lo posible para derrotar el socialismo en EEUU”.

“Entre el sentido común y el comunismo”, ha dicho Tom Emmer, líder de los republicanos en el Congreso. “Es una mentira, el DSA no hay nada democrático en el socialismo. Son comunista, anarquistas y odian nuestro país. Puedes elegir entre odiadores de América como Ilhan Omar, o Abdul Sayed, que dice que 3.000 americanos merecían morir el 11S. Si no amas este país, fuera de aquí”. Y el público lo jalea: “USA, USA, USA, USA”- Y ha añadido: “O podéis uniros a Donald Trump y vivir vuestro sueño americano. Los comunistas democráticos no lo querrán, pero estoy orgulloso de ser americano. Es un país por el que merece la pena luchar, no vamos a dejar que los comunistas, anarquistas y socialistas acaben con el país. Y vamos a ganar en noviembre”.

Tim Scott, senador por Carolina del Sur, ha señalado: “La única manera de mantener lo radical, lo peligroso y lo extraño fuera del Senado es un Partido Republicano unido que respalde al presidente Donald J. Trump”.Y ha nombrado dos personas que se han convertido en los objetivos favoritos de los republicanos en en las últimas semanas: Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan;: y James Talarico, candidato demócrata al Senado por Texas.

“Abdul El-Sayed dice que el fútbol americano es racista. ¿Has visto la NFL?… No está seguro de que Israel deba existir. Y en cuanto al sueño americano, prefiere el sueño canadiense… Coquetea con los terroristas”, ha dicho Scott: “Nos enfrentamos a los candidatos demócratas más peligrosos, radicales y, francamente, extraños de la historia de Estados Unidos… James Talarico afirma que existen seis géneros. Cree que Dios es no binario. Piensa que Dios necesita pronombres especiales de la ideología woke. Pero nosotros sabemos quién es Dios. ¡Estamos hablando de Jesús!”

Pero ¿qué dijo Talarico? “Fui provocador con esa afirmación. Lo que quería decir es que no se pueden utilizar categorías humanas para definir a Dios. Eso no es teológicamente controvertido”.

Ciudades convertidas en "trampas de calor": qué zonas de España registran más muertes por las altas temperaturas

Ciudades convertidas en "trampas de calor": qué zonas de España registran más muertes por las altas temperaturas

El informe de Lancet Countdown sobre salud y cambio climático alerta del impacto del calentamiento global y estima que en 2024 se produjeron más de 62.000 muertes atribuibles al calor en Europa

El calor dispara las muertes en España a cifras sin precedentes y amenaza al sistema sanitario

El aumento generalizado de las temperaturas en la última década ha ido acompañado de más muertes atribuibles al calor. La mortalidad anual vinculada a esta causa ha pasado de una media de 82,8 muertes por cada millón de habitantes en las ciudades españolas entre 1991 y 2000 a 176,3 entre 2015 y 2024. La cifra, según los datos del informe de Lancet Countdown sobre salud y cambio climático, se ha duplicado en poco más de dos décadas.

Las cifras, reveladas por el Lancet Countdown este jueves, señalan que el incremento no se reparte de forma homogénea. Jaén registra la tasa de mortalidad más alta, con una media de 371 muertes por cada millón de habitantes, frente a las 129 de los años noventa. Otras ciudades con altas tasas de mortalidad atribuibles son Linares (324), Salamanca (310), Talavera de la Reina (312) y Ciudad Real (294).

El informe considera que la mortalidad relacionada con el calor es uno de los indicadores que muestran el impacto sanitario del calentamiento global y estima que en 2024 se produjeron 62.775 muertes por calor en Europa. Solo este año, según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), se han registrado en España 5.434 atribuibles al calor desde mayo.



Castellón multiplica por más de seis su mortalidad por calor

Castellón también destaca por el aumento de la tasa de mortalidad atribuible al calor. La media anual pasó de 26 muertes por millón de habitantes entre 1991 y 2000 a 168 entre 2015 y 2024. Se trata de un incremento porcentual del 553%. Le sigue Torrevieja, donde el incremento fue del 529,3%, hasta las 229 muertes por millón.

Hay que tener en cuenta que el informe utiliza el indicador de 'muertes por millón' para unificar los valores, pero no son muertes totales. Por ejemplo, en Torrevieja, con una población de 113.000 habitantes, se habrían producido unos 26 decesos al año o 260 en una década.

El calor, según el informe, no mata únicamente por los golpes de calor. Las temperaturas extremas inciden también en las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, pudiendo aumentar el riesgo de muerte entre las personas más vulnerables.

El aumento de la mortalidad coincide con un contexto de temperaturas cada vez más extremas y una serie de fenómenos que han azotado a gran parte del país. “Las olas de calor y los incendios forestales de este año no son catástrofes aisladas, sino síntomas de un clima que se está calentando y que aumenta las probabilidades de que se produzcan fenómenos extremos más frecuentes y peligrosos”, explica José Chen, investigador del Lancet Countdown Europe e investigador de ISGlobal.

Los datos también se refieren a los incendios forestales. El peligro de que se produzcan ha aumentado un 7% en el sur de Europa. El fuego de Los Gallardos (Almería) dejó este verano 15 muertos.

Granada es una “trampa de calor”

El cambio climático y el diseño urbano son los principales factores analizados como amplificadores del calor. Según los datos, Granada está condicionada por el segundo componente y se ha convertido en una “trampa de calor”.

Entre 2003 y 2020, la ciudad registró más de 300 días en los que la temperatura urbana superó, en al menos 1,5 grados, a la de las zonas rurales de alrededor. De media fueron 118 días por verano, frente a los 12,3 días de media en las ciudades españolas.

El fenómeno, denominado como isla de calor urbana o trampa de calor, consiste en que los materiales de las ciudades —asfalto, hormigón y edificios—absorben y almacenan la radiación durante el día y liberan el calor después. La menor presencia de vegetación también influye y limita la capacidad de refrigeración natural.

La problemática, que se exacerba durante las noches y las olas de calor prolongadas, está presente en las ciudades del sur de Europa, según el análisis del Lancet Countdown.

Menor cobertura, mayor temperatura

En el 88% de las ciudades europeas donde aumenta la cobertura de la superficie por hojas, se asocia una reducción de la temperatura durante el verano: 0,7ºC menos de media. Pese a que el dato refleja que a mayor cobertura, menor temperatura, España solo cuenta con un 13,2% de superficie urbana cubierta por árboles. El 12% de las ciudades consiguen alcanzar en 2020 una cobertura del 30%.

Cuenca es la ciudad que presenta mayor superficie urbana arbolada, con el 53%. Mientras, Torrejón de Ardoz ha registrado el mayor incremento porcentual, un 257%, desde el 2000, pasando de 4,9 hectáreas a 17,4.

El informe defiende que la vegetación, además de generar sombras, mejoran la calidad del aire y genera espacios de refugio. Por ello, el investigador de la London School of Hygiene & Tropical Medicien, Pierre Masselot, sostiene que “la salud debe estar en el centro de planificación urbana”.

El Lancet Countdown propone una adaptación urbana que combine vegetación, materiales que reflejen el calor, superficies permeables y transporte público y activo. Las ciudades españolas presentan un margen de mejora en este aspecto, ya que obtienen un 5,3 sobre 10 en transporte sostenible.

El 32% de las superficies urbanas están a menos de 250 metros de una parada de transporte público y el 9,4% de las vías ciclistas estaba sombreado por árboles.

Estas condiciones favorecen al estrés térmico, un fenómeno especialmente relevante en Irún, que alcanza el 47%. “Las ciudades necesitan recursos para aplicar medidas que protejan la salud y el bienestar de sus habitantes”, indica Cathryn Tonne, codirectora del Lancet Countdown Europe, que se muestra esperanzadora: “Las ciudades pueden proporcionar un futuro más saludable, sostenible y resiliente”.

Europa se calienta, las soluciones llegan tarde y las muertes no cesan

El informe analiza la situación de Europa y estima que en el 99,6% de las regiones se está experimentado un aumento de las muertes atribuibles al calor. En el sur del continente esta cifra creció un 160,6% en 30 años.

Las alertas sanitarias crecen al ritmo de las temperaturas. Los días con riesgo extremo por calor aumentaron un 316%. Masselot considera que “los impactos sobre la salud están aumentando más rápido que la adaptación”.

Ante los 1.519 planes de adaptación climática de ciudades europeas, el informe asegura que el 39% de ellos incluye beneficios explícitos para la salud. Sin embargo, señala que estos no se trasladan a la práctica: las ciudades identificaron necesidades especiales de financiación en transporte (16,4%), edificios (14,3%) y energías renovables (13,6%) y tan solo el 0.5% de ellos abordaba directamente los sistemas y servicios sanitarios.

El Gobierno defiende que los mensajes del CNI corroboran que no envió una "alerta formal" sobre la entrada masiva en Ceuta

El Gobierno defiende que los mensajes del CNI corroboran que no envió una "alerta formal" sobre la entrada masiva en Ceuta

Sánchez sostiene que la información facilitada por el Centro Nacional de Inteligencia en los días previos no reflejó la "escala, naturaleza o probabilidad de lo que pasó después" y resta trascendencia a esos mensajes "informales"

El delegado del Gobierno en Ceuta descarta dimitir y asegura que no conoció el aviso del CNI a su gabinete

Un intercambio de mensajes de WhatsApp el día antes del cruce fronterizo entre un miembro del Centro Nacional de Inteligencia y el jefe de gabinete del Delegado del Gobierno en Ceuta. Eso es lo más parecido a un aviso del CNI que aparece en los 40 documentos de las fuerzas de seguridad y servicios de Inteligencia que vieron la luz este miércoles tras la desclasificación llevada a cabo esta semana por el Consejo de Ministros. Una información que para el Ejecutivo en ningún caso constituye “anuncio” alguno de lo que acabaría ocurriendo el 30 de julio y que corrobora, a su juicio, que nadie trasladó ninguna alerta al Gobierno.

“En redes sociales hay un llamamiento para asalto por valla y mar mañana las 20 horas. Tenemos información de un intento de entradas a nado y salto a la valla para mañana, día de la Fiesta del trono. Hay dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores. Para que te hagas a la idea del alcance de la difusión”, le dijo el CNI al cargo de confianza del Delegado del Gobierno.

Lo que sostiene el Ejecutivo es que esa conversación informal por mensajería instantánea en ningún caso puede equipararse a una alerta o a un informe de los servicios de inteligencia que nunca existió. “En ningún momento el CNI envió una comunicación formal a su cadena de mando ni miembro alguno del Ejecutivo. Tampoco hubo llamadas telefónicas ni peticiones de reuniones presenciales. Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no lo comunica por mensajería instantánea: lo eleva. Esa es su responsabilidad y su competencia”, valoraron este miércoles desde Moncloa.

En una nota remitida a los medios, sostiene el Ejecutivo que, más allá de la formalidad, ni siquiera esa conversación de WhatsApp implicaba en sí misma alerta ni predicción alguna de lo que finalmente sucedió. “Los avisos del CNI del 29 de julio no anunciaban una llegada masiva: informaban de que estaba circulando una convocatoria en dos grupos de Facebook, con 180.000 seguidores, algo que ya era conocido por otras instituciones y que dista mucho de ser un indicador de escala o probabilidad sólido”.

“Esa información sobre actividad en redes no conllevó en momento alguno una alerta concreta”, prosiguen desde Moncloa, donde concluyen que, “prueba de ello, es que el propio CNI decidió trasladar esa información por un mero WhatsApp y una llamada telefónica a la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil”.

En cuanto vieron la luz esos mensajes del CNI el foco se puso sobre el Delegado del Gobierno de Ceuta. Miguel Ángel Pérez Triano convocó a los medios de comunicación en la sede ceutí del ejecutivo central a última hora del miércoles. Pero no para dimitir, sino para asegurar que desconocía la existencia de esas comunicaciones del CNI con su subordinado el día previo al gran cruce fronterizo y para desterrar también cualquier asunción de responsabilidad respecto a la falta de previsión.

“Cuando el CNI tiene una alerta se hace un informe y se entrega en un sobre lacrado dirigido a los organismos competentes. Un WhatsApp a un cargo menor no es un informe, sino un simple intercambio de información. De ser grave, el destinatario no hubiera sido ese cargo”, dijo el Delegado ante la prensa.

Pérez Triano no solo aseguró desconocer hasta ahora la existencia de ese intercambio de mensajes entre el CNI y su departamento, sino no tener información tampoco de la llamada telefónica de once minutos de duración que se produjo también el día 29 de julio entre los mismos interlocutores. “Son conversaciones sacadas de contexto. Puede pensarse que yo ya lo sabía. Yo no sabía nada. Nosotros teníamos un contexto migratorio que se agravaba cada día y el CNI dice lo mismo que decíamos nosotros, pero nadie pudo prever lo ocurrido”, remachó.

En cualquier caso, el revuelo político generado tras la desclasificación de esos mensajes (precedido del cruce de versiones mantenido entre Defensa e Interior durante el mes de agosto), se convirtió en un quebradero de cabeza más para el Ejecutivo de Pedro Sánchez durante toda la tarde del miércoles. Tanto es así que fue necesaria una nota oficial que referenciaba a fuentes del propio CNI para intentar aclarar la situación.

“La desclasificación evidencia que el CNI emitió información sobre una campaña en redes sociales que llamaba al asalto a la valla de Ceuta, si bien no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30, al ser un fenómeno inusual que no se corresponde con las crisis migratorias conocidas hasta la fecha”, reza dicha nota.

Ya por la noche, el propio presidente del Gobierno insistió en la idea de que los documentos desclasificados demuestran que la información facilitada por el Centro Nacional de Inteligencia en los días previos no reflejó la “escala, naturaleza o probabilidad de lo que pasó después”. Y que “se limitó” a informar “por mensaje y breve llamada telefónica al Gabinete de la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil”, pero “no emitió ninguna alerta mayor a su cadena de mando de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional o el Ministerio de Defensa”.

En esa declaración compartida en sus redes sociales, Pedro Sánchez defiende que la actuación del CNI fue “comprensible” con “la información que existía entonces” porque “nadie podía anticipar la crisis migratoria que se produjo los días 30 y 31”. “Ningún organismo competente lo hizo. Ni en España, ni en la UE”, concluye.

Para el PP, esa información desclasificada se convirtió pronto en un nuevo argumento de ataque al Ejecutivo. La portavoz popular en el Congreso, Ester Muñoz, exigió la dimisión del presidente Pedro Sánchez y la convocatoria de elecciones anticipadas por mantener una “mentira de Estado” desde el pasado 30 de julio al asegurar que no recibió ningún aviso del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) con respecto a una eventual entrada masiva de inmigrantes por la frontera ceutí.

Una rutina de 15 minutos para empezar a ponerte en forma sin desanimarte en el intento

Una rutina de 15 minutos para empezar a ponerte en forma sin desanimarte en el intento

El motivo por el que mucha gente se desanima es por aspirar a hacer largas sesiones de ejercicio a una intensidad elevada, con el resultado de cansarse antes de tiempo

El efecto “vuelta al cole” y por qué septiembre es la mejor época del año para cambiar de hábitos

Según la Encuesta del INE de 2022, el 27,4% de los españoles mayores de 16 años se declara sedentario en su tiempo libre. Según la Encuesta de Salud de España de 2023 del mismo organismo, el 54,6% de las mujeres y el 47,2% de los hombres adultos no dedican ningún día de la semana al ejercicio físico. El problema no parece de conocimiento. Buena parte de la población sabe que moverse es beneficioso para la salud. El problema es estructural: el ejercicio todavía no ocupa un hueco en la agenda de la mayoría de las personas, y otros aspectos tienen una mayor prioridad. Además, los mayores beneficios del ejercicio físico no son evidentes ni inmediatos, sino a largo plazo.

Septiembre actúa como un reinicio psicológico para muchas personas. La vuelta de las vacaciones, el fin los horarios desordenados y la sensación de empezar un nuevo período hacen que la motivación para el cambio esté en su punto más alto del año. Las visitas al gimnasio y los compromisos con nuevas metas aumentan en estas fechas bisagra. El riesgo es siempre el mismo: aprovechar mal esa motivación y perder el fuelle.

Por qué la gente se desanima con el ejercicio

“La motivación no está bien enfocada. Al final pierdes las ganas porque no estás motivado para hacer algo”, explica David Peris Decampo, psicólogo y presidente de la Federación Española de Psicología del Deporte. “La motivación tiene que ver, por ejemplo, con cómo te planteas los objetivos. A lo mejor me planteo un objetivo que es demasiado lejano, demasiado exigente, y no tengo en cuenta los costes que tengo que asumir para alcanzar a ese objetivo y tampoco veo los beneficios a corto plazo”, añade.

Peris Decampo añade otra causa menos evidente: la historia de los fracasos previos. “Es posible que me haya planteado objetivos de ese tipo, pero haya fracasado muchas veces. Cuando me lo vuelvo a plantear, la sensación que tengo es que voy a fracasar otra vez. Eso tendría que ver, por ejemplo, con los que nos apuntamos al gimnasio en enero. Como me he apuntado todos los años, me apunto porque quiero hacerlo, pero mis sensaciones son que no quiero hacerlo”. El psicólogo también señala el papel del entorno social: “Si lo que me dicen otros es que no serás capaz, no vas a poder, ¿para qué haces eso?, vas a tirar el dinero, todo eso influye en nuestro estado motivacional”, explica.

La motivación tiene que ver, por ejemplo, con cómo te planteas los objetivos. A lo mejor me planteo un objetivo que es demasiado lejano, demasiado exigente, y no tengo en cuenta los costes que tengo que asumir para alcanzar a ese objetivo, y tampoco veo los beneficios a corto plazo

David Peris Decampo psicólogo y presidente de la Federación Española de Psicología del Deporte

El mínimo viable para el ejercicio

En el ámbito del bienestar se suele decir que, si desarrollamos una rutina, la motivación, que es voluble, pasa a un segundo plano. Pero Peris Decampo encuentra una conexión entre ambos conceptos que no siempre se menciona: “La motivación, por definición, es aquello que nos mueve. Si yo sigo una rutina es porque estoy motivado para seguir una rutina. Pero si creo una estructura, es más fácil que siga esa estructura porque estoy acostumbrado a ello”, explica.

La clave para Peris es saber distinguir entre mantener un hábito ya consolidado y crear uno nuevo: “Si tengo que crear un hábito nuevo, tengo que generar elementos motivacionales, establecer unas condiciones que me permitan adquirir ese hábito y mantenerlo en el tiempo”, advierte.

Esa motivación puede verse vencida por la frustración por no alcanzar los objetivos, cuando estos están mal planteados. “Lo importante para no desanimarse es hacer lo mínimo viable”, explica la entrenadora personal Ada Rodríguez de JG fitness, desde su experiencia con clientes. “Si nunca has entrenado o estás empezando a entrenar, no te propongas de repente cuatro días a la semana. Empieza con dos días o incluso si te cuesta mucho con un día a la semana”, añade.

