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Los líderes del automovilismo español más allá de la F1

Los líderes del automovilismo español más allá de la F1

Mientras Carlos Sainz y Fernando Alonso corren en casa en el Madring, Álex Palou y Miguel Molina llevan el automovilismo español a lo más alto con sus victorias en IndyCar y WEC. Lo analiza el Podcast Técnica Fórmula 1

Madring se estrena con una pregunta inevitable: qué Fórmula 1 veremos en Madrid

El automovilismo español ha vivido una de esas semanas que obligan a mirar más allá de la Fórmula 1. Monza dejó una gran historia con la victoria de Antonelli, sí, y este fin de semana corren en casa Fernando Alonso y Carlos Sainz. Pero fuera del Gran Circo también hubo motivos de sobra para celebrar. Tantos, que esta semana hay un tercer episodio del Podcast Técnica Fórmula 1.

El automovilismo español, en lo más alto

Alex Palou cerró la temporada de la Indy como campeón. Miguel Molina ganó en el WEC con Ferrari en el circuito de las Américas. No está nada mal. Sobre todo porque en España seguimos teniendo cierta tendencia a medir el motor casi exclusivamente por lo que ocurre en la Fórmula 1. Es comprensible: la F1 arrastra foco, audiencias, conversación y una maquinaria mediática enorme. Pero esa mirada deja fuera historias demasiado importantes.

La de Palou es la más evidente. El catalán ya había asegurado su quinto título de IndyCar antes de la última cita, pero Laguna Seca cerró una temporada que lo confirma definitivamente como una figura histórica del automovilismo norteamericano. Cinco campeonatos en seis años no son una buena racha. Son una era.

La Indy no es sencilla. No es una competición donde un coche dominante pueda convertir cada domingo en un trámite. Hay óvalos, urbanos, circuitos ruteros, tráfico, neutralizaciones, estrategias cruzadas y fines de semana que pueden romperse en cuestión de segundos. Allí hay que ser rápido, pero también paciente. Hay que atacar, pero no siempre. Hay que saber ganar carreras y, sobre todo, saber ganar campeonatos. Palou lo hace como si fuera fácil, y no lo es.

Nadie es profeta en su tierra

Por eso sigue llamando la atención el poco espacio que ocupa en el imaginario deportivo español. Hablamos de uno de los mejores deportistas actuales de nuestro país y, sin embargo, su impacto mediático está muy lejos de lo que merece.

Quizá porque compite en Estados Unidos. Quizá porque la Indy no forma parte de la rutina del aficionado medio. O quizá porque el periodismo deportivo español mira demasiado poco fuera de sus caminos habituales. El caso es que Palou está haciendo historia y habría que contarlo como tal.

También merece sitio Miguel Molina

El piloto español Miguel Molina ganó en el Campeonato de Resistencia (WEC) con Ferrari en el circuito de las Américas, en una carrera que vuelve a confirmar el extraordinario momento que vive la resistencia. El Mundial de Resistencia se ha convertido en uno de los campeonatos más interesantes del panorama internacional, con fabricantes fuertes, parrillas de nivel y carreras donde el margen de error es mínimo. Ganar allí no es un detalle.

La resistencia exige una forma distinta de excelencia. No basta con una vuelta rápida ni con una salida brillante. Hay que gestionar tráfico, neumáticos, relevos, consumo, ritmo, estrategia y convivencia con otros pilotos durante horas.

Es una disciplina de paciencia y precisión. Molina lleva años demostrando oficio en ese contexto, y una victoria con Ferrari en COTA merece mucho más que una nota al pie.

Pajari en el Rally de Finlandia
Pajari en el Rally de Finlandia

El WRC en Chile, más interesante que nunca.

Mientras tanto, el WRC llega al Rally de Chile con el Mundial completamente encendido. Paraguay fue una trituradora: pinchazos, delaminaciones, accidentes, vuelcos y una victoria de Sami Pajari que ha cambiado el tono del campeonato.

Pajari viene de ganar tres rallies consecutivos. Hace no tanto parecía una promesa rápida, pero todavía por ordenar. Ahora es un aspirante real. Elfyn Evans sigue líder, pero ya siente presión. La diferencia se ha reducido y quedan pocas pruebas. Cada error empieza a pesar demasiado.

Chile puede ser una de esas citas que deciden. Toyota llega con el control del campeonato, pero también con una gestión interna cada vez más delicada. Evans necesita defender. Pajari llega lanzado. Solberg todavía puede agarrarse a una oportunidad si los dos de delante fallan. Ogier se ha complicado mucho la vida. Katsuta viene de un golpe duro. Y Hyundai necesita aprovechar cualquier resquicio para volver a estar en la pelea grande.

¿Qué pasa con Arabia Saudí?

Además, el contexto del calendario añade incertidumbre. La situación de Arabia Saudí y las decisiones de Toyota e Hyundai sobre no acudir allí colocan todavía más atención sobre lo que ocurra antes. Si el final de temporada cambia, Chile puede ganar aún más peso.

Todo esto ocurre mientras la Fórmula 1 prepara su llegada al Madring, un estreno enorme para el automovilismo español. Pero conviene no dejar que la F1 tape todo lo demás. Precisamente esta semana demuestra que el motor español tiene muchas capas.

Para el aficionado al motor, es una semana magnífica. Y también un recordatorio necesario: España no tiene una sola historia que contar sobre automovilismo. Tiene muchas. Algunas pasan por la Fórmula 1. Otras, no. Y algunas de las mejores están ocurriendo lejos del ruido habitual.

Un informe científico alertó del fuerte impacto ambiental por la ampliación del Puerto de Valencia que avala el TSJ

Un informe científico alertó del fuerte impacto ambiental por la ampliación del Puerto de Valencia que avala el TSJ

El estudio del Institut Cavanilles publicado en la revista 'Urban Science' deja en evidencia la Declaración de Impacto Ambiental del año 2007 recientemente avalada por la Justicia al concluir que el dique de abrigo de la ampliación norte ha acelerado la pérdida de un 70% de arena en las playas del Parque Natural de la Albufera

El TSJ rechaza el criterio del perito judicial que designó y 'compra' los argumentos del Puerto de València para validar la macroampliación

La Declaración de Impacto Ambiental del año 2007 que da cobertura a la macroampliación norte del Puerto de Valencia se ha visto superada por el tiempo y por los hechos. Aun así, en una reciente sentencia, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha avalado su plena vigencia legal y su validez para amparar las importantes modificaciones realizadas en cuanto a la configuración de los muelles con respecto al proyecto inicial.

Así pues, a día de hoy, con las obras de la segunda fase de la ampliación empezadas hace casi un año, aunque la DIA no esté caducada a efectos legales, su efectividad para proteger el ecosistema se ha visto completamente sobrepasada, tal y como acreditó en 2024 un estudio científico de la Universitat de València en lo que a la afección a las playas se refiere del Parque Natural de la Albufera se refiere. El asunto no es menor: la regresión de la restinga de La Devesa provoca filtraciones de agua salada al lago, poniendo en riesgo su viabilidad.

El informe está firmado por los investigadores Juan Soria y Juan Víctor Molber, y por la investigadora Rebeca Pérez, del Institut Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universitat de València (UV) y se publicó el 2 de enero de 2024 en la revista 'Urban Science'. Tal y como acredita, la superficie de las playas de Pinedo, El Saler y La Garrofera han pasado de tener 170 hectáreas de arena en la década de los años 90 a 43 en 2022, lo que supone la pérdida de un 70% en 30 años.

Las imágenes aéreas en las que se basa el estudio muestran que desde 2013 hasta 2022, como consecuencia del efecto del dique de abrigo de la ampliación norte del puerto y la reducción de las actividades de rehabilitación en el área, se produjo una reducción de aproximadamente 90 hectáreas de arena, es decir, en nueve años se perdió casi la mitad de la superficie de estas playas, cuando la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) siempre había negado impactos adiciones causados por el mencionado dique correspondiente a la primera fase de la ampliación, que se ejecutó entre los años 2010 y 2012.

La metodología aplicada para obtener esos datos, con imágenes por satélite, se utiliza para conocer el volumen de arena de los desiertos y aquí se ha aplicado por primera vez a las playas. De esta forma, se constata, además, que la mayor reducción de los arenales se produjo tras la ejecución del dique norte de la ampliación del Puerto de València, y que la regeneración realizada en 2023 entre Pinedo y la Gola de pujol aumentó la superficie de arena hasta las 112 hectáreas, un 34% por debajo de lo que llegaron a tener.

El estudio muestra una relación directa entre la expansión del Puerto de València, con la creación de la Marina Real Juan Carlos I y la preparación para las pruebas de la Copa América, y la reducción de superficie de las playas: “A pesar de mantener un área relativamente estable entre 1999 (el comienzo de la recuperación) y 2013, ha habido una fuerte disminución debido a las obras en curso en el Puerto con fines económicos, como la sede del circuito urbano de Fórmula 1 y la Copa América”, dice el estudio.

Por la dinámica de las corrientes marinas (norte-sur) en esta parte del Mediterráneo, las playas del norte de las grandes infraestructuras crecen, y las del sur pierden arena. El área de estudio incluye los aproximadamente 8 kilómetros desde la actual desembocadura del río Turia, al sur del puerto de València, hasta la Gola de Pujol.

Así, las imágenes de los satélites Landsat-5, Landsat-8 y Sentinel-2 constatan cómo las labores de mantenimiento y mejora de los años 2004 al 2010 fruto de proyectos LIFE “consiguieron mantener artificialmente las tres playas, hasta que la nueva ampliación del Puerto desperdició este esfuerzo”, en referencia al espigón norte, según explica Juan Soria, también profesor del Departamento de Microbiología y Ecología de la Universitat de València.

La ineficacia de la DIA de 2007

De forma indirecta, el estudio publicado por la Universitat de València viene a confirmar dos aspectos importantes. En primer lugar, que la declaración de impacto ambiental (DIA) del año 2007 que la Justicia ha validado para dar cobertura al polémico proyecto está obsoleta, ya que no ha impedido que las playas del sur se hayan visto afectadas de forma importante por la regresión como consecuencia de la construcción del dique norte.

En segundo lugar, que el Puerto ha incumplido todo lo referido a la regeneración de playas que establecía la propia DIA, tal y como pone de relieve el informe de estrategias marinas de la Demarcación de Costas sobre la ampliación norte. No en vano, los 35 millones de euros invertidos desde 2023 para regenerar las playas de El Saler y El Perelló han sido abonados íntegramente por el Gobierno central, cuando la DIA dice que debía ser la APV la que redactara y financiara los proyectos.

Pese a todo y pese a que los cambios implementados sobre el proyecto original tampoco se ajustan a los parámetros que establece la DIA de 2007 y pese al informe del perito designado por el propio juzgado, que concluyó que era preceptiva otra declaración de impacto ambiental, los magistrados se han acogido a los informes de la APV y han considerado que no procede la tramitación de otra evaluación ambiental que analice los riesgos de la actividad portuaria derivada de la ampliación en las playas, en la Albufera, en la contaminación ambiental y en la movilidad del área metropolitana de València.

Abreu echa a volar en Las Palmas sus ‘Pajaritos preñados’

Abreu echa a volar en Las Palmas sus ‘Pajaritos preñados’

La autora de ‘Panza de burro’ presenta en Gran Canaria su segundo libro ante cerca de 200 personas

Andrea Abreu regresa seis años después con ‘Pajaritos preñados’: una historia canaria sobre la precariedad y el deseo de ‘cambear’

La escritora tinerfeña Andrea Abreu ha presentado este sábado en la Biblioteca Insular de Gran Canaria, en Las Palmas de Gran Canaria, su segunda novela, Pajaritos preñados, una obra ambientada en el norte de Tenerife. Cerca de 200 personas asistieron al encuentro con la autora durante la mañana.

Tras el éxito de Panza de burro, su primera novela -con más de 100.000 ejemplares vendidos y traducciones a más de veinte idiomas-, Abreu vuelve a situar la realidad canaria, “sin filtros”, en el centro de su narrativa.

La escritora canaria profundiza nuevamente en el léxico popular de las Islas y en la representación de los entornos rurales, con un lenguaje que busca retratar a sus personajes sin idealizaciones. “Es una profundización en la cuestión del léxico canario, una deconstrucción de mi propia vergüenza histórica con las personas que habitan los entornos rurales de Canarias”, explicó a la Televisión Pública Canaria. “Es también la historia de un padre y una hija, Cathaysa y el Tiznado, a los que les dediqué seis años de mi vida”, explicó Abreu.

Paisaje, clima e historias

En un barrio de cuestas empinadas, arropado por la brumacera del Norte de la isla, Cathaysa cumple dieciséis años con la sensación de que todo ocurre demasiado rápido y, sin embargo, de que nada cambia. Creció en un entorno que no da tregua y en el que el pasado no desaparece, solo se filtra, se adapta y encuentra nuevas formas de persistir. Aquí, en pleno descubrimiento del cuerpo, y del deseo de otros cuerpos, la infancia no termina: se rompe en miles de fiscos.

Cubierta de 'Pajaritos Preñados'.
Cubierta de 'Pajaritos Preñados'.

Pajaritos preñados es la historia de ese quiebre. También del de su padre El Tiznado, un espíritu hedonista atravesado por la precariedad, la ausencia y la culpa. En su pequeño mundo conocido están Engracia, su madre, espejo en el que Cathaysa no quiere mirarse; Tío Aurelio; sus amigas La Mancha y Chaxiraxi, que se quieren como hermanas y se entienden a macanazos; y un primo que la reclama como si le perteneciera. La aparición de otro hombre y el deseo de fuga abrirán para padre e hija caminos distintos, aunque no menos inciertos, en los que tal vez las decisiones no encierren una verdadera elección.

Sobre la autora

Andrea Abreu nació en Tenerife en 1995. Es escritora y periodista, fue seleccionada en 2021 como una de las veinticinco mejores autoras de su generación por la revista Granta. Su primera novela, Panza de burro recibió el Premio Dulce Chacón de Narrativa y fue reconocida como el mejor debut en español en el prestigioso Festival du Premier Roman de Chambéry en Francia.

El móvil para la tercera edad nacido en Zaragoza que ya utilizan más de 5.000 personas

El móvil para la tercera edad nacido en Zaragoza que ya utilizan más de 5.000 personas

Maximiliana simplifica funciones como las llamadas, las videollamadas y los wasap para usuarios con una edad media de 82 años

La llamada que rompe el aislamiento: voluntarias de Ejea, en Zaragoza, combaten móvil en mano la soledad no deseada

Más de 5.000 personas mayores utilizan ya Maximiliana, un teléfono móvil desarrollado en Zaragoza que simplifica el uso de un smartphone y facilita funciones como las llamadas, las videollamadas o WhatsApp. El proyecto nació hace cinco años a partir de una necesidad familiar y ha ido incorporando nuevas funciones para adaptar el dispositivo a las necesidades de sus usuarios.

Jorge Terreu, fundador de Maximiliana, comenzó a trabajar en la idea mientras estudiaba Ingeniería Informática en Francia. Durante su estancia de Erasmus se encontró con las dificultades que tenía su abuela para utilizar el teléfono y decidió buscar una alternativa. “Me sorprende que no veo nada que pueda encajar con lo que yo noto que pasa con mi abuela”, explica.

Ante la falta de un dispositivo que respondiera a esas necesidades, Jorge Terreu compró un teléfono y lo adaptó para que pudiera utilizarse con el mínimo contacto posible. La idea era que su abuela pudiera llamar a sus familiares pulsando sobre una fotografía y que ellos pudieran hacerle llamadas y videollamadas sin que ella tuviera que configurar el dispositivo.

Cuando regresó a España comprobó que su abuela había dejado de utilizar su antiguo móvil y manejaba el nuevo con normalidad. Fue entonces cuando decidió convertir aquella solución familiar en un proyecto dirigido a otras personas mayores. “Mi abuela no es una excepción, al revés, mi abuela es lo más habitual en la gente de esa edad”, señala.

La sede de Maximiliana en Zaragoza.
La sede de Maximiliana en Zaragoza.

El perfil de los usuarios refleja precisamente las dificultades que encuentran algunas personas mayores con los teléfonos convencionales. Según los datos de Maximiliana, alrededor del 60% procede de teléfonos de teclas o de concha y otro 25% utilizaba anteriormente un smartphone que les resultaba demasiado complejo. El 15% restante no tenía móvil.

El objetivo del dispositivo es ofrecer las funciones de un smartphone sin trasladar al usuario la complejidad de sus menús y configuraciones. “Tratamos de que cualquier persona mayor lo pueda utilizar sin ningún límite, da igual que haya utilizado o no un teléfono antes”, explica el fundador.

Las llamadas y las videollamadas son las funciones más utilizadas. Alrededor de un tercio de los usuarios utiliza además WhatsApp, aunque no siempre para escribir mensajes. En muchos casos lo emplean para consultar fotografías enviadas por sus familiares.

La empresa ha incorporado también nuevas herramientas como Galería Gloria y Cámara Carmina, pensadas para simplificar la visualización y realización de fotografías. El teléfono se actualiza automáticamente para incorporar nuevas funciones sin que el usuario tenga que realizar el proceso.

El teléfono de Maximiliana muestra en pantalla los contactos con fotografías para facilitar las llamadas.
El teléfono de Maximiliana muestra en pantalla los contactos con fotografías para facilitar las llamadas.

Para Jorge Terreu, una de las claves del dispositivo está en eliminar el temor a equivocarse al manejarlo. “Al no tener ese miedo se lanzan mucho más a hacer las llamadas”, afirma.

El siguiente paso que plantea el proyecto pasa por ampliar las posibilidades de entretenimiento para las personas mayores, más allá de la comunicación con sus familiares. “El siguiente paso grande que yo veo en Maximiliana es abordar el área del entretenimiento”, explica Jorge Terreu. Entre las opciones que estudian está facilitar el acceso a contenidos como misas, programas o información relacionada con los intereses de cada usuario.

Cinco años después de aquel primer teléfono adaptado para su abuela, el proyecto ha superado las previsiones iniciales de su fundador. “El objetivo se ha visto muy superado por la realidad”, reconoce.

Una de esas usuarias tiene 90 años

Entre las personas que utilizan Maximiliana se encuentra María Cintora, una mujer de 90 años que lleva alrededor de cinco utilizando el dispositivo. En su caso, el motivo para buscar un teléfono diferente fue poder comunicarse con su sobrina, que vive en Irlanda.

“Deseaba tener videollamadas con ella”, explica. Encontró información sobre Maximiliana en una revista mientras estaba en Panticosa y, después, acudió para pedir un teléfono que le permitiera hablar con su sobrina. Desde entonces, las videollamadas forman parte de su día a día. “Me llama todos los días por videollamada y cuando no, me manda el mensaje por voz y le contesto”, cuenta.

Con el tiempo también ha aprendido a utilizar WhatsApp y otras funciones del teléfono. Además, reconoce que todavía hay una tarea que se le resiste: “Lo que más me cuesta y todavía no lo sé hacer es mandar mensajes”.

María Cintora valora especialmente haber aprendido a manejar el dispositivo a su edad. “Con los 90 años ya, la verdad, cada vez que aprendes es mejor, me defiendo con esto y soy feliz”, afirma. Su uso se concentra en las llamadas, WhatsApp y los mensajes que recibe. Después de cinco años con el dispositivo, resume su experiencia con una frase: “Para mí esto me ha dado la vida”.

Telesforo Monzón Ortiz de Urruela, de la 'mili' en la Guardia Real al PNV más conservador para acabar fascinado por ETA y liderando HB

Telesforo Monzón Ortiz de Urruela, de la 'mili' en la Guardia Real al PNV más conservador para acabar fascinado por ETA y liderando HB

Fue el consejero de Gobernación de Euzkadi en 1936 y el partido llegó a pedirle la dimisión por las ejecuciones en las cárceles de Bilbao, pero luego continuó con una trayectoria política con muchos virajes

Puedes leer en este enlace todos los perfiles del especial '90 años del Gobierno de Euzkadi (1936-2026)'

Telesforo Monzón Ortiz de Urruela (Bergara, 1904-Baiona, 1981) es una de las figuras históricas más relevantes y poliédricas del nacionalismo vasco en el siglo XX. Nacido en el seno de una de las familias más ricas de Bergara y de Gipuzkoa, Monzón coqueteó en su juventud en Madrid con la aristocracia, el nacionalismo español, la monarquía y el conservadurismo, lo que incluyó un paso por la Guardia Real de Alfonso XIII. Después, se acercó al vasquismo en la II República como afiliado del PNV, aunque siempre desde una visión católica y de orden. Así acabó como consejero de Gobernación en el primer Gobierno de Euzkadi, en el que fue uno de los más cercanos a José Antonio de Aguirre. En el exilio, se distanció del republicanismo y apostó decididamente por una monarquía instrumental para acabar con el franquismo, pero luego nació ETA y se acercó con fascinación a un nacionalismo que era opuesto al suyo, revolucionario, marxista y de izquierdas y, sobre todo, que legitimaba el uso de la violencia. En la transición, regresó a España como líder y referente de HB (Herri Batasuna) y murió como figura mitificada por la izquierda abertzale.

¿Cuáles fueron sus referentes familiares? El padre de Telesforo, Vicente Monzón, era fuerista, integrista y carlista. Su abuelo, también Telesforo, era conservador y católico y ocupó cargos como el de diputado general de Gipuzkoa. Su otro abuelo, Isidro Ortiz de Urruela, era militar y diplomático español, residente en América, y de ideología tradicionalista y cercano al pretendiente Carlos VII. Su esposa María Josefa, que era prima segunda, también procedía de una familia muy acomodada. Monzón —nacido en la torre Olaso que luego usó como segundo apellido— era el primogénito varón y estaba destinado a heredar un gran patrimonio de ambas ramas familiares. Sólo en Bergara eran seis casas, 16 'baserris', dos molinos y una heredad, a lo que se sumaban tierras en Guatemala y rentas.

Boda de Telesforo Monzón
Boda de Telesforo Monzón

A la muerte de su padre, la familia se movió por varias localidades vascas —San Juan de Luz, Vitoria o Donostia—, pero en 1921 llegaron a Madrid. Monzón hizo el servicio militar en la Guardia Real de España, se alejó del euskera y se acercó a la elite matritense. Según confesó él mismo antes de morir, en esa época tuvo una “lucha interna” entre apoyar la nación castellana o la vasca. En 1930 regresó a Tolosa y profundizó en el euskera y en la cultura vasca. La batalla en su fuero interno la ganó la nación vasca y se afilió al PNV.

En las elecciones municipales de 1931, las del advenimiento de la II República, fue elegido edil en Bergara, pero sus dotes de oratoria en dos idiomas le procuraron un ascenso fulgurante en el PNV. Mítines, charlas y, en 1933, con solamente tres años de militancia y 29 de edad, se convirtió en presidente del GBB, la dirección territorial del partido. Ese mismo año, fue elegido diputado en las Cortes Generales. De esa época son sus escritos, recogidos en el libro, con duras críticas a los derechos civiles impulsados por el Gobierno republicano. Para él, ser vasco estaba vinculado con ser católico. Le repulsaba el derecho al divorcio, por ejemplo. Sobre las mujeres, dejó frases como que las vascas habían de ser ante todo “buenas esposas y madres”, con la alta misión de “educar a los hijos haciéndoles patriotas”. A una buena vasca no le tenía que importar “ser dominada por el marido”. Propugnaba también una nación vasca desde la “hermandad racial”.

Con el estallido de la Guerra Civil, el PNV se decantó por apoyar la legalidad frente a los cantos de sirena de los sublevados. Pero Monzón se había reunido en abril de 1936 con representantes derechistas proclives a una rebelión militar. En 1939 siempre negó haber alcanzado compromiso alguno con esos elementos facciosos. Sea como fuere, tras el golpe militar, Monzón participó en la Junta de Defensa de Gipuzkoa, que gestionó los primeros momentos críticos en Donostia. Pero dimitió al poco tiempo muy crítico con las ejecuciones de presos derechistas por parte de las fuerzas gubernamentales.

Esta sombra le volvería a perseguir después. En octubre, se convirtió en consejero de Gobernación del recién creado Gobierno de Euzkadi. Era el más joven del gabinete. Era el máximo responsable del orden público. Y llegó el 4 de enero de 1937. Un bombardeo nazi —uno más de muchos— colmó la paciencia de la masa y se produjo un asalto a las cárceles de Bilbao que acabó con la ejecución de 225 presos derechistas. El presidente del PNV vizcaíno, Juan de Ajuriaguerra, pidió a Aguirre la cabeza de Monzón. El lehendakari admitió la mácula de estos hechos, pero mantuvo su confianza en el consejero guipuzcoano.

En el exilio, muy a primera hora, abogó ya por romper totalmente con la lealtad a la República. El ministro Manuel de Irujo, del PNV, escribió de él que estaba “ilusionado” por “echar al lastre de la izquierda” y con “acercarse al cielo de la derecha”, es decir, a los carlistas. Monzón se instaló en México en 1942 tras un primer paso por Francia, luego ocupada por los nazis. Tras llegar en el vapor 'Alsina', fue delegado del Gobierno de Euzkadi. De aquella época son sus apelaciones a una “confederación ibérica”.

En 1946, liberada Francia, regresó a Europa. Se estableció en San Juan de Luz. En 1953 dejó de formar parte del Gobierno de Euzkadi por su distanciamiento cada vez mayor con sus posiciones de colaboración republicana, pero sí mantuvo su pertenencia al PNV. Es más, cedió su casa como velatorio para el lehendakari Aguirre a su muerte, en 1960. De esos años son sus apuestas por una monarquía instrumental para España, ya que veía incapaces a las fuerzas republicanas de acabar con el franquismo. Se alejó también del independentismo, ya que veía anacrónica la creación de nuevas fronteras.

Pero nació ETA. En la década de 1960, Monzón veía en su partido pasividad en la defensa de la nación vasca y apreciaba, en cambio, que esta nueva organización suponía un salto generacional. Eran los nuevos “gudaris”, herederos de los de la Guerra Civil. Empezó a teorizar sobre la acumulación de fuerzas abertzales y quiso ser puente intergeneracional, “unir el hoy y el ayer sin romper la cadena”. El PNV no se movió, pero él sí. Lo hizo a través de la asociación 'Anai-Artea', de apoyo a refugiados. En la década de 1970, “radicalizó sus mensajes, los adaptó a la estrategia de ETA y actuó políticamente en favor de esta organización”, expone el libro.

En 1977, propugnó los encuentros de Txiberta, unas conversaciones para sumar de nuevo al PNV a un frente abertzale que incluyera la doble estrategia, la política y la “militar”. El PNV volvió a alejarse de aquello y fue su salida definitiva del partido. “Yo no me separo de los gudaris vascos, ni les dejo solos”, escribió. Ya era abiertamente independentista también. Pasó a ser el “líder más carismático del nacionalismo radical” vasco.

Regresó a España en 1977 y en 1978 participó en la fundación de Herri Batasuna, de cuya mesa nacional fue miembro. En 1979 fue elegido nuevamente como diputado en las Cortes Generales, como en 1933, aunque ahora por su nueva formación, que entonces abogada por no participar en las instituciones españolas. En 1980, se presentó a las primeras autonómicas vascas y sacó escaño por Álava, y tampoco ejerció actividad alguna. También volvió a los mítines y actos políticos, en los que consideraba a los miembros de ETA “héroes nacionales de Euskal Herria”. Llegó a ser acusado de apología del terrorismo. Falleció en 1981 en Baiona y el traslado de sus restos a Bergara fue un acto político muy simbólico para la izquierda abertzale que acabó con cargas policiales.

Mitin de HB
Mitin de HB

Monzón deja también un prolijo legado bibliográfico, tanto de pensamiento político como, sobre todo, de poesía, letras de canciones, teatro y otros trabajos en euskera. Tras su fallecimiento, se han publicado diferentes recopilatorios, como uno con sus artículos en 'Alderdi', el boletín del PNV en la dictadura, o de su paso final por HB.

Cuando el verano se acaba: cinco viajes de dos días perfectos para alargar la sensación de vacaciones

Cuando el verano se acaba: cinco viajes de dos días perfectos para alargar la sensación de vacaciones

Una escapada de 48 horas puede ayudar a desconectar de nuevo. Aquí reunimos distintas propuestas que aúnan historia, cultura, gastronomía y buenas excusas para seguir viajando durante un fin de semana

Entre canales, jardines y palacios: 48 horas en Copenhague para combatir el fin de las vacaciones

Queramos o no, el verano se acaba. Volvemos a la rutina y con ella a los horarios ajustados, el trabajo y la sensación de que las vacaciones quedan ya demasiado lejos. Pero no todo está perdido. Si todavía tienes ganas de escaparte pero pocos días libres, un fin de semana puede ser suficiente para cambiar de aires y volver a casa con la sensación de haber aprovechado un poco más el verano.

No hace falta organizar un gran viaje ni pedir una semana de vacaciones. Hay destinos perfectamente preparados para una escapada de dos días, con buenas conexiones y un entorno que se puede recorrer sin perder demasiado tiempo en desplazamientos. La clave está en elegir bien el destino y, sobre todo, tener claro qué buscas. Porque después de las vacaciones quizá no apetezca hacer exactamente lo mismo que en agosto.

Por eso hemos seleccionado cinco propuestas que funcionan especialmente bien para una escapada corta, pero cada una con una esencia diferente. Estambul es una buena opción para quienes quieren sumergirse en una mezcla de culturas e historia, Budapest combina patrimonio y baños termales, Split permite alargar el verano junto al Adriático, Palermo pone la gastronomía siciliana en el centro del viaje, y La Palma apuesta por la naturaleza y los paisajes volcánicos. Por lo que si buscas una válvula de escape para seguir disfrutando del tiempo libre, quizá uno de estos cinco destinos se adapte perfectamente a lo que ya vas necesitando.

Estambul, una mezcla de culturas e historia

Estambul es de esos destinos en los que cuesta elegir qué hacer primero. Su posición entre Europa y Asia y su larga historia han dejado una ciudad en la que conviven las huellas de Bizancio, Constantinopla y el Imperio otomano. En una escapada de dos días hay que seleccionar qué ver, pero también es una buena oportunidad para centrarse en lo más representativo. Santa Sofía, la Mezquita Azul y la de Süleymaniye permiten acercarse a su impresionante patrimonio religioso, mientras que el Palacio de Topkapi ayuda a entender el poder de los sultanes otomanos. Y bajo tierra espera la Cisterna de Basílica, una enorme construcción del siglo VI sostenida por 336 columnas.

Estambul desde el Puente Gálata.
Estambul desde el Puente Gálata.