El tiempo forma parte de este diseño de la rutina, tanto la duración como el momento del día. “Si tienes 15 minutos, 15 minutos. Si tienes media horita, media horita. Lo ideal sería empezar con la dosis mínima y colocarlo en horarios donde sepas que no vas a fallar”, recomienda Rodríguez.

15 minutos de ejercicio al día, frente a no hacer nada, puede marcar una enorme diferencia en nuestra salud y cómo nos encontramos físicamente.
15 minutos de ejercicio al día, frente a no hacer nada, puede marcar una enorme diferencia en nuestra salud y cómo nos encontramos físicamente.

Los ingredientes de una rutina eficaz de 15 minutos

Un estudio de cohortes con más de 400.000 adultos encontró que 15 minutos diarios de actividad física moderada producían una reducción del 14% en la mortalidad por todas las causas y un aumento de tres años en la esperanza de vida. El salto más grande se producía entre cero y ese primer cuarto de hora.

Es decir, hacer 15 minutos de ejercicio al día, frente a no hacer nada, puede marcar una enorme diferencia en nuestra salud y cómo nos encontramos físicamente. Sin embargo, también es sencillo perder el tiempo en esos 15 minutos sin haber estimulado suficientemente el cuerpo. Aquí es donde la selección de los ejercicios tiene una mayor influencia.

Lo importante para no desanimarse es hacer lo mínimo viable

Ada Rodríguez entrenadora personal

“Si tuviera 15 o 20 minutos, lo que haría sería usar ejercicios compuestos, que involucren muchos grupos musculares”, explica Rodríguez. “Por ejemplo thrusters [sentadillas con elevación de peso por encima de la cabeza] zancadas, sentadilla, ejercicios muy completos que con tres series te permitan entrenar muchos grupos musculares a la vez”, añade.

Estos ejercicios multiarticulares nos permiten ejercitar la fuerza y la potencia muscular, pero también hay que incluir otros que aumenten las pulsaciones del corazón y mejoren nuestra capacidad aeróbica. Rodríguez añade: “También incluiría una parte corta de cardio HIIT, es decir, de intervalos alta intensidad al final de la sesión. Dos minutos de esquí o bici de aire, pero a una intensidad elevada. Podría ser un [entrenamiento] Tabata, por ejemplo, 20 segundos muy fuerte, 10 a un ritmo más bajo, 20 segundos muy fuerte, así hasta completar los dos minutos”.

No todos los ejercicios nos resultan agradables, y algunas personas dicen 'odiar' un ejercicio u otro. Rodríguez propone un truco mental: “Incluye un ejercicio que te guste mucho y, por lo menos, que esa parte de la sesión la disfrutes”. Por ejemplo, si las sentadillas nos resultan desagradables, pero los abdominales se nos dan bien, podemos compensar el sufrimiento de la serie de sentadillas con un ejercicio de abdomen para sentir una mayor sensación de recompensa.

Partiendo de ese esquema, aquí tienes un ejemplo de una rutina de 15 minutos que podemos hacer en cualquier lugar sin equipamiento o en un gimnasio usando peso libre:

Calentamiento (tres minutos)

  • Elevaciones de rodillas en el sitio (30 s)
  • Rotaciones de hombros (30 s)
  • Círculos de caderas (30 s)
  • Sentadillas en el aire (30 s)
  • Círculos con los brazos hacia delante y hacia atrás (30 s)
  • Saltos con pies juntos hacia delante y hacia atrás (30 s).

Bloque principal (10 minutos, dos vueltas)

  • Zancadas alternadas con o sin peso, 10 repeticiones por pierna
  • Flexión de brazos, ocho repeticiones (con las rodillas apoyadas como opción más asequible)
  • Sentadilla con peso corporal, 12 repeticiones.
  • Descanso de 30 segundos entre ejercicios. Un minuto de descanso entre vuelta y vuelta.

Final HIIT (dos minutos)

  • Tabata: 20 segundos de mountain climbers (escaladores en el suelo) o saltos en tijera (jumping jacks) a la máxima intensidad posible, 10 segundos de descanso, repetir hasta los dos minutos.

Como ocurre con el famoso entrenamiento en zona 2, el cuerpo responde mejor a los estímulos frecuentes y moderados que a los ocasionales e intensos. Pero mantener esa frecuencia es una habilidad mental que cada persona debe desarrollar. Como indica Peris Decampo, “que sea una actividad estimulante, sobre todo, que les genere interés, que se sientan competentes en lo que hacen y se diviertan cuando están haciendo y que se ajuste a cada persona”. Quince minutos. La misma hora cada día. Un ejercicio que no se deteste. Esa es la fórmula.

Darío Pescador es editor y director de la Revista Quo y autor del libro Tu mejor yo.

El trastorno por juego multiplica por más de 30 el riesgo de conductas suicidas en los hogares

El trastorno por juego multiplica por más de 30 el riesgo de conductas suicidas en los hogares

Un estudio de la Universidad de Zaragoza, basado en más de 18.000 hogares españoles, revela que el impacto del juego problemático trasciende a quien juega y se asocia con un mayor riesgo de conductas suicidas en el conjunto de la familia, incluso cuando no existen dificultades económicas

El PP retrasa en Aragón el desarrollo de aspectos clave de la Ley del Juego tres años después de su aprobación

Hay problemas que empiezan con una apuesta, pero que terminan ocupando mucho más espacio que el de una pantalla o una casa de apuestas. Se meten en la economía familiar, alteran las relaciones, generan desconfianza, culpa, discusiones y silencios y, poco a poco, pueden convertir el hogar en un lugar de tensión permanente. De hecho, cuando el juego se convierte en una adicción, la partida ya no la juega solo quien apuesta sino toda la familia.

Esta es una de las principales conclusiones de un estudio de la Universidad de Zaragoza que pone el foco en su impacto sobre el conjunto del hogar y su relación con las conductas suicidas. Los datos analizados muestran que, mientras alrededor del 1% de los hogares sin problemas de adicción al juego reportan conductas suicidas, el porcentaje asciende hasta el 34% cuando algún miembro de la familia presenta un trastorno por juego.

La investigación, realizada por Rosa Aísa, Patricia Gascón y Gemma Larramona, profesoras del Departamento de Análisis Económico de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza, analiza datos representativos de la Encuesta nacional FOESSA, que recoge información de más de 18.000 hogares españoles.

El trabajo, titulado 'Trastorno por juego, contexto familiar y riesgo de suicidio: evidencia a partir de una encuesta de hogares españoles' (Gambling Disorder, Family Context, and Suicide Risk: Evidence from a Spanish Household Survey), intenta no estudiar únicamente a la persona que juega o a la persona que presenta una conducta suicida, sino observar qué ocurre dentro del hogar en el que ambas realidades pueden convivir.

“La investigación plantea que el juego problemático puede afectar a toda la familia y que las características de ese hogar importan. De hecho, incluso en hogares que no tienen dificultades económicas para llegar a fin de mes, la convivencia con una persona con adicción al juego se asocia con una mayor probabilidad de que se produzcan conductas suicidas en el seno de la familia”, explican las autoras.

La presentación de este trabajo coincide con el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se conmemora este jueves 10 de septiembre, con una tasa de mortalidad por suicidio en España de ocho de cada 100.000 personas y un total de 3.808 suicidios en 2025. Sin embargo, detrás de las cifras individuales, hay también hogares que conviven con intentos de suicidio, sufrimiento psicológico y situaciones de vulnerabilidad. Es más, en torno al 1% de los hogares de la muestra había experimentado alguna tentativa de suicidio en su entorno familiar.

Cuando el problema deja de ser solo dinero

La relación entre el trastorno por juego y dificultades económicas parece evidente, ya que las deudas o la pérdida de ingresos pueden convertirse en una fuente constante de angustia. No obstante, el estudio señala que reducir el problema del juego a sus consecuencias económicas sería quedarse en la superficie.

“Las adicciones al juego en la familia ocasionan un deterioro y estrés financiero, pero también afectan al bienestar psicológico y a las relaciones interpersonales que se producen dentro de la familia”, explica Gemma Larramona, una de sus autoras. Es decir, la deuda es solo una parte del problema y la otra, quizá menos visible, se instala en la convivencia.

En este sentido, la investigadora añade que esta situación puede generar “algunas dinámicas, tensiones y vulnerabilidades dentro de la propia convivencia familiar”, lo que puede ocasionar heridas irreparables en algunos casos.

De hecho, uno de los resultados que más cuestiona la idea de que el trastorno por juego es sobre todo un problema económico aparece al observar los hogares que, pese a no tener dificultades para llegar a fin de mes, también presentan una mayor asociación entre trastorno por juego y conductas suicidas.

“En nuestro trabajo hemos encontrado que el principal efecto de la adicción al juego sobre las conductas suicidas no se explica únicamente por el deterioro económico”, apunta Larramona, quien reconoce que una parte sí está relacionada con el estrés financiero, pero que “la mayoría procede del propio estrés que provoca dentro de la familia”. De esta forma, la casa se convierte en el escenario donde confluyen no solo factores económicos, sino también psicológicos y relacionales.

La deuda como una correa de transmisión

Las dificultades económicas sí desempeñan un papel importante. Las familias que manifiestan dificultades para llegar a fin de mes presentan aproximadamente tres veces más probabilidad de reportar conductas suicidas que aquellas que se encuentran en una situación neutra o positiva.

Sin embargo, la presión económica no aparece aislada, ya que puede actuar como una especie de cadena que conecta otras situaciones de vulnerabilidad con el sufrimiento psicológico.

“Esa presión funciona un poco, en realidad, como un canal, una correa de transmisión”, explica Larramona, al mismo tiempo que indica que “lo que hace es transmitir distintas condiciones de vulnerabilidad, como pueden ser bajos niveles educativos o precariedad laboral, pues se transmiten a través de ese estrés financiero que terminan transformándose en un aumento real del riesgo de conductas suicidas”.

Una deuda, por tanto, puede ser mucho más que una cifra pendiente de pago y condicionar decisiones, relaciones y expectativas, convirtiendo la incertidumbre económica en una fuente de estrés para toda la familia.

Asimismo, la inseguridad residencial constituye otro ejemplo. “Casi el 20% de los hogares que habían tenido una tentativa de suicidio había tenido algún miembro durmiendo en el albergue o en la calle, en un albergue, en un hostal”, señala la profesora.

Los datos del estudio dibujan así un mapa de vulnerabilidades en el que aparecen también los trastornos del estado de ánimo, los problemas de alcohol y drogas, los abusos psicológicos, la discriminación, los antecedentes penales o determinadas estructuras familiares.

“Por tanto, el mensaje no debería ser 'juego = suicidio', sino que el juego problemático se inserta en un conjunto de vulnerabilidades familiares, psicológicas, sociales y económicas”, recalcan las investigadoras, quien comparten que un 40% de los hogares con tentativas de suicidio han sufrido abusos psicológicos, discriminación o tienen algún miembro con problemas de salud mental.

El sufrimiento de quienes están alrededor

La psicología ayuda a explicar qué ocurre cuando una adicción empieza a afectar a todos los que rodean a quien juega. Para Jesús Padilla, psicólogo especializado en niños, adolescentes y adultos y orientado desde el enfoque cognitivo-conductual, la adicción deja una huella que no desaparece en la puerta de casa.

“Básicamente porque al final lo que es una adicción, indudablemente sea un trastorno por juego o incluso una adicción a sustancias, siempre genera lo que es una huella a nivel familiar”, explica, por lo que “toda esa huella a nivel familiar son emociones, son problemas, son situaciones conflictivas en el propio entorno del paciente”.

Ese desgaste puede terminar afectando a la salud mental de quienes conviven con la persona adicta. “Esto es lo que nos arrastraría quizás a veces a sintomatologías depresivas o ansioso-depresivas que desencadenarían, en el peor de los casos, en lo que es una conducta suicida”, apunta.

Es un sufrimiento que, además, puede permanecer oculto durante mucho tiempo y, bajo el punto de vista de Padilla, “las familias del paciente pueden llegar a tener ese sufrimiento en silencio”. En este sentido, afirma que la gestión emocional de lo que ocurre en el día a día, la resistencia al cambio, el endeudamiento o las dificultades para recuperar la confianza generan un desgaste progresivo.

“Hay un desgaste emocional en el entorno familiar. Ese desgaste emocional nos podría llevar a unos cuadros depresivos y esa depresión nos podría llevar a una conducta suicida”, reconoce.

La familia puede convertirse de esta forma, paradójicamente, en una de las principales afectadas y al mismo tiempo en uno de los espacios fundamentales para detectar que algo está ocurriendo.

Además, sostiene que “no hace falta ser especialista en salud mental para detectar que algo ha cambiado”, por lo que Padilla señala que el entorno cercano puede prestar atención a transformaciones en la gestión del dinero, las rutinas, los hábitos o las actividades de ocio.

“Simplemente es un plano observacional de observar si ha habido algún cambio significativo en las últimas semanas o meses”, explica.

En el caso de una posible conducta suicida, también pueden aparecer señales relacionadas con los hábitos nocturnos, el sueño, la alimentación, la higiene o el estado emocional. Por todo ello, subraya que, “ante cualquier cambio significativo, habría que ir a manos de un especialista de la salud mental, un psiquiatra, un médico o, en su caso, un psicólogo o una psicóloga”.

Sin embargo, la detección no siempre es fácil, sobre todo en el caso del juego porque la persona que presenta la adicción puede tardar en reconocer que existe un problema.

“La conciencia del problema es la parte del punto de salida. La persona tiene que saber que está habiendo un problema, lo tiene que identificar y tiene que dar voluntad de cambio”, añade.

Por eso, el papel de la familia no debería ser solo el de vigilar, sino también el de acompañar: “El primer punto es que la familia arrope por completo a la persona y que la acompañe en ese cambio de conducta, en ese cambio de pensamiento, y que intente hacer ver de la existencia de un problema y de la necesidad de un cambio”.

No todo es deuda, también se pierde confianza

El deterioro económico suele ser uno de los primeros impactos visibles, pero a medida que la adicción avanza aparecen otras consecuencias como la pérdida de confianza, los problemas de autoestima, los conflictos y las dificultades para gestionar las relaciones.

“Al final, todas las consecuencias que vemos tocan varias áreas a nivel socio-familiar, más allá del aspecto económico, personal o laboral”, admite Padilla.

La dinámica puede convertirse en una “bola de nieve” porque la necesidad de conseguir dinero, el endeudamiento y las estrategias utilizadas para continuar jugando pueden agravar progresivamente la situación.

“Las personas con ciertas adicciones al juego tienden a manipular para conseguir dinero, porque entran en una rueda que es bastante negativa, un ciclo en el cual al final engrosan. En efecto bola de nieve van engrosando todo lo que es la parte de gastos y de dinero”, agrega el profesional, quien remarca que, con cada vuelta de esa rueda, la familia también queda “atrapada”.

Por otro lado, una de las cuestiones más complejas para las familias es decidir hasta dónde ayudar, ya que pagar deudas, controlar el dinero o intentar evitar que la persona vuelva a jugar puede parecer la respuesta más inmediata, pero el acompañamiento también necesita límites.

De hecho, tal y como explica Padilla, al principio es “normal” que se les intente hacer una gestión supervisada del dinero, pero “no podemos estar 10 años así para evitar que juegue”. El objetivo, en última instancia, es que la persona pueda recuperar progresivamente su autonomía y asumir el control de su comportamiento dentro de un proceso terapéutico.

La familia también necesita terapia

Si el problema afecta a todo el hogar, la respuesta tampoco puede centrarse solo en quien juega. El estudio de la Universidad de Zaragoza plantea también la necesidad de pasar de una mirada individual a otra familiar y sistémica. Mientras, desde la psicología, Padilla coincide en que quienes rodean al paciente deben formar parte de la intervención.

“No solo en la parte nuclear del paciente, sino también en la parte periférica del entorno familiar. Hay que hacer parte de esa terapia, tanto en consulta como fuera de consulta”, reconoce.

La razón tiene que ver, sobre todo, con la gestión emocional. Los familiares necesitan herramientas para afrontar los conflictos y también un espacio donde expresar lo que están viviendo. “Es necesario que tengan una acogida, una validación emocional. Que la gente, los familiares, se sientan comprendidos que cualquier emoción que surja se valide”, señala.

Tristeza, enfado, ira, hastío o incluso la sensación de no poder aguantar más forman parte de una realidad que, según el psicólogo, también necesita ser atendida. “Todas esas emociones se tienen que dar por válidas”, suma.

Asimismo, el estudio identifica factores que pueden actuar como escudo. El acceso a pensiones, prestaciones sociales y el reconocimiento oficial de situaciones de dependencia aparecen asociados a una menor probabilidad de conductas suicidas.

La protección social, por tanto, no es solo una herramienta para aliviar una situación económica, sino que puede convertirse en “una herramienta de prevención”. “Creo que hay veces que no se asocian todos los problemas económicos con el riesgo a que se presenten estas conductas en un hogar”, apunta Larramona. Por eso, considera necesario “coordinar las políticas, tratarlo como un problema de salud pública, como lo que es”.

La respuesta debería conectar los servicios de salud mental con la atención a las adicciones y con los recursos destinados a afrontar la exclusión, la inseguridad habitacional y los problemas económicos. Además, según cuenta, una familia que está atravesando una adicción al juego puede necesitar ayuda psicológica, pero también puede necesitar apoyo social, económico o habitacional.

Una prevención que llegue antes

La investigación reflexiona también sobre qué ocurre si se interviene cuando el problema ya ha provocado deudas, conflictos familiares o sufrimiento psicológico. Ante esto, sus investigadoras apuntan hacia la prevención y, sobre todo, hacia una mayor coordinación entre los recursos.

“El artículo propone tratar el juego como un problema de salud pública y coordinar los servicios de salud mental, atención a los problemas de juego y apoyo frente a la exclusión o la inseguridad habitacional”, señalan.

A juicio de Larramona, uno de los posibles puntos débiles se encuentra precisamente en la conexión entre los distintos organismos: “Quizá el apoyo psicológico está dentro de unos centros y el apoyo más desde trabajo social está en otros centros, por lo que no sé bien en qué medida puede fluir la comunicación”.

A su vez, añade que hay que prestar atención a cómo se puede detectar la adicción antes de que se convierta en un problema mayor. “El juego es un tema que últimamente se están presentando muchísimas formas de juego, muy alternativas a través de las redes, físicamente y es un tema en el que no hay una conciencia de en qué momento pasa de ser un juego que no hay adicción y que no presenta problemas, a ser un juego con adicción”, advierte.

Padilla reclama también una mayor intervención institucional, sobre todo ante la facilidad de acceso al juego y su presencia en distintos espacios y dispositivos. Al respecto, defiende que “se debería hacer mucho más por parte de las instituciones públicas, por parte de la administración” porque, bajo su punto de vista, deberían existir mayores restricciones tanto para menores como para adultos, eliminar las máquinas tragaperras y reforzarse las campañas de prevención.