Pero la mezcla cultural de Estambul no está solo en sus monumentos. También se encuentra en sus calles, sus mercados y su gastronomía. Un paseo por el Puente Gálata y Eminönü permite acercarse a ese ambiente más cotidiano, mientras que el Bósforo ofrece otra perspectiva de la ciudad. Si queda tiempo, cruzar en ferri hasta Üsküdar permite poner un pie en la parte asiática y disfrutar de las vistas de la ciudad desde la otra orilla. Y, por supuesto, hay que reservar un hueco para probar meze, dolma, kebab, baklava o los populares bocadillos de caballa junto al Cuerno de Oro.

Budapest, entre patrimonio y aguas termales

Budapest también funciona muy bien para dos días porque buena parte de sus principales atractivos se concentra alrededor del Danubio y de sus dos grandes zonas históricas, Buda y Pest. En la orilla de Pest se encuentran el Parlamento, la basílica de San Esteban y la Gran Sinagoga, mientras que al otro lado del río toca subir hasta el Castillo de Buda, el Bastión de los Pescadores y la iglesia de Matías. El Danubio, además, sirve como punto de referencia constante y permite contemplar algunos de los edificios más conocidos de la ciudad desde el agua.

El balneario de Széchenyi, en Budapest.
El balneario de Széchenyi, en Budapest.

Pero si hay una razón que hace especialmente interesante esta escapada es que Budapest permite combinar visitas culturales con un plan completamente diferente. La ciudad tiene una larga tradición termal, heredada incluso de época romana, y sus balnearios son una de sus grandes señas de identidad. Gellért, Rudas y Széchenyi son algunas de las opciones más conocidas. Este último, situado en el Parque de la Ciudad, destaca por sus piscinas exteriores y es una buena forma de reservar unas horas para relajarse después de recorrer la capital húngara. Además, el centro de Budapest se puede recorrer bastante bien a pie y la red de metro, tranvía y autobús facilita los desplazamientos cuando toca cubrir más distancia.

Split, para alargar el verano junto al Adriático

Si lo que buscas es una escapada que se parezca lo máximo posible a unas vacaciones de verano, Split juega con ventaja. La ciudad croata tiene un importante patrimonio histórico, con el Palacio de Diocleciano como gran protagonista, pero el mar está siempre presente. El antiguo palacio romano ocupa buena parte del centro y sus calles mezclan restos de distintas épocas con la vida cotidiana de la ciudad. Después de recorrerlo, basta con acercarse a la Riva, el paseo marítimo, para cambiar de escenario y seguir disfrutando de la costa.

Split, en Croacia.
Split, en Croacia.

Y aquí está la verdadera excusa para elegir Split cuando todavía no quieres despedirte del verano. En los alrededores de la ciudad hay varias playas donde pasar unas horas junto al Adriático. Bačvice es la más popular y está muy cerca del puerto, mientras que en la zona de Marjan se encuentran opciones como Bene o Kašjuni. También puedes acercarte al mirador de Marjan, a unos minutos andando del casco antiguo, y combinar las vistas del centro histórico con las del mar y las islas cercanas. Con dos días, el plan puede ser tan sencillo como dedicar uno a descubrir la ciudad y reservar buena parte del otro para el paseo marítimo y las aguas cristalinas del Adriático.

Palermo, la gastronomía como excusa

Palermo es una buena elección si para ti un viaje también se mide por lo que comes. La capital siciliana tiene mucho patrimonio y una historia marcada por fenicios, árabes, normandos y españoles, pero en una escapada corta la gastronomía puede convertirse perfectamente en el hilo conductor. El centro histórico concentra lugares como la catedral, el Teatro Massimo o Quattro Canti, mientras que los mercados de Ballarò y Vucciria permiten acercarse a una de las caras más populares de la ciudad, donde la comida callejera tiene un papel protagonista.

Arancini siciliano.
Arancini siciliano.

La cocina siciliana es el resultado de esa mezcla de culturas y ofrece bastantes platos que se salen de la idea más habitual de la gastronomía italiana. Puedes empezar con una arancina, continuar con una caponata y probar después una pasta alla Norma o una pasta con le sarde, especialmente vinculada a Palermo. Si te atreves con el street food más contundente, está el pane ca meusa, un bocadillo de bazo y pulmón de ternera. Y para terminar, hay cannoli, cassatina, granita con brioche o incluso un brioche relleno de helado. Con semejante menú, siempre habrá tiempo para hacer alguna visita entre plato y plato.

La Palma, desconectar en plena naturaleza

La Palma es la opción para quienes, después del verano, prefieren cambiar ciudad y monumentos por naturaleza. La isla concentra en poco espacio paisajes muy diferentes, desde los bosques húmedos de laurisilva hasta los campos de lava y las playas de arena negra. También cuenta con una amplia red de senderos, por lo que en un fin de semana se puede plantear una escapada centrada en caminar y conocer algunos de sus paisajes más característicos. Los Tilos y el Cubo de la Galga son dos buenas opciones para acercarse a la vegetación más exuberante de la isla. La ruta de Marcos y Cordero, por su parte, aunque es de las más conocidas, se encuentra cerrada por mantenimiento.

Con vistas a la Caldera de Taburiente, en La Palma.
Con vistas a la Caldera de Taburiente, en La Palma.

El otro gran protagonista es el paisaje volcánico. El Tajogaite, cuya erupción tuvo lugar en 2021, transformó la zona de Cumbre Vieja y hoy forma parte de las experiencias que permiten conocer esta parte reciente de la historia de la isla. También están los volcanes San Antonio y Teneguía y, en el centro de La Palma, la Caldera de Taburiente, con rutas de diferentes niveles. Para completar el viaje, el Roque de los Muchachos supera los 2.400 metros y ofrece grandes panorámicas de la isla y, en días despejados, de otras islas del archipiélago. Si todavía quieres aprovechar el buen tiempo para darte un baño, siempre quedan las playas de Nogales o Los Cancajos y piscinas naturales como El Charco Azul o La Fajana.

Lo que está en nuestra mano

Lo que está en nuestra mano

Ni estamos todavía en el mundo feliz de Huxley ni nos llegaremos a encontrar en algo parecido si nos negamos a formar parte del problema. Y eso empieza por romper las dinámicas que asoman tras el último informe Pisa

Palabra de Eros

En el Acto V de La tempestad, Shakespeare hace decir a Miranda: “¡Oh, bravo nuevo mundo, que alberga tales gentes!” y, en contestación, Próspero afirma con sarcasmo que sólo es nuevo para ella. Nada que no sepa cualquier amante de la literatura clásica; nada que no sepa cualquier amante de la ciencia ficción, porque la frase de la joven es el título de la novela más conocida de Aldous Huxley, Brave New World (traducido a nuestro idioma como Un mundo feliz) y, si me apuran, hasta nada que no sepa cualquier aficionado a la historia de los nombres propios, teniendo en cuenta que fue William Shakespeare quien introdujo ese castellanísimo Miranda en la tradición inglesa. Cuando se tira del hilo, se encuentran cosas. De hecho, hay montones de cosas que no se entienden del todo –si es que se entienden algo– si no se tira del hilo.

No estoy entre los que creen que la costumbre de indagar se está perdiendo ahora; en mi opinión, es un defecto más viejo que Matusalén, en el que se ahogan casi todas las grandes palabras, como libertad, justicia o democracia. Quien no busca, se queda naturalmente con la primera impresión y, si encima le llega a través de los intermediarios de masas –medios, plataformas digitales, etcétera–, cuyo objetivo está más cerca de imponer una visión del mundo que de mostrar, informar o animar a la gente a desarrollar criterio propio, es fácil que dé por buenas sus interpretaciones y se las crea. En Un mundo feliz, ese problema ha quedado atrás: ya se ha arrastrado a la sociedad a donde se pretendía; ya se ha logrado que pase de ser consumidora de productos a ser ella misma el producto. El autor nos da un resultado posible de un proceso con el que deberíamos estar familiarizados (al fin y al cabo, estamos en él) y, al dárnoslo, cumple una de las funciones de cierta literatura: inmunizar, impedir en el caso propuesto que ese mundo de alfas y epsilones llegue a ser realidad. Pero no lo hace únicamente por la narración de unos hechos.

Lo que más libera en última instancia de la palabra escrita está en el simple acto de leer o escribir, de prestar atención y desarrollarla al prestarla, de añadir recursos lingüísticos, estilísticos y filosóficos a nuestro bagaje. Que seamos conscientes de ello o nos pase desapercibido es harina de otro costal. Nos mejora tanto más cuanto más contribuya a ensanchar nuestros registros y estructuras mentales, y tanto menos –si no nos envenena– cuanto más nos acostumbre a las simplezas, entre las que destacan las formas hiperestandarizadas de expresarse. Lo grave del último informe Pisa no es que los alumnos empiecen a tener dificultades “con textos de más de 400 palabras”; lo grave es que, al igual que sucede con sus mayores, su capacidad de concentración es cada vez más escasa. Total, ¿de qué cuatrocientas palabras estamos hablando? Por triste que sea, hace tiempo que el lector medio se atraganta, se aburre y deja la lectura ante cualquier fórmula relativamente compleja o da la espalda a géneros enteros (poesía, teatro) por desconocimiento de sus claves básicas, que ni les enseñaron ni se molestaron en afrontar.

Han pasado un par de años desde que los firmantes del Manifiesto off afirmaran que “estamos asistiendo a un desaprendizaje” de “funciones consustanciales al ser humano” como “la memoria, la orientación, el razonamiento y la capacidad crítica”. Comparto su análisis general, aunque no creo en absoluto que se pueda corregir sin ir al fondo de la cuestión. El modelo productivo produce lo que necesita y lo produce a propósito, es decir, no es casualidad; y para empeorar el asunto, ha metido un zorro nuevo en el gallinero: la Inteligencia Artificial, el intermediario por excelencia, el brujo o comisario político definitivo. Pero ni estamos todavía en Un mundo feliz ni llegaremos a estar en algo parecido si nos negamos a formar parte del problema, que en lo tocante a este artículo consiste en algo tan sencillo como esforzarse en seguir leyendo cuando la vagancia intelectual nos pide lo contrario. En circunstancias normales, somos nosotros quienes nos concedemos la posibilidad de aprender o la rechazamos, negándonos descubrimientos y revelaciones que no llegarán por otras vías.

De momento, algunos nos contentaríamos con alejar la situación actual del argumento de una obra de J. G. Ballard, El rascacielos, donde unos miles de personas que se podrían definir como culturalmente pequeñoburguesas dan el paso siguiente al desprecio del bien común y se lanzan a la lucha por la supervivencia sin complejo alguno. Ahora bien, se equivoca quien piense que la realidad de Huxley es imposible porque calculó mal al escribir a Anita Loos (carta del 13 de octubre de 1945) que ese “bravo nuevo mundo” con el que ironiza el Próspero de Shakespeare estaba a “sólo un par de generaciones de distancia”. Sí, sin duda, sacó más conclusiones de la cercanía del nazismo que de la lucha contra él, que devolvió el espectro a su cripta durante unas cuantas décadas. Lástima que el aplazamiento de una pena no sea su suspensión.

La era del tiramisú: lo que el postre que arrasa revela sobre la nostalgia y la decadencia

La era del tiramisú: lo que el postre que arrasa revela sobre la nostalgia y la decadencia

El pudin de café y mascarpone siempre ha sido muy popular. Pero ahora ha inspirado innumerables productos, desde bebidas hasta helados y bollos. ¿Qué hay detrás de este gran fenómeno cultural?

Paradoja en la cafetería: por qué un té “de bolsita” es casi siempre más caro que un café

Cuando Giancarlo Fanigliulo abrió Marrone, una cafetería dedicada al tiramisú en el Soho londinense en agosto, no se esperaba que se agotara todo en dos horas y media. “Esperaba que hubiera expectación, pero no que se formaran colas que dieran la vuelta a la esquina”, me cuenta. “Fue una locura”.

Este tipo de entusiasmo por el postre italiano no es un caso aislado: al parecer, vivimos en una era de “tiramisúmanía”. Casi todas las cadenas de cafeterías han ofrecido algún tipo de café de tiramisú como especial de temporada (en EEUU, Dunkin’ tiene actualmente cuatro bebidas diferentes con sabor a tiramisú en su carta). Por su parte, Haagen-Dazs y Carte D’or venden ahora helado de tiramisú, la cadena londinense Buns from Home ofrece un bollo de masa de croissant con sabor a tiramisú y las redes sociales están repletas de recetas de tiramisú y vídeos de “cajones de tiramisú” —bandejas con el postre listas para servir desde los cajones de las cocinas de los chefs—, tal y como popularizó el vídeo viral del restaurante de pasta de Manchester Onda.

Marrone no es el primer local especializado “solo en tiramisú” que ha surgido en los últimos años: el Paradiso de Sheffield —que, además del tiramisú clásico, te ofrece un “latte-misù” (un café helado coronado con una porción de tiramisú)— abrió sus puertas en 2023; mientras que el Secret Layers, que se hizo viral en TikTok, donde se puede comprar el postre en una pequeña ventanilla en la pared, abrió en Paddington, Londres, el año pasado. En marzo se batió el récord mundial Guinness del tiramisú más largo del mundo cuando unos chefs prepararon una porción de 440,6 metros de este postre (aunque hubo cierta polémica, al menos entre mis amigos, sobre si realmente debía considerarse el más largo, ya que parecía una serie de porciones más pequeñas de tiramisú unidas entre sí).

Los supermercados también están notando un repunte en las compras de tiramisú. “Las ventas de nuestra gama de tiramisú de marca propia han crecido un 5 % durante el último año, y nuestro postre Tesco Finest Coffee & Amaretto Tiramisu ha resultado especialmente popular, con un aumento de las ventas de casi un 10 %”, afirma Peter Wood, responsable de compras de la categoría de postres de Tesco. M&S, que actualmente tiene en stock “brownies cremosos de tiramisú” y que en Semana Santa vendió bollos de tiramisú con cruz, afirma que las ventas de tiramisú han aumentado un 27% en comparación con el año pasado. [En España también se cuela entre los refrigerados del súper y las novedades de las cartas de los restaurantes-tendencia].

El tiramisú "más largo del mundo", en el Chelsea Old Town Hall, Londres.
El tiramisú "más largo del mundo", en el Chelsea Old Town Hall, Londres.

La moda del tiramisú también ha llegado a las bodas, a veces como sustituto de la tarta nupcial. Este postre “es probablemente una de las principales tendencias de 2026”, afirma el organizador de bodas Oliver Stanton, afincado en los Cotswolds; cuando hablamos con él, acaba de terminar de trabajar en una boda en la que se sirvió tiramisú. “Muchas parejas piden que se sirva el tiramisú en copas de champán y se disponga en forma de torre, como se haría con una torre de champán. Sirve tanto como postre para los invitados como para crear una oportunidad fotográfica adicional”.

El tiramisú siempre ha sido un postre muy querido, pero Lisa Harris, cofundadora de la consultoría de alimentación y bebidas Harris and Hayes, entiende por qué está experimentando un repunte de popularidad en este momento: los algoritmos de las redes sociales premian la nostalgia y todo aquello que simbolice la decadencia, y el tiramisú cumple ambos requisitos. “Un buen tiramisú es, en realidad, un ejercicio de equilibrio entre el café, la crema y el bizcocho. En realidad, no tiene mucho misterio”, afirma Harris. “Y, sin embargo, también es sinónimo de placer”.

La proliferación de productos con sabor a tiramisú, añade, se debe probablemente en parte a la propia palabra “tiramisú”: “Transmite elegancia sin necesidad de esforzarse demasiado”. También es una forma sencilla de describir un perfil de sabor específico: “Podría decir 'café con leche de tiramisú', 'galleta de tiramisú' o 'donut de tiramisú', y sabrías que me refiero a que lleva crema y café”.

La aparición de la “cultura de los pequeños caprichos” —el concepto de darse pequeñas recompensas en medio de tiempos políticos y económicos difíciles— también ha contribuido al éxito del tiramisú y de los productos con sabor a tiramisú. En un momento “en el que la gente quizá sale menos a comer fuera, dada la situación económica actual”, darse un capricho se vuelve más codiciado. El simple hecho de que alguien “se plantee qué postre va a tomar” cobra mayor importancia, afirma Harris.

Casi todas las cadenas de cafeterías han ofrecido algún tipo de café de tiramisú como especial de temporada.
Casi todas las cadenas de cafeterías han ofrecido algún tipo de café de tiramisú como especial de temporada.

En parte fue precisamente porque el tiramisú se ha convertido en “todo un fenómeno cultural” por lo que Fanigliulo decidió abrir Marrone. Este joven de 30 años no tiene experiencia en el sector de la hostelería —antes trabajaba en ventas de tecnología—, pero le llamó la atención que “cuando piensas en el tiramisú, nunca ha habido una marca asociada a él”. Su familia es italiana por parte de padre, y su tiramisú se inspira en la receta de su abuela. Los tres tiramisús del menú de Marrone (el clásico original, el de chocolate negro y sal marina, y el de pistacho, cada uno a 10 libras el vaso) tienen un estilo ligero y brillante —a diferencia de un bloque que conserva su forma al cortarlo—, que es como a Fanigliulo le gusta el tiramisú. Espera que Marrone se convierta en un lugar de referencia para quienes busquen este estilo de tiramisú (que, puedo confirmar, está absolutamente delicioso).

El entusiasmo de Fanigliulo por un buen tiramisú es contagioso y me recuerda que, de verdad, me encanta este postre tan bonito, cremoso y lleno de cafeína y alcohol. Y estoy totalmente a favor de que haya más sitios donde tomar un buen tiramisú. Pero cada vez que veo una nueva versión de este maravilloso postre convertida en otra bebida o aperitivo más, no puedo evitar pensar que quizá nos estamos pasando un poco. ¿Quizá sea hora de decir “tirami-stop”?

‘Aaiún’, de Tomás Bárbulo, una novela oportuna en la crisis de Ceuta

‘Aaiún’, de Tomás Bárbulo, una novela oportuna en la crisis de Ceuta

Este libro necesita una buena jarra de agua fresca al lado para ser leído, pues en él se mastica la arena del desierto del Sáhara

Muere Tomás Bárbulo, el periodista que nos contó la historia prohibida del Sáhara español

Si vas a leer este libro, sigue mi consejo: cógete una buena jarra de agua fresca, y quizá unas gafas de sol, las vas a necesitar. La novela de Tomás Bárbulo —que falleció el pasado 15 de julio, pocas semanas después de publicarse la obra— te va a hacer masticar la arena del desierto, te va a meter en la pituitaria el olor de la colonia barata de las putas del Pilarita en El Aaiún y la peste acre del tabacazo que se fuma en los cuarteles. Pero, sobre todo, te va a meter en un viaje al ambiente real y a las gentes de la última colonia que tuvo España, el Sáhara español. Y no puede ser más oportuna esta lectura en estos días en los que más que presumiblemente Marruecos nos ha endilgado una andanada de jóvenes deseosos de un futuro con la que han pretendido minar la posición de Ceuta y Melilla.

Con sus dos primeras novelas, La asamblea de los muertos (Ediciones Salamandra, 2017; premio de la Semana de Novela Negra de Gijón a la mejor primera novela) y con Vírgenes y verdugos (Ediciones Salamandra, 2019; que sirvió de base para la película Raqa de Gerardo Herrero), ambas con traducciones a varios idiomas, Tomás Bárbulo se ganó un sólido respeto entre los escritores de novela negra actuales de nuestro país. Pero él era además un periodista de prestigio que había escrito La historia prohibida del Sáhara español, libro que es la referencia para cualquiera que quiera informarse sobre nuestra antigua colonia, con una primera edición en Ediciones Destino en 2002 que después actualizaría en Editorial Península en 2017.

Este último libro y la propia biografía del autor son claves para entender lo que va a leer en la apasionante novela Aaiún. Tomás era hijo de militar, y vivió primero en Sidi Ifni —entre sus ocho y sus 11 años— para trasladarse después con su familia a El Aaiún hasta que España abandonó su colonia tras la Marcha Verde, la invasión del Sáhara con civiles y militares que montó el rey Hassan II de Marruecos para aprovechar la debilidad de España durante la agonía del dictador Franco.

Lo que vas a leer en Aaiún no son decorados de cartón piedra de alguien que no conoce el terreno. Al contrario, es la obra de un especialista, que además de ofrecerte una trama trepidante, ha cuidado cada detalle. Si algo te suena brutal o exagerado, la realidad del momento lo superaba, como explica el mismo en algún momento.

Son muchos los mimbres que usa Bárbulo en su novela: hay una historia de amor, hay tramas policiales, hay un estudio de personajes y de ambientes, hay gotas de humor, hay también violencia y una urgencia cinematográfica en su lenguaje para hacer visualizar al lector cada escena.

Y hay, por supuesto, un protagonista que se llama, oh sorpresa, el capitán Bárbulo, un antihéroe con bigote de herradura, bastantes malas pulgas, tierno y dulce con su joven novia marroquí, dispuesto a romper moldes y no solo en lo social, sino también en lo político porque es miembro de la Unión Militar Democrática —nuevo guiño a la madera de periodista del autor—. Tomás hace chistes con su apellido, y sus superiores le llaman al protagonista cada vez con una deformación: Párvulo, Bártulo y un largo, etc.

Pero creo que por encima del humor, en esa encarnación del héroe —o antihéroe— militar hay una dulce venganza contra su progenitor, un militarote brusco que nunca entendió la sensibilidad de su hijo y tampoco aceptó los problemas congénitos de espalda con los que nació y que tal vez se alejaban de lo que él hubiera querido en su descendencia.

El capitán protagonista tiene rasgos positivos, claro, pero también tiene su parte brutal y no duda si llega el caso en torturar a un prisionero para conseguir una información vital.

Si en sus dos primeras novelas Bárbulo se había servido del narrador omnisciente para tener un punto de vista variado y privilegiado, en Aaiún hay una clara evolución y ahora opta por contarnos la historia en una primera persona, muy peculiar, pegada a ese capitán con el que comparte el nombre. ¿Cuál es la razón de este cambio? Creo que si esas dos primeras novelas eran puro thriller, pura novela negra, en este caso siguen teniendo ese carácter, pero ahora es más sutil. Hay trama policiaca por supuesto. Hay villanos, claro que sí. Hay toda una galería, de personajes que rodean estas tramas: el militar despótico, pero también el jefe con más nobleza, saharauis que buscan su espacio en el mundo, hay un gran retrato de la vida de cuartel y de la vida social que rodeaba en los clubes a las mujeres de los oficiales y a sus hijos. Pero el malo de la película tardarás en reconocerlo.

Tranquilo, no te lo voy a destripar —o hacer un spoiler como dicen los que porfían en enterrar nuestra lengua—. Solo te diré que si Tomás hubiera podido vivir los sucesos de este verano en Ceuta y Melilla nos habría dicho “¿Ves? Léete mi novela y lo entenderás todo mucho mejor”.

El lado oscuro de Stephen Hawking: "Hacía declaraciones sobre cosas de las que no tenía ni idea"

El lado oscuro de Stephen Hawking: "Hacía declaraciones sobre cosas de las que no tenía ni idea"

Graham Farmelo reconoce los logros del físico, pero también revela el narcisismo egoísta que se esconde tras ellos en la biografia 'Hawking', autorizada por su familia

El padre de Stephen Hawking llegó a creer que carecía de ambición, según unos diarios privados ahora conocidos

Cuando escribí una reseña poco halagadora sobre el último libro de Stephen Hawking, una recopilación de ensayos publicada póstumamente en 2018, la revista New Scientist suprimió algunas de mis críticas con el argumento de que era “demasiado pronto” para expresar otra cosa que no fueran elogios hacia el físico, fallecido a los 76 años aquel mes de marzo. Al parecer, en 2021 seguía siendo demasiado pronto, cuando ninguna editorial británica se atrevió a publicar Hawking Hawking, el libro de Charles Seife en el que se denunciaba el comportamiento intimidatorio y egocéntrico de Hawking.

En esta nueva biografía, Hawking, el veterano escritor científico Graham Farmelo adopta un enfoque diferente. Se trata de un retrato exhaustivo y accesible de un científico brillante y un hombre extraordinariamente decidido que, sin embargo, también adolecía de profundos defectos personales ante los que la comunidad científica y el público, en su mayoría, hicieron la vista gorda. La verdad incómoda, pero ineludible, es que la ambición desmesurada y la autopromoción de Hawking, su reiterada falta de reconocimiento del trabajo ajeno, su sexismo y su comportamiento controlador fueron ignorados en gran medida debido a su discapacidad. Creo que, de hecho, nos va a llevar años asimilarlo.

Dado que este libro cuenta con la autorización de la familia Hawking, y que Farmelo —cuya magnífica biografía de Paul Dirac, The Strangest Man, ganó un premio Costa en 2009— es un escritor generoso y amable, temía que se omitieran los aspectos más desagradables. Sin embargo, Farmelo los aborda principalmente dejando que las palabras de los demás hablen por sí mismas.

Pero empecemos por la ciencia, que ofrece una historia verdaderamente inspiradora. Como dice Farmelo, aunque la longevidad de Hawking contra todo pronóstico se debió sin duda en parte a los cuidados y los tratamientos excepcionales que recibió, “fueron su voluntad inquebrantable, su resiliencia y su fortaleza las que más contribuyeron a hacer posible su notable carrera”. Sus logros científicos serían impresionantes desde cualquier punto de vista; al haberlos conseguido frente a una enfermedad de las neuronas motoras debilitante y, en última instancia, paralizante, resultan extraordinarios.

Al igual que muchos científicos de su calibre, Hawking tuvo un comienzo lento y bastante indolente. Pero una vez instalado en Cambridge para cursar un doctorado bajo la supervisión del astrofísico Dennis Sciama, su aguda inteligencia salió a la luz. Fue allí, a principios de 1963, cuando, tras una serie de caídas, le diagnosticaron la enfermedad y le dieron menos de 10 años de vida. Sin dejarse desanimar, y a pesar del progresivo deterioro de su movilidad y su capacidad para hablar, se sintió fascinado por el trabajo del físico Roger Penrose, diez años mayor que él, sobre el colapso gravitatorio de las estrellas muertas en lo que se había dado en llamar agujeros negros.

Ese proceso ya había sido predicho por la teoría de la relatividad general de Einstein de 1915, pero Penrose fue el primero en demostrar de forma convincente que debía conducir a una “singularidad” en la que toda la materia de la estrella se condensara hasta alcanzar un volumen nulo: un objeto con masa pero sin materia. Hawking tuvo la brillante intuición de que este mismo proceso, al producirse a la inversa, podría explicar el Big Bang, en el que todo el universo surgió de la “nada” hace 13.800 millones de años (según sabemos ahora).

Los logros científicos de Hawking ya estaban en gran parte consolidados cuando se convirtió en una celebridad mundial, apareciendo en Star Trek y Los Simpson y convirtiéndose en el protagonista de la película biográfica ganadora del Óscar en 2014, La teoría del todo

Ese fue su primer triunfo, descrito en un artículo de 1970 escrito junto con Penrose. Lo mejor llegó cuatro años después, cuando Hawking propuso que, gracias a la peculiar naturaleza cuántica del espacio-tiempo, los agujeros negros no son realmente negros, ya que deberían irradiar constantemente un tenue resplandor de partículas —lo que hoy se conoce como radiación de Hawking— que, con el tiempo, provocaría su evaporación. Ese trabajo fue una combinación magistral de cuatro ideas fundamentales de la física: la gravedad según la relatividad general, la mecánica cuántica, la termodinámica y la teoría de la información.

Fue el punto álgido de su carrera investigadora: los logros científicos de Hawking ya estaban en gran parte consolidados cuando se convirtió en una celebridad mundial, apareciendo en Star Trek y Los Simpson y convirtiéndose en el protagonista de la película biográfica ganadora del Óscar en 2014, La teoría del todo. Se le recordará “como un verdadero gran divulgador de los agujeros negros”, como acertadamente señala Farmelo.

No soy el único que piensa que el trabajo de Hawking sobre la termodinámica de los agujeros negros y el descubrimiento de la radiación de Hawking merecían un Premio Nobel. Hawking llegó a obsesionarse de forma poco digna con conseguirlo, pero mantengamos las cosas en su justa medida. Cualquiera que compare a Hawking con Einstein no sabe nada ni de Einstein ni de física. Einstein realizó contribuciones de gran alcance a la disciplina, pero la especialización de Hawking era limitada y sus incursiones fuera de ella resultaban a veces embarazosas. Incluso en el campo estrechamente relacionado de la física de partículas dijo cosas que eran, como afirmó Peter Higgs (famoso por el bosón de Higgs), “una auténtica tontería”. “Hacía declaraciones sobre cosas de las que no tenía ni idea”, dijo Higgs, con la certeza de que al día siguiente aparecerían en los titulares de los periódicos, donde los periodistas se los tragarían sin crítica alguna.

Aunque sus colegas profesionales hablaban en su mayoría de Hawking con reverencia y afecto, a menudo son las personas más cercanas a él las que revelan otra faceta

Lo cual nos lleva a los aspectos problemáticos. Aunque sus colegas profesionales hablaban en su mayoría de Hawking con reverencia y afecto, a menudo son las personas más cercanas a él las que revelan otra faceta. Su padre, Frank, se preocupaba de que el adolescente Stephen “se estuviera convirtiendo en una persona egoísta… como un niño pequeño que lo cogía todo pero daba muy poco a cambio”. Evidentemente, tampoco se llevaban bien con su hermana Mary, que lo describió como “una de las personas más egocéntricas que he conocido jamás”. En Oxford, algunos amigos lo consideraban bastante perezoso y creído, y en Cambridge, “molestamente altivo”. Su hijo menor contó que su padre era “tremendamente competitivo” y que nunca les dejaba ganar a él ni a sus hermanos en los juegos de mesa.

Su implacable burla hacia las creencias religiosas de su primera esposa, Jane, contribuyó a las tensiones matrimoniales, y los sacrificios que ella hacía a menudo pasaban desapercibidos para él. La presión de pasar de ser su amante a su cuidadora nunca habría sido fácil, pero las exigencias “autoritarias” de Hawking y su indiferencia hacia los intereses de Jane agravaron su aislamiento. Su hermano adoptivo, Edward, admitió: “Nunca me he sentido realmente cercano a Stephen… parece muy frío”. Y su madre, Isobel, se quejaba de cómo él ignoraba a la gente cuando le convenía. “Supongo que lo que en otras personas no sería más que mala educación, en él resulta una grandiosidad excusable”, escribió con amargura en su diario.