Mirar la casa para entender el problema

El estudio de la Universidad de Zaragoza no establece una relación automática entre trastorno por juego y suicidio, sino que recuerda cómo las conductas suicidas no aparecen en el vacío.

Hay hogares donde coinciden problemas económicos, precariedad laboral, inseguridad residencial, problemas de salud mental, discriminación, abusos, adicciones y conflictos familiares. Y dentro de ese entramado, el trastorno por juego aparece como uno de los factores con una asociación más intensa con las conductas suicidas.

Por eso, las investigadoras defienden que la prevención debe mirar también a quienes están alrededor: “Queríamos poner de relieve que no nos hemos centrado en las conductas suicidas del individuo, sino en la familia porque se ve imbuida de muchísimos factores”.

La conclusión, en definitiva, no es que una apuesta conduzca inevitablemente al suicidio, sino que una adicción puede abrir una grieta que termine afectando a todo el hogar si no se detecta y se aborda a tiempo.

La prevención, por tanto, no pasa solo por decirle a una persona que deje de jugar, sino por detectar las señales, evitar que la deuda se convierta en una condena, proteger a quienes conviven con el problema y conseguir que los recursos de salud mental, adicciones y servicios sociales dejen de funcionar como compartimentos separados. Porque cuando el problema entra en casa, la respuesta también tiene que entrar en casa.

Si detecta alguna situación de este tipo, recordarle que los servicios sanitarios y de urgencias están disponibles las 24 horas del día para ayudar a las personas a fortalecer su salud mental. Para prevenir situaciones de riesgo o para solicitar ayuda, llama al 112 o 024, líneas gratuitas y confidenciales.

El colegio concertado católico retira del curso al profesor de las terapias de conversión sexual a personas LGTBI

El colegio concertado católico retira del curso al profesor de las terapias de conversión sexual a personas LGTBI

La asociación de padres de alumnos veía una "situación de riesgo objetivo"

Un colegio católico concertado incorpora al profesor apartado por las terapias de conversión sexual a personas LGTBI

El colegio Mantellate de València, dependiente de la empresa Gestión de Centros Católicos de Enseñanza SL, ha retirado a Federico M. V., investigado por las polémicas terapias de conversión sexual a personas LGTBI, como profesor de inglés para el curso escolar iniciado este miércoles. Todo ello tras las quejas de la asociación de padres y madres de alumnos, entidad que dirigió un escrito a la Inspección Educativa solicitando “medidas urgentes” contra la “reciente incorporación” del docente, cuya identidad y correo electrónico corporativo aparecían en el listado del profesorado.

Sin embargo, según varios padres de alumnos, el centro ha informado tras el revuelo en el centro de que Federico M. V. “ya no es docente” del colegio ni mantiene “ningún tipo de puesto”.

El escrito de la asociación remitido a la Inspección Educativa recuerda que el profesor sigue inmerso en una “investigación penal” relativa a las terapias de conversión sexual a personas LGTBI que llevó a cabo durante su etapa anterior en el colegio Madre Josefa Campos de Alaquàs, un centro concertado dependiente de la misma empresa que gestiona el Mantellate, situado éste último en el barrio de Marxalenes de València.

La asociación de padres también señala que el Arzobispado de València se desvinculó del Centro de Orientación Familiar 'Mater Misericordiae' que dirigía el docente, una entidad también vinculada a las terapias de conversión sexual, prohibidas por la ley autonómica.

Los padres, en definitiva, veían una “situación de riesgo objetivo” y temían que un docente con semejantes polémicas a sus espaldas fuera a “impartir clase a menores de edad” en el colegio gestionado por la empresa Gestión de Centros Católicos de Enseñanza SL.

Federico M. V. reconoció ante un periodista de La Sexta que realizaba terapias de conversión sexual a personas LGTBI. El hombre siguió cobrando una nómina del centro anterior en el que estaba destinado, según denunció Compromís.

Entre pastillas y realidad: mi día a día con la medicación para la depresión

Entre pastillas y realidad: mi día a día con la medicación para la depresión

Una mujer describe el impacto cotidiano de vivir bajo un tratamiento combinado de antidepresivos, ansiolíticos e hipnóticos y el ritmo de vida de una persona con ansiedad y depresión. Más de la mitad de los jóvenes en España (el 54,7%) afirma haber tenido problemas de salud mental en el último año

¿Epidemia de salud mental entre los jóvenes o espejismo? Un nuevo estudio cuestiona las conclusiones alarmantes

Cuando suena la alarma por la mañana, mi primer pensamiento no es qué voy a desayunar o qué tengo que hacer en clase o en el trabajo. Mi primer pensamiento es cuánto pesa mi cuerpo. Es un peso real, físico, como si las sábanas estuvieran hechas de cemento. No es pereza, es algo mucho más profundo que viene de toda la medicación que me tomé el día anterior y, sobre todo, del hipnótico que me ayudó a “desconectarme” por la noche. Me quedo ahí un rato, mirando a la nada, intentando que mis músculos respondan. Hay mañanas en las que siento que soy un motor viejo que arranca a tirones y le cuesta la vida ponerse en marcha y otras, pocas, en las que parece que la medicación por fin hace lo que debe y se enciende una luz que me permite funcionar.

Pero lo normal es ese inicio lento. Me levanto sin fuerzas, con la sensación de que todavía no he terminado de despertarme del todo. Es como si una parte de mí se hubiera quedado atrapada en el sueño químico de la noche anterior. Voy al baño, me lavo la cara y me miro al espejo, pero a veces me cuesta reconocerme en esos ojos que parecen estar siempre un poco empañados. Es la rutina de empezar el día a contracorriente, intentando alcanzar un ritmo que el resto del mundo ya ha pillado hace horas.

Y lo más duro es saber que no soy una excepción, sino parte de una generación exhausta: según los últimos datos del Barómetro Juventud, Salud y Bienestar, más de la mitad de los jóvenes en España (el 54,7%) afirma haber tenido problemas de salud mental en el último año. No es un caso aislado, es una crisis colectiva; de hecho, el Informe Juventud en España alerta de que la tasa de problemas psicológicos en jóvenes de entre 15 y 34 años ha crecido un 590%, recientemente. Este despertar mediado por la química es, en silencio, la realidad compartida de miles de jóvenes en nuestro país.

Voy al baño, me lavo la cara y me miro al espejo, pero a veces me cuesta reconocerme en esos ojos que parecen estar siempre un poco empañados. Es la rutina de empezar el día a contracorriente, intentando alcanzar un ritmo que el resto del mundo ya ha pillado hace horas

La ‘vida en pausa’

Una vez que consigo salir de casa, empieza lo que yo llamo la “vida en pausa”. Es una sensación rarísima. Yo soy consciente de todo lo que pasa a mi alrededor: veo a la gente correr para coger el autobús, escucho las conversaciones en la calle, veo el movimiento de la tienda... pero no conecto. Siento que estoy en una burbuja donde el sonido llega amortiguado y nada me toca de verdad y eso me genera una impotencia increíble. Es como si yo estuviera quieta, en un punto muerto, mientras mi mundo sigue girando a toda velocidad. No soy capaz de procesar las cosas con la rapidez que se espera de mí.

A veces alguien me cuenta algo importante, algo que debería hacerme reaccionar, y yo me quedo ahí, procesando las palabras como si me estuvieran hablando en otro idioma. No es que no me importe, es que mi cerebro está trabajando bajo el efecto de los ansiolíticos y todo va más despacio. Esa falta de conexión me hace sentir muy sola, incluso cuando estoy rodeada de gente. Me pregunto si ellos notan que no estoy “ahí”, si se dan cuenta de que mi mirada está perdida en algún punto entre lo que dicen y lo que yo soy capaz de entender. Es como vivir con un desfase constante entre la realidad y mi cabeza.

A veces alguien me cuenta algo importante, algo que debería hacerme reaccionar, y yo me quedo ahí, procesando las palabras como si me estuvieran hablando en otro idioma. No es que no me importe, es que mi cerebro está trabajando bajo el efecto de los ansiolíticos y todo va más despacio. Esa falta de conexión me hace sentir muy sola, incluso cuando estoy rodeada de gente

El precio de querer seguir

Todo empezó con una lesión en la espalda que, de la noche a la mañana, paralizó mi vida por completo durante meses. Estaba intentando lidiar con la frustración de perder mi rutina cuando me tuvieron que operar de las muelas del juicio. Estaba en plena recuperación física cuando, a la semana, falleció mi abuelo, y apenas unos días después se terminó mi relación de pareja. Fue una avalancha de dolor físico, pérdida y estrés emocional en muy poco tiempo. Mi cuerpo y mi mente no pudieron soportar tanta presión de golpe; me hundí anímicamente, la ansiedad se disparó y perdí por completo la capacidad de dormir. Por eso, a principios de enero de 2026, tuve que empezar esta medicación: Zolpidem, Rivotril y Fluoxetina prescritas por un médico.

Aceptar que mi vida dependía de unas pastillas fue uno de los tragos más amargos que he tenido que pasar. Al principio me negaba, pensaba que era una señal de debilidad o que me estaba convirtiendo en una especie de robot. Pero luego me paré a pensar con calma. Entendí que no quería estar medicada el resto de mi vida, pero que quería vivir el resto de mi vida y, si para eso tenía que aceptar este proceso, lo iba a hacer. Fue una decisión de supervivencia. No me gusta tomarme todo esto, es que sé que, sin toda la medicación, el pozo sería demasiado hondo como para salir sola. Y es una red de seguridad que sostiene a muchas más mujeres que a hombres: los datos reflejan que en España el 10% de la población sufre ansiedad, pero la incidencia en mujeres duplica a la de los hombres. Somos mayoría las que libramos esta batalla.

Entendí que no quería estar medicada el resto de mi vida, pero que quería vivir el resto de mi vida y, si para eso tenía que aceptar este proceso, lo iba a hacer

Aun así, el proceso es duro. Estar en este estado de “pausa” constante te quita muchas cosas. Hay días en los que me siento totalmente plana, como si mis emociones estuvieran atrapadas y yo hubiera dejado de poder sentirlas. No siento alegría, pero tampoco una tristeza insoportable... hasta que, de repente, todo explota. Puedo estar horas sin sentir absolutamente nada y, de la nada, empezar a llorar sin saber por qué sin que haya pasado nada concreto. Es como si mi cuerpo necesitara soltar todas las emociones y sentimientos que la medicación mantiene alejada de mí durante el día. Es un llanto que me deja agotada, sin fuerzas para nada, y que me recuerda que, aunque esté medicada, el dolor sigue presente.

La lucha contra el silencio mental

Cuando por fin termina el día y llego a casa, aparece el miedo a la noche. La gente piensa que, con toda la medicación que tomo, dormir es fácil, pero para nada. Mi cabeza es mi peor enemiga cuando intento dormir. Empieza a darle vueltas a todo: a lo que hice mal, a lo que no hice, a lo que me da miedo del futuro... Es una lucha constante. Mi mente se resiste a apagarse, pelea contra el efecto de la pastilla como si le fuera la vida en ello y es una sensación de angustia muy fuerte. Quiero dormir, necesito descansar, pero mis pensamientos son como un ruido de estática que no me deja en paz. Y parece que este ruido mental colectivo va en aumento, pues la demanda de antidepresivos en las farmacias, según el Observatorio de Tendencias de Cofares, se ha disparado un 24% en el último año. Cada vez somos más las mentes que necesitan un freno de mano externo.

Al final la química siempre gana. Por mucho que mi ansiedad intente mantenerme despierta, llega un momento en que el hipnótico hace su efecto. No es un sueño bonito ni natural. Es como si alguien me diera un golpe y me apagara al instante. Me rindo porque no me queda otra, porque mi cuerpo ya no puede más. Es una desconexión forzosa que me lleva a ese vacío negro hasta la mañana siguiente, cuando la alarma vuelve a sonar y el ciclo de pesadez y falta de fuerzas empieza otra vez desde cero.

El miedo a lo que vendrá después

Vivir así te hace plantearte muchas cosas sobre el futuro. Tengo miedos, demasiados. Me da miedo pensar que no voy a ser capaz de superar esto nunca, que esta versión de mí, a medias y medicada, es la que se va a quedar para siempre. Me aterra perderme los mejores años de mi vida por estar en este estado de somnolencia constante y no saber quién soy yo realmente sin todos estos fármacos. A veces trato de recordar cómo era antes de todo esto, pero me cuesta, como si esa versión de mí fuera un personaje de una película que vi hace mucho tiempo y no soy capaz de recordar con claridad.

Tengo miedos, demasiados. Me da miedo pensar que no voy a ser capaz de superar esto nunca. Me aterra perderme los mejores años de mi vida

Pero también tengo el miedo contrario: el miedo a dejar las pastillas. ¿Y si las dejo y descubro que no puedo manejar la realidad? ¿Y si el abismo que me trajo hasta aquí sigue igual de profundo y me caigo otra vez? Es un equilibrio muy precario. Por un lado, quiero mi libertad, pero, por otro, me da pánico lo que pueda pasar si me quitan esta red de seguridad. Es una sensación de dependencia que me hace sentir pequeña, pero soy consciente de que todo esto es un proceso y que no puedo saltarme pasos.

Una carrera de fondo sin meta clara

A pesar de todo lo malo, trato de ser positiva, aunque sea por puro agotamiento. Sé que el hecho de estar escribiendo esto, de ser capaz de analizar cómo me siento, ya es un paso. La medicación me tiene en pausa, sí, pero esa pausa también me está dando el tiempo necesario para recomponerme por dentro, aunque sea muy despacio. No es el camino que yo hubiera elegido, pero es el que me ha tocado para seguir adelante y tengo que respetarlo. No puedo pedirle a mi cuerpo que corra una maratón cuando todavía está aprendiendo a caminar de nuevo.

A cualquiera que lea esto, le diría que no me juzgue por mi falta de energía o por mi mirada perdida. Tengo 22 años y no es que no quiera esforzarme, es que estoy librando una batalla interna que consume todas mis reservas. La medicación es mi armadura, pero es una armadura muy pesada que me cansa solo de llevarla puesta. Espero que algún día pueda quitármela y caminar ligera, pero mientras tanto, sigo aquí, paso a paso, intentando que el motor no se pare del todo y esperando que, poco a poco, la luz de cada mañana deje de pesar tanto y empiece a brillar de nuevo, pero esta vez de verdad.

‘Freed From Desire’, una canción resucitada por el fútbol, pero convertida en banda sonora de manifestaciones

30 años de ‘Freed from desire’, la canción de las mil vidas

El gran éxito eurodance de la italiana Gala, publicado en 1996, cumple 30 años, en los que también ha protagonizado una disputa legal por sus derechos

Elon Musk, una “bomba nuclear” para la democracia que explota en Venecia: “Es extremadamente peligroso”

Hay canciones inmortales y canciones que nacen muertas. Canciones que gozan de una popularidad extraordinaria en un solo país y canciones cuyo fulminante éxito se disipa en pocas semanas. Canciones que tienen una inesperada segunda oportunidad tras sonar en bandas sonoras o anuncios. Y luego está Freed From Desire, superéxito eurodance de los 90 cuya historia merecería un documental.

Publicada en España el 10 de septiembre de 1996, el one hit wonder de la cantante italiana Gala Rizzatto cumple este jueves treinta años. En estas tres décadas se ha erigido en himno euforizante en los contextos más dispares: mundiales de fútbol y ceremonias olímpicas, marchas feministas y celebraciones del Día del Orgullo, protestas de maestros en Inglaterra y del sindicato ferroviario francés.

Freed From Desire fue número uno en Francia y Bélgica, desplazando al Aïcha de Cheb Khaled. También llegó a lo más alto en las listas de singles de España e Italia. En Inglaterra se quedó en el segundo puesto porque en el primero estaba D’you Know What I Mean?, de Oasis. La canción fue perdiendo fuelle hasta quedar olvidada en el baúl de los superéxitos noventeros. Tardaría dos décadas en protagonizar la más insólita resurrección jamás vista en el pop.

Una resurrección humilde

El camino de resurrección de Freed From Desire empezó en la tercera división inglesa de fútbol. En marzo de 2016 el Wigan arrancó un valioso 1-4 en el campo del Swindon. Su delantero, Will Grigg, marcó dos goles. Los supporters del Wigan regresaron llenos de fuerza. Uno de ellos, Sean Kennedy, se sentó al ordenador y grabó una versión de Freed From Desire alterando varios versos. En vez de “Freed from desire / Minds and senses purified” (Liberado de deseo / Mente y sentidos purificados), cantó: “Will Grigg’s on fire / Your defence is terrified” (Will Grigg’s está que se sale / Vuestra defensa está aterrorizada“).

Días después, Kennedy compartió el resultado en YouTube para que los colegas se echasen unas risas. En la siguiente jornada, el Wigan jugaba en casa y parte del público coreó aquella ocurrencia. En el impulsivo vídeo casero había otra versión de Girl On Fire, de Alicia Keys, donde Sean berreaba “Will Grigg is on fire” en lugar del preceptivo “This girl is on fire”. Esa no gustó tanto. La grada del Wigan había escogido su himno de guerra. Sería Freed From Desire.

Aquella temporada Grigg marcó 25 goles y el Wigan subió de categoría. Mientras, el virus Freed From Desire empezaba a expandirse por los estadios ingleses. No tardaron en brotar versiones adaptadas a otros futbolistas. Ejemplo: cuando la defensa del Manchester United empezó a hacer aguas, los aficionados rivales la tomaron con Harry Maguire. Por desgracia, su nombre encajaba en el estribillo: “Harry Maguire, your defence is terrifying” (Tu defensa es terrible).

Codicia y brecha de clases

A pesar de ese ritmo bailable y el pegadizo “na na na na na nana na nana naná”, Freed From Desire tiene un trasfondo sociopolítico. Gala la compuso en Nueva York cuando trabajaba como fotógrafa de bailarines. Ella iba para bailarina, pero lo dejó por problemas de columna vertebral. Una noche, tras cenar en un restaurante caro con gente muy rica que solo hablaba de lo que querían comprar, pensó en el abismo que había entre aquel entorno y el que ella compartía con su novio, un bailarín senegalés. Escribiría una letra sobre su “historia de amor con una persona que, aparentemente, no era tan privilegiada”. Una canción sobre millonarios insatisfechos y gente humilde. Sobre codicia y brecha de clases.

Esos sentimientos son evidentes en la primera estrofa. “Mi amor no tiene dinero, pero tiene fuertes convicciones. Mi amor no tiene poder, pero tiene fuertes convicciones. Mi amor no es famoso, pero tiene fuertes convicciones. La gente solo quiere más y más. Libertad y amor es lo que él persigue”. Y se repiten en la segunda. La canción no tiene más. Eso y una frase más repetida hasta la saciedad como estribillo: “Liberado de deseo / Mente y sentidos purificados”. Y el “na na na na na nana na nana naná”. “La canción habla de tres cosas: enamorarse, retomar tu pasión (el baile) y desigualdades de la vida”, resumiría ella.