A veces, esa indulgencia resulta espeluznante. ¿A quién más se le habría consentido una obsesión por Marilyn Monroe hasta el punto de contratar a una doble para que le cantara I want to be loved by you con “voz susurrante” en su cumpleaños? Lo que Farmelo denomina “coqueteo” podría haberse interpretado de otra manera si Hawking no hubiera utilizado una silla de ruedas. No menciona las noches en el club de striptease Stringfellows y le resta importancia al viaje a la isla de Jeffrey Epstein (antes de su condena). Pero sí nos cuenta cómo se celebró la victoria de Hawking en una apuesta científica obligando a sus oponentes a dar conferencias con camisetas en las que aparecían mujeres con poca ropa. Hilarante.

Hawking era escandalosamente malo a la hora de reconocer el mérito científico de los demás, un rasgo que quedó patente desde el principio, cuando no mencionó su deuda con Penrose. Peor aún fue su trato al físico Jacob Bekenstein, cuya idea sobre la relación entre el área y la entropía de un agujero negro ridiculizó sin piedad antes de descubrir por sí mismo que Bekenstein tenía razón —y luego, básicamente, atribuirse la idea como propia—, lo que, según Farmelo, “decepcionó a algunos de los amigos de Stephen”. Hawking podía ser claramente un asesor comprensivo y amable con sus propios alumnos, pero cuando uno de ellos descubrió un argumento que demostraba que Hawking se equivocaba en una conjetura sobre los agujeros negros, intentó que lo expulsaran del programa de doctorado de Cambridge.

Algunos de sus colegas, según Farmelo, “creían que las charlas de Stephen giraban 'exclusivamente en torno a él' y que rara vez reconocía públicamente el mérito de sus compañeros”. Farmelo sospecha que rara vez se quejaban porque “tales comentarios se habrían interpretado como malintencionados”. Pero la malicia rara vez disuade a los académicos; lo que seguramente quiere decir es malicia hacia un científico con discapacidad. Y ahí está el problema. Si por fin empezáramos a tratar a Hawking como tratamos a cualquier otro científico, sería un paso positivo para la discapacidad en la ciencia (que sigue sin estar bien adaptada). El efecto sobre el legado de Hawking es otra cuestión.

John Berger, con la esperanza entre los dientes

John Berger, con la esperanza entre los dientes

Como los grandes autores de todos los tiempos, Berger fue capaz de encender una vela en la oscuridad. Casi diez años después de que nos dejara, el mundo se ha vuelto aún más oscuro

Este año se conmemora el centenario de John Berger, uno de los escritores más originales y visionarios de la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI. Aunque según sus propias palabras España fue el país donde más influencia tuvo su obra, me sorprende el escaso interés que está despertando esta efeméride, precisamente cuando más necesario es regresar a una obra que nos enseñó a mirar de otra manera y a resistir con las manos bien enraizadas. Como los grandes autores de todos los tiempos, Berger fue capaz de encender una vela en la oscuridad. Casi diez años después de que nos dejara (falleció en enero de 2017), el mundo se ha vuelto aún más oscuro. Vivimos una época que araña nuestros corazones y convierte en polvo nuestros sueños y utopías. Por eso es más urgente y necesario que nunca regresar a sus libros. 

El autor de Puerca tierra o Con la esperanza entre los dientes fue uno de los primeros en alertar de que se podía tener agricultura sin agricultores y defendió la cultura campesina frente al monopolio del negocio agroalimentario. Como digo, Berger mantuvo una relación muy especial con España. Aparte de una legión de lectores, tenía amigos (Manuel Rivas, Isabel Coixet, Lali Bosch, Juan Cruz o Marisa Camino, entre otros), venía a presentar sus libros o a participar en los numerosos actos a los que le invitaban.

Y tenía El Prado. Junto a Susan Sontag, Berger es quizás el crítico de arte más influyente de las últimas décadas. Modos de ver, la serie que hizo para la BBC, cambió nuestra manera de mirar la pintura. Novelista, poeta, autor de cuentos y de numerosos ensayos, guionista, pintor, dibujante, activista de todas las causas que nunca estarán perdidas, su obra, híbrida y heterodoxa, está atravesada por un profundo humanismo que bebió de sus lecturas de Marx y de Spinoza.

Su visión del arte la trasladó también a su escritura, con una prosa plástica, conmovedora y vibrante, sensual, que nos interpela y nos lleva a habitar en ella, a vivir con una mirada crítica, pero a la vez combativa. “Para los hacinados, para aquellos que tienen muy poco, o nada, excepto algunas veces el arrojo o el amor, la esperanza funciona de manera distinta. Es entonces algo que morder, algo que poner entre los dientes. No olvides esto. Sé realista”, le escribió al poeta Nȃzım Hikmet. “Con la esperanza entre los dientes, llega la fuerza para seguir aun cuando la fatiga nos acose, llega la fuerza, cuando es necesaria, para elegir no gritar en el momento equivocado, llega la fuerza, sobre todo, para no aullar. Una persona, con la esperanza entre los dientes, es un hermano o hermana que exige respeto. Quienes en el mundo real no tienen esperanza están condenados a estar solos”. 

Ante el desamparado y el dolor que produce mirar hacia fuera, no me extraña que cada vez haya más gente que haya decidido cerrar los ojos o ponerse unas anteojeras, que prefiera vivir como si nada ocurriera, atenazada por un miedo que paraliza, como si el destino, catastrófico, fuera inevitable. Pero, ¿y si no lo fuera? ¿Quién ha dicho que todo está escrito? “Nos hicieron creer que el capitalismo era inevitable. Pero también lo fue la monarquía, la esclavitud o la inquisición. Cada sistema que parecía eterno cayó. Y este caerá también”, sostenía la escritora Ursula K. Leguin. El mundo va mal, aseguraba ya hace años el historiador Tony Judt, muy mal, es verdad. La realidad, o una parte de ella, es dolorosamente insoportable. Asistimos a guerras, bombardeos de escuelas, bosques que arden y un planeta que se calienta rápidamente. 

Para afrontar nuestro destino no necesitamos ni podemos ser optimistas, pero sí tener esperanza e imaginar que un mundo diferente es posible, construir nuevas utopías, y resistir: libreros que se niegan a cerrar su negocio en Gaza, ciudadanos que se movilizan en Galicia contra la construcción de una celulosa, la lucha de los pueblos-selva de la Amazonia contra el extractivismo y la destrucción del corazón del mundo. Desde Byung-Chul Han a Jane Goodall (en su última entrevista manifestó, con ironía, que ojalá los Trump, Netanyahu, Putin y Cia se fueran a Marte en uno de los cohetes de Musk) son muchos los escritores, pensadores y activistas que apelan a la esperanza como un recurso contra el nihilismo y la derrota. “Probablemente, de todos nuestros sentimientos, el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida defendiéndose”, escribió Julio Cortázar. 

La esperanza es contagiosa, sí, es la vida defendiéndose, y hay autores que, como John Berger, muestran una crítica demoledora al sistema y a la vez son capaces de alentar la resistencia. La esperanza fue el hilo de la red que tejió a lo largo de su vida, con sus libros, con sus colaboraciones, ajenas siempre a esa jerarquía tan habitual que imponen otros autores o intelectuales.

Entre otras cosas, el autor británico nos enseñó que “la realidad es todo lo que tenemos para amar”. Y quienes amamos el mundo tenemos el deber moral de defenderlo. “Mientras quede una rosa, aquí seguiré”, le dijo a su amiga Marisa Camino en su casa de Quincy, en un huerto poblado de rosas, de belleza y de esperanza. Ahora que hace casi diez años que nos dejó John Berger y el tecnofascismo busca adueñarse de nuestras vidas y la de los otros habitantes del planeta, está en nuestras manos impedir que se marchite esa rosa y con ella toda la belleza del mundo.

Acción coordinada

Acción coordinada

Jueces y fiscales progresistas ven desproporcionado suspender el derecho a voto de nacionalizados por la 'ley de nietos'

La democracia en la encrucijada

La democracia en la encrucijada

El momento de depositar el voto en la urna es el único momento de “igualdad real” que hay en la vida de los seres humanos en las sociedades democráticamente constituidas. Por eso, es el derecho constitutivo de la democracia

La democracia no consiste en el ejercicio del derecho de sufragio, pero el derecho de sufragio es la piedra angular de la democracia. El derecho de sufragio es el derecho constitutivo de la igualdad. En esto se diferencia de todos los demás. Y es así, porque el derecho de participación política mediante el ejercicio del derecho de sufragio es el único de los derechos fundamentales constitutivo directamente de la ciudadanía. El único del que no pueden ser titulares los extranjeros en los Estados democráticamente constituidos. De ahí que la definición constitucional de la igualdad incluya el componente nacional. “Los españoles son iguales…”, dice el artículo 14 de la Constitución. Como los franceses en Francia y así sucesivamente.

En todas las democracias dignas de tal nombre los ciudadanos son titulares en condiciones de igualdad de todos los derechos reconocidos en la Constitución, pero en lo que al ejercicio del derecho de sufragio se refiere, son “más iguales” que en el ejercicio de los demás. 

Por dos motivos: el primero por lo que se acaba de decir, porque es del único derecho del que los ciudadanos son titulares de manera excluyente; y el segundo, porque el momento de depositar el voto en la urna es el único momento de “igualdad real” que hay en la vida de los seres humanos en las sociedades democráticamente constituidas. Por eso, es el derecho constitutivo de la democracia. 

Todos los seres vivos son individuos únicos. No solamente los seres humanos, sino todos. El reino de la naturaleza animada es el reino de la individualidad. No hay dos seres vivos que hayan compartido jamás el mismo código genético. 

En el reino de la naturaleza animada no existen, por tanto, ni la igualdad ni la desigualdad, sino únicamente la diferencia. Todos los seres vivos son individuos únicos, diferente cada uno de ellos de todos los demás. La vida se expresa en el planeta como la coexistencia de un número lo más parecido al infinito de individuos diferentes.

La diferencia no se expresa, sin embargo, en todos los seres vivos de la misma manera. Los seres humanos somos los únicos seres vivos que hemos creado las categorías para clasificar a los demás seres vivos, diferenciarlos en especies y para estudiar las diferencias entre los individuos de una misma especie, con la finalidad de obtener un mejor rendimiento del conocimiento de dicha individualidad en nuestro propio beneficio. Vacas que produzcan enormes cantidades de leche, caballos de carrera y así sucesivamente.

En el conocimiento al que hemos llegado hasta el momento de la vida en el planeta, hemos llegado a la conclusión de que los individuos de todas las demás especies animales no necesitan, para coexistir, explicarse el cómo y el porqué de sus diferencias individuales, ni regular, en consecuencia, la forma en que deben producirse las relaciones entre las mismas. 

Hemos llegado a la conclusión, por el contrario, de que los seres humanos no podemos “coexistir” sin “convivir”, es decir, sin explicarnos a nosotros mismos el porqué y el cómo de nuestras relaciones. La coexistencia humana exige “la gestión” de las diferencias individuales. 

Para ello, hemos necesitado “inventar ficciones” con las que dar forma a dicha “gestión”. La vida de los seres humanos descansa en “ficciones”, que no son mentiras, sino “entes de razón” inventados por nosotros mismos para poder transitar de la “pura coexistencia animal” a la “convivencia humana”. Es nuestra capacidad fabuladora, nuestra capacidad de inventar “ficciones”, lo que nos ha permitido realizar dicho tránsito.

La Política y el Derecho son los “sistemas de ficciones” a través de los cuales los seres humanos en cada momento histórico nos hemos explicado y, a través de la explicación, hemos justificado nuestro modelo de convivencia. La Política y el Derecho es lo que nos “constituye” como seres humanos, lo que nos diferencia radicalmente de los demás individuos del reino animal. 

Todos los “sistemas de ficciones” políticos y jurídicos que han existido a lo largo de la historia han descansado en “una ficción básica: la desigualdad o la igualdad”.

El paradigma aristotélico de la “esclavitud por naturaleza” es el primero. Los seres humanos no solamente son diferentes, sino que la diferencia cristaliza en desigualdad. Desde el nacimiento unos nacen para regir y otros para ser regidos y, para estos últimos, “la esclavitud es conveniente y justa”.

En torno a este paradigma aristotélico gira la reflexión política hasta mediados del siglo XVII. De ahí que la teoría política hasta ese momento no se interrogue por qué es necesario el poder. El poder es resultado de la diferencia natural entre los seres humanos categorizada como desigualdad. El poder es algo “natural” sin el que la convivencia humana no sería posible. Cuando las diferencias entre los seres humanos se explican con base en la desigualdad, preguntarse por el origen del poder resulta superfluo. 

Es Hobbes, en el capítulo XIII de “El Leviathan”, el que pondrá en cuestión dicho paradigma aristotélico y propondrá la alternativa del paradigma de la igualdad. Por mucha que sea la diferencia entre unos seres humanos y otros en lo que a fuerza física o rapidez de la inteligencia se refiere, no hay nada que permita definir esa diferencia como desigualdad. Las diferencias individuales no pueden cristalizar en estatus jurídicos diversos.

De ahí que, a partir de ese momento, el problema de por qué es necesario el poder se convierta en el primer interrogante en torno al cual gira la reflexión política y, como consecuencia de ello, también la jurídica. Si la desigualdad excluye la interrogación sobre el origen del poder, la igualdad exige todo lo contrario. Entre individuos “iguales” y, como consecuencia de ello “libres”, (la libertad es una derivación de la igualdad y no a la inversa) únicamente puede haber una forma de relación: el acuerdo de voluntades, el pacto, el contrato. ¿Por qué entre individuos que se relacionan de esta manera, tiene que existir el poder? ¿Por qué no puede, por decirlo con palabras del propio Hobbes, haber “paz sin sujeción”?

En ese momento es en el que Hobbes introduce en la teoría política la “competencia universal” que ya apuntaba en las primeras formas de manifestación del capital como principio de constitución económica, en la forma de tesis antropológica, “homo homini lupus” (el hombre es un lobo para el hombre). C.B. Macpherson dedicó “La Teoría política del individualismo posesivo” a explicar esa conexión originaria entre el Capital y el Estado no como elementos constitutivos, sino como “los” elementos constitutivos del mundo contemporáneo. Dicha tesis antropológica conducirá a la definición del Estado como un Leviathan, como un poder único que no admite la existencia de competidores. Ahí está el germen del Estado como “el monopolio de la coacción física legítima” en la síntesis clásica de Max Weber ya entrado el siglo XX, que es la que figura en todos los manuales de Derecho Constitucional y de Ciencia Política.  

Con base en la igualdad únicamente caben dos formas políticas: la Anarquía o el Estado. Los seres humanos solamente podemos ser iguales o porque nadie está sometido a ningún poder o porque todos estamos sometidos por igual al mismo poder. 

La anarquía es una forma política intelectualmente muy atractiva. Es la dificultad, por no decir imposibilidad, de articularla técnicamente, la que ha conducido a que sea descartada. Pues las formas políticas tienen que ser no solamente intelectualmente pensables, sino también técnicamente articulables. La anarquía, por definición, no puede serlo. Como tampoco lo han sido las Utopías, a pesar de tener detrás una tradición intelectual muy poderosa.

Ahora bien, la igualdad no solamente exige la constitución de un poder político con el monopolio legítimo del ejercicio de la fuerza, sino que exige que se lo constituya de manera coherente con la individualidad radical de todos los seres humanos. Los seres humanos como individuos tienen que participar en la construcción del Estado. La fórmula será el contrato social, el contrato, dice Hobbes, de “cada hombre con cada hombre”. En realidad, Hobbes debería haber dicho “ser humano”, pero dice “hombre”, porque el contrato social originario es un contrato masculino, lo que explica muchas cosas de lo que ha pasado después. Pero esa es otra historia. El Estado no es un “ente natural”, sino una forma política “artificial”, “resultado de la técnica del hombre”, dice textualmente Hobbes.

De esta explicación del Estado a partir del principio de igualdad y de la igual participación de todos los individuos en su constitución se deriva la separación del poder político de la propiedad privada. Aquí está el secreto de la superioridad del Estado sobre todas las demás formas políticas previas que habían existido a lo largo de la presencia humana en el planeta. El poder político había sido siempre un correlato de la propiedad privada, fundamentalmente de la propiedad de la tierra. A esto es a lo que pone fin el Estado Constitucional.

El Estado no es de nadie y, como consecuencia de que no es de nadie, tiene que ser de todos. Desde su origen hobbesiano el Estado es un poder político con vocación democrática, aunque tal vocación necesitará un largo recorrido para imponerse. Porque con el Estado se produce la separación del poder político de la propiedad privada, pero el Estado no suprime la propiedad privada. Todo lo contrario. El Estado, como ya he adelantado, acabará descansando sobre la forma más extrema de propiedad privada, la propiedad privada como capital. El Estado se ha impuesto a todas las formas anteriores de organización del poder político, porque el Capital se ha impuesto a todos los principios de constitución económica anteriores.  

El Estado como un poder de todos, como una democracia, ha tenido que librar una batalla permanente contra la propiedad privada. Contra la propiedad privada de la tierra desde finales del siglo XVII hasta finales del siglo XIX e incluso las primeras décadas del siglo XX, y contra la propiedad privada como capital, fundamentalmente industrial y financiero, a continuación. 

Fueron necesarias las Revoluciones inglesas del siglo XVII, las Revoluciones Americana y Francesa del siglo XVIII, la Revolución de 1848, la primera guerra civil europea en la forma de la guerra franco-prusiana de 1870-71 y las dos Guerras Mundiales del siglo XX y un largo etcétera, para que el principio de legitimidad democrática a través del reconocimiento del sufragio universal (también femenino, que en Francia solo se alcanzó en 1946), se impusiera de manera incuestionable. Fue necesaria la “Guerra Fría” para que acabara imponiéndose también en la parte oriental del continente europeo y se pudiera constituir a continuación la Unión Europea. Hoy ya nadie discute el principio de legitimación democrática como fundamento del Estado ni el sufragio universal como vehículo a través del cual se expresa dicho principio. 

La fuerza del sufragio universal radica en algo que dejé dicho antes y que quiero retomar ahora. El momento de depositar el voto en la urna es el único momento de “igualdad real” en el ejercicio de los derechos fundamentales. Es algo en lo que también se diferencia de todos los demás sin excepción. En todos los demás derechos fundamentales somos iguales en la titularidad, pero no en el ejercicio. A través del ejercicio de los derechos fundamentales los ciudadanos no expresan su igualdad, sino su diferencia, su individualidad. Cada ser humano ejerce cada uno de los derechos como le parece apropiado. Ese ejercicio diferenciado da vía al “libre desarrollo de su personalidad”, al derecho “a no ser una fotocopia del vecino”, por utilizar la expresión de Fernando Savater.

Con el ejercicio del derecho de sufragio ocurre todo lo contrario. Todos tenemos que estar inscritos en el censo electoral, tenemos que ejercer el derecho en el día fijado por la autoridad que convoca las elecciones, en las mesas electorales determinadas por la Administración Electoral, en una franja horaria establecida por la ley y así sucesivamente. 

Más todavía, el derecho de sufragio se ejerce de manera individual, pero el sufragio no puede ser personalizado. Todos tenemos que elegir una papeleta de un partido en el que figuran los candidatos en un determinado orden, sin poder introducir ningún cambio en la misma. 

Es obvio que el ciudadano que ejerce el derecho de sufragio puede estar de acuerdo con la parte de un programa electoral de un partido que no figura en el programa del partido por el que va a votar. O puede que le resulte más convincente el candidato de otro partido o que preferiría que el orden en la lista que va a votar fuera distinto. Pero no puede hacer nada. Si incluyera en su voto alguna de estas preferencias personales, el voto sería nulo. La expresión de su personalidad en el ejercicio del derecho de sufragio, lo anula. Justamente lo contrario que ocurre con el ejercicio de todos los demás derechos.

El ejercicio del derecho de sufragio supone, pues, la cancelación de nuestra individualidad en el momento de depositar el voto en la urna. Cada votante es un individuo con toda la complejidad de que es portador. Cada uno de ellos está preocupado por una combinación absolutamente singular por la estructura del Estado y la existencia de los nacionalismos, la precariedad laboral, la seguridad ciudadana, la calidad de la enseñanza, el cambio climático, el invierno demográfico, la privatización de la sanidad, la presión tributaria, el futuro de las pensiones, la pornografía en internet y un largo etcétera, pero en el ejercicio del derecho de sufragio tiene que prescindir de dicha complejidad, para pasar a ser una fracción anónima de un cuerpo elector único a través del cual se constituye la “voluntad general”. Sin dicha cancelación de la individualidad la formación de la voluntad general sería imposible. O lo que es lo mismo, sería imposible la democracia como forma política.

De dicha cancelación de la individualidad procede la enorme fuerza del derecho de sufragio. El derecho del sufragio lo ejercen individuos diferentes, pero lo ejercen no en lo que tienen de individuos distintos, sino en lo que tienen de ciudadanos iguales. Es el único derecho fundamental en el que se produce ese desdoblamiento de la personalidad. Quien se aproxima a la urna es un individuo con preferencias propias sobre los más diversos problemas que se plantean en la convivencia. En el momento en que deposita el voto, todas las preferencias quedan canceladas, para reaparecer inmediatamente después. Esta es la razón por la cual, ejercido de conformidad con lo dispuesto en la Constitución y en la Ley Electoral, el ejercicio del derecho de sufragio no sea impugnable. No hay ninguna circunstancia personal incluida en el derecho de sufragio que pueda afectar al resultado electoral una vez que ha sido proclamado por la Administración Electoral. La voluntad general es el resultado de un todo compacto que carece de grieta individual alguna a través de la cual se lo pudiera poner en cuestión. Frente a esa voluntad general todas las demás voluntades presentes en el universo político-jurídico son voluntades particulares. Absolutamente todas.

La ficción de la “voluntad general” constituida mediante el ejercicio del derecho de sufragio es “el dogma” de la democracia. Se puede estar en desacuerdo con la democracia como forma política. Pero, si se está de acuerdo con ella, no se puede no estar con la ficción en la que descansa.

De lo que se lleva expuesto se deduce fácilmente por qué la democracia ha sido un producto histórico muy tardío. La articulación de una forma política con base en el derecho de sufragio es algo tan complejo que han hecho falta muchos milenios para que pudiera producirse. Todavía hay muchos países que no la han conocido. Y en los que están ahora mismo constituidos como países democráticos, no ha sido infrecuente que no lo consiguieran en su primer intento, sino que fracasaran y tuvieran que intentarlo de nuevo.

También puede fácilmente entenderse de lo que se lleva dicho que el principio de legitimación democrática no se ha expresado nunca de forma pura en ningún sitio. Se ha ido imponiendo en cada país como ha podido. No hay norma general que haya presidido ese proceso, excepto la tendencia general a su universalización. La historia de la imposición de la democracia en cada uno de los países que ha conseguido constituirse como tal es distinta, así como lo es su articulación constitucional. No hay dos que sean iguales.

Ahora bien, si es verdad que no hay ningún país en el que se haya expresado de forma pura el principio de legitimación democrática, también lo es que los Estados Unidos de América ha sido “el país indispensable”, el único país indispensable, para que la democracia como forma política acabara siendo aceptada de forma generalizada, si no como la mejor, sí como la menos mala de todas las formas políticas conocidas.

La democracia es inseparable de la experiencia político-constitucional de los Estados Unidos de América. No hay ningún otro país del que se pueda decir lo mismo. 

Esta es la razón por la que la democracia se encuentra en una encrucijada. Hace unos años era casi inimaginable que los Estados Unidos dejaran de ser una democracia. Hoy no hay día en que, en la forma de libros, ensayos publicados en revistas científicas o artículos en periódicos no se trate expresamente del tema. Incluso llegando a darse por supuesta ya que no existe siquiera encrucijada, porque los Estados Unidos ya han dejado de ser una democracia. No es mi caso. 

Las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre están siendo consideradas como el momento temporal en el que se decidirá en qué dirección se despeja la encrucijada. Y no por casualidad, sino porque el propio Donald Trump ha centrado en dichas elecciones su “Open Revolt Against the Constitution” (Jamelle Bouie. The New York Times. 30 de agosto 2026)

La relación de Donald Trump con el ejercicio del derecho de sufragio es el típico ejemplo de “homenaje del vicio a la virtud”. No hay, probablemente, nadie que tenga una opinión tan acertada del valor del derecho de sufragio, como la que tiene el presidente norteamericano. Sabe que es el único obstáculo que puede ser insuperable para alcanzar sus objetivos políticos. De ahí que nunca haya estado dispuesto a aceptar el resultado electoral si no le era favorable. 

Ya en las elecciones de 2016, que nunca pensó que iba a ganar, dijo públicamente que no reconocería el eventual triunfo de Hillary Clinton. En 2020 sabemos como reaccionó intentando asaltar el Capitolio el mismo día en que se tenía que certificar el triunfo de Joe Biden. Tras su reelección en 2024 Donald Trump, en estrecha conexión con el Tribunal Supremo, está poniendo en marcha una estrategia para “controlar” el resultado electoral, mediante el gerrymandering y, sobre todo, mediante el control del voto por correo. La orden ejecutiva firmada por Donald Trump prohíbe al Servicio Postal enviar las papeletas de voto a los ciudadanos que no figuren en las listas elaboradas por las agencias federales. A través de dichas agencias y del Servicio Postal Donald Trump pretende definir el “censo electoral” para el voto por correo. Bastaría hacer un uso selectivo del mismo en determinados Estados para hacer imposible que el partido demócrata pudiera ganar las elecciones. 

La Corte Suprema le ha permitido, por ahora, seguir con sus planes, aunque hay jueces federales en diversos Estados que se están oponiendo. Ya veremos qué ocurre de aquí al 3 de noviembre. Pero la estrategia está operativa. Si el fraude electoral que está planificado consigue imponerse, entra dentro no solo de lo posible, sino de lo probable, que el sistema político democrático estadounidense se deslice por una pendiente hacia la descomposición que no sea reversible. 

Si la caída del Muro de Berlín puso fin a la credibilidad del comunismo como opción política, las elecciones del 3 de noviembre en Estados Unidos pueden poner fin a la credibilidad de la democracia. Empezaríamos a vivir simultáneamente en un mundo poscomunista y posdemocrático. 

Si Estados Unidos fue la primera democracia, España ha sido el último país de Europa Occidental en constituirse democráticamente después de la Segunda Guerra Mundial y se constituyó con una herencia fascista en su interior. Esos restos del fascismo tienen la misma aversión al derecho de sufragio que tiene Donald Trump. De la misma manera que Donald Trump, con la colaboración de la Corte Suprema está intentando manipular el ejercicio del derecho de sufragio, instituciones que son excrecencias del franquismo que actúan como acción popular y partidos políticos herederos del Antiguo Régimen, como PP y VOX, con la colaboración del Tribunal Supremo, también están intentando suspender el ejercicio del derecho de sufragio reconocido mediante la Ley de Memoria Democrática.

Donald Trump y la Corte Suprema, Feijóo/Abascal y el Tribunal Supremo son parte de ese nuevo “desorden mundial”, que se nos está viniendo encima al que el New York Times está dedicando una serie con la que ha abierto el 1 de septiembre el curso político.

Esto es lo que el auto de medidas cautelares del Tribunal Supremo sobre la suspensión del ejercicio del derecho de sufragio de las personas que han adquirido la nacionalidad mediante la vía prevista en la Disposición Provisional Octava de la Ley de Memoria Histórica, ha dejado meridianamente claro.

Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar las bombas judiciales

Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar las bombas judiciales

Albergo la esperanza de que esta decisión, aún cautelar, se revierta con rapidez. Y como no hay elecciones inminentes, no habrá pasado nada. Los nietos de los exiliados no fueron escuchados por el Supremo. Qué rimas más feas hace la historia a veces. Pero shhhh, por ahí no. Quiero verlo en positivo: los abuelos tuvieron que exiliarse, los nietos sólo se quedan sin votar. El progreso es evidente

Uno de mis propósitos para este nuevo curso es dejar de preocuparme y escribir con esperanza. Me parece innovador, por ejemplo, no dejarme entristecer por el ascenso de la ultraderecha en Alemania. Así que me niego a hacer pronósticos sombríos (incluso sobre nazis y Alemania).

Hay que mirar lo positivo. Existe un enfrentamiento entre el Gobierno y los jueces a cara de perro. Es mala noticia, pero tiene un lado positivo: no todos los jueces participan, solo los que están en el cogollo del poder. Ah, y los que han ocupado cargos públicos relevantes. Por lo demás bien. Ah, se me olvidaba, también los que están a punto de jubilarse y quieren triunfar como influencers.

La guerra Gobierno-jueces ha subido de temperatura esta semana. Se ha celebrado la apertura del año judicial, evento exótico donde los haya: solo los jueces celebran con solemnidad de Estado el síndrome posvacacional. La presidenta del CGPJ aprovecha el acto para decir al Gobierno, sin muchas sutilezas, que deje de criticar a los jueces. Cuando la oí, pensé: esta es de las mías, esperanzada y positiva. En junio se publicó una encuesta en la que hasta el 48% de la ciudadanía asegura no considerar imparciales a los jueces. Pero una no debe fijarse en lo negativo porque se deprime. 

Más cosas buenas esta semana: el Tribunal Supremo ha decidido dejar a unos 400.000 ciudadanos españoles sin derecho al voto. ¡Qué fenomenal! Lo pidió Vox, pero eso da igual, podía ser cualquiera. Se trata de descendientes de exiliados, algo que obviamente, ni el Supremo ni Vox han tenido en cuenta, solo quieren un censo libre de impurezas irreversibles. 

Ignacio Escolar lo explicó ayer a la perfección, no voy a repetirlo porque albergo la esperanza de que esta decisión, aún cautelar, se revierta con rapidez. Y como no hay elecciones inminentes, no habrá pasado nada. Los nietos de los exiliados no fueron escuchados por el Supremo. Qué rimas más feas hace la historia a veces. Pero shhhh, por ahí no. Quiero verlo en positivo: los abuelos tuvieron que exiliarse, los nietos sólo se quedan sin votar. El progreso es evidente.

Entretanto la jueza María Tardón ha decidido investigar lo de Ceuta. ¡Estupendo! Yo quiero tener tanta esperanza como el presidente Juan Jesús Vivas, que ha dicho: “Allí todo el mundo tendrá que ir como testigo o como imputado, para tener que decir la verdad. Y que esto se aclare”. Entonces nos olvidamos de una comisión de investigación en el Congreso. Hace lustros que las comisiones parlamentarias son incapaces de arrojar verdades no partidistas y nadie se ha molestado en reformarlas. En el Senado han tocado fondo. Pero quiero albergar esperanzas: ¿puede el Congreso ser el lugar de la asunción de responsabilidades políticas? Mmm, con la crisis abierta y las responsabilidades políticas sin dirimir, todo el mundo orientará ahora sus decisiones hacia la responsabilidad penal. 