Gala contribuyó a la letra y música de Freed From Desire y asesoró las sesiones fotográficas y el videoclip. Pero con veinte años, firmó un contrato que le reportaría escasísimos royalties y ningún derecho de decisión. Han aparecido cientos de remezclas que ella aborrece. “Es como tener un hijo, estar divorciada y que la custodia esté compartida con otra persona que envía a tu hijo a una escuela que no aprobarías”, denunció el año pasado en Paris Match. “Hay gente que enferma por situaciones similares”, confesaba al borde de las lágrimas. Una discográfica que la timó, la ausencia de un mánager que la orientase y su propia ignorancia la llevarían al borde de la ruina mientras su éxito enriquecía a otros.

Eurodance en la Eurocopa

La vida futbolística de Freed From Desire podría haber acabado en Wigan, pero aquel verano de 2016 Irlanda del Norte se clasificó para la Eurocopa gracias a un gol de Grigg. Aquel “Will Grigg’s on fire” sonó en todos y cada uno de los partidos que jugó la selección norirlandesa. El torneo se celebró en Francia, precisamente el país donde Freed From Desire vendió más discos. Dos décadas después de su lanzamiento, la canción renacía en los estadios franceses.

A partir de ahí, su expansión en recintos deportivos no ha visto freno. En los Juegos Olímpicos de París de 2024, sonó en múltiples ocasiones, prueba de su calado en el imaginario galo. Dos años antes, había sonado en la Eurocopa de Fútbol Femenina que acogió Inglaterra y que ganó el equipo inglés. Freed From Desire era un talismán. Ese otoño se convirtió en canción oficial de la selección inglesa para el Mundial de Qatar. No fue mala idea. De hecho, Polonia y Suiza decidieron lo mismo, de modo que Gala sonó en multitud de partidos.

La canción oficial del Mundial de Clubes de 2025 no fue otra que Freed From Desire y este mismo verano, en el Mundial de Fútbol celebrado en Estados Unidos, Canadá y México se ha vuelto a escuchar el cántico. La selección escocesa se apropió de él con todo merecimiento, ya que fonéticamente le encaja como un guante: “Scotland’s on fire”. Hasta Pepsi lanzó un spot publicitario con Freed From Desire de fondo donde aparecían David Beckham, Alexia Putellas y otras celebrities del balón. El campeón del torneo fue España y cuando Rodri, capitán de la Selección Española, salió al escenario de Cibeles para celebrar el triunfo con la afición, lo hizo al son de, cómo no, Freed From Desire.

Del ‘tomemos las calles’ al ‘Vete a tu casa’

Freed From Desire no solo ha tomado las calles por motivos deportivos. Sus versos han disfrutado de una tercera vida vinculada a protestas sociales y laborales. En abril de 2018 circularon imágenes de una manifestación en la facultad parisina de Tolbiac. Cientos de universitarios bailaban Freed From Desire envueltos por el humo rojo de las bengalas. La diana de sus quejas era una reforma impulsada por Macron. El Presidente de la República también tuvo que escuchar la canción en las protestas del sindicato de trabajadores de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses. Ahora, sí: aquellos versos sobre anteponer las convicciones a las ansias de poder o dinero encontraban un eco politizador.

Desde entonces, la canción también ha inyectado fuerza a marchas feministas y de la comunidad LGTB, fiestas en centros okupados y protestas laborales de todo tipo. El colectivo educativo inglés acuñó un nuevo estribillo en 2023 dirigido al Primer Ministro: “My pay’s no higher / Rishi Sunak is a liar” (Mi sueldo no ha aumentado, Rishi Sunak es un mentiroso). “La intención de la canción era liberadora, ir contra el sistema, inspirar a la gente y unirla”, llegaría a declarar Gala viendo los múltiples usos. Aunque, si tuviese que elegir uno, dice que nunca se sintió más orgullosa que cuando la escuchó en marchas feministas.

No se sabe qué opina la cantante italiana de la versión que grabó el dúo Ojete Calor en 2017. Carlos Areces y Aníbal Gómez reescribieron la letra de arriba a abajo extirpándole toda significación insurgente y transformándola en una suerte de secuela. Después de estar en la calle cantando, bailando, protestando o jaleando a tu equipo de fútbol, es hora de recogerse. “Vuelve a tu casa, que estas no son horas ya”, reza en este caso el estribillo de Vete a tu casa.

El pueblo hizo justicia

Nadie imaginó en 1996 que un hit fugaz de la escena eurodance podría encender puntualmente las calles. Freed From Desire no es Waka waka, pero Gala ha conseguido tanta o más presencia en las gradas de los estadios que Shakira. Y este no se ha cocinado en despachos ni en departamentos de marketing, sino por aclamación popular. Las canciones no son lo que los autores pretenden, sino lo que la gente quiera hacer con ellas. Esa es la moraleja de Freed From Desire.

Will Grigg juega hoy en el Chesterfield de la tercera división; la categoría donde hace sus goles inspiraron los primeros cánticos al son de Freed From Desire. En 2024 y tras años de disputas legales, Gala grabó una nueva versión de Freed From Desire. Ese año, en declaraciones a The Guardian, Sean Kennedy se ofreció a grabar una versión con ella. No era un plan descabellado. La grabación casera que subió a YouTube suma ya 4,5 millones de visualizaciones.

La última paradoja de Freed From Desire es que, pese a esa letra antimaterialista, Gala intenta hoy sacar el máximo beneficio. “Lo necesito y lo quiero. Como mujer en la industria musical, quiero obtener el dinero que nunca me pagaron”, declararía a The Guardian. En cierto modo, aquella sed de victorias futbolísticas, aquel ímpetu para reclamar derechos sociales y laborales que propagó su presuntamente anodino “na na na na na nana na nana naná”, volvieron finalmente hacia ella como un bumerán para empujarla a exigir lo que era suyo.

Réquiem por la atención voluntaria

Réquiem por la atención voluntaria

Una parte importante de los déficits de atención que estamos detectando no son trastornos neurológicos, sino educativos. Se nos está olvidando educar la atención voluntaria, y el entorno colabora a esta amnesia

El 26 de agosto pasado, la jueza federal del Distrito Norte de California Yvonne González Rogers autorizó el acuerdo firmado por Meta y los querellantes del caso 4:22-md-03047 (52 fiscales generales) que fijaba una indemnización de 17.000 millones de dólares por los daños causados por la empresa tecnológica con su utilización de técnicas adictivas. No acaba aquí el pleito, porque otros demandantes -Distritos escolares y particulares- no aceptaron el pacto y el proceso continúa abierto. Vale la pena estudiar este caso, que tendrá una repercusión imprevisible en nuestra sociedad. Me interesa sobre todo la primera acusación de los fiscales: “Meta ”monetiza“ la atención de sus usuarios”. (Meta monetizes young users’ attention). ¿Qué quiere decir esto? Pues que la llamada “economía de la atención” que practican las grandes plataformas tecnológicas comercia con la atención de los usuarios, que vende para publicidad. Es su negocio. Para tener éxito necesitan captar la atención el mayor tiempo posible y hacerla receptiva a las informaciones transmitidas por las pantallas. Teniendo en cuenta que el gasto global en publicidad digital se acerca a los ochocientos mil millones de dólares, la lucha por hacerse con el pastel es implacable.

La conversión de la atención humana en una commodity, en un bien económico primario, ha sido muy estudiada (Abeyratne, R. (2025). The Attention Economy and Commodifying the Human Mind). Incluso se ha acuñado la expresión “attentional fracking”, copiada de la explotación extremada de los recursos naturales, para designar las técnicas de captación /extracción de nuestra atención . Libros como The Attention Merchants: The Epic Scramble to Get Inside Our Heads, de Tim Wu, o La era del capitalismo de la vigilancia, de Shoshana Zuboff, han popularizado el tema.

¿Por qué es tan importante este asunto?. Johan Hari, en su libro El valor de la atención, nos advierte en tonos apocalípticos de que estamos sufriendo una epidemia de pérdida de la atención y que eso no es solo un problema de productividad individual, sino una “amenaza existencial profunda para el ser humano y la sociedad”. Parecen palabras excesivas, pero no podemos asegurarlo hasta que no aclaremos de qué estamos hablando. La atención es la capacidad de un sistema nervioso para seleccionar los estímulos a los que ha de responder. Un animal está continuamente analizando los sonidos que percibe y cuando capta alguno amenazador activa su reacción de “alarma” (arousal) y lo analiza con más precisión. Eso es lo que se denomina “atención automática o involuntaria”. Es el estímulo el que capta la atención. La inteligencia humana se caracteriza por poder dirigir las funciones mentales que compartimos con otros animales. Al hacerlo, las transfigura. Un ejemplo especialmente relevante es la atención. Tenemos sistemas de atención automática, que nos hacen atender forzosamente a determinados estímulos - fuertes, nuevos, amenazadores- pero, además, podemos elegir el objeto que deseamos que ocupe el centro de nuestra conciencia. Puedo elegir qué mirar, qué pensar, qué recordar. En eso consiste la atención voluntaria. El lenguaje marca muy bien la diferencia. En un caso, el estímulo capta, atrae, nuestra atención; en el otro, nosotros ponemos, fijamos la atención en un objeto. Esta capacidad, aparentemente tan humilde, es el fundamento de nuestro comportamiento libre. La persona obsesionada por algo, es decir, que no puede dejar de prestarle atención, no es libre. El problema del drogadicto es que no puede dejar de pensar en que la droga es su única razón de existir. El pensamiento oriental puso en la capacidad de concentración la esencia de la inteligencia humana, pero el occidental no supo que hacer con ella. Al estudiar la “atención voluntaria”, se fijó en la voluntad y se olvidó de la atención.

Aquí tropezamos con una de esas disfunciones de nuestro cerebro que he denominado “chapuzas evolutivas”. La atención voluntaria es un triunfo porque nos libera, pero consume mucha energía y nos cansa. Eso no sucede con la atención involuntaria. Asistir a algo divertido nos descansa, porque el trabajo lo hace el estímulo. Nosotros nos dejamos llevar. En cambio, cuando tengo que concentrarme en un trabajo puedo agotarme. Los psicólogos, a partir de la obra de Roy Baumeister, emplean un término -deplección del yo- para designar esa pérdida de energía.

Lo que hacen las plataformas digitales, lo que ahora han identificado los acusadores de Meta, es que están comercializando una vulnerabilidad humana. Por eso son peligrosas. (Por cierto, algo semejante hace la industria del juego, de la droga o del porno). Una de las técnicas adictivas que han identificado es el “scroll infinito”, es decir, la carga automática de contenidos que presentan nuevos estímulos al espectador. Basta mover el dedo para pasar al siguiente. Es una técnica muy elemental que usan desde hace mucho tiempo las granjas avícolas. Para que las gallinas sigan comiendo, una cinta transportadora mueve el pienso, lo que las incita a comer de nuevo.

Esta referencia a las aves me sirve para recordar a Skinner, el psicólogo que está en la trastienda de todas las técnicas adictivas. Hasta tal punto que Mozorov le ha nombrado “patrono de Internet”. No creía en la existencia de la atención voluntaria y pensaba que quien maneje los premios y las sanciones (los reforzadores positivos y negativos) puede dirigir el comportamiento de los individuos. Eso me recuerda que los fiscales que han denunciado a Meta, la culpan también del uso de “dopamine-manipulating recommendation algorithms” (algoritmos de recomendación que manipulan la dopamina). Las nuevas tecnologías han supuesto el triunfo de Skinner, el debilitamiento de nuestra capacidad de ser libres, la aceptación por nuestra parte de comportarnos como aves de corral o como las palomas que entrenaba en su laboratorio. Tomas de Aquino, en un momento de gran perspicacia, nos previno sobre la tentación de “dejarnos llevar por la facilidad animal”. Pues bien, entregarnos a la atención automática, involuntaria, significa, precisamente eso. Conviene recordar que una de las tareas de la educación es, precisamente, fortalecer la atención voluntaria. Ahora la incluimos dentro de la educación de las “funciones ejecutivas”, encargadas de dirigir la potentísima máquina que es nuestro cerebro. Una parte importante de los déficits de atención que estamos detectando no son trastornos neurológicos, sino educativos. Se nos está olvidando educar la atención voluntaria, y el entorno colabora a esta amnesia.

La prodigiosa eficiencia de las nuevas tecnologías nos invita a una maravillosa utopía: la felicidad fácil. Elon Musk anuncia para 2036 una sociedad donde no hará falta trabajar porque todos tendremos una renta mínima alta gracias a la colosal productividad de la Inteligencia artificial. Pero la “felicidad fácil” es una gigantesca trampa porque supondría abdicar de todo lo esencialmente humano. Las funciones mentales específicamente humanas son difíciles. La racionalidad es más costosa que la emocionalidad, la autonomía lo es más que la servidumbre, la veracidad y el pensamiento crítico son más difíciles que la mentira y la credulidad. La democracia y la justicia son extremadamente exigentes. Harari ha pensado que la felicidad química completaría el sueño. EL sociologo francés Jean-Claude Kaufmann lo ha resumido en el título de un libro que les recomiendo: Cèst fatigant la liberté. La libertad es pesada. Hasta tal punto que al nostálgico Rousseau le sugirió una paradoja: Habría que obligar a la gente a ser libre. Uno de los efectos de esta llamada a la felicidad fácil es la aceptación de los sistemas autoritarios que los ingenuos piensan que nos solucionaran los problemas sin necesidad de que nos impliquemos.

El réquiem por la atención voluntaria, es, en realidad el réquiem por nuestra libertad. Hari tenía razón. Como soy optimista espero que la atención, como el Ave Fénix resurja de sus cenizas. Otro día les explicaré cómo la educación puede y debe asumir esta tarea.

¿Y si las reformas educativas han funcionado?

¿Y si las reformas educativas han funcionado?

Seamos honestos: la mayoría de trabajos realmente existentes en el mercado no exigen al trabajador la capacidad de comprender adecuadamente textos de más de 400 palabras. Y hemos diseñado la educación para que los jóvenes entren en esos mercados y en esas posiciones

Siempre me ha parecido excesiva la importancia que los medios y los analistas de políticas públicas le conceden al informe PISA. Para quienes a principios de siglo nos movilizamos contra las reformas universitarias del llamado Proceso de Bolonia, resulta evidente que PISA es un instrumento más de un paradigma que concibe a la educación principalmente en términos mercantilizados. La genealogía no deja lugar a dudas: a finales de los años ochenta y principios de los noventa, la teoría del crecimiento incorporó el capital humano (la capacidad de acumular conocimientos que elevan la productividad y la renta) como elemento fundamental para explicar las diferencias de productividad y crecimiento entre países. En los años siguientes esta visión se incorporó a las narrativas oficiales de la OCDE y la UE, entre otras, y a las reformas educativas.

En este sentido, PISA privilegia una determinada concepción de qué significa estar educado: la capacidad de utilizar conocimientos y competencias para resolver problemas en contextos prácticos. Así, PISA comparte con buena parte de las reformas educativas de las últimas décadas una concepción instrumental del conocimiento, en la que adquieren especial importancia aquellas capacidades que pueden medirse, compararse y relacionarse con la productividad y la empleabilidad. El propio ranking permite además comparar los resultados entre países y regiones, introduciendo una lógica de competencia y de evaluación cuantitativa de los sistemas educativos. En definitiva, PISA forma parte del paradigma de la llamada «sociedad del conocimiento» que ha moldeado buena parte de las reformas educativas desde hace treinta años y que puede resumirse en una idea: frente al conocimiento sustantivo y a la formación general —la filosofía, las ciencias sociales y las humanidades, pero también aquellas ramas de cualquier disciplina que no tengan una utilidad inmediata—, lo importante sería adquirir competencias adaptativas, es decir, la capacidad para desenvolverse en un mercado flexible y cambiante.

Los defensores de este paradigma de la “sociedad del conocimiento” insistieron en que el mundo había cambiado, y que ya no vivíamos en una sociedad fordista donde un trabajador accedía a un puesto de trabajo de por vida y con un horario estandarizado. Ahora vivíamos, se nos decía, en una sociedad posfordista donde el mercado es mucho más caprichoso y exige de los trabajadores habilidades que van más allá de ese conocimiento sustantivo que ofrecía la educación clásica. Ahora había que promover habilidades prácticas a fin de que la nueva demanda de trabajo (los jóvenes) pudieran adaptarse a la oferta de trabajo (flexible y cambiante, y también precaria). De qué te iba a servir eso que llamamos “cultura general” cuando accedieras a tu puesto de trabajo como cajero de un banco, administrativo en una empresa o en cualquier posición en la hostelería. Tocaba ser prácticos y reducir el tiempo de formación para sacar cuanto antes a trabajadores bien preparados para el mercado realmente existente. Esta es la filosofía de toda las reformadas nacidas al amparo de esta “sociedad del conocimiento”.

Los cambios educativos han sido brutales. La competitividad entre alumnos se ha disparado desde edades muy tempranas, lo que unido a los enormes recortes en la financiación pública ha provocado que los estudiantes más jóvenes desplieguen estrategias racionales donde lo único importante son los resultados cuantitativos, es decir, el examen de acceso a la universidad (la antigua selectividad, ahora PAU). Esas estrategias se elaboran a conciencia, concentrando todo el esfuerzo educativo en sacar la mejor nota en esos exámenes, sin que importe ni el proceso ni lo que esos exámenes dejan de medir. Entre las carreras universitarias, la sangría no ha sido menor: se recortó la duración de las licenciaturas con una poda significativa de las asignaturas más generales y menos “rentables para el mercado”, y con la opción de hiperespecializarte aún más en un máster cada vez más caro e inaccesible para la clase trabajadora.

Una de las críticas que hace veinte años lanzábamos era que este modelo educativo, derivado de este paradigma de “la sociedad del conocimiento”, tendería a producir analfabetos funcionales. Es decir, multiplicaría los casos de personas con títulos de todo tipo —bachillerato, graduados, posgraduados…— pero con una severa incapacidad de comprender los elementos más básicos de la vida fuera de su campo profesional. Por ejemplo, gente que careciera de cultura general, de preocupación por cómo se organiza la sociedad o, incluso —decíamos pensando que era incluso exagerado— que no fuesen capaces de entender textos básicos. Hoy, cuando el informe PISA señala el desplome en la comprensión lectora de los jóvenes en todos los países analizados, y especialmente en España, me vienen a la cabeza esos recuerdos.

Quisiera en todo caso evitar malentendidos. No creo que haya una única causa detrás de las variaciones, desastrosas, de estos indicadores que mide el informe PISA. Por ejemplo, estoy de acuerdo con la hipótesis de que el desplome tan agudo de la comprensión lectora tiene que ver en gran medida con el mal uso de la inteligencia artificial en educación (que ahorra esfuerzos necesarios para la formación) y con la pérdida de atención provocada por la irrupción de teléfonos inteligentes, redes sociales y mecanismos de extracción de atención sobre los jóvenes. Creo que es evidente que todo ello merma la capacidad de los estudiantes para concentrarse y para aprender, por lo que cabe una inferencia provisional sobre este punto.