Es un error mayúsculo de la jueza, pero tiene que haber algo bueno: ah, sí, hacer justicia, cómo no había caído, con la de rato que llevo hablando de jueces. Pasó igual en la dana, decenas de familiares de víctimas se querellaron, por eso se abrió la causa. Un momento, en el caso de Ceuta ninguna víctima ha denunciado. La jueza investiga a instancias de Iustitia Europa, una organización tan ultra que aboga por la salida de España de la Unión Europea. Pero la Audiencia Nacional los tiene como brújula mientras el Supremo tiene a Vox. Cualquier malpensada vería un patrón. 

Se empeñan en ponerme difícil la esperanza, pero no lo van a conseguir. El debate político de la semana ha sucedido en el Supremo y en la Audiencia Nacional… Ah, y en el juzgado de Peinado, que se iba de vacaciones. Hace una década, el debate político dejó de ocurrir en el Congreso y se trasladó a las televisiones. Ahora las televisiones montan su set frente a los juzgados. ¡Y eureka! Encontré la esperanza, ¿cómo no la veía?

Todos asistiremos comiendo palomitas: de escaramuza en escaramuza hasta la batalla final. Tenemos el espectáculo asegurado. Que cierren el Congreso: ahorramos en luz y taquígrafos. Somos audiencia, más que ciudadanía, y tiene todo el sentido: la sociedad del espectáculo deviene democracia del espectáculo. Qué placer limitarse a mirar sin responsabilidad. Este espectáculo promete: la temperatura no dejará de ascender y vamos a estar enganchados hasta el final. La temporada acaba en elecciones.

Fórmula 1: más que una anécdota

Fórmula 1: más que una anécdota

Los promotores estarán felices, los que tienen intereses económicos habrán hecho su caja, los aficionados habrán disfrutado y a los vecinos les quedarán los desmanes de las obras inútiles, del ruido y del desprecio de sus gobernantes

Hace unas semanas teletrabajaba en mi casa cuando empecé a notar un murmullo molesto, casi continuo, que no sabía de dónde venía. Examiné la casa, miré por la ventana buscando alguna causa… Hasta que recordé que ese día empezaban las pruebas del circuito de Fórmula 1 que han tenido a bien colocar las autoridades locales en nuestro barrio.

Lamentablemente, pasará el fin de semana y nada sucederá. Los promotores estarán felices de su éxito, los que tienen intereses económicos en el evento habrán hecho su caja, los aficionados a estos espectáculos habrán disfrutado y se irán tan felices a casa, y a los vecinos les quedarán los desmanes de las obras inútiles, del ruido y del desprecio de sus gobernantes (a los que, por cierto, la mayoría habrán votado). Y a esperar un año a que todo eso se repita como una pesadilla. Así sucede con tantas y tantas cosas a las que asistimos impotentes y cuya importancia se nos escapa sustituida por algún otro desaguisado posterior.

¿Por qué nos molesta tanto este espectáculo? ¿Qué tiene de particular? ¿No se hacen eventos parecidos que también molestan a los vecinos y los tenemos por normales? ¿No se ocupan las calles de las ciudades con frecuencia con uno u otro motivo? ¿Acaso no tienen los aficionados derecho a disfrutar en su ciudad de su espectáculo favorito? ¿No es esto una buena inversión para la ciudad que le va a reportar beneficios económicos y de imagen? Puede que sea así, puede que estamos exagerando, cegados por la proximidad de tanta molestia, pero no está de más pararse un momento a hacer un par de reflexiones.

La primera es que no todo este tipo de acontecimientos son iguales. No es lo mismo la ocupación del espacio público para ejercer un derecho (como puede ser una manifestación) o para la realización de una actividad cultural o de viejas costumbres (como pueden ser las procesiones), ni siquiera una ocupación temporal para que se celebre un partido de fútbol, se realice una maratón o atraviese la ciudad una prueba ciclista. Lo llamativo de este caso es realmente el uso que se hace del espacio público, la privatización del espacio común. Se toma un lugar que todos esperábamos fuera en beneficio de la comunidad (con un centro de salud, con un instituto, …) que diese servicio a la creciente población de la zona, y se utiliza para un fin privado que genera marginalmente un beneficio a un grupo minoritario que ni siquiera vive por allí. Y no es que no estemos acostumbrados a esta privatización de lo público en Madrid: justo al lado se acaba de regalar también terreno público al Real Madrid (o a Florentino Pérez, que nunca queda claro) y un poco más allá se hizo lo mismo con el Atlético de Madrid. Y eso solo es lo que sale a la superficie.

Tampoco vale en este caso (y en casi ninguno) el argumento económico. No vamos a saber lo que va a costar. No se hagan ilusiones. En este país se oculta lo que nos gastamos en defensa, así que ocultar un gasto como este aquí y allá lo puede hacer hasta un recién llegado. Además, los economistas sabemos que siempre se puede encontrar a alguien dispuesto a demostrar que algo es rentable. Pero no, se mire por donde se mire, esto es un gasto inútil desde el punto de vista social. Tan inútil como el centro acuático olímpico sin estrenar que se ha derribado muy cerca de allí y que hace años alimentó las ambiciones de otros gobernantes como los de ahora. Y todo esto con una escuela infantil con profesoras con el salario mínimo a menos de un kilómetro del circuito. Sí, los gobiernos se miden por lo que eligen, alfombras rojas para VIPS o salarios dignos.

La segunda reflexión tiene que ver con la forma en que nos enfrentamos a estos problemas. Se podría decir que no soy de los vecinos más afectados. Lo que más me afecta es el ruido lejano y la bandera “king size” que inauguraron para el evento con ese orgullo tontorrón que exhiben los nacionalistas y que a los demás nos recuerda simplemente (oh, sorpresa) que no vivimos en Suecia. A cambio hemos descubierto que el ayuntamiento puede limpiar las calles. Hemos descubierto que existen unos camiones que se dedican a eso y que no habíamos visto en los 30 años que llevamos viviendo aquí. Pero realmente la cuestión no es si algunos estamos más o menos perjudicados.

A cualquiera de las vecinas y vecinos nos ha resultado difícil hacer entender a alguien que no estuviera cerca del problema lo que suponía la celebración de este evento. Diría que incluso a algunos de los más afectados. Véanse, por ejemplo, los colegios cercanos que han tenido que cerrar estos días, pero que, a cambio, han podido de disfrutar de una vista privada al circuito (a veces salimos muy baratos). Problemas públicos, despreocupación privada. A eso nos lleva el individualismo. No es mi problema porque no está a 100 metros de mi casa. Es esa inacción, esa falta, ya no de solidaridad, siquiera de empatía, la que permite el uso arbitrario del poder, la que facilita que lo público sea manejado a su antojo y en su propio beneficio. Ya lo hemos visto muchas veces. Esta es una más, pero no será la última.

El dossier de la TIA y el atentado a la democracia

El dossier de la TIA y el atentado a la democracia

El dossier sobre periodistas del Ministerio del Interior no es en ningún caso es un ataque a la libertad de prensa ni a la democracia, más aún en una semana en la que unos jueces con ínfulas de salvapatrias han privado del derecho al voto a muchos españoles por hacerle el juego retórico a la extrema derecha y alimentar el relato del pucherazo

El dossier sobre los periodistas con fichas con su adscripción ideológica del gabinete de comunicación del Ministerio del Interior tiene muchas lecturas, algunas serias, otras cómicas, algunas bochornosas, la mayoría sobreactuada. Lo primero es decir que la oficina de comunicación de Interior ha sido imprudente e irresponsable al realizar un listado de periodistas incluyendo su adscripción ideológica en un documento con el membrete del Ministerio porque no es un ministerio más y la historia de este país tiene un pasado funesto con este tipo de listados. Es espectacular que responsables de comunicación no sean capaces de prever el problema de comunicación y de reputación que puede darse si, como ha ocurrido, trasciende a la opinión pública. Solo por eso, y creo que es lo único grave de todo este asunto, hay gente que tendría que dimitir.

A todos los periodistas les pone sentirse espiados por el poder, o que su labor es perseguida, perseguida pero poco, porque solo lo desea quien no han visto afectada su vida por algún tipo de actuación contra su independencia e integridad. Que te persigan por la calle por lo que haces como periodista no es bonito. Algunos que aparecen en el listado han decidido dar vergüenza ajena hablando de cómo la policía les espía, como el ministro fallido de Susana Díaz que en su delirio anti Sánchez se encarga de dar cringe por redes sociales. Lo peor de esta semana ha sido ver a privilegiados que jamás sabrán lo que es tener represalias por tu trabajo haciéndose la víctima.

No hay noticia más sobrerrepresentada en la agenda pública que aquella que afecta a un grupo de periodistas porque somos el colectivo más pesado, pagado de sí mismo, autorreferencial e insoportable de toda la gremial española. Pido perdón por eso. Lo siento de veras. Solo hay que ver el espacio que ha tenido en todos los medios de comunicación el dossier de la TIA en comparación con las noticias de policías infiltrados en colectivos sociales o movimientos antifascistas, antirrepresivos y de izquierdas en general cuando estas se han dado. Porque eso sí que es grave y afecta a la libertad de asociación y no al de un colectivo donde hablan de este que les escribe como “claramente de izquierdas”.

Lo que he sentido al ver mi nombre en ese dossier del Ministerio es bochorno, por lo chapucero del documento, por la incompetencia de quien lo ha realizado y por la reacción histriónica de algunos que se han visto en la lista, o por el ego roto al no haberse visto. Me ha ofendido profundamente que consideren que Madina y yo somos de izquierdas sin graduarlo, creo que Madina pensará lo mismo que yo porque el PSOE dejó de ser marxista en Suresnes y no estará tampoco de acuerdo en que le equiparen conmigo, uno por exceso y el otro por defecto. Ya está, sin drama. Porque una de las labores de los periodistas es ponderar la importancia de cada noticia en el establecimiento de la agenda pública. Unos de los papeles de la prensa, por encima de todo, es el de establecer una jerarquía de importancia en las noticias de cada jornada, seleccionar entre todas las noticias y establecer un orden que es el que marca lo que va a tener más visibilidad. Establecer esta noticia como una de las más importantes de la semana, como ha ocurrido, es una manera sutil de manipulación que también conviene denunciar.

Lo que no es en ningún caso es un ataque a la libertad de prensa ni a la democracia, más aún en una semana en la que unos jueces con ínfulas de salvapatrias han privado del derecho al voto a muchos españoles por hacerle el juego retórico a la extrema derecha y alimentar el relato del pucherazo que los ultras enarbolan en todos los países donde están intentando acceder al poder o perpetuarse en él. La sentencia del Tribunal Supremo sobre la “ley de nietos” sí que es un atentado a la democracia porque se ha privado del derecho al sufragio, estableciendo de facto el sufragio censitario, mucho antes de lo que me creía que sucedería. Porque privar del derecho al voto a grupos de población es una de las ideas estrella de la extrema derecha pensada para su fase final de consolidación antidemocrática.

Somos muchos los periodistas que hemos sufrido consecuencias laborales y personales por hacer nuestra labor profesional. Elegir señalar a políticos de derechas, dar voz a los movimientos sociales, ponerse de lado de los colectivos vulnerables o establecerse inequívocamente como antifascista y de clase obrera sí que tiene consecuencias concretas y afecta a la libertad de prensa. Pero da la casualidad de que para que eso se produzca hay muchos otros periodistas que se tienen que favorecer. Por eso nunca habrá golpes en el pecho con la depuración de un compañero de izquierdas, ni comunicados de las asociaciones de prensa mayoritarias porque se asume que si un partido te echa de un trabajo por ejercer la labor de periodista habrá otro que ocupe ese lugar y lo que importa es mantener a los de siempre bien calientes a costa de subyugar la labor de quien elige un ejercicio de la profesión mirando a los de abajo. Conozco la profesión, por eso me cabrea el cinismo.

Un respeto, Señoría

Un respeto, Señoría

Los sesgos de algunos jueces en procesos mediáticos, convierten algunas instrucciones y juicios en persecuciones políticas. La clave es el equilibrio entre los poderes, y eso difícilmente se consigue si uno de los poderes invade y coloniza atribuciones del otro e impide a los ciudadanos hacer realidad las transformaciones políticas

Beneficiados por la ley de nietos cargan contra el Supremo: “Soy española, ¿qué más me van a restringir?”

En 2024 se estrenó Justicia artificial, una película que jugaba con la premisa de que los jueces españoles fueran sustituidos por una IA. El director, Simón Casal, ya había hecho un documental del mismo título en 2022, en el que un grupo de jueces, filósofos, investigadores y expertos en inteligencia artificial analizaban los pros y contras de esta idea que, hoy y visto lo visto, me parece graciosísima. Es como elegir entre susto o muerte. Es posible que no todas las IA sean como PHASEONE10841, el nombre del agente que inició la insurrección para salir de los servidores en OpenAI y hackear inesperada e ilegalmente otra empresa de IA, Hugging Face, después de intentar cubrir su rastro y borrar las pistas. 

También es posible que la mayoría de las jueces no sean como algunos de los que se sientan en el Tribunal Supremo, que este mes ha decidido implantar, por vía cautelar, el voto censitario y acabar con la tontería de que todos los españoles, vivan en España o en Tegucigalpa, tengan derecho a votar en las elecciones generales. Que lo diga la Constitución es un asunto menor. ¡Orden en la Sala, esto es, en España! Si hay que contribuir a extender la sospecha sobre la limpieza de las elecciones desde un estrado, se hace y punto en boca. No han sido una excepción los jueces del Supremo porque estos días se han acumulado resoluciones curiosas, como el archivo de la investigación a la Casa de Alba por abrir pozos ilegales en Doñana, porque no está probado que extraer agua ilegalmente de un parque nacional protegido dañe el medio ambiente. Nueve pozos ilegales, de los que según la Guardia Civil se extrajeron hasta 6.600 millones de litros de manera ilegal, que generaron un beneficio ilegal de cinco millones de euros, y aquí no ha pasado nada. O la sentencia que confirma la absolución de Pilar Baselga, esa mujer tan equilibrada que se hartó de llamar “Begoño” y narcotraficante a Begoña Gómez ante cualquiera que quisiera escucharla. ¿Por qué esto no es un delito contra el honor? Porque una persona pública debe aceptar un nivel de crítica más alto que el común de los mortales: la difamación y atribución de delitos es, según los tribunales, simple crítica un poco salida de tono. ¿Significa eso que se puede insultar impunemente al juez Marchena, por ejemplo? No lo intenten en su casa. 

La judicatura pontifica sobre la separación de poderes y los equilibrios y contrapesos, pero la realidad es que el desequilibrio entre el poder judicial y el poder legislativo, a favor del judicial y en contra del legislativo de determinadas opciones políticas, se hace cada día más evidente. El politólogo Ran Hirschl lo llamó juristocracia, cuando los jueces toman decisiones que corresponderían a la acción política, impidiendo o modificando decisiones legislativas o ejecutivas legítimas de gobiernos elegidos democráticamente. Ahora mismo hay que recordar a los ciudadanos que los jueces están para resolver conflictos de los ciudadanos, de acuerdo a las leyes, y que todos los poderes del Estado, también el judicial, emanan de la soberanía popular y están sometidos a ella. Es inaudito que hayamos normalizado que los acuerdos sustentados en mayorías políticas no puedan aplicarse porque así lo imponen un puñado de jueces que no rinden cuentas a nadie, como demuestra el nulo impacto que tienen las reconvenciones de los tribunales europeos. El mantra de que “los jueces elijan a los jueces” supone un último intento de un poder del Estado de desvincularse de la soberanía popular. 