Pero mi argumento va más allá y es más estructural. Lo que digo es que tras décadas diseñando programas educativos pensados para crear trabajadores adaptativos y hábiles en sus campos profesionales, en realidad se ha conseguido lo que se buscaba. Seamos honestos: la mayoría de trabajos realmente existentes en el mercado no exigen al trabajador la capacidad de comprender adecuadamente textos de más de 400 palabras. Y hemos diseñado la educación para que los jóvenes entren en esos mercados y en esas posiciones.

La educación no ha sido ese contrapeso frente a las dinámicas de un capitalismo individualista, consumista e hipermoderno que tiende a convertir a los humanos en un sujeto que trabaja y consume acríticamente; en un elemento del que extraer la plusvalía y que cuanto más silencioso sea, mejor. Al contrario, la educación ha viajado en paralelo a esas pulsiones, empujando en convertir al ser humano en parte del engranaje bien lubricado de la maximización de ganancia y el culto a la rentabilidad. En ese sentido, los sacrificios realizados son la cultura general, las artes, la filosofía y los conocimientos y habilidades que aspiraban a crear ciudadanos virtuosos. Por eso digo que, en realidad, las reformas educativas han sido un éxito. Y quizás eso es lo que precisamente desvela el informe PISA.

Los niños que no querían aprender

Los niños que no querían aprender

No son los niños, somos nosotros, los adultos de hoy, la sociedad al completo, los que no queremos aprender. Somos nosotros los que nos empeñamos en seguir educando igual que hace 35 años para no tener que enfrentarnos al reto de transformar la educación para adaptarla de verdad al presente

En la primera década del siglo, cuando yo estudié allí, había en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense un profesor que se había hecho famoso. Impartía una asignatura que se llamaba “Tecnologías de la información”, pero que se podía haber ahorrado el plural: en la práctica se reducía a una montaña de horas donde había que aprender a manejar una única tecnología: el tipómetro.

Un tipómetro es una especie de regla que tiene varias unidades de medida distintas. Cada una representa un alto de línea medido en puntos. Hace décadas, antes de que hubiera ordenadores, se usaban para diseñar las páginas de los periódicos impresos donde los titulares, las entradillas y el cuerpo del texto podían ir en distintos “tipos” de letra.

Para defenderse de la estupefacción de sus estudiantes al escuchar que el plan de la asignatura consistía en aprender a maquetar con papel y lápiz, el profesor contaba cada año la misma anécdota. Un día, hacía muchos años, cuando él trabajaba en la redacción de ABC, a la hora del cierre se fue la luz. Los ordenadores en los que se diseñaba –ya de entonces– el periódico se apagaron y solo quedó él, con su tipómetro, para maquetar la edición del día siguiente.

Nunca terminamos de entender cómo habían hecho aquella noche en ABC para meter esas páginas maquetadas a mano en la imprenta, que debía ser necesariamente digital y de fotocomposición. Tampoco nos quedó claro qué utilidad tenía aquel trasto todos los demás días en los que no se iba la luz en la redacción; mucho más en aquel momento en el que la prensa impresa estaba en caída libre y los periódicos empezaban a estar más en Internet que en el kiosco. Pero nos dio igual. El caso es que decenas de miles de estudiantes de periodismo, hasta bien entrado el siglo XXI, tuvimos que superar un examen de muchas horas que consistía en dibujar con precisión de cirujano la maqueta de un periódico en unas hojas blancas de papel, grandes como sábanas.

Ayer recordé aquel cacharro de medir cuando fui a comprar con mis hijos los materiales que necesitarán para sus últimos cursos de primaria: una caja de lápices y otra de rotuladores de colores; tres cuadernos pautados; uno de cuadrícula, para matemáticas; sacapuntas; pegamento en barra y tijeras de punta redonda; dos carpetas; dos bolis borrables y una regla. En unos días le sumaremos unos “cuadernos” de ejercicios de varias asignaturas que son una colección de fichas idénticas a las que podrían cumplimentar en una tablet, solo que no se pueden reutilizar de un año a otro y están impresas en papel. ¿Será por si se va la luz algún día en el aula?

Me perdonaréis la ironía. Soy consciente de que ayer, además, se publicaron unos resultados que evidencian que España se desploma en PISA y los alumnos tienen “dificultades” con textos de más de 400 palabras. Pero es que yo no sé qué esperamos. Mientras la vida y la sociedad se transforman a una velocidad vertiginosa, la educación parece negarse a cambiar con ella. ¿Cuánto ha cambiado el currículum educativo en los últimos 25 años? En mi experiencia, la educación que reciben hoy mis hijos es prácticamente igual que la que recibí yo, hace 35 años.

Tomemos por ejemplo los tres indicadores con los que medimos, una y otra vez, el fracaso educativo: la atención (al profesor) y la comprensión del texto escrito y el trabajo manual. Los tres son una herencia. Ninguno se eligió porque fuera la mejor manera de aprender; se impusieron porque durante siglos fueron la única disponible.

La clase magistral existe porque el conocimiento era escaso y caro de reproducir. Un aula con treinta niños escuchando a un adulto hablar durante horas no es un hallazgo pedagógico: es lo que se podía hacer cuando había un libro por pueblo y una sola persona capaz de leerlo en voz alta. Hoy, cuando han transcurrido décadas desde que aquello dejó de ser necesario, hemos conservado el formato y hemos convertido en virtud lo que era una limitación. Seguimos midiendo si el niño atiende, en lugar de preguntarnos si tiene sentido que sigamos aprendiendo a base de clases magistrales.

Con el texto escrito pasa algo parecido. Y se ve mejor si uno sale de la escuela. A nadie se le ocurriría montar hoy la formación de una empresa a base de leer manuales y responder por escrito. En cualquier formación más allá de los colegios no pueden faltar los vídeos, la interactividad y las herramientas digitales. No porque los adultos seamos distintos de los niños, sino porque funciona mejor. Cuando se trata de nuestros hijos, en cambio, defendemos el texto como si fuera una especie de valija moral a defender por encima del resto de tecnologías de la información. Pero no lo es: es una tecnología de transmisión que tuvo, durante quinientos años, la ventaja de no tener competencia.

Y luego está lo de hacer las cosas a mano. Recortar, pegar, rellenar fichas, dibujar con precisión de cirujano la maqueta de un periódico en una hoja grande como una sábana. Gestos que hoy no son ni de lejos la única manera de aprender, pero que seguimos repitiendo con una seriedad litúrgica, como si fueran una especie de tributo a las cosas puras. Ritos de un oficio que dejó de existir.

Y alguien dirá que el método da igual, que lo importante es que los conocimientos que se transmiten sí se hayan actualizado. Pero es que esa misma lógica ritual se traslada igual a los contenidos. De manera que en pleno siglo XXI seguimos enseñando que el cuerpo humano “quema” calorías, o que el átomo es una especie de sistema solar en chiquitito, pese a que hace 100 años que sabemos que es mentira.

Ayer a la OCDE le faltó tiempo para responsabilizar a “las pantallas” del desaguisado. A continuación, en sucesivos análisis volvimos a escuchar una cantinela que de vieja se está quedando gastada: los niños no atienden, no quieren aprender, están subsumidos por una tecnología que ya no les exige, sino que les vuelve más tontos. Y yo siento discrepar, pero a mí me parece que esto es como si mi profesor de Tecnologías de la información hubiera responsabilizado a la edición digital de El País de lo poco que nos concentrábamos los estudiantes en su asignatura.

Aquel profesor no defendía el tipómetro porque fuera importante que aprendiéramos a maquetar a mano; hacía años que aquel chisme no servía para eso y hubiéramos aprendido mucho mejor con uno de los muchos ordenadores que había en la facultad. Lo defendía porque era lo que él sabía hacer. Era él el que no quería aprender una cosa nueva.

Y yo creo que con la educación nos pasa lo mismo. No son los niños, somos nosotros, los adultos de hoy, la sociedad al completo, los que no queremos aprender. Somos nosotros los que nos empeñamos en seguir educando igual que hace 35 años para no tener que enfrentarnos al reto de transformar la educación para adaptarla de verdad al presente.

Por el camino, han pasado las décadas, casi nada se ha movido y lo que hace falta hoy ya no es un ajuste: es una transformación radical. Un cambio para el que no será suficiente con una ley sectorial, ni con bajar las ratios y para el que será necesario cuestionar el sistema entero, hasta que la escuela no se parezca en nada a aquel tiempo en el que no nos quedaba otro remedio que el texto y la clase magistral.

Si perdemos la lectura lo perdemos todo

Si perdemos la lectura lo perdemos todo

Toda la misión del algoritmo es reducirnos y simplificarnos, para engullirnos mejor. Leer es pues el refugio de nuestra complejidad, y el lugar de sombra desde el que no emitimos datos al sistema. Nos oculta al capitalismo de la vigilancia: pura subversión cognitiva

Me dispongo a escribir las 800 palabras que tienen estos artículos. Eso es más del doble de lo que pueden leer sin hacer cosas raras los jóvenes de 15 y 16 años. Por cosas raras me refiero a: saltarse frases (y no entender) o pasar por los ojos por las letras (sin enterarse).

El último informe PISA es demoledor. En España los quinceañeros obtienen 451 puntos en lectura, o sea, leen peor que la última vez que se les examinó, hace tres años. Y aquella ya fue mala. Han descendido 23 puntos. Teniendo en cuenta que 20 equivalen a un curso, en tres años han perdido uno de madurez intelectual. A este ritmo, pronto nacerán sin cerebro. También disminuye su capacidad en ciencias y matemáticas, pero me preocupa la lectura. Y no es por mi sesgo humanístico. Es porque leer no es una habilidad cualquiera, sino la operación mental que sostiene todas las demás, la llave maestra de nuestra ciudadela intelectual y cívica.

Para entender qué hacemos al leer hay que observarlo al microscopio: la lectura nos entrena para sostener la atención, pensar con profundidad mientras generamos capas de sentido y engarzamos razonamientos intrincados. Leer significa integrar distintas fuentes, evaluar, deducir. Si el texto es ficción, además aprendemos la virtud social y cívica más elemental: la empatía. Tiene todo el sentido que una generación menos capaz de leer sea presa fácil de los discursos de odio y exclusión.

La lectura es el sostén de la razón y una actividad interior. Es estar en nuestra conciencia de una forma singular: entrando en la de otros. “La literatura es la única de todas las artes que nos permite explorar la interioridad de otro”, dice Nancy Huston en La especie fabuladora. Leer estimula la mente, pero se enciende TikTok y se apaga la imaginación.

¿Qué se puede hacer para evitar la destrucción del hábito de leer? Por más que hoy muchos estemos escandalizados, temo que nada cambiará. Estamos asistiendo al fin de una civilización basada en el texto al mismo tiempo que se consolida un modelo económico basado en explotar nuestra atención como antes se explotaba una mina de cobalto. Desde las redes sociales hasta las apps de apuestas, todo está diseñado para engancharnos y alimentar nuestro sistema de recompensa inmediata.

La lectura combate ese sistema, no por el contenido, sino por la práctica: nos hace atentos y nos enseña a ser pacientes con la recompensa, a acomodarnos a las dificultades de un autor o las complejidades de una larga historia de ficción.

Por eso sobra en el capitalismo de la atención. Habría que cambiar todo el sistema económico para salvarla, pero mientras se arruinan los cerebros, se enriquecen Zuckerberg, Musk, Altman y los sospechosos habituales de Silicon Valley. Lo digo rápido, frisando las 400 palabras, antes de perder a los jóvenes: esos tipos dan asco.

Bien, ahora que ya estamos a solas los de cierta edad, otra cosita: nosotros tampoco estamos a salvo. The Atlantic publicó en julio pasado un escalofriante artículo sobre el fin de la lectura que sostenía con datos, algunos cuestionados, que la capacidad adulta de razonar ha mermado en las últimas dos décadas.

Decía antes que leer nos enseña a disfrutar del placer diferido. Es mucho más que una actividad intelectual, es un gesto corporal y político. Privados de la riqueza de nuestro espíritu, y de alimento para nuestro intelecto, nos convertimos en humanos esquemáticos. Resulta empobrecedor, pero así, más simples, somos más fáciles de trocear y procesar por las máquinas: más autómatas nosotros mismos. Y eso es bueno para la economía de la atención: toda la misión del algoritmo es reducirnos y simplificarnos, para engullirnos mejor. Leer es, pues, el refugio de nuestra complejidad, y el lugar de sombra desde el que no emitimos datos al sistema. Nos oculta al capitalismo de la vigilancia: pura subversión cognitiva.

El algoritmo se puede diseñar de otro modo: el Center for Humane Technology lleva años abogando por ese cambio. La mala noticia es que no se hará, porque en la economía de la atención somos materia prima, trabajadores y consumidores a la vez: nunca el pueblo llano fue tan lucrativo. Pienso que no va a cambiar gran cosa y a la vez siento que cada vez se va a valorar más el trabajo intelectual, como propio de una elite. No es el fin de la lectura, sino de ella como actividad democrática. Si yo fuera presidenta del Gobierno, crearía una reserva donde proteger y apoyar a la gente que lee y escribe. En 2032, dentro de dos PISAs, constituirán un activo estratégico para nuestro país. Si has llegado hasta aquí tal vez seas uno de ellos. Has leído 791 palabras. Enhorabuena.

Los centros de datos ya empujan la demanda eléctrica de grandes consumidores en España

Los centros de datos ya empujan la demanda eléctrica de grandes consumidores en España

"Las actividades de infraestructura informática (centros de datos) han superado en algunos meses crecimientos interanuales del 75%” en su demanda, advirtió REE en vísperas del borrador de regulación que rechazan numerosas patronales

El Gobierno amplía el plazo de alegaciones para la nueva regulación de los centros de datos

Los centros de datos, cuyos requisitos quiere endurecer el Gobierno con un borrador de Real Decreto que rechazan numerosas patronales y los gobiernos autonómicos del PP, empiezan a despuntar en el crecimiento de la demanda de grandes consumidores de electricidad en España.

Así lo ha advertido ya Red Eléctrica de España (REE) en su Índice Red Eléctrica (IRE), indicador del operador del sistema que adelanta la evolución del consumo de las empresas con una demanda eléctrica media/alta.

El IRE encadena ya seis meses en los que despunta el crecimiento del consumo vinculado a la actividad económica en la que están encuadrados los centros de datos, la de “infraestructura informática, tratamiento de datos, hosting y otras actividades de servicios de información”.

La aceleración es persistente y esa actividad económica (la división 63 de la clasificación conocida como CNAE) encadena ya seis meses con crecimientos mensuales de entre el 40% y el 77%, sin parangón en otros sectores de actividad y con una repercusión en el crecimiento de la demanda de grandes consumidores de hasta el 0,9%.



En su informe de junio, publicado semanas antes de que el Gobierno sacara a consulta pública a finales de agosto ese polémico borrador, REE destacó que “las actividades de infraestructura informática (centros de datos) han superado en algunos meses crecimientos interanuales del 75%”, en tasa mensual. En julio, último mes disponible, la repercusión de esta actividad en el crecimiento de la demanda de los grandes consumidores del último año alcanzó seis décimas.

Se trata de un nuevo récord (en cómputo anual) y el triple de lo que aportaba en marzo, cuando apareció por primera vez, pese a que el peso en el consumo total de estas instalaciones es todavía reducido en España.

Es “un dato a tener presente en el debate que estamos teniendo estos días”, señalaba el inversor y experto en energía Joaquín Coronado en un reciente post en LinkedIn.

No obstante, como señala Héctor de Lama, director técnico de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), estos datos “solo muestran variaciones, no muestran GWh”, y este no está todavía entre los 20 sectores que más consumen. Se trata de centros de procesamiento de datos (CPD) que empezaron a tramitarse hace mucho tiempo “y empezaron a construirse hace 2-3 años”, antes del actual boom de la IA. Para este experto, “lo que puede ser preocupante es la siguiente ola, que llega a 12 GW”, según las estimaciones del Gobierno.

En julio el IRE de grandes consumidores, una vez corregidos los efectos del calendario laboral y la temperatura, creció un 4,2% interanual, empujado por la industria (+6,3%). En los servicios el avance se quedó en el 0,8%. El crecimiento interanual del IRE del CNAE 63, que incluye los centros de datos, fue del 55,1%, más que en ningún otro sector, como viene siendo habitual en los últimos meses.

Esa repercusión de 6 décimas en el crecimiento de la demanda eléctrica de los grandes consumidores solo la superó la metalurgia, que tiene un peso mucho más relevante en el consumo total de electricidad. Esta actividad aportó 2,1 puntos al aumento de consumo de los últimos doce meses, tras crecer un 10,8% en ese periodo. Esto se traduce, comparando el crecimiento de ambos sectores, que todavía “hay pocos CPDs”, resume De Lama, porque a poco que la metalurgia aumenta su consumo, impulsa la demanda total, y no ocurre aún lo mismo con los centros de datos.

El IRE, que está corregido con los efectos de la composición del calendario y la evolución de las temperaturas, se elabora a partir de la información de unos 23.800 centros de consumo que en 2024 (último dato completo) representaron una demanda bruta de 96.137 gigavatios hora (GWh), el 45,4% del total.

Revulsivo

En España, los centros de datos pueden convertirse en el revulsivo de una demanda eléctrica que no ha recuperado los niveles previos al colapso de la burbuja inmobiliaria en 2008, y paliar la llamada canibalización en las horas con más sol, con precios negativos en muchos momentos del año.

El borrador de decreto que ha presentado el Gobierno, que busca aplicar una criba a la burbuja de peticiones sin un proyecto detrás, ha concitado el rechazo de los gobiernos autonómicos de Aragón, Extremadura o Madrid y de, entre otras, la patronal del sector, Spain DC, que asegura que pone en riesgo una inversión de 67.000 millones de euros.

También rechazan la propuesta del Gobierno Ametic (industria digital), o la patronal de las eléctricas, aelec, que cree que penaliza la nueva demanda cuando más se necesita un consumo que puede ayudar a absorber excedentes renovables, utilizar mejor las redes y favorecer la electrificación.

“Pretenden repartir los centros de datos, pero el riesgo es que se vayan de España”, aseguró el presidente de CEOE Aragón, Benito Tesier, en una entrevista en Heraldo hace unos días.

El decreto, cuyo plazo de alegaciones el Ejecutivo amplió la semana pasada hasta este jueves, también ha recibido críticas de asociaciones de renovables como APPA y AEE (eólica) y de la Fundación Renovables. La principal crítica desde el sector energético es la exigencia de un 80% renovable hora a hora. Entienden que supone una cantidad desproporcionada de nueva potencia y almacenamiento, ya que un centro de datos funciona de manera prácticamente continua, mientras que la producción solar y eólica es variable.

Este miércoles, la firma BauWatch, especializada en videovigilancia móvil con IA aplicada, advertía de que de “de los más de 10 GW de proyectos anunciados en España y Portugal, apenas 1,2 GW están hoy en construcción o ya construidos”.