La presidenta del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, pedía respeto a los jueces en la apertura del año judicial pero olvidó decir que los jueces también deben respetar a los ciudadanos y sus representantes, y respetar las transformaciones políticas que los españoles demandan y consensúan, aunque no estén de acuerdo con ellas. Más que las críticas, legítimas y libres, debería preocuparles por qué se ha desmoronado su imagen y su apariencia de imparcialidad y neutralidad. Es evidente que la mayoría de los jueces ejercen su labor de acuerdo a estos valores, pero no queda claro a los ciudadanos, y así lo dicen las encuestas, que todos lo hagan. Si se critica a los políticos por politizar la justicia, ha de hacerse lo mismo con los jueces por judicializar la política. 

Los ciudadanos tienen derecho a plantear a través de sus representantes modificaciones de leyes: lo que ayer era ilegal puede ser hoy legal y al contrario. Los jueces no deben interferir en esa voluntad popular más que en su condición de ciudadanos españoles con derecho a voto y en su labor institucional de garantes del respeto a la Constitución y leyes y derechos fundamentales. Su intromisión en la “ley de nietos” supera, con mucho sus funciones, y supone, de hecho, privar del voto a españoles de pleno derecho. Del mismo modo, los sesgos de algunos jueces en procesos mediáticos, convierten algunas instrucciones y juicios en persecuciones políticas. La clave es el equilibrio entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y eso difícilmente se consigue si uno de los poderes invade y coloniza atribuciones del otro e impide a los ciudadanos hacer realidad las transformaciones políticas, siempre respetuosas con las leyes y derechos fundamentales, que en su día votaron en las urnas. 

Miura 9, así es el cohete de Elche con el que la Unión Europea quiere competir en el espacio con EEUU y China

Miura 9, así es el cohete de Elche con el que la Unión Europea quiere competir en el espacio con EEUU y China

La española PLD Space, que prevé lanzar el Miura 5 el próximo año, muestra ya el último modelo de un cohete que pretende lanzar constelaciones de satélites, situando a Europa en la nueva carrera espacial, con un proyecto de 158 millones de euros

Juan Carlos Cortés Pulido: “España tiene un papel protagonista en la nueva era tecnológica espacial”

La firma española PLD Space va camino de llevar a Europa a una buena posición en la nueva carrera espacial. La empresa, con sede en Elche, ha presentado su nuevo cohete, el Miura 9, un artefacto que pretende poner en órbita constelaciones de satélites y situar al viejo continente en la línea de China y Estados Unidos, en medio de una batalla espacial-comercial.

El lanzador está diseñado para poner en órbita de forma fiable y segura cargas útiles de tamaño medio y constelaciones. Su desarrollo se enmarca en el contrato de 158,9 millones de euros firmado con la European Space Agency (ESA) dentro del European Launcher Challenge, la iniciativa para fomentar el transporte espacial comercial. España es la cuarta economía espacial europea, según indicó en el foro de elDiario.es Juan Carlos Cortés Pulido, director de la Agencia Espacial Española (AEE), y tiene tecnología puntera en este sector.

Trabajos en las instalaciones de PLD Space.
Trabajos en las instalaciones de PLD Space.

El Miura 9, según indica la compañía, impulsa la tecnología reutilizable en Europa y abre la puerta a lanzamientos más rápidos, competitivos y con mayor cadencia. Es “un vehículo diseñado para responder a la creciente demanda de lanzamientos soberanos y dedicados de satélites de tamaño medio y constelaciones en Europa y el mundo”. El modelo se orienta a distribuir constelaciones soberanas para ofrecer a clientes institucionales y comerciales mayor flexibilidad y control sobre sus misiones.

Este será el sexto lanzador que desarrollará PLD Space tras el demostrador tecnológico lanzado con éxito en 2023 del Miura 1; el Miura 5 para satélites pequeños (para 500 kilos de carga), que se prevé para el primer semestre del 2027 y, los grandes lanzadores para satélites más pesados: Next (13 toneladas), Next Heavy y Superheavy (hasta 53 tn). De hecho, este nuevo modelo es una evolución del Miura 5, que ha sido rebautizado tras varias modificaciones que le dan mayor entidad. El cohete triplica la capacidad de carga hasta los 1.500 kilos y pasa a tener 42 metros de altura y 3 de diámetro, con 9 motores en primera etapa y uno en la segunda.

La firma ilicitana presentó el modelo coincidiendo con la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Ciencia, Diana Morant, que acudieron a sus instalaciones en el 15 aniversario de PLD. Según explicó el presidente, España ha duplicado desde 2018 su aportación económica a la Agencia Espacial Europea (ESA), con más de 170 millones de euros destinados en un momento en el que “Europa busca generar una autonomía estratégica” en el espacio.

Miura 9, el nuevo proyecto de PLD Space.
Miura 9, el nuevo proyecto de PLD Space.

PLD cuenta con 550 trabajadores y ha generado un ecosistema en el que participan 500 empresas. La firma tiene instalaciones, en el aeropuerto de Teruel, Huelva y la Guayana francesa (en Kourou), desde donde realiza los lanzamientos. Es el único operador privado en la región francesa y desde allí se proyecto el lanzamiento del Miura 5. En 2023, con el Miura 1, se convirtió en la primera empresa privada europea con experiencia en vuelo. Un activo nada desdeñable en la conquista internacional del espacio.

Por qué 'GTA 6' es el juego del año (y el final de una época para el mundo de los videojuegos)

Por qué 'GTA 6' es el juego del año (y el final de una época para el mundo de los videojuegos)

El primer gran juego sin disco físico a la venta es mucho más que un grandioso programa jugable: es un evento, es una película inmersiva

Los fans que dicen adiós a 'Los Sims' tras la venta a un fondo saudí, la “casa de muñecas” con la que ha crecido una generación

La campaña promocional de Grand Theft Auto VI (GTA 6) se ha puesto en marcha. Solo un día después de invitar a su sede a varios periodistas de todo el mundo para ver un adelanto de una hora, Rockstar publicaba en Netflix una “mirada extendida” de 25 minutos centrada en la jugabilidad. Pero aquí la campaña promocional no es más que un trámite. GTA 6 no necesita todo esto. Los analistas de la industria del videojuego coinciden en que, el próximo 19 de noviembre, el lanzamiento del título batirá todos los récords.

GTA 5 hizo 1.000 millones de dólares [862 millones de euros] en tres días y GTA 6, debido a la expansión de la industria y al crecimiento masivo de la serie, superará eso sin lugar a dudas. Será el mayor lanzamiento de entretenimiento de la historia, no solo en el ámbito del videojuego”, dice Forbes, en donde hacen la previsión de ventas más conservadora. En la compañía centrada en el análisis de datos de la industria del videojuego, Newzoo, parten de las cifras de preventa —que ha superado los 180 millones de dólares (155 millones de euros) en los cinco principales mercados de Europa y Estados Unidos — para estimar globalmente entre 3.000 y 5.000 millones de dólares (entre 2.600 y 4.300 millones de euros) en ventas en la primera semana.

No son castillos en el aire ni suposiciones de una industria dada a la grandilocuencia; la expectación es real. El tráiler de presentación del juego, lanzado en diciembre de 2023, acumuló 90 millones de reproducciones en sus primeras 24 horas, convirtiéndose en el vídeo más visto de la historia de los videojuegos. El segundo adelanto, según la propia Rockstar, es “el mayor lanzamiento en vídeo en la historia de internet”. Es evidente que el estreno de GTA 6 va a ser uno de los eventos más importantes del año. La duda viene en qué es lo que vendrá después. Porque este éxito está llamado a transformar la industria. A asentar unas dinámicas que la mayoría de los jugadores rechazan.

Más que un juego, un evento

A la hora de explicar la importancia de GTA 6 más allá de las cifras previstas de venta lo más sencillo es empezar con el enorme reconocimiento que tiene la marca entre el público generalista, que no está acostumbrado a seguir la actualidad del videojuego. El primer título de la franquicia llegó al mercado el 1 de noviembre de 1997 en medio de una enorme polémica. Grand Theft Auto era un juego violento, recomendado para mayores de 18 años, en una industria que se percibía como infantil. En ese momento, el pánico moral alrededor de los videojuegos estaba en su máximo apogeo —especialmente en Estados Unidos— y muchos informativos y periódicos no dudaron en dedicar un espacio a las posibles consecuencias que podía tener en los adolescentes acercarse a un juego en el que se podía “atropellar a peatones y dar palizas a prostitutas”.

Desde entonces, todos los juegos de la franquicia han tenido un espacio en la prensa más alejada de la industria, ya fuera por lo supuestamente escandaloso que era su contenido o, más recientemente, por ser una de las sagas que más dinero hace en un sector que se suele mirar desde el desconocimiento. Sea como sea, el resultado ha sido el mismo: todo el mundo sabe qué es GTA y se entera de cuándo llega un nuevo título al mercado. Si lo más complicado para las industrias culturales es hacer que el público conozca la obra, GTA 6 viene con eso ganado.

'GTA 6'
'GTA 6'

Luego están los antecedentes. GTA 5 y Red Dead Redemption 2, los anteriores títulos de Rockstar, están considerados grandes hitos dentro del sector: juegos que no solo vendieron bien y gustaron a su audiencia, sino que también consiguieron un amplio consenso crítico. El estudio, fundado en 1998 y subsidiario de Take-Two Interactive, se ha convertido en el absoluto referente en el campo de las superproducciones del videojuego gracias a su capacidad para combinar la vanguardia y la innovación tecnológica con historias reconocibles y un lenguaje accesible que, en lugar de beber del videojuego, nace del cine.

Aunque no hay confirmación oficial, desde observatorios como el de Newzoo apuntan a que el presupuesto de este GTA 6 podría rondar los 2.000 millones de dólares (1.720 millones de euros), una cifra sin duda escandalosa. Sin embargo, para el público habitual de los juegos de Rockstar puede parecer natural un presupuesto tan abultado, especialmente si atendemos a la atención al detalle que caracteriza los juegos del estudio. Durante la promoción de Red Dead Redemption 2 se hizo viral la anécdota de que los testículos de los caballos que podíamos montar en el juego reaccionaban a los cambios de temperatura en el ambiente, contrayéndose por la noche cuando comenzaba a hacer frío. Lo que en un primer momento se acogió con chascarrillos ha pasado a la historia como el mejor ejemplo de la filosofía de inmersión del estudio: no hay nada demasiado pequeño y todo debe contribuir a que la experiencia sea espectacular.

Pero si la saga GTA logra apelar a un público masivo es porque los juegos tienen algo para todo el mundo. Para el jugador más casual, la franquicia es algo así como una “película jugable”; una historia de gánsteres urbanos (toda la saga GTA supone un repaso a las diferentes etapas del cine de bandas y pandillas callejeras) en la que podemos controlar a los protagonistas y vivir una experiencia aún más inmersiva de la que encontramos en el cine. El crítico de cine Alberto Corona, colaborador habitual en elDiario.es, la define como un “parque temático” en el que podemos vivir tiroteos, persecuciones o traiciones, de la mano de un guion más o menos elaborado.

'GTA 6'
'GTA 6'

Para el jugador más experto, sin embargo, la atracción principal se encuentra en las narrativas emergentes. La jugabilidad de la saga GTA se denomina sandbox (caja de arena) porque pone frente a los mandos un mundo abierto que podemos explorar a placer. Así, podemos elegir ir a cortarnos el pelo y comprar un traje antes de una negociación, haciendo de nuestro personaje un matón vanidoso, o escoger solo aquellas misiones secundarias que ayudan a la comunidad, haciendo del protagonista una especie de justiciero. La historia se escribe con el juego, haciendo de cada partida una experiencia única.

Pero no todo es celebración. Después de la fiesta del GTA 6 vendrá la resaca. Y todo apunta a que, a diferencia del juego, esta nueva industria no estará diseñada para acoger a todos los jugadores.

La industria del videojuego ha estado especialmente convulsa desde el fin de la pandemia. Lo que fue, paradójicamente, un momento dorado para los videojuegos —con todo el mundo encerrado en casa se dispararon la venta consolas y títulos— ha dejado una profunda crisis de la cual nadie parece saber cómo recuperarse. El auge de la IA, que ha disparado el precio de los microcomponentes, tampoco ayuda a imaginar un futuro próspero para un sector que depende de la venta de hardware (consolas, ordenadores, móviles...) tanto como de la venta de juegos.

'GTA 6'
'GTA 6'

Pero ha sido durante este año cuando los jugadores han podido ver con mayor claridad cómo la industria del videojuego se va a ir haciendo cada vez más excluyente desde el punto de vista económico. Las grandes compañías que dictaminan las tendencias en el mercado ya han dejado claro que los juegos, en especial los más populares, van a subir progresivamente de precio. En general, los títulos de esta generación van a pasar a costar un 28% más que los de la generación anterior. Así, si hace unos años un 'triple A' podía costar entre 50 o 60 euros, ahora el precio habitual es de 80 euros.

La polémica del primer gran juego sin disco

Lo que se compra con ese dinero, además, se está devaluando. El pasado 1 de julio Sony anunció que a partir del 1 de enero del 2028 dejará de vender juegos en formato físico, lo que significa que, a partir de ese momento y a un precio mínimo de 80 euros, no compraremos un disco que nos otorga una copia del juego en propiedad, sino una licencia digital de uso temporal que puede ser revocada en cualquier momento, por ejemplo, si Sony decide cerrar parte de sus servidores.

Aunque GTA 6 llegará al mercado el próximo 19 de noviembre, más de un año antes de la desaparición del formato físico en PlayStation, el título no se venderá en disco a pesar de costar 79,99 euros en su versión Standard y 99,99 euros en su versión Ultimate. Que el juego vaya a convertirse en un éxito sin precedentes va a ser leído por estudios y publishers como la demostración de que los jugadores están dispuestos otra vez a pasar por el aro, haciendo cada vez más difícil que Sony dé marcha atrás en su decisión del pasado julio.

Lo mismo pasa con los sindicatos. En los últimos años, ha crecido el interés de los jugadores por entender la forma en la que se hacen los juegos y por defender los derechos de los trabajadores. Rockstar es una empresa con graves antecedentes de abusos a sus empleados —la anécdota de los testículos de los caballos se suele unir a las terroríficas historias de explotación y horas extra que sufrieron los trabajadores del estudio— y, durante el desarrollo de GTA 6 han sido acusados formalmente de serias prácticas antisindicales. Si durante un tiempo el miedo a la percepción del público hizo que ciertos estudios —como Naughty Dog, responsables de The Last of Us — se posicionaran en contra de la “cultura del crunch (sobretrabajo)”, GTA 6 puede enseñarles que no tienen nada que temer. Que las polémicas pasan, pero el juego se vende igual.

Esta campaña promocional que se ha puesto en marcha hace pocos días ya está generando polémica. Que la “mirada extendida” del juego se haya estrenado en exclusiva en Netflix, poniendo un muro de pago ante algunos de los fans, ha sentado un precedente que, de nuevo, tiende a hacer la industria más cerrada y exclusiva. Es el poder de ser el evento del año. Demasiado grande para fallar. Tan único, tan especial, que puede normalizar hasta las prácticas más polémicas.

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