Convertidos en el negocio de moda por el auge de la inteligencia artificial, los data center son ya un argumento de peso de cara a las elecciones de medio mandato del próximo noviembre en Estados Unidos, por el rechazo frontal que concitan en muchos territorios.

Los estados de Texas, Nueva York y Pennsylvania se están movilizando para ralentizar o paralizar nuevos proyectos entre preocupaciones por su impacto ambiental y sobre el precio de la electricidad. Texas concentra cerca del 20% de los proyectos en el país. Una moratoria puede traducirse en costes multimillonarios para los promotores.

El pasado martes, la Comisión Económica de la ONU para Europa advirtió de que “la rápida expansión de los centros de datos, especialmente los dedicados a la inteligencia artificial, podría poner a prueba la fiabilidad y la capacidad de las redes eléctricas”. Según sus cálculos, e consumo mundial de electricidad de los centros de datos podría pasar de unos 485 teravatios hora en 2025 a 950 teravatios hora en 2030, lo que equivaldría al 3% de la demanda eléctrica mundial.

Según otro informe que acaba de publicar la consultora Rystad, los data centers van a ser el sector que más empuje la demanda eléctrica en los próximos años a escala global, hasta representar el 4% del consumo total en 2035. Esta firma prevé una demanda global de electricidad de 40.300 teravatios hora (TWh) en 2035, con un aumento del 65% respecto a los 29.000 TWh actuales.

Los centros de datos ya captaron en 2025 inversiones de 770.000 millones de dólares que superaron lo invertido en ese ejercicio en exploración y producción de gas y petróleo, según Rystad. Esta firma estima que para 2035 la mitad de los proyectos de centros de datos en el mundo no van a construirse por problemas de acceso a la red, suministro de materiales o permisos.

En la vecina Portugal, que tiene su mercado eléctrico integrado con el español y cuenta con un atractivo similar al de España para los data centers por sus buenas condiciones para la instalación de renovables, el crecimiento de la demanda esperada de estas infraestructuras ha propiciado una llamada de atención del regulador europeo, ACER.

Esta entidad, a la que pertenece la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) española, acaba de advertir de que “la demanda de centros de datos supera la oferta de electricidad en Portugal”, tras analizar la evaluación que presentó en junio el Gobierno luso para calibrar si el país dispone de suficientes recursos para satisfacer la demanda y garantizar la seguridad del suministro en los próximos años.

Como señala ACER, el Ejecutivo portugués ha llegado a la conclusión de que “el aumento proyectado supone que la demanda de electricidad crece mucho más rápido que los recursos necesarios para satisfacerla”, especialmente a partir de 2030.

Sin embargo, en opinión de esta agencia europea, Lisboa “podría sobreestimar el déficit de adecuación de Portugal al no tener plenamente en cuenta los recursos que podrían entrar en el mercado o estar disponibles a través de la frontera” que comparte con España.

El "susto" del déficit comercial del segundo trimestre de 2026

El "susto" del déficit comercial del segundo trimestre de 2026

Hay que dividir el dato por el PIB nominal, para relativizar el déficit al tamaño de nuestra economía y para corregir el hecho de que el saldo comercial suele ser anticíclico. Y se ve que debe ser objeto de vigilancia, pero no de alarma

El petróleo ronda los 100 dólares y el gas europeo se dispara ya un 138% desde el inicio de la guerra en Irán

A mediados de agosto se hizo público el dato mensual de comercio exterior de bienes de España, exportaciones, importaciones y saldo comercial de junio de 2026, así como los datos correspondientes a los dos primeros trimestres de 2026. El dato fue muy mal acogido por buena parte de la prensa económica, que se referían de forma dramática al mismo, por ser “el segundo peor en una década”. En el siguiente gráfico presento los datos trimestrales del saldo comercial en euros desde el primer trimestre de 2023. El último dato, en efecto, supone un deterioro de un 80% no sólo con respecto al trimestre anterior, sino sobre el promedio de los últimos tres años (de -11.000 a -21.000 millones de euros).



Se trata, sin duda, de un mal dato cuya evolución hay que seguir de cerca. Desde la crisis financiera y su impacto sobre la economía española, siempre he defendido que el déficit exterior de España es una variable crítica. Y lo es pese a pertenecer nuestro país a una unión monetaria. Y eso quedó claro en la crisis financiera de 2008, que nos golpeó duramente pese a tener superávit presupuestario y una cómoda posición en términos de deuda pública. Pero fue el déficit exterior lo que nos hundió, al cerrarse el grifo de nuestra financiación internacional, y no contar con el apoyo de nuestro banco central.

Por tanto, no soy de los que piensan que el saldo exterior es “irrelevante” y que no hace falta prestarle atención. Hay que seguirlo muy de cerca y alertar de posibles desequilibrios estructurales. Pero, en este sentido, no creo que el último dato suponga un salto cualitativo en nuestra balanza comercial y, ni mucho menos, volver a la experiencia del grave desequilibrio previo a la crisis de 2008.

Para hacer una correcta evaluación del dato, lo primero que hay que hacer es dividirlo por el PIB nominal, para relativizar el déficit al tamaño de nuestra economía y para corregir el hecho de que el saldo comercial suele ser anticíclico. Es decir, en las etapas de boom se deteriora, porque crecen relativamente más las importaciones que las exportaciones, y en los períodos de recesión se recupera, por el motivo contrario. También, para tener una perspectiva correcta, conviene comparar con un período suficientemente largo que incluya las diferentes fases cíclicas por las que ha transcurrido nuestra economía. Elijo el periodo más largo posible, según la disponibilidad estadística de DataComex, que es 1995, y convierto la serie en trimestral para poder dividir por el PIB nominal, también disponible trimestralmente desde esa fecha. El resultado se muestra a continuación, en el segundo gráfico.

En efecto, en el segundo trimestre de 2026, el déficit comercial se ha situado en un 4,8% del PIB, con un deterioro de 2,1 puntos del PIB con respecto al dato del trimestre anterior. Siendo un mal registro, tampoco es tan dramático como sugería la primera aproximación a los datos. De hecho, el promedio histórico de nuestro déficit comercial ha sido el 4,4% del PIB en los últimos 30 años, una cifra cercana a la del último trimestre. Nada que ver con los déficits comerciales de la etapa de las burbujas de crédito e inmobiliarias. De hecho, nuestro saldo comercial tuvo un desfase superior al 5% del PIB en todos los trimestres desde el tercero de 1999, el año que se creó el euro, hasta el último de 2008, cuando estalló la crisis. Y desde 2004 a 2008, el déficit promedio fue el 8,6% del PIB, casi el doble del actual, rozando el 10% del PIB en varios trimestres de 2007.



Mirando periodos más cercanos, el déficit comercial del segundo trimestre de este año ha sido inferior al de los 3 primeros trimestres de 2022: 5,1%, 5,4% y 6,4%, pero que se corrigió rápidamente hasta el -1,8% en el primer trimestre de 2023. Y ello nos lleva al segundo factor a tener en cuenta a la hora de valorar un dato de saldo comercial: el componente energético. Las crisis de precios de la energía, para un país fuertemente importador de petróleo y gas, como es el nuestro, determinan de forma crítica el tamaño de dicho déficit. Pero estas crisis, aunque pueden ser duraderas, son transitorias. Es decir, no son estructurales. Y una vez terminen, el saldo exterior volverá a corregirse como ocurrió con la crisis de Ucrania de 2022, cuyo impacto sobre el saldo exterior fue muy superior a la que está teniendo lugar, hasta el momento, con la crisis de Irán.

Para ilustrarlo, en el tercer gráfico presento la serie de importaciones energéticas sobre PIB, también desde 1995. En la serie observamos el pico asociado a la crisis de Ucrania, fundamentalmente por el precio del gas. Las importaciones energéticas alcanzaron el 7,2% del PIB durante dos trimestres de 2002 y ello explica el deterioro del saldo comercial comentado anteriormente.



En el gráfico 3 también se recoge el repunte reciente de las importaciones energéticas tras la crisis de Irán, que han alcanzado el 4,2% del PIB en este segundo trimestre de 2026. Este aumento de las importaciones energéticas, de 1,3 puntos del PIB en este trimestre, explican un 70% del deterioro del saldo comercial. Apelar al carácter transitorio, aunque pueda ser duradero, de la crisis energética, ayuda a desdramatizar el dato reciente de desequilibrio comercial. Y, de nuevo es una situación que no tiene nada que ver con la vivida desde 1999 a 2008, en los que el déficit comercial se disparó hasta cerca del 10% del PIB con unas importaciones energéticas muy inferiores a las actuales. Ahí se trataba de un saldo comercial desequilibrado de forma estructural.

En resumen, estamos ante un dato que debe ser objeto de vigilancia, pero no de alarma. Y que se explica en buena parte por el componente energético del mismo, que tiene un carácter transitorio y que sólo se puede combatir con medidas de ahorro y eficiencia energética que limiten el consumo de carburantes, una opción por la que no se ha optado hasta ahora, pero que siempre estamos a tiempo de abordar si el deterioro del saldo comercial empeora como consecuencia de la magnitud o duración de la crisis energética.

Hemos estado cinco años viajando por todo el mundo con nuestras hijas pequeñas y así nos hemos organizado

Hemos estado cinco años viajando por todo el mundo con nuestras hijas pequeñas y así nos hemos organizado

Tener niños no tiene por qué significar dejar de viajar. Hemos pasado los últimos cinco años en ruta, disfrutándolas 24/7 y mirando atrás pensamos que ha sido la mejor decisión de nuestras vidas

“Echo de menos cuando se hacía de forma más salvaje”: seis experiencias de todo tipo intercambiando casa en vacaciones

Somos Gloria y Jose y los viajes son el elemento que más nos ha unido como pareja desde el primer día. Desde una escapada a Menorca que reservamos a los quince días de conocernos hasta los cinco meses en autocaravana por el norte de Europa de los que acabamos de regresar en compañía de nuestras hijas, Candela y Lola.

Siempre habíamos viajado aprovechando vacaciones y puentes; solo en un par de ocasiones habíamos logrado hacer viajes de más de dos meses. Durante el embarazo de nuestra hija mayor, nos dimos cuenta de que surgía la oportunidad de poder hacerlo a tiempo completo y llevamos cinco años de un lado para otro.

Esta es nuestra historia: los países que hemos visitado, cómo nos organizamos y educamos a las niñas, qué hemos aprendido por el camino y —lo primero que nos suelen preguntar cuando volvemos a casa entre viaje y viaje— cómo financiamos esta aventura.

En Montenegro.
En Montenegro.

Cinco años, cinco continentes

Nuestra hija mayor nació en abril de 2021. Pasamos su primer verano por el norte de España en autocaravana, el mes de octubre en un apartamento en Roma y tras un par de escapadas más, nos sentimos preparados para pasar seis semanas en Marruecos cuando tenía poco más de un año.

Una bebé europea dando sus primeros pasos por las medinas llama la atención. La cogían en brazos y le daban dos besos —pensamos que en Marruecos es habitual—, sin mediar palabra con nosotros antes de regalarle alguna chuchería. Era mayo de 2022, estábamos saliendo del Covid y costaba aceptarlo sin más. Pero volvimos a casa con la idea de que viajar con nuestra hija abría un sinfín de posibilidades a la hora de relacionarse con la gente local.

El siguiente viaje fue de tres meses por México y Cuba, país al que llegamos con bastante miedo a que se pusiese mala. Cuba es sin duda el lugar en el que mejor nos han tratado gracias a ir con nuestra hija. Alquilamos un coche y lo recorrimos desde La Habana a Baracoa, alojándonos en casas de particulares y podemos decir que tiene un buen puñado de abuelas y abuelos —Oda en La Habana, Eusebio en Viñales, Jorge en Cienfuegos, etc.— repartidos por la isla.

Oda, con quien nos quedamos en La Habana, y con quien aún mantenemos el contacto.
Oda, con quien nos quedamos en La Habana, y con quien aún mantenemos el contacto.

Luego vinieron tres semanas en Egipto y cinco meses por Turquía, Grecia, Albania y Montenegro en autocaravana, con Gloria embarazada. En Turquía nos invitaron a té varias veces para conversar con nosotros mediante el traductor del móvil y casi en cada mercado en el que hacíamos la compra, nuestra hija se iba con una pieza de fruta en la mano.

Ya siendo cuatro, empezamos por irnos cinco semanas a Suiza en autocaravana. La logística se complicaba, pero nos sirvió para darnos cuenta de que viajar seguía siendo lo que nos apetecía hacer. Nada más volver nos decidimos a dar el gran salto: un viaje de nueve meses por Asia —Singapur, Malasia, Filipinas, Indonesia, Brunéi, Camboya y Tailandia— con un salto de casi dos meses a Australia que nuestra hija menor empezó con un año recién cumplido.

De ese viaje, nos encanta recordar que una de sus primeras palabras fue 'rambután', una fruta tropical con la cáscara roja muy abundante en Malasia e Indonesia. También como le fuimos enseñando a decir “hola” en el idioma de cada país y las sonrisas que le echaban cada vez que saludaba.

El último nos ha llevado cinco meses por el norte de Europa, en los que nos hemos centrado en Noruega y Dinamarca, países muy diferentes. Tienen parques infantiles increíbles, bibliotecas espectaculares llenas de recursos lúdicos, museos con salas para la infancia y parques de atracciones como Legoland.

Los hemos disfrutado mucho, pero si los comparamos con Asia o Latinoamérica sus sociedades son más individualistas y nos ha faltado esa parte social que tanto hemos disfrutado en otros lugares del mundo.

Candela, a sus cinco años, ha pisado los cinco continentes y siempre dice que su país favorito es Australia por la cantidad de animales exóticos en libertad que vio allí. Lola, con tan solo dos, ha viajado por más de quince países y, aunque no va a recordar gran cosa, pensamos que viajar desde tan pequeña ya se nota en su personalidad.

En Suiza.
En Suiza.

¿Cómo nos financiamos? La pregunta del millón

Gloria es profesora y se ha pedido una excedencia por cuidado de menor de tres años con cada una de ellas. Jose es autónomo y trabaja en El viaje me hizo a mí, nuestro blog de viajes. Nuestra fuente principal de ingresos es la web, pero también nos ayuda el alquiler de nuestro piso.

Por otro lado, en un viaje largo el ritmo es bajo y se gasta mucho menos dinero que si te vas unos días. También hemos combinado países que tienen un nivel de vida alto con otros más económicos.

Por ejemplo, en los nueve meses por Asia y Australia hicimos una media de unos 125 € al día, aunque lógicamente el gasto en unos países fue mucho más alto que en otros. Fueron un total de 6.425 € en vuelos; 7.204 € en alojamientos; 8.370 € en comidas y cenas; 4.357 € en actividades, museos, excursiones, buceo y planes con las niñas; 2.859 € en otros transportes y 2.592 € en pequeños gastos como cafés, cervezas, fruta para las peques, lavandería, ropa, súper, caprichos e imprevistos.

El alojamiento es lo que más encarece un viaje. Nos hemos tenido que apañar con sitios sencillos y en los países más caros hemos usado el intercambio de casas o hemos ido en la autocaravana.

Gloria, Jose, Candela y Lola en Noruega,
Gloria, Jose, Candela y Lola en Noruega,

Criar a tiempo completo (y conciliar sobre la marcha)

Nuestras hijas pasan el cien por cien del tiempo con nosotros. Sin el cole de por medio, la crianza y el trabajo deben convivir a todas horas y es imprescindible organizarse y buscar cierta rutina, exactamente igual que en casa.

En nuestro día a día nos levantamos sobre las 6:30 horas y tenemos dos o tres horas para trabajar en el blog y las redes sociales o hacer cualquier gestión administrativa. Cuando las niñas se despiertan sobre las 9:00 horas, empezamos realmente el día desayunando en familia.

Si toca actividad o excursión, nos preparamos y a disfrutar, pero si hace falta dedicarle más tiempo al trabajo no nos movemos hasta la hora de comer. Jose está toda la mañana con el ordenador y Gloria hace cole o se va a visitar algún sitio con las niñas.

Algunas tardes es al revés. Al regresar de la actividad del día, es Gloria la que se queda resolviendo las tareas pendientes mientras Jose se las lleva al parque, a darse un chapuzón en la playa o simplemente a dar un paseo.

Día de biblioteca en Oslo.
Día de biblioteca en Oslo.

El cole lo hacemos nosotros

Nuestras hijas están fuera de la edad en la que la enseñanza es obligatoria y por ahora nos hemos encargado de su educación nosotros mismos con una mezcla entre homeschooling —más centrado en el cómo— y worldschooling —donde lo importante es el dónde y de qué manera se aprende— a la que simplemente llamamos cole en ruta.

Llevamos con nosotros algunos materiales que nos proporcionan situaciones de aprendizaje, pero realmente es el viaje el que nos da todo lo que necesitamos, ya que al estar en continuo movimiento los estímulos son infinitos.

Nos apoyamos en tres ejes: el contacto con la naturaleza, las visitas turísticas —museos, bibliotecas, templos de cualquier religión, etc.— y la interacción con las personas locales, que es lo mejor para acercarte a su cultura y costumbres.

Les hemos podido explicar qué es un glaciar justo delante de uno en Noruega. En Malaca, una ciudad de Malasia, aprendieron que hay diferentes tipos de religiones después de visitar en un mismo día una iglesia católica, una mezquita, un templo budista y uno hinduista.

Candela, con cinco años, sabe leer y escribir bastante bien y no la hemos obligado: surgió de su propio interés. A partir de ahí empezamos a identificar letras en los carteles que veíamos por la calle, a hacerlas con plastilina, a escribirlas sobre la arena o a buscar palabras escondidas.

El proceso de enseñanza-aprendizaje termina siendo diferente al de cualquier peque que vaya al cole, pero pensamos que a esas edades es igualmente efectivo.

"Haciendo cole" en un camping de Noruega.
"Haciendo cole" en un camping de Noruega.

Miedos e incertidumbres

Nuestro mayor miedo ha sido que nuestras hijas se pusieran malas y la mayor sorpresa que apenas ha pasado. En estos años solo han tenido varias otitis y una caída en Bali con puntos incluidos. Sorprendentemente, los peores virus nos han pillado al volver de cada viaje, cuando hemos pasado varias semanas en las casas de las abuelas, en Ciudad Real y Mondoñedo, un pueblo de Lugo.

Las videollamadas ayudan, pero teníamos claro que volver a menudo era importante para que no perdieran el contacto con las familias. Nosotros vivimos en Málaga, por lo que probablemente hemos estado con ellas casi el mismo tiempo que si no hubiésemos estado de viaje.

La decisión más difícil fue qué hacer ante el segundo embarazo de Gloria, del que nos enteramos de camino a Turquía. En lugar de dar media vuelta, decidimos continuar el viaje hasta el sexto mes de embarazo e hicimos la primera ecografía en Turquía y la segunda en Albania.

Hay buenos hospitales y profesionales sanitarios bien preparados en casi todos los países. Lo único imprescindible es llevar un seguro de viaje con gastos médicos altos —fuera de Europa, un mínimo de un millón de euros— y que incluya la repatriación. Se encuentran desde unos 100 € al mes por persona.

Otra de las cosas que más nos ha costado gestionar es el tema del dulce. Logramos que Candela apenas lo probase hasta casi los dos años cuando un guía de Egipto le plantó un helado de chocolate en la boca sin preguntarnos. Pero en el viaje por Asia hemos tenido que ser mucho más tolerantes en ese sentido de lo que lo hubiésemos sido de no estar viajando.

En "el fiordo de los sueños", en Noruega.
En "el fiordo de los sueños", en Noruega.

Lo que se aprende viajando en familia

Viajar con nuestras hijas ha cambiado nuestra manera de hacerlo: ahora el ritmo lo marcan ellas. No pretendemos ver mil cosas en un día ni nos apetece. Es suficiente con hacer un plan diario —una actividad, un museo, un día en la playa— y muy rara vez encadenamos otro.

Y por supuesto que no todo es bonito. Las niñas echan de menos a la familia más de lo que parece y cuando llegan contratiempos o hay que pasar momentos duros —como enfermedad grave o fallecimiento de un familiar— estás lejos, sin posibilidad real de volver a casa a tiempo y sin tu red de apoyo cerca. Nos pasó estando en México y fueron unos días complicados y difíciles de gestionar.

Nuestro círculo más cercano no se sorprendió con nuestra decisión; otros conocidos nos hacían muchas preguntas, sobre todo acerca del colegio. Hoy por hoy les encanta ver que nuestras hijas son muy sociables y empiezan a hablar con cualquiera desde el primer momento. Nos dicen a menudo que se les nota todo lo que han viajado y a nosotros nos encanta.

En el último año nuestra hija mayor ha pedido varias veces ir al cole como sus primos y amigos del pueblo, por lo que hemos decidido aparcar por un tiempo la vida nómada y adaptarnos a sus necesidades. Este septiembre las niñas empiezan a ir al colegio público en Málaga, Gloria se reincorpora a su trabajo y Jose seguirá trabajando en el blog desde casa.

Estos años hemos aprendido que hay muchas formas de educar y no descartamos ninguna de ellas en un futuro. Pero después de cinco años en movimiento necesitamos probar un tiempo con un tipo de vida más usual.

Ya a punto de volver a casa nos damos cuenta de todo lo que ha significado haber pasado cinco años viajando con ellas. Un montón de experiencias vividas y de tiempo de calidad en familia que ya nunca nos podrá quitar nadie.

Tener hijas nos ha liberado y nos ha empujado a construir el proyecto de vida que queremos. Hemos logrado vivir sin prisas en un mundo donde no tener tiempo parece haberse convertido en la norma.

Rock, café, pastas y radicalismo vestido de amabilidad: dentro de un mitin del partido de extrema derecha de Suecia

Rock, café, pastas y radicalismo vestido de amabilidad: dentro de un mitin del partido de extrema derecha de Suecia

Tras cuatro años condicionando las políticas del Gobierno conservador, Demócratas de Suecia reclama entrar en el Ejecutivo mientras las encuestas apuntan a que su crecimiento podría haber tocado techo

Suecia, de ejemplo de Estado del bienestar a paraíso de los superricos

El mitin del partido ultraderechista Demócratas de Suecia (SD) arranca pareciendo más un concierto de rock que un acto político. Sobre el escenario, suena a todo volumen una banda iluminada por un juego de luces y llamaradas que interpreta una canción compuesta y escrita, entre otros, por el líder de la formación, Jimmie Akesson. El público va ocupando el espacio, hay café y pastas de canela gratuitos, y bebidas energéticas para los numerosos asistentes, muchos de ellos todavía adolescentes sin edad de votar en las próximas elecciones generales, que se celebran el domingo. El ambiente es festivo, a pesar del aparatoso despliegue policial que acordona la plaza. Cuando termina la música, varios centenares de personas esperan la aparición de Jimmie Åkesson, el líder de la formación ultraderechista, que se ha convertido en la gran estrella de la tarde en Malmö.

SD ha apoyado durante los últimos cuatro años a un gobierno minoritario de centroderecha que ha impulsado profundos cambios políticos en el país escandinavo. Hasta el punto de que Åkesson afirma haber “ganado la batalla de las ideas” y considera que su formación merece formar parte del gobierno, un hecho del que no hay precedentes.

Los sondeos electorales señalan que la ultraderecha puede volver a superar a la derecha tradicional del Partido Moderado, la formación del primer ministro, Ulf Kristersson. Las encuestas las lidera el partido socialdemócrata, con una diferencia de entre seis y ocho puntos sobre SD, aunque esta distancia se va estrechando en los sondeos a medida que se acerca el día de las votaciones.

De las raíces nazis a la aceptación

Entre los asistentes al mitin de Malmö está el diputado de SD de origen iraní Nima Gholam Ali Pour. El parlamentario sostiene que en la política sueca ya no queda ni rastro del ostracismo al que durante años estuvo sometida la formación de ultraderecha a la que representa. Según la interpretación de Pour, tanto los conservadores como los democristianos aceptarían la entrada de SD en una coalición de gobierno, mientras que el partido de los liberales también ha dejado de ser un impedimento: “No hay obstáculos, pero los gobiernos de Tidö (nombre que recibe la coalición de gobierno de derechas) tienen que conseguir la mayoría, ese es el único obstáculo” dice.

El diputado del partido ultra sueco SD Nima Gholam Ali Pour, en un mitin de la formación en Malmö.
El diputado del partido ultra sueco SD Nima Gholam Ali Pour, en un mitin de la formación en Malmö.

No obstante, aunque SD repitiera en las próximas elecciones los resultados de hace cuatro años, su líder descarta reclamar el puesto de primer ministro: “Aún nos tenemos que ganar la confianza de los otros partidos paso a paso” justifica Pour.

Con el auge de SD, el relato político ha cambiado de forma radical en lo que respecta al endurecimiento de la inmigración y en cuanto a las políticas contra el crimen organizado

Jonnas Hinnfors Politólogo de la Universidad de Gotemburgo

La presencia de un refugiado iraní como Pour en las filas de SD ilustra hasta qué punto el partido ha tratado de desprenderse de su pasado vinculado a los movimientos supremacistas blancos desde su fundación, en 1988, para convertirse en una fuerza política con aspiraciones mayoritarias en Suecia. Esta transformación se debe en buena medida a Åkesson, de 47 años, que se incorporó al partido en los años 90 y asumió el liderazgo en 2005. Desde entonces, SD no ha dejado de crecer elección tras elección.

Sin embargo, la política antimigratoria y la relación de migración con delincuencia es un pilar constante de sus discursos. “Suecia ha tenido una política de inmigración totalmente irresponsable durante décadas, y ustedes aquí en Malmö lo saben mejor que nadie en el país: saben a lo que ha llevado en forma de segregación, exclusión, criminalidad, erosión del bienestar, dependencia de subsidios y escasez de vivienda”, señala el líder ultra desde el escenario. “No me gusta la palabra 'integración' si significa que los suecos debamos adaptarnos a valores medievales que han llegado aquí; son quienes han venido los que deben adaptarse a nosotros, punto final”.

Exteclista en una banda de rock vikingo, el líder ultra cultiva una imagen formal y simpática, mientras la formación aboga por prohibir la vestimenta islámica tradicional en las calles, demoler mezquitas y aumentar las expulsiones de inmigrantes. Para el politólogo de la Universidad de Gotemburgo Jonnas Hinnfors, la influencia de SD se mide no solo por sus resultados electorales, sino por cómo ha conseguido que sus adversarios políticos adopten parte de su agenda. “Con el auge de SD, la narrativa política ha cambiado de forma radical, sin duda en lo que respecta al endurecimiento de la inmigración, pero también en cuanto a las políticas contra el crimen organizado”, dice.

Los ultras pueden haber tocado techo

Los diputados de ultraderecha de SD a menudo han utilizado Malmö (la tercera mayor ciudad del país) como un ejemplo de inseguridad, delincuencia y segregación asociada con la inmigración irregular y con las bandas del crimen organizado que controlan el mercado ilegal de drogas. El partido responsabiliza de esta situación a décadas de gobiernos socialdemócratas y acompaña este discurso de una retórica marcadamente antimusulmana.

Sin embargo, en los últimos años, la intensidad de la delincuencia y la violencia relacionada con las bandas se ha reducido de forma notable en Malmö, lo que se refleja en los datos de la policía: los tiroteos han caído un 65% desde 2017 y las explosiones, un 72%. Con el declive de la inseguridad en la ciudad, el diputado Nima Gholam Ali Pour reconoce que “ahora nuestros votantes están empezando a fijarse en otros temas” dice.

La ultraderecha ha desplazado el foco de la campaña a la preservación de la identidad sueca, las políticas energéticas o el Estado del bienestar

Anders Sannerstedt Politólogo de la Universidad de Lund y especialista en ultraderecha

Según Anders Sannerstedt, politólogo de la Universidad de Lund y especialista en movimientos de ultraderecha en Suecia, SD ha desplazado el foco en esta campaña, pasando de la delincuencia, una de las banderas que hasta ahora les había permitido ganar más votos, a cuestiones como la “preservación de la identidad sueca, las políticas energéticas, o el Estado del bienestar”. En este giro de agenda hacia políticas más sociales, el partido ha prometido en la campaña ampliar las subvenciones públicas para los tratamientos odontológicos de los ciudadanos suecos. Pero, pese al cambio de prioridades, Sannerstedt subraya que “la inmigración sigue siendo la explicación de su éxito electoral”.

El experto sostiene, además, que SD ha logrado transformar el debate político hasta situarse en el centro del sistema de partidos y arrastrar a otras formaciones a sus posiciones. Sin embargo, advierte de que ese desplazamiento no se está traduciendo necesariamente en más votos para la ultraderecha, estacando en torno al 20%, y vaticina: “Han llegado a su punto máximo”.

Giro a la derecha

El líder de los Demócratas de Suecia, Jimmie Akesson, el lunes durante la presentación del manifiesto del partido en Nyköping.
El líder de los Demócratas de Suecia, Jimmie Akesson, el lunes durante la presentación del manifiesto del partido en Nyköping.

En los últimos años, la opinión pública en Suecia ha experimentado un notable giro derechista, especialmente en materia de inmigración, en un país donde una de cada cinco personas ha nacido en el extranjero, según Statistics Sweden.

El número de solicitantes de asilo llegados a Suecia se redujo un 97% el año pasado en comparación con el máximo, alcanzado hace una década. Este dato es el resultado de que uno de los sistemas de inmigración más acogedores de Europa se haya convertido en uno de los más estrictos bajo el ejecutivo de Kristersson: el acceso al mercado laboral está sujeto a nuevos requisitos, entre ellos el conocimiento del idioma y de la sociedad sueca, mientras que las ayudas públicas para solicitantes de asilo se han recortado. En paralelo, las autoridades han reforzado las medidas contra los inmigrantes que cometen delitos y han puesto en marcha incentivos económicos para quienes opten por abandonar el país de manera voluntaria.

Estos cambios son atribuibles a la influencia en el Gobierno de SD, actualmente la segunda fuerza del Parlamento, con 79 de 349 escaños. Akesson ha defendido que, en caso de que los partidos del bloque conservador —que incluye también a los democristianos y liberales— consigan ganar las elecciones, su partido debe integrarse de pleno en una nueva coalición para controlar los ministerios clave.

La quimera del "cero gasto público" de la Fórmula 1: los 183 millones de Ifema, el coste en patrocinio y las obras colaterales

La quimera del "cero gasto público" de la Fórmula 1: los 183 millones de Ifema, el coste en patrocinio y las obras colaterales

Promociones municipales y autonómicos, una estructura erigida para salvar el circuito o el dispendio de Ifema, ente financiado por Ayuntamiento y Comunidad que se enfrenta a al menos dos años de pérdidas, disparan la factura pese a la insistencia de Ayuso y Almeida en que el evento no costaría nada a las arcas públicas

El Gobierno de Ayuso apela a “sacrificarnos todos un poquito” para sacar “rentabilidad” de la Fórmula 1

“No cuesta ni un euro de dinero público”. Esta ha sido la frase más repetida por el alcalde José Luis Martínez-Almeida y la presidenta Isabel Díaz Ayuso desde el anuncio del Gran Premio de Fórmula 1 en Madrid. Los dirigentes han querido distanciarse desde el primer minuto de la sombra de València, donde el circuito dejó un agujero estimado en más de 300 millones de euros. Para ello, uno de los principales argumentos ha sido la promoción y financiación del evento a través de Ifema. Esto es, un consorcio público-privado cuyos fondos proceden en un 62% de las administraciones madrileñas: el Ayuntamiento aporta el 31% y el Gobierno autonómico, otro porcentaje idéntico.

El gasto y la estabilidad presupuestaria de este consorcio es solo uno de los frentes económicos que desmienten las afirmaciones de Almeida y Ayuso. Las millonarias inversiones en actos y campañas promocionales o la ejecución de obras públicas como efecto colateral de la llegada de Madring también engrosan los fondos destinados al trazado.

A pocas horas de que la competición y el dispositivo de seguridad o el de movilidad arranquen, desgranar todas estas partidas ayuda a arrojar una cifra estimada del verdadero coste de la Fórmula 1 en las arcas públicas y de lo plausible o no de que el retorno económico lo compense.

La millonaria y comprometida inversión de Ifema

El gasto de Ifema en el evento es el más directo y transparente. El proyecto, que redefine el modelo de esta entidad, ha supuesto un gasto de 171,5 millones de euros solo en obras: 68,1 millones para erigir los nuevos pabellones y 103,4 en la propia construcción del circuito (ambas cifras incluyen IVA). Ambos contratos han sido adjudicados a la empresa Eiffage Construcción, en el segundo caso junto a Acciona. Este segundo y mayor compromiso incluye 22,5 millones dirigidos a distintos proyectos urbanizadores en Valdebebas (alumbrado, saneamientos, aparcamientos...); 21,9 a pavimentación y otros trabajos mayores en el propio circuito; 35,6 para instalaciones temporales de la pista (vallas, barreras o un centro médico); 12,2 para otras estructuras temporales (pit lane o terrazas vip) y 1,2 millones para seguridad y salud. A ello añade 12,1 millones de gastos generales, además de otros menores. El beneficio industrial previsto es de 5,6 millones.

Ifema destina además un millón de euros anual, 10 en la duración total del contrato del Gran Premio, en asistencia legal y abogados especializados en el ordenamiento jurídico anglosajón ante las “complejas negociaciones” de la Fórmula 1. Todos estos fondos han hecho saltar las primeras señales de alarma. No solo por los dos años de pérdidas que, según fuentes municipales, el Gran Premio causará en la sociedad que gestiona el palacio de congresos y exposiciones (por la inversión en obras y la pérdida de nichos de negocio como la organización de festivales de música). Más notorio si cabe es que, según su balance de cuentas publicado el 31 de diciembre de 2024, el consorcio público-privado calcula un posible impacto negativo a sus cuentas que se puede elevar hasta 270 millones de euros si se produjera algún incumplimiento en el contrato firmado con la organización de las carreras.

Según dicho informe, al final del periodo contratado (en el año 2036, pues el acuerdo es por diez años), la entidad garantiza que se producirían “resultados positivos”. Fuentes de Ifema preguntadas al respecto por este periódico sostienen que, de acuerdo a sus estimaciones actuales, “los ingresos derivados de la ejecución de este proyecto serán suficientes para soportar los compromisos económicos del mismo”. Unas previsiones que también se encuentran en la hemeroteca valenciana, como se ha encargado de recordar Mónica Oltra en una reciente campaña junto a Rita Maestre.

El papel de Ifema es más comprometido si cabe ante la falta de otros inversores externos, algo en lo que confiaban los promotores del evento y las administraciones más directamente implicadas. El único acuerdo cerrado es con la multinacional suiza Match Hospitality. Se ha encargado de diseñar, construir y comercializar las zonas reservadas en el paddock del Gran Premio entre 2026 y 2036 con una inversión total de 400 millones de euros. Como ya hace en otras carreras del calendario, se ocupará de generar los paquetes turísticos, organizar caterings o coordinar los accesos a zonas reservadas. Esta millonaria aportación no repercute en una compensación de otros gastos de Ifema, solo reduce el dispendio al no tener que invertir en las tareas mencionadas. Es lo que buscaban para cubrir la construcción del circuito y otras muchas inversiones de calado, en los demás casos sin éxito.

Campañas y actos promocionales

Además de la vía Ifema, el Ejecutivo de Cibeles y el de Sol han acometido gastos directos asociados a Madring. Principalmente dirigidos a campañas y actividades de patrocinio. El más reciente lo aprobó el Ayuntamiento el pasado 3 de septiembre: 1,9 millones de euros a través de la empresa municipal Madrid Destino, que validó la aportación en su último consejo de administración. La partida no estaba contemplada en el presupuesto original de la empresa pública, lo cual hizo necesaria una aportación adicional y extraordinaria.

Esta cantidad se une a otros 1,9 millones que también pone la Comunidad de Madrid dentro de la misma estrategia promocional, Destination Signage Package. El coste total asciende a cinco millones de euros completados por Ifema con 1,2 millones (que se suman a los 182,5 de otras partidas por parte del consorcio para completar los casi 183 millones de gasto). Estos desembolsos permiten a Ayuntamiento, Comunidad e Ifema obtener el derecho de asociación al Gran Premio de España, que organiza la propia Ifema.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, visita la 'fan zone' de la escudería Williams en Callao junto a Carlos Sainz.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, visita la 'fan zone' de la escudería Williams en Callao junto a Carlos Sainz.

Pero este tipo de gastos vienen de largo. De hecho, el primero a nivel cronológico de toda la lista está asociado a eventos publicitarios. Fue en julio de 2023, cuando el Gobierno de Ayuso firmó un contrato negociado sin publicidad con Red Bull para promocionar la llegada de la Fórmula 1 a Madrid. Valorado en 200.000 euros, permitió que monoplazas de la escudería corriesen por el centro de la ciudad, incluidas zonas protegidas dentro del Paisaje de la Luz. La Comunidad de Madrid fue el patrocinador único y se garantizó estar “visible” durante el acto “en todo momento”, a través de la presencia en carteles, rotulaciones de todos los elementos del circuito en torno a Cibeles o vídeos promocionales. El contrato también recogía la reclamación de 30 pases VIP para el evento para el equipo de Ayuso. El Ejecutivo regional canceló dos años más tarde una iniciativa similar en Sol, cuyo coste ascendía a 121.000 euros.

Para redondear las operaciones publicitarias cuyos números han trascendido (en casos como los trenes de Metro customizados con 8.000 vinilos de la F1 los pormenores del patrocinio no son públicos), la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior formalizó el pasado 11 de agosto un contrato por valor de 167.354 euros para promocionar productos alimenticios de Madrid durante el Gran Premio. Adjudicado sin concurrencia previa a la compañía Tragsatec, entre las acciones que contempla el contrato al que ha tenido acceso este medio está la instalación de cuatro food trucks y la preparación de 30 menús de productos con denominación de origen de la Comunidad a un precio de 221 euros cada uno.

Así, el conjunto de gastos promocionales directos conocidos hasta el momento por parte de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid supera los 4,1 millones de euros. Si se añaden los 1,2 millones de Ifema, la cantidad alcanza los 5,3 millones.

Obras cuya razón de ser es la Fórmula 1

El grueso de los trabajos del circuito y las instalaciones los asume Ifema en los 137 millones de euros para la construcción. Sin embargo, una infraestructura de este calibre suele llevar acarreadas intervenciones menores de acondicionamiento. El propio Almeida reconoció en un acto durante el arranque del curso político que el Consistorio colabora con Ifema para “reducir o mitigar las molestias de ruido” y planteó como una de las opciones la “instalación de pantallas protectoras”. Un estudio avisa de que 14.000 personas se exponen a niveles de ruido por encima del límite legal, por lo que estos elementos parecen imprescindibles. Aunque estaban previstos desde primera hora, las palabras del alcalde sugieren que su implementación será superior a la esperada y el Ayuntamiento colaborará en esas labores.

Sin embargo, hay una estructura concreta que se creará ex profeso debido al trazado y cuyo coste puede estimarse. Se trata de la pasarela de ganado que el Consistorio e Ifema construirán sobre la M-11 para poder desviar la Vereda de los Leñeros, la historia vía pecuaria desviada para erigir Madring. Después de que Más Madrid y entidades ecologistas incluyesen la posible desaparición de este camino como una de sus alegaciones al proyecto, los promotores de la Fórmula 1 diseñaron esta alternativa para evitar que la Justicia pusiera reparos al proyecto (en particular aplicando unas medidas cautelares que habrían cancelado la primera edición). El puente, que debe salvar hasta doce carriles, incorpora dos descansaderos, uno antes y otro después del paso por la M-11. También una amplia curva después de pasar por la autopista para luego discurrir en paralelo a la calle Ribera del Sena, hasta finalizar en la glorieta Juan de Borbón.

Diseño inicial de la pasarela sobre la M-11, junto al circuito de la Fórmula 1.
Diseño inicial de la pasarela sobre la M-11, junto al circuito de la Fórmula 1.

Un ingeniero de caminos consultado por Somos Madrid ofrece una horquilla de “entre 6 y 10 millones de euros” al calcular el coste de esta edificación. “Es un proyecto singular. No hay apenas precedentes, ya que para el ganado no se hacen casi pasarelas, en todo casos ecoductos. Cuando diseñé un ecoducto bastante sencillo costó 5 millones de euros, y es menos complejo a nivel estructural que esa pasarela. Eso sería el presupuesto de ejecución material, al que hay que sumarle el precio de la redacción del proyecto, en torno al 10% de la ejecución material. Por eso diría que el mínimo serían 6 millones de euros, tirando muy al optimismo, y el máximo se movería en torno a los 10”, expone este profesional que prefiere no revelar su identidad.

Dudas y opacidad ante el verdadero retorno económico

La suma de la inversión de Ifema, los gastos en patrocinios de Comunidad y Ayuntamiento y la cifra estimada para la pasarela del ganado en su horquilla más baja arrojan una gasto que ya se sitúa cerca de los 200 millones de euros. Todo ello en su perspectiva más positiva, sin asumir que las administraciones madrileñas asuman nuevos dispendios para publicidad, logística u obras. Y sin que se conozcan costes como la que ha colocado en pleno circuito la mayor bandera de España izada de la historia, un contrato que todavía no es público.

Pese a todo ello, otro gran argumento de los impulsores del proyecto es que cualquier gasto quedará compensado con el retorno económico. Después del anuncio oficial de la llegada a Madrid de la Fórmula 1, a principios de 2024, Ifema se apoyó en un informe de la consultora Deloitte para informar que la cita reportaría 8.200 empleos directos en la ciudad y una inversión anual por encima de los 450 millones de euros.

Sin embargo, el consorcio no ha publicado el origen o los datos que sustentan esos números. En una petición de transparencia a la que tuvo acceso este diario, el ente que preside José Vivente de los Mozos asegura que ofrecer acceso a esa información “podría llegar a ocasionar un perjuicio para los intereses económicos y comerciales de Ifema Madrid”, por lo que se niega a hacer públicos los pormenores del estudio. La institución mantiene oculto este informe también por sus “obligaciones de confidencialidad”, debido a los “compromisos adquiridos” con Formula One World Championship (FOWC), la entidad que ostenta los derechos de la Fórmula 1. Pese a esa opacidad, ni el Gobierno municipal ni el autonómico han hecho públicos estudios de impacto económico propios. Es más, se han apoyado en el de Ifema y Deloitte para defender el aterrizaje del evento.

Por ello, para encontrar un contraste menos halagüeño es pertinente acudir a estudios generales sobre el impacto económico de la Fómula 1. El estudio The impact of Formula 1 on regional economies in Europe, publicado en la revista económica Regional Studies por Rasmus K. Storm (jefe de investigación en el Instituto Danés para Estudios Deportivos), concluye que ser sede del campeonato no reporta un impacto económico positivo reseñable en las economías regionales. En algunos casos, incluso, llega a ser negativo. Storm no observó aumentos importables ni sostenidos en PIB per cápita, turismo o empleo. No obstante, su análisis oscila entre 1991 y 2017, período en el que los ingresos generados eran sensiblemente inferiores al crecimiento del Mundial en los últimos cinco años.

La victoria de AfD lanza un mensaje a Europa: se acaba el tiempo para detener a la ultraderecha

La victoria de AfD lanza un mensaje a Europa: se acaba el tiempo para detener a la ultraderecha

Para proteger nuestras democracias, los partidos liberales deben cambiar de táctica urgentemente

ANÁLISIS - Sajonia-Anhalt rompe el dique de contención alemán ante la ultraderecha y deja a Merz en la cuerda floja

El partido ultraderechista Alternativa por Alemania (AfD) no consiguió, por escaso margen, hacerse con la mayoría absoluta en las elecciones del estado de Sajonia-Anhalt. Pero nadie debería consolarse con esto. Su victoria fue arrolladora, en todo caso. Tras décadas mejorando sostenidamente sus resultados electorales, hoy ya están normalizados, hasta el punto de que solo se reflejen en los medios sus victorias más contundentes. Pero que un partido clasificado oficialmente como de “extremista de derechas” consiga el 44% de los votos no es normal. Es un mal día para la democracia europea, por mucho que esto haya pasado en un pequeño estado del este de Alemania.

Aunque Sajonia-Anhalt (y el conjunto de Alemania) hayan evitado el peor resultado posible, pues AfD no ha conseguido automáticamente el objetivo ansiado de formar el primer gobierno de ultraderecha en el país desde la era nazi, no hay razón para suponer que tendrá la misma suerte en siguiente votación que se celebre.

Tampoco en otros estados alemanes —como el de Mecklemburgo-Pomerania occidental, que tiene elecciones en dos semanas— o en países como Francia, que elige presidente en 2027. Ningún país es inmune a la extrema derecha y, quizás aún más preocupante, ningún partido o político ultra es demasiado radical para tener éxito político (como ha demostrado Estados Unidos). Así que tenemos que poner al día nuestros análisis y estrategias.

La mayoría de partidos democráticos tienen que gobernar juntos para excluir a la extrema derecha en muchos países, provincias y ciudades. Esto da lugar a coaliciones ineficientes e inestables, lo que a su vez genera mayor insatisfacción política y apoyo a la extrema derecha

Aunque el caso de Sajonia-Anhalt sea extremo —como el de Alemania oriental, en términos generales—, sí refleja una tendencia común en el resto de Europa. Los partidos de ultraderecha crecen y crecen mientras las viejas formaciones preponderantes se hunden y los sistemas de partidos se fragmentan. En consecuencia, formar coaliciones es cada vez más complicado, sobre todo si se trata de evitar que la ultraderecha llegue al poder. La mayoría de partidos democráticos tienen que gobernar juntos para excluir a la extrema derecha en muchos países, provincias y ciudades. Esto da lugar a coaliciones ineficientes e inestables, lo que a su vez genera mayor insatisfacción política y apoyo a la ultraderecha.

El debate sobre el cordón sanitario

Los resultados del domingo alimentan el debate sobre el llamado brandmauer, el cordón sanitario que los partidos tradicionales han establecido para impedir la cooperación con AfD. Alemania es uno de los pocos países de la UE que todavía lo conservan. Por toda Europa, de Italia a Suecia, los partidos ultras se han normalizado e integrado en la política tradicional. En la mayoría de casos, los partidos de derecha colaboran con los de ultraderecha con el argumento de que estos últimos se han moderado y ahora son “conservadores”. Esta afirmación es falsa, pero cada vez más común entre el electorado y los miembros de aquellos partidos, además de buena parte de los medios de comunicación.

Esas justificaciones son casi imposibles de esgrimir en Alemania. AfD es uno de los partidos más extremistas de Europa, y sus delegaciones más exitosas, entre las que está la de Sajonia-Anhalt, son las más radicales entre las radicales. Esto no impedirá que algunos políticos de derecha afirmen que AfD es menos problemática que la izquierda, e incluso se teme que algunos partidarios de la conservadora CDU en el estado se pasen a AfD para otorgarle la mayoría. Del otro lado del panorama político crecen las llamadas a ilegalizar la formación, pero aunque la idea pueda ser legal, podría causar un rechazo popular masivo que iría más allá de Sajonia-Anhalt.

Los partidos de derecha tradiciones colaboran con los de ultraderecha con el argumento de que estos últimos se han moderado y ahora son 'conservadores'. Esta afirmación es falsa, pero cada vez más común

Ambas tácticas revelan una falta de comprensión del problema. La idea de mantener el cordón sanitario es que el único problema (o el principal) está fuera del sistema. Pero el sistema se está viniendo abajo por sí solo. Sí, AfD (y la ultraderecha, en general) amenaza los cimientos de la democracia liberal, pero también lo hace que una parte considerable y creciente de la población no se sienta representada por sus políticos. Aunque muchos siguen votando por la democracia, cada vez más votan a la contra de un partido, más que a favor de otro.

Programas inspiradores y refuerzo de la democracia

Y lo que es peor, la mayoría de los políticos tradicionales han asumido que son impopulares y tratan de aferrarse al poder con el argumento de que son el mal menor, movilizando a los votantes para que rechacen a la ultraderecha. Esto, a la larga, es insostenible. Si los partidos democráticos no elaboran programas inspiradores que expliquen lo que quieren lograr en el gobierno, los demócratas liberales se quedarán en casa y la ultraderecha obtendrá la mayoría electoral, aunque represente a una minoría de la población.

Cuando la ultraderecha está cerca de gobernar en solitario, o dirigir una coalición, la meta principal tiene que ser el refuerzo de la democracia liberal, en lo que se refiere a las instituciones y los valores

Para redactar esos programas será preciso que los políticos sean realistas, pero también que lo sean los votantes y los medios de comunicación. No es posible aplicar la mayoría de las propuestas políticas cuando el sistema de partidos está fragmentado y con presencia de formaciones de ultraderecha. No hay mayorías para implantar políticas socialdemócratas, democristianas o ecologistas. Pero esta no debería ser la principal preocupación en este momento. Cuando la ultraderecha está cerca de gobernar en solitario, o dirigir una coalición, la meta principal tiene que ser el refuerzo de la democracia liberal, en lo que se refiere a las instituciones y los valores. Todos los partidos demócratas liberales deberían estar de acuerdo en este extremo.

Lo anterior no implica solamente reforzar las instituciones democráticas —el poder judicial y la regulación de las redes sociales, por ejemplo— y promover la inclusión y la tolerancia. También requiere prestar atención a los muchos problemas y preferencias de esa mayoría de votantes que no apoyan a la ultraderecha. En otras palabras, los políticos tradicionales necesitan ir más allá de la inmigración y la delincuencia y centrarse en cuestiones como la vivienda y el gasto público, limitar la desigualdad económica y de ingresos, combatir la crisis climática y fortalecer la integración europea. Eso conlleva aceptar que no se pueda lograr todo lo que se desea, ni ahora ni en el futuro próximo.

Es verdad que muchos países no están tan próximos a una mayoría de ultraderecha como Sajonia-Anhalt. Pero no deberíamos olvidar que en las elecciones al estado de 2021, AfD “solo” obtuvo el 20%, y que la media de la ultraderecha en toda Europa ronda actualmente el 25%. Dicho de otro modo, es posible que no quede mucho tiempo. Y ya sabemos, porque lo hemos visto en países como Hungría y EEUU, que la defensa de la democracia es mucho más dura y menos justa una vez la ultraderecha se establece en el poder.

Los políticos demócratas deben, por consiguiente, darse cuenta de que la pelea de hoy es por la democracia, más que por el partido o el poder. Esto requiere combatir a la ultraderecha y reforzar la democracia. Ni prohibir la ultraderecha ni normalizarla sirve a ese objetivo. La democracia no puede reforzarse de forma aislada ni con la política del miedo. Necesita el esfuerzo colectivo de los políticos, ciudadanos y periodistas demócratas, que deben ofrecer realismo, resiliencia y contención. Y el momento de dar la batalla es ahora.

Denunciar a Julio Iglesias, pedir protección y que filtren tu declaración: el desamparo de Laura y Rebeca es un mensaje para todas

Denunciar a Julio Iglesias, pedir protección y que filtren tu declaración: el desamparo de Laura y Rebeca es un mensaje para todas

A la espera de lo que haga el juez, Rebeca y Laura atraviesan esa contradicción del sistema de la que nadie se hace cargo: denunciaron, pero, de momento, nadie investiga; denunciaron, pero se han revelado datos personales e información que permite identificarlas, sin que parezca haber consecuencias

Las abogadas de las denunciantes de Julio Iglesias: “Ellas han pedido medidas de protección porque temen las represalias”

“Denuncia” es el mensaje que más escuchan las víctimas de violencia de género y sexual. Ese lema, que busca que las mujeres confíen en la Justicia, obvia, sin embargo, todo lo que sucede después y que quita brillo a ese eslogan fácil. Lo saben Laura y Rebeca, las extrabajadoras que denunciaron a Julio Iglesias por trata y varios delitos sexuales y laborales y que acaban de presentar una querella en la Audiencia Nacional.

Días después de esta nueva acción para reclamar que España investigue los hechos, un medio de comunicación ha publicado el vídeo de la declaración que una de ellas hizo ante la Fiscalía, a pesar de que el Ministerio Público les concedió un estatus de especial protección y de que la ley prohíbe difundir datos que permitan reconocer a víctimas de violencia sexual. Mientras la justicia española decide, otra vez, si investiga los graves hechos que denuncian las dos extrabajadoras, estas mujeres soportan una revictimización sin que nadie parezca hacer nada al respecto.

Hagamos una secuencia de hechos. En enero, dos extrabajadoras de las mansiones del cantante en República Dominicana y Bahamas le denuncian ante la Fiscalía por trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre, varios delitos contra la libertad sexual y contra los derechos de los trabajadores y lesiones. El Ministerio Público les concede el estatus de testigos protegidas y comienza sus indagaciones. Días después, Julio Iglesias, desde su cuenta de Instagram, revela la identidad de dos mujeres que, asegura, corresponde a las denunciantes.

Hasta la fecha, nadie ha investigado esa acción del cantante, a pesar del estatus del que gozaban las mujeres en ese momento. Lo que sí hace la Fiscalía es archivar el caso: no entra al fondo del asunto pero asegura que España no es competente para investigar esos hechos, una decisión discutida por distintos expertos y expertas. El abogado de Iglesias inicia un procedimiento contencioso-administrativo para conseguir acceso a la denuncia y a todo el expediente de la Fiscalía. Lo gana y toda la información, también las indagaciones preprocesales del Ministerio Fiscal, pasa a estar disponible para la representación legal del cantante.

La semana pasada, Laura y Rebeca, representadas por la organización Women's Link, vuelven a buscar justicia: presentan una querella en la Audiencia Nacional por los mismos delitos. Días después de esa presentación, en la que las mujeres también piden protección, este miércoles la página web Okdiario publicaba el vídeo de la declaración que una de ellas hizo ante la Fiscalía en enero, cuando era testigo protegida. Aunque la imagen de la mujer aparece pixelada, en el vídeo puede escucharse su voz. La investigación publicada por elDiario.es y Univision protegió la imagen de las dos mujeres pero también la voz para evitar su identificación: se sustituyó por doblajes literales.

A la espera de lo que haga el juez, Rebeca y Laura atraviesan esa contradicción del sistema de la que nadie se hace cargo: denunciaron, pero, de momento, nadie investiga; denunciaron, pero se han revelado datos personales e información que permite identificarlas, sin que parezca haber consecuencias. Denunciaron, y aunque esa denuncia se archivó y no llegó a abrirse una investigación propiamente dicha, el denunciado ha tenido acceso a todo el expediente, mientras ellas siguen esperando a que la justicia española las escuche.

Pronunciar un lema es fácil, sostenerlo es mucho más complicado. Para hacerlo, la justicia y la protección deben ser efectivas. Si no, instar a las mujeres a que denuncien es pedirles que sostengan una acusación en un mundo que dudará de ellas, que las atacará, las volverá a victimizar y les hará pagar un precio por hablar. Cuando un caso tiene una gran relevancia mediática, como sucede con el de Julio Iglesias, el proceso, para bien o para mal, se convierte en una lección para todas. Asistir a la desprotección de unas mujeres que rompieron su silencio a pesar de tenerlo todo en contra es el mejor estímulo para permanecer en silencio. Y es lo que buscan quienes instigan los ataques.

“Los jueces pueden admitir la querella porque son competentes para conocer de este asunto. En Derecho muchas veces las cosas son discutibles, pero en este caso concreto hay una base clara para que los tribunales españoles sean competentes para iniciar un procedimiento”, asegura la catedrática de Derecho Penal de la Universitat de València Lucía Martínez Garay. La experta subraya que el caso cumple con los requisitos que marca la ley para ser investigado en España: los hechos se atribuyen a un ciudadano español, son considerados delito tanto en los países donde se produjeron como aquí, y no han sido investigados en ningún otro lugar.

Mercedes García Arán, profesora de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Barcelona, Juan Antonio Lascuraín de la Universidad Autónoma de Madrid, o Victoria Rosell, magistrada y exdelegada del Gobierno contra la Violencia de Género, también piensan que la Fiscalía se equivocó al archivar el caso y consideran que España es competente.

El juez en el que ha recaído el caso, Antonio Piña, ya ha emitido una resolución en la que pide a la Fiscalía que se pronuncie sobre si su juzgado es competente para investigar los hechos, un procedimiento habitual. Será la misma Fiscalía que archivó en enero la que elabore ese informe, que no es vinculante para el juez, quien tiene la última palabra.

❌